Archivos para 1/07/08

01
Jul

Nuclear, no gracias… o depende

 

Uno de los talones de Aquiles de nuestro modelo económico radica en la alta dependencia energética que España tiene del exterior. Una gran parte de nuestro consumo de energía primaria procede del gas y el petróleo, algo que nos hace especialmente sensibles a las variaciones de precios de esos productos. 

 

En los últimos meses, el gobiernos echa balones fuera al decir que la crisis y, en especial, la subida de la inflación tienen que ver con la evolución del precio del petróleo, algo que está fuera de su control. Y es cierto, el gobierno tiene nula capacidad de influencia en un mercado movido por la oferta y la demanda mundial, así como por los movimientos especulativos que existen en torno a esta materia prima. Pero, tan cierto como ello, es que nuestro país está pagando la escasa decisión de los sucesivos gobiernos de afrontar un programa serio de cambio de nuestro modelo energético, lo que ha hecho que nuestra dependencia del petróleo, lejos de bajar, haya seguido creciendo en las últimas décadas.

 

A nuestros gobiernos, ya sean del PSOE o del PP, les ha faltado coraje político para, por ejemplo, reabrir el debate nuclear. En este país en el que es más común la política del slogan que la del análisis profundo, son muy pocas las voces que se han atrevido a decir que España debería por lo menos discutir sobre la conveniencia o no de una moratoria que está haciendo que la aportación de la energía nuclear a la producción de energía primaria esté descendiendo en un entorno de importante crecimiento del consumo energético. Personalmente, no tengo una posición claramente definida sobre el tema y reconozco mis dudas en torno a la opción nuclear, sobre todo porque la gestión de los residuos sigue siendo una cuestión sin resolver, pero creo que nuestra sociedad es lo suficientemente madura para debatir en profundidad los pros y los contras de esta fuente energética, más allá de cobardías en términos de coste políticos y progresismos trasnochados. En ese contexto, sería interesante escuchar los argumentos que, por ejemplo, Felipe González viene esgrimiendo en los últimos tiempos a favor de esta fuente energética.

 

Desde el Gobierno, se sigue apostando por las energías renovables, una apuesta interesante pero que cubre apenas el 7% del consumo de energía primaria y algunas de ellas están desarrollándose bajo el amparo de subvenciones para favorecer su desarrollo. Por otra parte, en el caso de la energía eólica, se tarta de una fuente de suministro que depende de un factor fuera de control, el viento, lo que puede hacer que determinados momentos de tirón de la demanda de energía coincidan con ciclos de baja producción de energía eólica, lo que obliga a asegurar el suministro puntualmente con otras fuentes energéticas.

 

En este contexto, ayer el Presidente del Gobierno renovó su apuesta por las energías renovables frente a la nuclear. En su ensoñación de la bondad, nuestro presidente hace afirmaciones tales como: “los países que estén a la cabeza en energías renovables, contra el cambio climático, no sólo habrán contribuido a frenar este último, sino que serán también países con un valor añadido en lo político, lo económico y lo social”; “si no decidimos hacer el esfuerzo por este tipo de energía y aceptamos la nuclear, no haremos el esfuerzo por la energía del futuro, la energía renovable, tanto eólica como solar y de otro tipo”; “Apostemos fuertemente por lo que es innovador”. Yo no digo ni que sí ni que no, pero me gustaría que esta conclusión fuera colectiva y no, una vez más, la de nuestro visionario presidente que nos marca un camino a seguir, no vaya a ser que en unos años nos encontremos con un desequilibrio de tal calibre que ponga en cuestión nuestras posibilidades de desarrollo.

 

Por otra parte, me parece un poco cínico sostener esta apuesta por las energías renovables en detrimento de la nuclear con acuerdos como el firmado con Francia para la interconexión eléctrica, un acuerdo que debe permitir importar energía eléctrica de Francia para compensar nuestro desequilibrio productivo. Resulta que Francia produce más del 70% de su energía eléctrica en sus centrales nucleares. ¿Somos puristas sólo de puertas adentro? ¿Si es francesa es aceptable la energía nuclear? ¿La apestosa energía nuclear huele mejor si se trae de Francia? ¿Aspiramos a cubrir nuestra incapacidad con el recurso nuclear de fuera?

 

En definitiva, que a mi me parece muy bien que se apueste por las energías renovables, pero creo que nuestro modelo energético no puede sustentarse en unas energía que aportan todavía menos que el carbón. Nucleares no, gracias, no pueden ser el eslogan que marque nuestro discurso energético. Nucleares ojalá que no, pero después de una análisis a fondo y de una discusión pública a la que debemos perderle el miedo.