Archivos para Noviembre 2007

30
Nov

Predicar con el ejemplo

Una buena idea la de Antena 3: seguir al coche oficial del Director General de Tráfico, Pere Navarro, y comprobar si cumple las normas de tráfico. Resultado: las incumple, aunque siempre podrá argumentar que conducía su chófer y no él. Yo, en función de lo que se ve en el video, no le multaría ni le quitaría puntos, porque me parece que lo que hace no supone riesgo para nadie ni puede considerarse un comportamiento temerario. Pero seguramente algunos conductores se habrán indignado al ver estas imágenes, porque a ellos sí les han multado les han quitado puntos por infracciones similares.

¿Qué legitimidad tiene ahora el jefe de la DGT para seguir echándonos en cara que somos los culpables de todo lo que sucede por incumplir las normas? Yo hubiera llevado mi coche como su chófer, pero claro, yo no abronco a diario a los conductores ni soy el Director Genaral de Tráfico. Igual ahora dejan de multar por conducir como él. Lo que tendrían que hacer es perseguir a los verdaderamente imprudentes como Antena 3 le ha perseguido a él. Con cámara, grabando, viendo las imágenes y cargándose de razón para echar de la carretera a los muchos indeseables que hay, y no a los que conducen como su chófer.

La noticia, como no podía ser de otra forma, abona muchos comentarios.

29
Nov

la carcajoda

Como muchos ya sabéis, Luis Figuerola-Ferretti y yo venimos colaborando desde hace un mes con elmundo.es, para quien hacemos una sección de humor que se llama La Carcajoda. En Eventoblog algunos me preguntaron cómo lo hacíamos, cuánto tardábamos, si lo escribíamos previamente o no, etc. Estama mañana he grabado con la cámara del iMac lo que hemos hecho, de tal forma que os ofrezco de forma resumida el proceso de elaboración de dos las Carcajodas del día. Como veréis, no escribimos (aunque hoy Luis se ha estrenado con la primera versión de Gallardón y ha escrito un poco) y vamos comentando sobre la marcha algunas ideas. Después de lo que os muestro, viene el trabajo de edición, que es ya cosa mía.

De vez en cuando os pondré algún ejemplo, ya que, como comprobaréis, nuestro gesto y cara cambia con los personajes (aunque a mi me tapa el micro que está en primer plano y casi no se me ve).

La segunda Carcajoda que os ofrezco ha sido grabada del tirón.

27
Nov

todos a la cárcel

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Las ideas de la Dirección General de Tráfico siguen ganando terreno. Empezó con el carnet por puntos, cuya eficacia sabremos a tres o cuatro años vista (cuánto memo hubo haciendo balance a los tres meses), siguió con sus campañas de comunicación en las que la velocidad era casi la responsable de todo y, en general, ha seguido transmitiendo siempre un mensaje por el que el conductor es el culpable, el único culpable de todo lo que sucede. Y es verdad que, en la mayoría de las ocasiones, los conductores son los responsables. Pero tan cierto como ello es que no siempre las actuaciones de la DGT parecen ir dedicadas a proteger al conductor de los muchos indeseables que van al volante, sino que, con mucha frecuencia, se ve un claro interés recaudatorio en sus actos. Sorprende que haya tanto radar en vías rápidas con bajos niveles de siniestralidad, que haya pocos en los puntos negros que están identificados, que no se exija inversión en señalización en los mismos… y sobre todo, que se persiga lo que es fácil (la velocidad, pones un radar y listo) y que no se persiga lo que es difícil (los comportamientos de tanto idiota que no mantiene distancias y se pega al coche de delante, de los que adelantan por la derecha o por el andén, de los que se saltan stops…) pero claro, para perseguir eso hace falta medios más sofisticados y, sobre todo, mucho más trabajo.

El último capítulo de esta filosofía es la reforma legal aprobada por las Cortes según la cual los conductores temerarios y borrachos podrán ser condenados a cárcel. Ya veréis cómo, al final, todo se reducirá a datos de radar y alcoholímetros y cómo otras conductas tan peligrosas o más como ir a más velocidad de la legalmente permitida seguirán campando a sus anchas.

