Archivos para 25/10/07

25
Oct

Lo que le falta a Mariano

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Debe ser una desgracia (por no decir una put…) que un primo bocazas te arruine tu prestigio. Me refiero a las declaraciones de Mariano Rajoy sobre el cambio climático. No es que lo que dijera su primo le haya arruinado el prestigio a Rajoy, sino todo lo contrario: si hacemos caso a lo que dijo Don Mariano, su primo, que es catedrático de Física, ha sido puesto en evidencia ante la comunidad científica y la opinión pública en general.

La única interpretación que puede favorecer al familiar de Rajoy es que lo que reprodujo el líder del PP (“ tras reunir a “los 10 mejores científicos del mundo ninguno fue capaz de decirle el tiempo que iba a hacer mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien es capaz de predecir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”) fuera un comentario humorístico del primo y que el líder del PP se creyera el chiste.

Más preocupante que lo que dijera o dejara de decir el señor catedrático es la forma en que nuestros políticos abordan los problemas que nos afectan a todos. Mariano Rajoy, para componer su opinión en torno al cambio climático, recurre a una charleta con su primo y se apoya en una frase de partida de mus para sostener su posición pública sobre el tema. Y después de envidarle a pares al primo, se pone a afirmar que no podemos convertir el cambio climático en un órdago mundial.

Esta declaración de Rajoy ilumina mucho sobre los problemas de nuestra sociedad: una charleta sirve para decidir el trazado del AVE, una charleta sirve para decidir la política energética, una charleta sirve para apoyar los biocombustibles, una charleta sirve para tomar decisiones de toda índole. Y ello no porque la administración no estudie en profundidad los temas, ni porque no haya técnicos perfectamente cualificados a los que luego muchas veces no se les hace caso. Eso sucede porque los responsables políticos, perdidos en sus luchas partidistas, fagocitados por los innumerables actos a los que asisten, son quienes finalmente toman decisiones y no siempre, más bien parece que casi nunca, lo hacen después de estudiar personalmente el tema en profundidad, lo que les hace vulnerables a cualquier charleta con alguien a quien conocen y a quien atribuyen conocimientos sobre el tema.

Yo sé poco sobre el cambio climático, leo lo que publican los medios, asisto al debate público y compruebo, después de haber entrevistado a muchas personas sobre el tema que, muy probablemente, se equivocan sobre el tiempo en Sevilla, pero disponen de información y modelos para prever ciclos climáticos a largo palzo. Los hechos, tristemente, corroboran que algo importante está pasando. Algo que se comprueba con los estudios que se realizan, con el deshielo al que asistimos y también en conversación con las gentes del lugar de muchos lugares del planeta. Que hay teorías y enfoques distintos sobre lo que está pasando, sin duda, pero todos alertan de que algo importante sucede, de que la actividad del hombre es en parte responsable y de que, como no tomemos medidas, la inercia del cambio hará que cada vez sea más difícil pararlo.

No soy catedrático de Física y muchas de las cosas de las que hablan los científicos me superan. En eso soy como Rajoy. Pero escucho y leo a mucha gente, y compruebo como científicos amigos, como Juan Pérez Mercader, ha puesto en pocos años el cambio climático en la primera línea de sus preocupaciones. Y, cuando Juan, que es un cachondo, me vacila, soy capaz de distinguir el tono que aplica a lo que me dice, muy distinto de cuando me habla en serio. A lo mejor tengo lo que le falta a Mariano: un mínimo grado de sensibilidad y una importante preocupación por dejar un planeta vivo a nuestras futuras generaciones.

Ahora intenta matizar, pero la pata ya está metida, tal y como se comprueba en muchos comentarios.