Archivos para 30 octubre 2008

30
oct
08

Una gilipollez de batalla

¿Quién carajo, con perdón, les ha dado permiso? ¿En virtud de qué ley no escrita se permiten actuar a su antojo? Ya está bien, llega un  punto en el que nos van a empujar al sabotaje como forma de defensa ciudadana. Ellos han sido elegidos por nosotros y alguien debería hacer algo para impedir que sigan actuando dejando al margen la voluntad popular. Es uno de esos temas en los que hables con quien hables sólo encuentras consenso por encima de la edad, la clase social, el nivel de estudios, la ideología política y hasta las creencias.

 

Tal vez deberíamos impulsar una recogida de firmas nacional y hasta planetaria. Deberíamos movilizarnos para poner de una vez coto a tanto atropello, a tanta decisión administrativa en contra de la opinión ciudadana, deberíamos llevar al parlamento una iniciativa popular que les pare los pies y que no nos imponga porque sí su arbitrariedad. ¡Qué perversión del sistema democrático es esta pérfida costumbre! Si cuando no éramos una sociedad democrática esto no pasaba, ¿por qué tenemos que transigir ahora, por qué tenemos que tragar?

 

Cuando os diga de qué estoy hablando, muchos de vosotros pensaréis que es una chorrada. Pero si no somos capaces de ganar la batalla en un tema como éste, al final estaremos encaminados a perder otras más importantes. La confrontación por lo nimio es menos nimia de lo que se podría pensar. Las pequeñas batallas ganadas son las que permiten ganar las importantes de verdad. Es como esos ciudadanos capaces de ir a juicio porque les cobraron les un euro de más por los redondeos de los parking o asuntos por el estilo. A casi  ninguno nos merecería la pena hacerlo, pero su lucha supone avances para todos en la defensa de nuestros derechos.

 

En fin, a lo que voy. Hoy cuando iba en mi moto a Mobuzz, nuestra televisión por internet, veo ¡que ya ha colocado las luces navideñas! El 29 de octubre, por Dios, a casi dos meses de que lleguen las fiestas ya tenemos los carteles con felicidad, paz y demás palabritas por ahí colgadas. Ya sé que todavía no las van a encender, faltaría plus, pero ya está bien. Uno ya tiene descontado que las fiestas de Navidad son con luces, vale, lo acepto, pero si en una noche las han colgado en pleno mes de octubre, ¿no se puede hacer eso exactamente igual y en el mismo tiempo en el mes de diciembre, allá por el día quince? Que la Navidad dure lo que tiene que durar y no dos meses y medio. Qué necesidad, con la que está cayendo, tenemos de angustiar a la gente recordándole que llegan los gastos extraordinarios inherentes a esas fechas. Quién les da permiso para contaminar las vistas habituales de nuestras calles con unas bombillitas que ni tan siquiera se encienden. Qué les ampara para hablarnos de felicidad cuando la mayor parte de nosotros andamos medio jodidos. Que nos dejen en paz y que se metan las luces por donde les quepa, oye. Por eso, si alguien me secunda, propongo organizar una recogida de firmas para promover una ley que establezca un periodo máximo de tres semanas en el que se puedan poner luces navideñas. Una gilipollez de batalla, es cierto, pero no me digáis que no apetece ganarla.

28
oct
08

A ver si cuela

 

Que injustos somos. El President del Parlament de Catalunya quería instalar en su coche oficial una tele, una mesa y un reposapiés y en lugar de recibir agradecimiento, lo que hacemos es criticarle. Los extras con los que quería dotar a su coche costaban 9.276 euros a los ciudadanos, es cierto, pero la intención del President era la de trabajar como un poseso en el coche. El resto, como gandules que somos, pensamos en echar una cabezadita en el coche o, como mucho, responder algún mail con nuestro dispositivo móvil. El President Benach no, quiere trabajar, prolongar su horario laboral (suponemos que trabaja fuera del coche), regalarnos actividad a los ciudadanos y recibe esta afrenta en forma de críticas. ”Se ha visualizado como un lujo cuando lo que pretendía era trabajar en mejores condiciones” ha dicho el criticado, que ha añadido los siguiente: ”No es tan importante una tele en el coche. Ni yo la he pedido, ni es un capricho, ni un lujo. Sencillamente, era una herramienta de trabajo”