Por otra parte, tengo la impresión de que estamos ante una de esas reformas de difícil aplicación. ¿Cuántos casos llegarán al año a los juzgados? ¿Tenemos capacidad en nuestro sistema judicial o lo colapsaremos como con otras normas, como las que tienen que ver con la violencia doméstica? ¿Hay cárceles en  España para asumir el crecimiento de la población reclusa que supondría la aplicación de la norma?

No me parece mal que se actúe con dureza, que se persiga a los conductores temerarios, pero que se haga con los temerarios de verdad. Para mi resulta mucho más peligroso un tipo a 130 adelantando por la derecha y pegándose al coche que le precede, creando alarma y nerviosismo en el resto de conductores, que otro que va a 200 por una autopista en una hora en la que circula sin tráfico y con un vehículo diseñado para asumir esa marcha. Y si el que va a 200, cuando cambian las condiciones de la ruta, adecua la velocidad y el comportamiento al tráfico, me parece menos imprudente que muchos otros que van siempre chuleando a los demás y en los límites técnicos de su vehículo. Pero, en fin, asumo que soy raro en mi forma de pensar y que debe hacerse una norma general.

Me gustaría también que nuestra querida DGT invirtiera dinero, como ya he dicho en otra ocasión, en formación de conductores, en enseñar a conducir de verdad, que fuera tan beligerante contra los guardarrailes asesinos y las pinturas deslizantes como lo es contra la velocidad y, sobre todo y a riesgo de parecer pesado, que trabaje para erradicar de la carretera conductas como las que he descrito antes. Pero claro, para eso, hay que currar mucho más. Y es tan fácil poner un radar… En fin, que tal vez dentro de poco esto sea una película de Barlanga, lo malo es que tendrá que repetir título: “Todos a la cárcel”.

25
Nov

ya he vuelto de eventoblog

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Mi presencia en Eventoblog me ha resultado muy interesante. Aparte de comprobar que las personas con quien comparto mis cosas en Twitter existen y son de carne y hueso como yo, he podido intercambiar ideas en conversaciones que me han permitido conocer un poco más de este mundo al que hace poco que me he subido. Me he encontrado con bloggers entusiastas que han emprendido una aventura en solitario como yo, pero sobre todo he percibido la dimensión profesional que está detrás de todo este nuevo entramado de infinitas ramificaciones. Este no era un encuentro de frikis como algunos de ellos se denominan a sí mismos, sino un foro de intercambio entre algunos amateurs y muchos profesionales que tienen que ver con el encauzamiento y la futura dimensión económica de todo este invento.

No sé si nada de lo que yo he dicho en realidad podía tener interés para una gente que tiene mucha más experiencia y mucho más conocimiento que yo del sector, pero me ha gustado compartirlo con ellos. Me da la impresión de que nadie acaba de tener claro en qué puede acabar este fenómeno de los blogs y de las redes sociales, pero sí he sacado la impresión de que esta vez va en serio, que no estamos ante una burbuja como la de las .com.

También me he sentido bien recibido por una comunidad que podía ver con cierto recelo que quienes venimos de medios de comunicación tradicionales nos adentremos ahora en este nuevo canal. Espero haber sabido transmitir que me gusta el entorno de libertad en el que me muevo, la capacidad de experimentar que me brinda este entorno, la calidad del vínculo que se puede establecer entre el blogger y quien le sigue y la intención que tenemos algunos de los hemos empezado hace poco de intentar proporcionar contenidos con la misma creatividad que hemos volcado en otros medios y, en la medida en que nos permitan los escasos recursos que podemos dedicar a esta actividad, cuidar la calidad de lo que ofrecemos.

He aprovechado también para trasladar algunas reflexiones de corte más sociológico sobre lo que está pasando. Me ha interesado destacar que, bajo mi punto de vista, este entorno tecnológico es hoy más democrático que una sociedad en la que la participación ciudadana se reduce en gran medida a depositar un voto en la urna cada cuatro años. La tecnología nos provee hoy de herramientas para profundizar en la democratización de una sociedad adormecida dominada por una pequeña oligarquía política construida en torno a las cúpulas de decisión de unos partidos políticos en los que sus dirigentes se hay constituido en reyes de sus reinos de taifas. Las posibilidades existen y sólo hay que ponerlas en marcha, aunque hay que reconocer que existe una brecha digital en la sociedad que impide que muchos puedan subirse a ese carro.

