No sé si el periodo vacacional ha bajado el listón de mi capacidad de sorpresa, pero debo reconocer que las declaraciones de Vicepresidente de los EE.UU. me ha producido un indignado asombro. Las palabras de Dick Cheney a las que hago referencia son las siguientes: “Lamentamos cualquier víctima, cualquier pérdida. Esto puede tener un impacto psicológico sobre el público, pero se trata de una de esas tragedias que se pueden producir en nuestro mundo”. Empezaba bien el vice norteamericano con eso de lamentar cualquier víctima (aunque en los despachos de agencia hablaban también de cualquier víctima americana, lo cual ya no estaría tan bien). Pero lo de después es para ir encendiéndose poco a poco y acabar bien cabreado.
El Vicepresidente norteamericano habla del impacto psicológico que las 4.000 víctimas americanas en Irak puede tener sobre el público. El impacto psicológico sobre el público, así en genérico, como si no importara que 4.000 familias se hayan roto, que hayan enterrado a un ser querido después de llorar su muerte sin entender muy bien porqué entregaron su vida. Importa el impacto psicológico sobre esa opinión pública, un genérico sin cara ni ojos, una masa informe que no te clava la mirada desesperada de quien acaba de perder a quien más quiere, que no te ve turbio tras el aluvión de lágrimas, que no te señala con el dedo acusador o simplemente te pregunta con un lacónico porqué. No importan las personas, los muertos y sus familias, no, lo que importa es el público, el mismo público que va a los supermercados, ve la televisión y acaba votando una vez cada varios años. Pobre público, impactado psicológicamente.
¿Los muertos? Qué le vamos a hacer, pero que conste que a Cheney no le gusta que se muera la gente. Pero claro, en este mundo que nos ha tocado vivir, ya se sabe se pueden producir estas tragedias. Lo entendería si Mr. Dick hablara de un terremoto, de unas inundaciones, de un tsunami… sí, son tragedias que pueden suceder, con efectos distintos según el lugar donde se produzcan, pero tragedias que pueden suceder y ante las que uno poco puede hacer.
Pero el cinismo y la desvergüenza que ha que tener para hablar así de una guerra como la de Irak desborda toda medida. ¿Cómo que tragedias que pueden suceder? No, Mr. Dick, no podemos tolerar este lavado de conciencia en público con jabón lagarto (el que él usa se hace con lágrimas de cocodrilo). Esos 4.000 muertos han perdido su vida por una decisión de su Presidente, Mr. Bush, de la que usted ha sido partícipe. No han muerto porque se les haya caído un árbol encima en un día de vendaval, han muerto porque ustedes decidieron iniciar una guerra sin tener ni idea del lío en el que metían a todos esos jóvenes a los que les han robado la vida. Cada uno de esos 4.000 muertos lo han sido por decisiones concretas de personas concretas, por tragedias que se pueden evitar en este mundo haciendo todo lo posible para que gente capaz de decir semejante frase jamás vuelvan a tener la posibilidad de mandar a nadie a las tragedias fabricadas por ellos. Y no olvide, Sr. Cheney, que en esa tragedia de nuestro mundo han muerto muchos miles de personas más, que no serían americanas, pero que tenían el mismo derecho que cualquiera de nosotros a seguir vivos. ¿Contamos el número de niños que ha matado la tragedia que ustedes han impulsado? Tenga por lo menos la dignidad y la valentía de asumir su culpa. Debería haberse pasado los últimos años de funeral en funeral para, por lo menos, ganarse el derecho de mirar a la cara a alguien. Asco de gente.



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