Mariano no dice no. Después de no mucho meditar, ha decido presentarse al próximo Congreso de su partido con la intención de seguir liderando el PP y presentarse a las próximas elecciones. Rajoy, cuya legitimidad al frente del PP tan sólo derivaba del dedo señalador de Aznar ahora intentará ganar internamente lo que no era más que un puesto heredado. Si lo consigue, conseguirá una autoridad interna similar a la que consiguió Zapatero cuando derrotó a Bono. Si es así, igual conseguimos ver al Rajoy que recordamos de antaño, menos lastrado por el peso de ciertos sectores del partido ante los que ha tenido que ceder y más libre para mostrar su verdadero talante, que siempre he intuido más próximo a la centralidad que ayer reivindicaba Acebes (curioso que sea él quien la mencione)
A partir de ahora, lo interesante será comprobar los movimientos internos dentro del PP, que, tal y como imaginábamos ya el mismo domingo, se divide ahora en dos sectores: el sector “a la tercera va la vencida” en el que se sitúa Rajoy frente al ala “no hay dos sin tres”, que ahora tendrá que empezar a moverse ya veremos si de forma unitaria o con más de una alternativa.
Muchos esperan que Esperanza Aguirre mueva pieza, con el respaldo de la organización de Madrid. Habrá que ver si Gallardón se anima, aunque para ello necesitará empezar a conseguir más apoyos internos de los que hasta ahora parece tener. Y habrá que esperar a ver si no hay alguna sorpresa bien de algún histórico del partido o bien de alguien que intenta dar el salto al estilo Zapatero.
Rajoy se presenta con dos derrotas a sus espaldas (algo que ya le ha sucedido a más de un presidente de la democracia) y con el aval de una mejora de resultados en las últimas elecciones. A mi me parece un bagaje un tanto pobre, por cuanto, seamos sinceros, no ha tenido que bregarse con el mejor gobierno de nuestra reciente historia democrática. Tal vez ahora, la decisión de marginar de las listas electorales a Gallardón y Aguirre se comprenda mejor, al situarla en una carrera que Rajoy sabía que era más de fondo que de media distancia. Dejar sin tribuna en el Congreso a dos de sus potenciales rivales cobraría más sentido ahora, una vez conocida su decisión.
Esperan meses de emociones fuertes en el PP. Ojalá sirva para hacer la modernización que necesita el centro derecha español. Claro que las cosas pueden evolucionar en cualquier sentido. Habrá que observarlo cuidadosamente.
Como habrá que observar lo que haga a partir de ahora UPyD de Rosa Díez. Condenada al ostracismo como ha estado hasta ahora ha conseguido representación parlamentaria (un escaño con 303.000 votos, los mismos votos que el PNV que se ha hecho con seis actas de diputados). Ha abierto una primera grieta en el espacio fronterizo entre PP y PSOE, si consigue aumentarla con el paso de los meses estaríamos ante una fuerza que debería estar llamada a medio plazo a servir de equilibrio entre los dos grandes partidos. ¿Y si Gallardón se fuera con Rosa Díez? Tendría gracia, ¿verdad?
P.D. No os perdáis la conversación de Mariano con la niña en El NOticiero.



Comentarios recientes