También he dejado patente lo que pienso de la SGAE, como ya he hecho en repetidas ocasiones en el blog y he insistido en la necesidad de que los autores se replanteen su estructura de negocio que ha quedado obsoleta ante el avance técnico y social. En mi viaje de vuelta a Madrid he leído con pavor en El País que Francia se plantea cortar la línea de internet a quienes recurran con frecuencia a la descarga de contenidos culturales para “evitar la auténtica destrucción de la cultura que propician las descargas ilegales”. ¿Hay algo más absurdo que decir que destruye la cultura el hecho de que la gente quiera acceder a contenidos culturales? Lo que destruye o altera es el “negocio” de la cultura, pero no la cultura. Lo siguiente será prohibirnos cantar en la ducha una canción, ya que es una descarga ilegal por vía cerebral y de cuerdas vocales de contenidos culturales. Como hagan eso dejarán a Francia sin internet, en un interesante viaje de regreso a la Edad Media. Es evidente que el autor tiene derecho a ganarse la vida y ser pagado por sus creaciones. Lo que hace falta es que se pongan a pensar cómo se hace eso en el siglo XXI y que revisen algunos conceptos que ya no encajan con este nuevo estilo de vida.

Un saludo desde aquí a todos los que he conocido en Sevilla. Siento haberme perdido el Beers & Blogs, pero Schuster me esperaba con su hip-hop y de mala leche por haber empatado.

23
Nov

Me voy a Eventoblog

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En un ratito me voy en AVE a Sevilla a compartir unas horas con “bloggers” gracias a la invitación que me ha cursado la organización. Tengo curiosidad por conocer a algunas de las personas a las que leo de vez en cuando, con quienes mantengo esa extraña relación que proporciona Twitter y que conocen mucho mejor este mundo que yo.

Intervendré en una mesa redonda bajo el título de “Blogs y gente conocida”, moderada por Fernando Polo y acompañado de Juanma Ortega y Gisela Pulido, a la que entrevisté hace tiempo como campeona del mundo de kitesurf, en una conversación en la que e impresionó el despapajo de una cría que por aquel entonces tenía unos once años. Supongo que las razones que nos habrán llevado a tener un blog serán bien distintas y espero que resulte de interés nuestra experiencia casi de intrusos, al menos en mi caso, a quienes nos escuchen. Será el sábado a las 16.30.

En realidad yo empecé con esto porque me quedé sin voz en los medios convencionales, más en concreto en la radio. Pero eso me ha permitido descubrir un nuevo canal, en el que la calidad del vínculo es muy especial y en el que la participación es una opción que siempre tenemos a nuestro alcance. Como sabéis hablo de lo que se me ocurre, no tengo una temática muy específica y lo único que ofrezco es mi visión de algunas de las cosas que nos pasan y nos rodean. Así, poquito a poquito, se han ido sumando personas a elblogdelcapi y eso me ha permitido viajar por los blogs de la gente que me visita y, cortesmente, devolverles la visita, conocerles por lo que escriben y ampliar horizontes en un mundo que desconocía.

Sólo por eso ya ha merecido la pena.

22
Nov

El calor del hielo

El glaciar es el fenómeno de la naturaleza que más me ha impresionado y conmovido, frente al que he gozado de una observación más serena y llena de matices, hasta el punto de provocar en mi una apasionada fascinación.

La primera vez que me aproxime a un glaciar, en Islandia, pude percibir el estruendo del silencio. En aquel lugar sin árboles, sin animales, sin viento viví la experiencia más próxima al silencio absoluto, que sólo era roto por la propia existencia, por los sonidos del interior, por el hecho de estar vivo y por el susurro del pensamiento. Tan bella y placentera, tan agobiante e inquietante era esa sensación, que necesité golpear las palmas de las manos, incluso gritar, para demostrarme que seguía la vida.

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Al año siguiente, en Nueva Zelanda, hice una caminata en el glaciar Franz Joseph después de sobrevolarlo en helicóptero. Hasta que no estás dentro de las masas de hielo eres incapaz de valorar sus dimensiones. Caminar por un pasillo de paredes blancas por el que casi no cabe tu cuerpo, acercarte a grietas cuyo final ni tan siquiera se adivina, o adentrarte en una gruta de hielo es simplemente indescriptible, porque eres incapaz de racionalizarlo, de verbalizarlo, porque es algo que únicamente se siente con un corazón acelerado por el esfuerzo.

