Archivos para 18/12/07

18
Dic

The canon, my friend, is blowing in the wind

Hoy quería mostrar un vídeo a un colega que había grabado en casa para mostrarle cómo era una propuesta de programa de televisión. Era un vídeo casero, grabado con mis propios medios y me ocupaba casi un 1 GB. Mi USB era de menos capacidad y eso me ha obligado a llevarme el portátil. Así que me compraré un USB de más capacidad.

El teléfono móvil de mi mujer tiene síntomas de agonía, así que vamos a comprar otro. El de mi hijo ha sufrido un percance y no se ve la pantalla, así que me veo haciendo la compra de móviles a pares.

Por cierto, que a mi hijo le han hecho fotógrafo de la revista de su cole. Semanalmente tiene un reportaje y su profesor le ha pedido que le entregue las fotos en CD (hacen falta unos 40). Además, estas Navidades quiero regalar a todos los miembros de la familia un CD con el archivo fotográfico de mi madre, que digitalicé hace algún tiempo. Mi hermana y sus cuatro hijos, mis otros dos sobrinos, mis tíos y sus siete hijos… con 15 CD’s lo resuelvo.

No sé si será por digitalizar más de 5.000 fotos, pero hoy sale un mensaje en mi impresora multifunción en el que me avisa de un error con el escáner, así que igual me tengo que comprar uno.

También quiero regalarles un DVD con películas familiares rodadas en 8 mm y que he digitalizado. Así que también necesitaré 15 DVD’s, más una grabadora, ya que mi portátil tiene problemas con la suya.

He decidido utilizar iDVD para pasar a DVD las películas de los viajes de los últimos años, que tengo editadas hace algún tiempo, así como las de unas fiestas con amigos, Entre viajes y fiestas, creo que necesitaré unos 30 DVD’s. Para los amigos creo que será un buen recuerdo navideño.

Tengo mucha información en mi equipo, alguna importante, y ahora Time Machine me permite estar tranquilo y recuperar archivos que igual borro accidentalmente. Lo que pasa es que necesito un disco duro externo, pero merece la pena.

Estas Navidades quiero regalarle a mi chica un iPod, ya que el suyo lo utiliza nuestro hijo y se lo tiene secuestrado.

Después de hacer mis planes, he leído en elmundo.es esta tabla, que, según parece, es la propuesta de Cultura e Industria para el canon digital:

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He hecho cálculos y, sin comerlo ni beberlo, acabo de generar 60 euros para los señores de la SGAE y similares. Y es que no nos damos cuenta, pero como esto prospere podremos cantar, previo pago de los derechos correspondientes, aquello de “The canon, my fiend, is blowing in the wind”. Hay que joderse.

18
Dic

La presunción de culpabilidad

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Estaba pensando hace un rato en la “ilógica” que se encuentra detrás del canon digital y he llegado a la conclusión de que sólo tiene sentido desde la presunción de culpabilidad. Usted presuntamente es un pirata y, como tal, debe pagarme un canon para compensarme por mi lucro cesante. Os recomiendo la serie de artículos que en los últimos días está escribiendo Enrique Dans sobre el tema. Yo dediqué unos cuantos en fechas pasadas al mismo que encontrareis con la etiqueta de canon digital, SGAE, etc.

Lo de la presunción de culpabilidad me ha llevado a otro terreno donde también se da una cierta versión de la misma. Hace unos años tuve la desagradable experiencia de una inspección fiscal y, con aquel motivo, empecé a escribir algo que nunca terminé. Era esto:

“Imagine por un momento que un día cualquiera está usted en su casa. Llaman a la puerta y es el cartero que viene a entregarle una carta certificada. Firma usted el recibo, la abre y lee lo siguiente: “Dirección General  de la Seguridad del Estado. Se le comunica que en el día y hora al pie señalados debe presentarse usted en la la Comisaría de Policía cuyas señas figuran en el membrete con los objetos que se marcan al dorso con una X -televisor, video, reloj, joyas…- con el objeto de comprobar si han sido adquiridos legalmente. De no presentarse podrá incurrir en las responsabilidades y sanciones previstas en la Ley” .

Si cualquier ciudadano recibiera una comunicación de este tipo, consideraría vulnerados algunos de los derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución y lograría, ante cualquier tribunal, la paralización de este tipo de actuaciones. Pues bien, así es como comienza una inspección de la Agencia Tributaria, con una comunicación similar a la del aberrante supuesto que se recoge en el párrafo anterior. No se inicia porque se haya detectado alguna irregularidad, la falta de declaración de ingresos, el impago de algún impuesto, la no cumplimentación de un impreso… se inicia simplemente porque sí, porque se está presumiendo la culpabilidad de un contribuyente que, a partir de ese momento, debe afanarse en demostrar su inocencia fiscal.

Se inicia una penosa experiencia, de duración incierta y en la que uno se siente tratado como un presunto culpable por una inspección que desconoce tu actividad, sus exigencias, su funcionamiento, su lógica, sus riesgos, su capacidad de proporcionar trabajo a más personas, etc. Se sienta uno con su asesor para preparar una defensa que te obliga a reconstruir caminos de cinco años atrás, teniendo que rehacer una biografía comercial que, para ser coherente, nos enfrenta a las lagunas de nuestra memoria.”

No escribí más y acabe pagando. Fue muy curioso, porque la inspección no me aceptó unos gastos que sí aceptó a un amigo mío que tuvo la inspección al mismo tiempo y llevada por la misma subinspectora. Me callé, no fuera que tampoco se los aceptaran a él. Dura unos cuantos meses y es desagradable. Le puede tocar a cualquiera.