Sí, lo habéis leído bien, me ofrezco de blogysitter, que es la versión cibernética de babysitter. Como todas sabemos, los padres de niños pequeños cuando salen o cuando no pueden estar en casa contratan a un apersona para que supervise y cuide a los niños. Pues, según publica El País, el gobierno italiano (tal vez contagiado por ese espíritu de la familia tan italiano) quiere trasladar ese tipo de conducta a internet. La proliferación de blogs y su creciente papel en la sociedad ha llevado a los gobernantes a plantearse la necesidad de que los bloggers dependan de un periodista acreditado que ejerza la figuara de “editor responsable”.
Como toda estupidez tiene una tendencia innata a reproducirse espontáneamente, quién sabe si dentro de poco la responsabilidaz (con Z de Zapatero) o el consejo de un docto primo llevarán a nuestros dirigentes a plantearse algo similar. Seguramente, ninguno de los memos (memi en italiano) que han trabajado en este dislate tengan la más remota idea de lo que sucede en la red. Lo que sí les asusta es su creciente capacidad de influencia y el escaso control que tienen sobre un nuevo medio de comunicación que en breve será capaz de generar importantes corrientes de opinión pública que tal vez pongan o quiten gobiernos. El esquema clásico de unos cuantos periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión ofrece un panorama mucho más tranquilizador para aquellos cuya supervivencia depende de la presión que puedan ejercer para controlar a la opinión. Presionar con buenas o malas artes a unos cuantos profesionales de los medios es sencillo (publicidad oficial que se retira o se da, concesiones que se dan o se quitan, dossieres que filtran, favorecimiento o no de negocios paralelos…). Basta con tener un cierto control sobre una docena de personas y la cosa se encauza con facilidad, sabiendo eso sí, que habrá unos medios opositores con los que habrá que tragar.
Pero ¿y los blogs? Esas plataformas en las que cualquiera puede expresar su opinión y recibir la de otros, ese lugar en el que la independencia puede convertirse en realidad, en el que la verdad no hay que disfrazarla y en el que la mentira y la obscenidad con la que muchos se mueven puede desnudarse son sin duda un peligro. ¿Cómo se controla eso? ¿Cómo se presiona a alguien que ni se sabe a veces bien quién es, que lo hace por amor al arte, que no vive de ello? La cosa se complica, el control y la presión pierden eficacia y el miedo a la libertad y a la democracia les cambia el gesto a quienes viven de talar ese árbol con el que tanto se les llena la boca.
Por eso hay que inventarse estupideces que les ponen en evidencia, razonamientos falsos en favor de no sé que protección contra la difamación. La auténtica democracia sólo tiene futuro en la red y por eso le tienen tanto miedo, porque les conviene la democracia de medias tintas, la de las consignas, la de los argumentarios de sus gabinetes de prensa que repiten como loros (pero con menos gracia), la de los partidos que se gobiernan como monarquías de sangre roja donde el líder es el rey absoluto con sus corte y sus intrigas. Porque de eso depende su supervivencia.
Yo estoy colegiado como periodista, por eso me ofrezco como blogysitter, para servir de tapadera. Podríamos organizar casting de blogysitter y hasta grupos: no, a mi me lleva Enric Sopena, pues yo soy del grupo de Losantos, y de paso alguna blogoguerra digital entre ambos grupos. ¿Quién es ningún periodista ni ningún político para controlar lo que se diga en un blog? Por favor… si alguien se pasa, para eso están los jueces y las leyes que han amparado derechos de unos y de otros antes de que hubiera blogs. Pero el miedo a la libertad es tan grande…


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