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Y luego el Perito Moreno, esa imagen patagónica en la que miles de años de paciente formación se te brindan en una pared descomunal de esculturas heladas que está cambiando a cada segundo. No hay artista capaz de imaginar tantas formas y tantos colores. Cada vez que parpadeas ves un paisaje distinto, porque la luz varía y el color del hielo cambia de un blanco inicial a un azul pálido que a cada instante ira mutando a un matiz hermano, que convive con otro azul, este mucho más profundo, que al cabo de unos minutos habrá ido pasando por una infinidad de tonalidades cuya existencia no podíamos imaginar. Mientras esto sucede, asistes también al momento mágico en el que rompe la pared de hielo para pintar con témpanos el lago: primero, un trueno sordo y luego la aventura de acertar con el lugar de su procedencia en menos de un segundo para ver cómo el glaciar se desprende de un hijo que emprende una nueva vida. Es tal la magnitud de las sensaciones, que sólo eres capaz de mantenerte callado, porque no encuentras nada que decir, porque es un tiempo en el que la fuerza de las impresiones sólo te permite sentir con tal intensidad que lo demás desaparece. Y, para acabar, el glaciar Spegazzini: una pared de hielo de cien metros de altura, el mejor drama jamás escrito que cobra forma en el modo en que se derrama el hielo por las laderas. No hay calor más intenso que el del hielo.

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P.D. No está de más recordar que el cambio climático amenaza la supervicencia de los glaciares. El calor del hielo del que os hablo es una sensación íntima. El calor de verdad puede acabar con el hielo.

20
Nov

El negocio de la ignorancia

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Con tanto jugar a la política, lo único que vamos a conseguir es provocar tremendas lagunas de conocimientos en toda una generación. Y, si creamos lagunas de formación en una generación, es más que probable que las que vengan después también los tengan. El panorama de la educación en España o, mejor dicho, en el conjunto de Comunidades Autónomas que la conforman es bastante triste. Cuando ves algunos de los libros que manejan nuestros hijos, compruebas cómo la simplificación de los contenidos es preocupante, aunque, eso sí, todo texto aparece rodeado de muchas fotografías para llenar páginas. Cómo si hoy en día un libro con fotos llamara más la atención de unos chicos que se mueven en un mundo digital.

Pero el problema no es sólo la escandalosa rebaja de contenidos, esa especie de teoría educativa en la que se aprende a base de titulares. A eso se une la visión reduccionista del mundo y de la historia, según la cual yo soy yo y mi comunidad autónoma. Este catetismo revestido con una pátina de amor a la identidad hace que todavía sea más preocupante lo que sucede en nuestra educación. No se trata sólo de que el Manzanares parezca más río que el Ebro, sino que el Ebro nace espontáneamente en cada comunidad autónoma por la que pasa, como si no hubiera un antes o un después. Así, en un clima de ignorancia provocada por los idotas de sus mayores, los pobres chavales se encaminan a un mundo de especialistas de poco e ignorantes de mucho.

La información que hoy publica El Mundo sobre los libros de texto en diversas Comunidades Autónomas  no es más que la ilustración de algo que todos sabemos, que los contenidos de la educación en España están filtrados por la nueva figura del censor educativo que se obstina en ofrecer una visión parcial de la historia, la geografía y la cultura. Resulta paradójico que en estos tiempos de reivindicación de la memoria histórica, se permita enseñar distintas versiones amnésicas de todos esos contenidos. Lo triste es que la amnesia no olvide al azar, sino que sea incapaz de recuperar los contenidos que deliberadamente se tachan y se borran.

No se trata aquí de señalar culpables, porque encontramos penosos ejemplos en comunidades gobernadas por nacionalistas, socialistas, populares… No deberíamos quedarnos de brazos cruzados los ciudadanos ante la mezquindad de quienes han ido deteriorando la educación en nuestro país. Claro que la historia es interpretable, claro que tiene sentido prestar especial atención a determinados contenidos según la comunidad donde se viva, pero de ahí a alterar lo sustancial de los hechos hay una enorme distancia que, por desgracia, ya hemos recorrido. Lo peor de todo es que esto no es resultado de la incapacidad de unos cuantos botarates, sino que es algo buscado y promovido desde instancias políticas.