¿No tiene el Presidente de EE.UU. el Air Force One? Pues es normal que el Sr. Benach tenga su entorno en el que poder tomar decisiones en ruta, esas decisiones que no pueden esperar porque Catalunya depende de ellas. Ya se sabe que el cargo de President del Parlament es un cargo ejecutivo donde los haya y que por tanto la inmediatez en la toma de decisiones es casi una cuestión de vida o muerte. Es lógico que tenga que ver la tele en el coche (¿se enterará Benach de lo que pasa por la tele en la era de inernet?), porque si no igual llega al Nou Camp (está siempre en el palco) sin saber la alineación que saca Guardiola. Y el President del Parlament no puede llegar al palco sin saberse el once titular. 

Y es lógico también que alguien que tiene que asistir a actos institucionales y que tiene que estar un ratito de pie tenga un reposapiés para recuperarse del desgaste. Pero como somos unos analistas simples y tendenciosos, pues nada, que le criticamos como si fuera algo prescindible. Claro que, en nuestra maldad, somos capaces hasta de afirmar que si un reposapiés es una herramienta de trabajo de ello se infiere que el señor Benach piensa con los pies.

“Haga lo que haga, seré criticado” sentencia la víctima. Yo lo único que digo es que si Catalunya empieza a funcionar peor porque Benach no puede trabajar en el coche que luego no nos quejemos, que él estaba dispuesto, pero le hemos obligado a renunciar. Si es que le han criticado hasta por los viajes oficiales. Resulta que tenía previsto ir a Australia a fortalecer los indispensables lazos entre Parlament de Catalunya y Parlamento australiano y hay quienes tildan ese viaje oficial de turismo, encima de que no había pedido extras para el avión (¿o es que viajaba en primera?). Menos mal que él ya lo ha explicado, que no viaja por turismo, sino en representación de Catalunya, aunque tenga que ir a Australia, con lo que jode un viaje tan largo. Pero el pobre es un workacoholic (adicto al trabajo). Si hasta usa los fines de semana para ir por trabajo a ver al Barça. 

Total, que como consecuencia de nuestras críticas, ha renunciado a lo que necesitaba con urgencia. Qué cortos de miras somos, como él, que debió pensar “a ver si cuela”. Va a ser que es verdad que un reposapiés es una herramienta de trabajo.

25
oct
08

Me gusta más la montaña que el mar. Me parece que el entorno de la montaña acaba proporcionando una mayor variedad de sensaciones a quien se mueve por él, que permite percibir más matices: árboles, plantas, animales, olores, colores, contrastes, matices en la luz… Pero también disfruto del mar. En general, me gusta acercarme al mar cuando ya no es verano. No sé muy bien cuál es la razón, al margen de la menor presencia de gente que también debe influir, pero es en el otoño y en el invierno cuando el mar me resulta más atractivo. Entonces, un paseo por la playa se convierte en una degustación de sensaciones.

El final de la tarde, cuando el sol decide irse a iluminar a otros, es un momento de especial intensidad. El fin de semana pasado, estuve en Sancti Petri por motivos de trabajo y puede aprovechar ese momento agonizante de la tarde para dar un paseo por la playa, una de esas playas gaditanas que invitan al paseo, a disfrutar del sonido de las olas, de la brisa suave que corría y de la luz, sobre todo de la luz.

Hay un momento, unos pocos minutos, cuando el sol todavía no empieza a esconderse y empieza a rozar la linea del horizonte en el que el que la luz toma un tono y una calidez incomparable. Son unos minutos que intentas atrapar en la retina porque esa es la luz que quisieras para siempre. Y dejas de caminar y giras alrededor de tu propio para ver cómo esa luz cambia la percepción de todo lo que te rodea, de la arena, el agua, la gente, la vegetación, las sombras. Hay que darse prisa para atraparlo todo porque, al poco, la luz empieza a cambiar y la nubes empiezan a tomar protagonismo en su forma de reflejar la luz, de atraparla y devolverla filtrada para hacer disfrutar de nuevos matices.

Ahora ya queda muy poco para seguir disfrutando del espectáculo. Da lo mismo las veces que hayas vivido estos momentos: siempre son distintos y siempre te hacen sentirte mejor.

Os dejo, que me voy a la montaña.

PD: Las fotos están hechas con un iPhone, la única cámara que tenía a mano. Pero ilustran, que es lo que importa.


