Patricia me hizo llegar el otro día un meme que había lanzado Sergio a toda su clase: ¿a qué os gustaría dedicaros si no pudieseis estudiar Periodismo o Comunicación? Obviamente, la pregunta no es del todo adecuada para mi porque ni estudio ni he estudiado periodismo. Como sabréis los que hayáis visto mi currículum, yo soy Licenciado en Ciencias Económicas y, por tanto, mi llegada al mundo de la comunicación nada tiene que ver con mis estudios, sino más bien por las casualidades de la vida y la capacidad de mi garganta para variar la voz y la más relativa de mis neuronas para dotar de contenidos a esas voces.
Debo reconocer que, no obstante, una vez tuve la oportunidad de entrar en este mundo, me gustó tanto como para abandonar mi anterior carrera profesional, dedicada al marketing en el sector de los productos petrolíferos, más concretamente en Repsol. Tal vez, una vez dentro, sentí el llamado de los antecedentes familiares, ya que tuve un tío, el tío Mariano, que hasta fundó un periódico en el bajo Aragón y, sobre todo, debí sentir esa llamada por la trayectoria de mi tía Pilar. Los más mayorcitos de los que pasean por el blog tal vez recuerden a Pilar Narvión, una de las mujeres que se abrió camino en el periodismo español cuando era un territorio casi exclusivamente masculino, que fue corresponsal en Roma y París, cronista parlamentaria en la transición y que se retiró siendo directora adjunta del diario Pueblo. Ahora tiene más de ochenta años y, aunque su cuerpo empieza a jugarle malas pasadas, sigue con una lucidez envidiable. Dentro de poco, Juan Carlos Soriano, compañero de Radio Nacional, presentará un libro sobre mi tía Pilar basado en muchas horas de conversación que ha mantenido con ella.
Yo creo, Patricia, que, en mi caso, la pregunta por tanto sería a qué me gustaría dedicarme si no trabajara en comunicación. Para responderte, voy a incluir otra renuncia (no me dedicaría tampoco al marketing) y voy a decirte lo que creo que me hubiera encantado hacer en esta vida: cantar, algo que sólo hago por afición y cada vez un poco menos. Y, para ser más explícito, creo que lo que más me hubiera divertido hubiera sido convertirme en cantante de tangos. A mi me hubiera gustado ser el polaco, Roberto “Polaco” Goyeneche, por su forma de cantar el tango.
Si me hubiera gustado, que, cuando escribía esto, no he podido reprimir mi vena de cantante y me he grabado esto. Es la primera y única toma. Así ha quedado.
Perdón, “Polaco”.



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