Con una complicidad, claro, las de unas editoriales que hacen trajes a medida con tal de no dejar de facturar. Que el negocio es el negocio, pensarán, en una miope concepción del mismo. No creo que quines aprendan con sus textos compren muchos libros en el futuro. O sí, para aprender lo que no hemos querido ensañarles. Igual es eso, el negocio de la ignorancia.

19
Nov

Política y mujeres con curvas

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En mi búsqueda de temas para escribir, no encuentro nada que me inspire de verdad. Me he encontrado, por ejemplo, con un nuevo video de la campaña con Z de Zapatero. Lo primero que he pensado es que, a veces, pasamos por la vida sin prestar atención a lo que nos rodea. Tanto felicidad, tantos logros a mi alrededor gracias al gobierno de Z y yo sin darme cuenta. Por eso es bueno que alguien te lo muestre, así, objetivamente, por el mero interés de informarte. Al llegar al final, en el video se dice que España es el segundo mejor país del mundo para ser niño y, en mi maldita manía por darle la vuelta a las cosas, he pensado: pues claro que es un gran país para ser niños, porque te cuentan unos cuentos insuperables. Lo que os decía, que lo mío es patológico. Enfermo, que soy un enfermo, cómo se me ocurre pensar que la descripción que nos hacen de España es un cuento.

Luego he visto que el aspirante a líder del PP, Mariano Rajoy, abre ya su caja de promesas electorales. La primera va directa al bolsillo, ya que ha prometido que no tendrán que pagar IRPF los que ganen menos de 16.000 euros al año. Según las cuentas que ha hecho el PP, estos contribuyentes (más de siete millones) se ahorrarán 1.190 euros al año, pero El Mundo rebaja esa cifra a la mitad: 532. Habrá que estudiar los números para ver quién tiene razón y para saber si esta es otra versión del cuento de España.

Así que como a mi edad ya no estoy para tanto cuento, he seguido buscando algo de qué hablar, y me he encontrado, en el capítulo de investigaciones sui generis, con un estudio que afirma: las mujeres con curvas pueden tener hijos más inteligentes. Según el estudio en cuestión, hecho por las Universidades de Pittsburg y California, las pruebas que han realizado concluyen que los chicos de mujeres con caderas anchas y cinturas estrechas han sacado notas más altas en pruebas de inteligencia. Ese hecho les ha llevado a concluir que los fetos se benefician de un suministro rico en ácidos de las grasas poliinsaturadas que acumulan esas mujeres.

Total que ahora te haces una liposucción y te sale el niño bobo. Madre mía qué cargo de conciencia. Y esos niños que en el cole tendrán la excusa perfecta: no, si yo me esfuerzo, señor profesor, pero como mi madre es de caderas estrechas, pues claro, no doy para más. Debería haber tenido en cuenta este estudio el PSOE al hacer su video, midiendo las cinturas de las madres españolas. A ver si va a resultar que no tienen curvas y, al final, los niños se van a creer los cuentos también cuando sean mayores. Que bien les vendría a los distintos gobernantes que todos fuéramos hijos de mujeres sin curvas.

17
Nov

Tours no es mi apellido

¿Os acordáis de cuando organizar un viaje era fácil? Yo sí me acuerdo. Descolgabas el teléfono, llamabas a tu agencia de viajes, le decías a dónde querías viajar, el motivo del viaje, el presupuesto y ya está, al cabo de un tiempo te ibas y al cabo de unos días regresabas. Sencillo y práctico.

Ahora las cosas han cambiado mucho. Desde hace algún tiempo todos nos llamamos “tours” de segundo apellido. José López Tours, Alejandra Conde Tours, Javier Capitán Tours… y es que desde que internet nos lo permite, todos nos hemos constituido en nuestra propia agencia de viajes. Si se te rompe un grifo, llamas al fontanero. Si tienes apendicitis, te opera un médico. Si tienes un juicio, te representa un abogado. Y si tienes un viaje, te lo preparas tú. Pues claro que sí, para qué vas a contar con los servicios de alguien que sabe pudiendo organizarte un a jinkana tú mismo.

