En mi diario repaso de las ediciones digitales de los periódicos, me he encontrado en El Mundo una recopilación hecha por Julián Ruiz de las que para él son las mejores canciones de amor. La primera que figura en su lista es “The way you look tonight” cantada por Fred Astaire.
El poder evocador de la música y de las imágenes me han hecho hacer un viaje en el tiempo de 36 años y reencontrarme con mi imagen de cuando tenía 10. Cuando tenía esa edad, sufrí una hepatitis que me tuvo en cama algo así como dos meses, algo que uno no sabe hasta qué punto pudo influir en mi carácter. El hecho es que allí estaba, 24 horas en la cama un niño de 10 años al que se le trastocaron los horarios, los hábitos, la relación con los amigos…
En esos meses supongo que debí inventar unas formas de entretenimiento que no recuerdo bien, porque más allá de lo que se escuchaba por el patio (la familia del fotógrafo Pérez de Rozas es lo que tenía más próximo –hoy su hijo Emilio es periodista deportivo) mi contacto con el exterior era casi nulo. Tenía que estudiar para intentar no perder curso, lo que entonces lo hacía a través de las famosas fichas. El resultado fue que, cuando volví al colegio, llevaba veinte de ventaja en matemáticas y naturales y una cuantas de retraso en lengua. Se ve que por entonces tenía una inclinación científica que luego me dejé por el camino. Supongo que me entregue también a la lectura de los cinco y los siete, así como los tres investigadores de Alfred Hitchkock, aunque creo que estos últimos llegaron algo más tarde. Y jugaría con algo, pero no sé bien con qué, en aquella mesita como de hospital que tenía para comer, que mis padres habían comprado cuando mi hermana había pasado por la misma enfermedad.
En esos dos meses de lecho forzoso, tuve la suerte para mi entretenimiento de que en casa había una tele en desuso que aún funcionaba y que me pusieron en la habitación. Y ahí es donde surge Fred Astaire, ya que por aquel entonces, emitieron una serie de películas de Fred Astaire y Ginger Rogers que entraron a formar parte de mi elenco de personajes, con aquellos bailes continuos, su claqué, y esas historias almibaradas que se daban en sus películas. Tal vez tuve una sobredosis y por eso nunca me ha enganchado mucho el musical. Pero lo recuerdo con agrado y Fred Astaire y su partenaire siempre tienen ese huella indeleble en mis recuerdos. Ellos bailando y yo en la cama
(La foto es un poco anterior, pero así era más o menos por aquel entonces)



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