25
oct
08

Paradojas del mundo global

Mientras en España se estima que hay más de 700.000 inmigrantes rumanos, según leo en la prensa, en Rumanía se necesitan más de un millón de trabajadores para hacer frente a la modernización del país, que, como en el caso de España, se va a hacer, en gran medida, a través de las ayudas europeas.

 

Tradicionalmente, hemos pensado que la emigración tenía como principal causa la falta de oportunidades en el país de origen. Un mercado laboral incapaz de dar trabajo a la gente impulsaba a que se vieran en la obligación de buscarse la vida en otros países. Así sucedió en España hasta que nuestro crecimiento económico primero hizo que no fuera necesario irse, que regresaran algunos de nuestros emigrantes y, posteriormente, que acabáramos demandando mano de obra extranjera.

 

Rumanía, sin embargo, se enfrenta ahora a una situación de los más extraña: necesita gente para crecer y su gente está diseminada por muchos países europeos. Sería lógico pensar que, en una situación como la actual, de crisis económica en Europa, muchos de los rumanos emigrados se plantearan el regreso a su país, donde ahora sí pueden encontrar trabajo. Sin embargo, según parece los intentos del gobierno rumano para que la gente regrese hasta el momento han fracasado. Según sus análisis, las diferencias salariales son el factor clave. El que en España gana mil no está dispuesto a volver para ganar quinientos por mucho que ese sea su país.

 

El proceso que tardó décadas en darse en España se está dando en Rumanía (e imagino que en otros países de los que se han incorporado a la unión) en plazos mucho más cortos. De este modo, se puede asistir a una situación paradójica, por la que los rumanos siguen fuera de su país en tanto que Rumanía puede constituirse en destino de una emigración de no sé muy bien dónde que va a cubrir sus puestos de trabajo.

 

Eso podría establecer una especie de ranking de olas migratorias: los de primera, que se han movido hacia los países más desarrollados, y los de segunda, que se mueven para cubrir el vacío que han creado estos primeros.  Y tal vez luego haya una tercera… Paradojas de este mundo global

22
oct
08

Es por política, no hay sexo

 

Su próximo encuentro va a estar lleno de morbo. Da igual que sean verdaderas o falsas las noticias según las cuales Angela Merkel se sentía incómoda con las muestras de afecto de Sarkozy. Es cierto que el presidente francés es muy sobón. En El Noticiero hemos mostrado algunos ejemplos. Hemos visto cómo le pasaba la mano por la espalada a Zapatero, como ambos se despedían con un  par de besos, algo nada normal entre mandatarios occidentales, y también como golpeaba reiteradamente con su dedo índice en el pecho de Gordon Brown. Con Angela Merkel le hemos visto darse la mano, darse un par de castos besos, hasta ahí todo bastante normal, y también hemos visto cómo en una ocasión le miraba descaradamente el escote.

 

A pesar de que la cancillería alemana ha desmentido sus presuntas propuestas contra la efusividad de Sarkozy (aunque fuera verdad parece lógico desmentirlo), lo cierto es que vamos a estar todos observando cada uno de los detalles de su próximo saludo. Estoy oyendo ya a cientos de comentaristas políticos analizando si el saludo ha sido más o menos afectuoso, frío, amistoso, tirante, recatado, excesivo. Y lo malo es que para los dos tiene un compromiso parecido.

 

Si Merkel intenta marcar distancias, parecería extraño que, por el mero hecho de ser mujer, el presidente Sarkozy tenga que reprimir una forma de relacionarse que mantiene con el resto de mandatarios. Sería una versión extraña de sexismo en las altas esferas europeas. Si es Sarkozy quien enfría sus gestos estaría dando por cierta la información de las quejas y, además, se estaría plegando a las presuntas exigencias alemanas. Si Merkel cambia de vestimenta y elimina el escote, se dirá que está protegiéndose preventivamente del rijoso francés y, si es un poco más pronunciado de lo normal, se entenderá como una táctica de “guerra caliente” diplomática ante ambos.

 

Me imagino a los dos dando vueltas en la cama el día previo al que tengan que verse. Merkel valorando llevar a Zapatero de carabina, pero, si finalmente no le invitan a la cumbre mundial, igual no puede ampararse en el que se besa con Sakozy. Y Nicolás, en plena noche, despertará  a la dulce Carla Bruni para decirle: mon amour, quiero que sepas que la grandeur de la France no puede arrugarse ante la Merkel por muy alemanota que sea. Así que quiero que sepas que le voy a dar un beso a tornillo par demostrarle al mundo lo grande que es Francia. Es por política, no hay sexo”.