Así que queremos ir a Londres a pasar un par de días, encendemos el ordenador y ponemos a trabajar a nuestra propia agencia. Lo primero es buscar información sobre el destino: el mapa de Londres, fotos de Londres, caminatas recomendadas por Londres, que espectáculos hay ahora mismo en Londres, restaurantes, pubs y tiendas de Londres, monumentos de Londres, los transportes públicos en Londres… en fin que empezamos a marcar páginas y páginas en nuestros favoritos y empezamos a ponernos cachondos con los cruces que podremos hacer entre las distintas páginas. Yendo a visitar tal monumento, al que he ido en metro bajándome en esta estación, me cae cerca este restaurante, desde donde luego cojo el autobús, que me lleva a los grandes almacenes donde hacer compras para, justo al salir, tomarme una pinta en ese afamado pub, antes de ir a ver el último musical. Todo empieza a cuadrar en un plan casi perfecto que ninguna agencia hubiera ideado, porque, al fin y al cabo, estos de las agencias no conocen mis gustos y preferencias personales y, por mucho que lo intenten, nunca serán capaces de montarme el pedazo viaje que me estoy organizando.

Pero antes de diseñar cada uno de los pasos que daremos en Londres, hay que sacar los billetes, por internet, por supuesto. Entonces entramos en comomolanmistickets.com y buscamos, pero como no nos fiamos de que tengan la oferta más barata, nos vamos a mepaganporvolar.com, y una vez he comprobado que me puedo gastar tres euros menos, por si acaso todavía puedes ahorrarte aún un poco más, vas  también a vuelasporlosairesconpreciosporlos suelos.net, donde encuentras un superchollo, que tiene el pequeño inconveniente de que realizas dos escalas, una de dos horas y otra de tres, de tal forma que, cuando llegas a Londres, prácticamente tienes que volver. Por ese motivo buscas otra vez en mepaganporvolar.com y resulta que ahora el precio ha subido, porque la oferta caducaba en 15 minutos que ya han pasado. Pero en lugar de cabrearte, decides ir directamente a las páginas de las compañías aéreas y, al final, acabas sacándote un vuelo a muy buen precio, que sólo tiene una pequeña incomodidad: sales a las 6 de la mañana y el regreso es también a una hora imposible, pero es que te ahorras una pasta muy importante que luego te podrás gastar en espectáculos, compras, comidas…

El capítulo siguiente es el del hotel. Qué bonitos son todos los hoteles por internet, qué salones tan chulos, que habitaciones tan acogedoras, todos en pleno centro de la ciudad, a escasos minutos andando de los principales monumentos, bien comunicados con el aeropuerto. Y tú, en tu estrategia de touroperador propio, decides que tampoco hay que gastar mucho en el hotel, que total es sólo para dormir, y reservas uno no muy caro con una pinta estupenda, céntrico, céntrico, que además tiene un nombre muy gracioso “Oh my God what hotel”. Haces tu reserva tus datitos de la tarjeta y todo está listo. Ya tienes todo lo necesario para viajar tranquilo: billetes de avión y reserva de hotel. Sacas también unas entradas por internet para un musical, que ahí sí te crujen en el precio, pero es que Londres tiene unos musicales…

Así que llega el día del viaje y a las cuatro de la mañana llegas al aeropuerto sin haber pegado ojo, porque claro, había que salir tan pronto que estabas acojonado, no fueras a quedarte dormido, así que con esa obsesión no has dado ni una sola cabezada desde las once, cuando te fuiste a dormir. Pero en el aeropuerto compruebas que tu reserva estaba hecha, tienes ya tu tarjeta de embarque y con tu maletita de mano (no hay que perder tiempo esperando equipajes) pasas los controles, eso sí teniendo que dejar todos tus productos de aseo porque, se te había olvidado lo de los 100 mililitros de las narices, y le has tenido que dejar a la benemérita una colonia recién abierta de a 50 euros. Pero bueno, ahora me compro otra el la duty free y tan contentos.

Haces tu vuelo en compañía de bajo coste (te tratan casi igual que en las otras, esa es la verdad) y llegas a Londres, bueno, a Londres lo que se dice Londres, no, porque ya se sabe que los aeropuertos están un poco lejos, pero como ya te habías informado, sabes que hay un tren que en una hora te deja en una estación que tiene metro y después de otro transbordo te deja al lado del hotel.

