Si utilizara el tópico habitual en boca de nuestros políticos, tendría que decir que hoy ha sido una fiesta de la democracia y de la participación. Yo, como un poco crítico con la forma en que se entiende hoy la democracia, diría que sí, que ha sido la fiesta de la participación, como ellos dicen, y que ahora, durante cuatro años, la participación se va de fiesta por los escasísimos cauces que tenemos los ciudadanos para hacernos oír. Este, el de los blogs, es casi nuestro único reducto de libre expresión.
Finalmente, la participación ha sido bastante alta, un 75%, muy similar a la que se produjo en las últimas elecciones. Nunca sabremos hasta qué punto los terroristas nos han movido a las urnas. Yo he ido a votar de igual manera que lo hubiera hecho si no se hubiera producido el cobarde atentado que acabó con la vida de Isaías Carrasco. Tal vez otras personas que tenían pensado quedarse en casa se hayan acercado finalmente a votar movidos por la indignación que les ha producido el atentado. Sea como fuere, la razón por la que la gente ha acudido a votar no es lo más importante, sino que finalmente haya habido una alta participación, lo cual siempre es bueno.
La victoria del PSOE es clara pero no arrolladora. Una victoria que se sitúa algo por debajo de lo que indicaban las últimas encuestas, ya que no ha llegado a los 4 puntos. Sube en diputados (5 con un 98% escrutado) y en porcentaje de votos (1,1 puntos más que en las elecciones de 2004). A falta de escrutarse algo más del 2% de los votos, parece que no va a sumar más votos que en las anteriores elecciones (11.026.000). Es para estar contentos, pero con matices: han ganado, pero su rival ha acortado distancias.
El PP ha perdido, pero también ha mejorado sus resultados, en escaños (6), porcentaje (más de 2 puntos más que en 2004) y en votos (más de 200.000 votos más con el 98% de escrutinio). Supongo que la pregunta en el PP es la siguiente: mejoramos, sí, pero para qué, ya que el resultado les deja en la oposición y con la duda de qué camino emprender de cara a la cita electoral de dentro de cuatro años. Tendrán que decidir si tienen más fe en lo de “a la tercera va la vencida” o en aquello otro de “no hay dos sin tres”. Difícil decisión.
Fracaso sin paliativos el de Izquierda Unida, el partido al que más perjudica la ley electoral. Sin embargo, el descenso en votos, porcentaje y escaños supone un tremendo fiasco de la formación de Gaspar Llamazares. Ha anunciado su dimisión después de echar una insólita bronca a los votantes a quienes nos ha tildado de ser injustos con ellos. De vez en cuando, conviene mirarse al espejo.
Mayor si cabe es el descalabro de Ezquerra Republicana de Catalunya, que pierde casi 400.000 votos y cinco escaños. El resto de los nacionalistas pierden un poco de apoyo, pero prácticamente mantienen resultados.
Y es de resaltar, también, el escaño conseguido por UPyD, el partido de Rosa Díez, que consigue más de 300.000 votos. Su partido, junto con IU, es el otro gran perjudicado por nuestra ley electoral. Así, con prácticamente el mismo número de votos (unos 300.000), el PNV consigue 6 escaños y UpyD tan sólo uno. Este resultado es especialmente meritorio para un partido que ha tenido que hacer una campaña prácticamente clandestina, sin espacio en los medios de comunicación y con pocos recursos económicos.
La profundización de bipartidismo y la pérdida de peso nacionalista son las principales características del congreso que nos dejan estas elecciones. Y lo que yo creo que es un claro mensaje: que lo que le pedimos a nuestra clase política es que los dos grandes partidos se pongan de acuerdo en los temas fundamentales para país y que no nos sometan a otra legislatura como la que hemos tenido que soportar en estos cuatro años. Los principales apoyos del Gobierno en esta legislatura han sido castigados por los votantes y eso debería servir de guía a la hora de saber con quién se quiere gobernar. Sólo CiU parece poder garantizar un apoyo estable y sus dirigentes ya hablan de apoyar a la “lista más votada”. ¿Será un mensaje en torno a la más votada en las elecciones catalanas?



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