Archivos para 29/12/07

29
Dic

Trabajando para el futuro

montaje-3.jpg

He regresado, con un dolor de espalda menos y un kilo y medio más. La producción olivarera de este año, tal y como esperaba, ha sido escasa. Entre 400 y 500 kilos recogidos en una jornada corta de trabajo. Fernando y Pedro, cuando llegamos, ya habían vareado y armados con una de esas máquinas sopladoras que se utilizan para las hojas, habían conseguido amontonar fácilmente gran parte de las olivas.

A partir de ahí, la tarea de la recogida, la separación de hojas, piedras y demás compañeros de viaje se hizo mucho más sencilla. Así que entre la ayuda de la sopladora, la escasa producción y la colaboración de mi sobrina nieta, quien, sentada en el suelo, por lo menos llenó medio cubito, todo resultó la mar de sencillo.

Para los que andaban preocupados por mi espalda (gracias Belén por tus consejos) debo decirles que no sé si por el efecto balsámico de un antiinflamatorio o porque la muy cobarde tiene miedo al dolor y prefirió arreglarse antes que sufrir los pinchazos, el hecho es que, aunque llegué con molestias, fueron desapareciendo poco a poco. Aparecieron otras en lugares distintos, pero en esta ocasión la casua estaba clara: mi oxidación corporal. Hoy tengo un resto de incomodidad en el lugar que tanto me molestaba y algunas tensiones nuevas pero no importantes. De tal forma que, por rarro que parezca, recoger aceitunas me curó la espalda. Propongo que se acuñe mi experiencia como reclamo turístico para las zonas olivareras: aceitunas contra el dolor dorsal.

A eso de la tres y pico habíamos acabado con la recolección y llegó el momento de la comida. Un fueguito para asar unas chuletas y un imponente despliegue de chacina de la matanza de Fernando y Pedro. Tanto tiempo de abstinencia con el control del colesterol se fue al carajo bajo el sol templado de invierno, con el airecito puro envolviéndolo todo. El resultado ya os lo he comentado: un kilo y medio extra, que tardó un día en subir y tardaré varios días en bajar. Parte dl aumento de peso se debió a una tendencia patalógica a untar un pan casero que trajo en, como no podía ser de otra forma, aceite de oliva. Así que ayer trabajé para los kilos del futuro, cuando la almazara nos entregue convertidos en aceite nuestra cosecha de aceituna.