Y allá que vas tú, con las maletas en el metro, jodido sí, porque con maletas y en metro sólo puedes ir jodido, pero contento. La pasta que me he ahorrado, porque si me llegan a venir a recoger como en el típico viaje de agencia, menuda clavada pudiendo ir en el metro. Puerta a puerta, sí, pero por un ojo de la cara.
Entonces sales del metro y tienes que echar mano al plano de Londres que previamente habías adquirido. El hotel, como decía su web estaba muy bien comunicado, con una estación de metro muy cerca. Lo malo es que el concepto cerca no es igual para todo el mundo y cuando llevas 10 minutos caminando con las maletas empiezas a sospechar que lo de la web no era tan cierto y que igual las fotos de la habitación del “¡oh my god what hotel!”… ¡ay madre! Cuando entras en la habitación piensas que las fotos las habían hecho con muebles de piso piloto, que son más pequeños para que todo parezca más grande. Pero, total, sólo vas a dormir y ducharte metiendo tripa para caber en la ducha tampoco es tan grave. Hombre, ya que suenen las cañerías y se oiga todo de la habitación de al lado… nada que no solucionen unos buenos tapones.

Y, aunque estás un poco cansado, decides salir a ver los monumentos aprovechando que estás en el centro, aunque en el mapa no recuerdas haber visto ningún icono de ningún  palacio, ni el parlamento, ni el puente de Londres cerca de las calles del hotel. Y empiezas a sospechar que puede que sea céntrico, pero no sabes muy bien con respecto a qué y, cuando despliegas el mapa y confirmas tus sospechas… pues eso, a averiguar como llegar a los sitios que te interesan. ¿Metro? Son diez minutos para llegar a la boca más cercana y no tienes la certeza de que sea fácil llegar. ¿Autobús? Te has acercado a una parada y no entiendes nada. ¿Taxi? Pues va a ser que sí, que sí vas en taxi y que sí te pegan la primera clavada del viaje. Porque pagas en libras y parece menos, pero te acaban de pegar un palo en euros… no pasa nada, con el ahorro en hotel y avión, a pesar de lo de la colonia sigo ganando.

Al final llegas, ves lo que dice en todas las guías que hay que ver, y buscas un restaurante que salía en una página de internet que estaba muy bien, ahí, al lado del puentecillo. No esperas gran cosa, Londres es Londres y no se come como en España, pero cuando te dan la carta y ves los precios se te corta la respiración. Te irías, claro, pero, a la hora que es, estos ingleses igual no te dan de comer en otro sitio y, que leche, estás hecho trizas y si hay que pagar pues se paga, con lo que te has ahorrado en el avión y el hotel a pesar de la colonia y del taxi. Comes normalito, claro y el mordisco a la tarjeta…

Ahora toca descansar, pero, joder, quien paga otro pastón de taxi con lo que te acabas de dejar en el restaurante. Y encima luego habría que pagar otro más para ir al musical y otro último para regresar al hotel, que ya se hará tarde. Así que, hala, a dar vueltas, te acabas metiendo en unos grandes almacenes y comprando chorradas para pasar el tiempo, tomas algún café a precio de oro y ya caminas sin rumbo porque tienes la cabeza como un bombo después de treinta y pico horas sin dormir. Pero qué bonito es Londres, joder, que aunque el hotel esté un poco lejos del centro merece la pena.

Vagando, vagando y vagando, se hace la hora de ir al musical. Como para no ir después de la pasta que te ha costado la entrada. Gustarte lo que se dice gustarte, tampoco es que te gusten tanto los musicales, pero, hombre, es Londres y hay que ir. Te sientas, que agustito se está ahí sentado, empiezan a sonar las primeras notas, se está  pero que muy agustito y cuando empieza el primer tema, caes dormidito como un bebé y como no podía ser de otra forma ya que llevabas casi dos días despierto. Total, un pastón invertido en una siesta que se acaba entre los bravos del público. Algo que no acabas de entender, porque a ti no te ha parecido tan bueno, pero es que estos británicos son raros.

Tienes un poco de hambre, pero decides ir al hotel porque no puedes más, en taxi claro, y cuando llegas no encuentras el menú del room service. No lo encuentras porque no tienen room service, claro, y la tripa rugiendo, pero estás tan hecho polvo que al final te duermes… además hay que madrugar.

Suena el despertador… un poco raro, eso sí. Y resulta que es la gobernanta que quiere echarte porque son las once y hay que dejar la habitación… joder, que me he quedado roque. Ducha metiendo la tripa a toda prisa, compones el equipaje y cuando bajas a recepción piensas que como dejes ahí el equipaje, tiras un par de horas con viajes de ida y vuelta… así que el resto de la visita a Londres, las horas que te quedan, son con el equipaje a cuestas y esta vez en metro, que después del pastón que se te fue ayer, ya no compensa lo ahorrado en el avión y el hotel.

