Todos lo temíamos y todos esperábamos que no se hiciera realidad nuestro temor. Pero una vez más la intolerancia llevada a su extremo más desquiciado ha acabado con la vida de un hombre, simplemente porque un día decidió defender unas ideas y dedicar una parte de su tiempo a servir a su pueblo desde el puesto de concejal. Hoy a Isaías Carrasco le llora su familia, le lloramos todos.
La proximidad de las elecciones ha apretado una vez más el gatillo de la sinrazón, en ese estúpido intento de “enviar” un mensaje a no se sabe quién que no sean ellos mismos y su locura. Los únicos que han debido recibirlo han sido sus lacayos de ANV que, como no podía ser de otra forma, han votado en contra del comunicado de la Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Mondragón en que se condenaba “el vil asesinato a manos de ETA”. Se entiende, por tanto, que la familia de Isaías se negara a recibir a la alcaldesa de Mondragón, de ANV, cuando se acercó al hospital a ofrecer sus condolencias. La única condolencia que se le puede aceptar a esta gente es la de la condena del atentado y su enfrentamiento con la barbarie etarra, pero para ello necesitarían un préstamo de valentía y de valor como el que atesoran tantos concejales socialistas y populares que siguen jugándose la vida por el hecho de ser sus compañeros de consistorio. Decir que no a ETA en esos ayuntamientos es un gesto casi heroico. Callar una vez más, como tantas otras veces, la más deshonrosa cobardía. Así que es normal que rechacen vacíos gestos personales.
Es difícil sustraerse a un atentado como este, pero todos deberíamos ir a votar sin dejarnos influir por este asesinato de ETA. Puede que esta nueva situación movilice a gente que igual no iba a votar o que decante el voto de algunos indecisos, pero yo siempre he creído que nuestros votos no pueden seguir ningún impulso que venga del gatillo de los terroristas. Si influirá o no en el voto de la gente en uno u otro sentido será algo que quedará siempre en el terreno de la especulación, pero me gustaría que lo que salga de las urnas el domingo sea lo mismo, gane quien gane, que hubiera salido si hubiéramos votado hace veinticuatro horas.
Que nadie olvide que el responsable de este asesinato no es ni el gobierno por su política frente a ETA, ni el PP por su confrontación mantenida con el gobierno, ni quienes se han manifestado en uno u otro sentido a lo largo de esta legislatura. Los únicos responsables son los de siempre, los de la cabeza enferma que no son capaces de argumentar en torno a nada si no es con el olor de la pólvora recién disparada. ETA es la que mata y los demás los que sufrimos sus asesinatos.
Yo iré a votar con los mismos argumentos que tenía hasta hace unas horas. Ni la acción de un criminal ni el silencio de sus cómplices va a cambiar mi forma de pensar. Que los terroristas no nos decidan las elecciones.
Mis condolencias para la familia de Isaías, para sus amigos, sus compañeros de partido, para las personas que le conocían y le querían y para todos los que hoy lloramos su pérdida.



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