Y claro, cuando llegas al centro, casi ya no te queda tiempo, porque entre las dos horas de antelación y la hora y pico que te va a costar llegar al aeropuerto no tienes mucho que hacer y encima con el equipaje a cuestas… total que te vas a un burguer, un par de cervezas ya que estamos, un mirar para un lado y para el otro y al aeropuerto. Joder, que me he dejado la mitad de cosas sin ver, pero bueno, al final has estado en Londres y has regresado a casa. Y el próximo vieje a Londres, vamos, el próximo viaje a Londres va a ser la leche.

Renuncio a “Tours” como mi segundo apellido.

14
Nov

el coche fantástico necesita conductor

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No se entiende bien, pero sigue sucediendo. Los aparatos que nos venden cada vez son capaces de hacer más cosas y, como resultado de ello, nosotros desaprovechamos más las posibilidades de casi todo lo que compramos. De los teléfonos móviles, por ejemplo, utilizamos menos de la mitad de sus funciones, y, si se fijan, del mando de la tele sólo se desgastan las teclas del volumen y los canales. Como usuarios nos vemos crecientemente superados por unos artilugios con tantas funciones que exceden nuestra capacidad de comprensión y que nos hacen humillarnos ante nuestros hijos, para quienes el manejo de esos cacharros es una especie de ciencia infusa para asombro y envidia de quienes les trajimos al mundo. Opción de edición en el DVD grabador que nadie utiliza, posibilidades que nos ofrecen nuestros ordenadores que ni siquiera sabemos que existen, electrodomésticos con unas posibilidades más allá de lo que creemos… en definitiva, que en general se ofrecen productos para usuarios expertos que caen en manos de usuarios novatos. Dentro de poco, lo normal sería que llegaran los aparatos low-cost que ofrezcan sólo funciones básicas que son las que utilizan una gran cantidad de los consumidores.

Con los coches está sucediendo algo parecido. Nos tenemos que familiarizar con el uso de un ordenador de abordo que nos da más datos de los que recibe Carlos Sainz de su copiloto, necesitamos templar los nervios para no asustarnos cada vez que la voz de un espíritu llamado GPS nos dice que giremos a la izquierda o insista en que los hagamos (“a ver, so idiota, le he dicho ya tres veces que gire a la izquierda”) a pesar de que nos apetezca seguir recto. Lo más preocupante es que los ingenieros de las casas de coches se empeñen en inventar sistemas para mejorar la calidad y seguridad de nuestros vehículos y que la mayoría de los conductores ni comprendamos bien su utilidad ni, sobre todo, sepamos manejarlos. Qué conductor no pensó que le había pasado algo raro al coche la primera vez que funcionó el ABS en una frenada un poco fuerte. Estoy seguro de que su automóvil tiene algún botón que usted nunca se atreve a apretar por si acaso, porque no tiene ni la más remota idea de lo que puede pasar si decide tocarlo. Y no me cabe la menor duda de que más de un propietario de los todoterrenos para ir al híper se dirigió al taller el día que se metió por un camino de tierra con un hoyo, funcionó la electrónica para repartir la tracción y pensó que se le rompía el coche en pedazos al oír aquellos ruidos tan raros.

En el mundo del automóvil, desconocemos el funcionamiento de muchos mecanismos que algún día nos serán necesarios. Cuando nos venden un coche, deberían darnos un curso práctico en el que comprobáramos cómo funcionan el ABS, el ASR, el EBD o el ESP… no sólo sabríamos lo que compramos, sino que aprenderíamos a conducir mejor. Tal vez un día se tomen en serio otra de las lacras de nuestra seguridad vial: que nos sacamos el carnet sin aprender a conducir, que la gran mayoría de conductores no tiene mecanismos de respuesta para situaciones de emergencia. Porque el coche fantástico, que hoy ya nos habla, todavía necesita conductor. A veces pienso que se salvarían más vidas si en lugar de gastar tanto dinero en campañas de comunicación, la DGT lo invirtiera en dar cursos de perfeccionamiento a conductores. Puede que sea una chorrada mía, pero también puede que no.