15
oct
08

La nueva clase social

Escribo a bote pronto, sin mucha reflexión, sobre un tema que desde hace años me viene preocupando. Alguna vez he comentado con amigos el asunto y, en el fondo, creo que aquella inquietud que compartí con ellos está, en parte, en el trasfondo de la crisis actual.

 

El asunto tiene que ver con el nacimiento de una nueva clase social, por llamarle de alguna forma. No sé muy bien que nombre ponerle, pero sí se de quién se trata: una gente que se ha hecho con el gobierno de las empresas, pero que, a diferencia de los empresarios, no compromete nada propio en función del resultado de las mismas. Es esa alta dirección que gana sueldos multimillonarios, que no son propietarios de las empresas que dirigen y que se juegan mucho, pero que mucho dinero en función de los incentivos por resultados.

 En España esa clase social es relativamente reciente y convive con empresarios que se siguen jugando mucho en la gestión de sus propias empresas. Yo siempre he respetado a los empresarios a la antigua usanza, a los que se enriquecen cuando su empresa crece y a los que se arruinan si su empresa se va a pique. Sin embargo, esta nueva casta, vive en gran medida al margen de estos avatares. Han creado un club, de acceso difícil, que cobra unas cantidades que multiplican por mucho a las de los ejecutivos que no han accedido al mismo pero que son quienes les mueven el negocio, se protegen los unos a los otros, se van colocando en consejos de administración (porque el club es interempresarial e intersectorial) y todo ello sin que en su vida hayan arriesgado un euro en proyecto empresarial alguno.

 

 Sus esquemas de remuneración, basados en millonarios pluses e incentivos, mal interpretados y mal dirigidos derivan en situaciones como las que nos han llevado a la crisis del sistema financiero. Si yo soy un mero gestor y cobro por conseguir un dólar o un euro más de beneficio, estiraré del chicle incluso a sabiendas de que se va a romper. Al fin y al cabo, hoy estoy aquí, pero sabiendo salir a tiempo, mañana estaré allí y, aunque deje una bomba de relojería, mi gestión se resumirá en un gráfico de líneas que apuntan hacia arriba. No creo que ni en el 95% de los casos, sus habilidades directivas supongan diferencias de 10 o 20 veces el sueldo de sus ejecutivos de base, pero esa es la realidad. Personalmente, he conocido a alguno de ellos cuando todavía no se había constituido el club y aún hoy me preguntó qué les permitió sumarse al mismo.

 

Me parece que nuestra economía debe volver a mirar a los empresarios de verdad, a los que arriesgan su patrimonio, a los emprendedores y no a los que después gobiernan naves de propietarios anónimos (por un lado) y con participaciones importantes de otros grupos empresariales a su vez gobernados por gestores como ellos.

 

No sé, igual me están afectando los dos tipos de arroz que he comido al medio día, pero me parece que este es un tema de reflexión interesante. O no.

11
oct
08

Os presento a Ketty

Hace más de un año, en San Sebastián, Juanjo, un amigo que es crítico gastronómico y guía por los sabores donostiarras y sus alrededores, me presentó a un matrimonio (Ana y Félix) que, entre otras cosas, se dedicaban a la cría de caballos de carreras. Al cabo de poco tiempo, ese mismo amigo nos juntó en torno a una mesa en Madrid y entre otras cosas estuvimos charlando de ese mundo, que me resulta muy lejano. Mi único contacto con le mundo del caballo tenía que ver con los dos años que mi hijo estuvo aprendiendo a montar, ya que pasé unas cuantas horas en un club hípico en la zona del Pardo. La primera vez que le llevamos se pasó dos horas dando vueltas al paso y trotando y, al terminar, cuando esperábamos una reacción de tipo “vaya aburrimiento…”, para nuestra sorpresa se bajó entusiasmado del caballo. Aprendió rápido, empezó a saltar, pero entre que lo que más le gustaba era salir al campo con el caballo (y allí no era fácil si no tenías caballo propio) y las indecisiones de la adolescencia, lo acabó dejando.

 Volviendo a la comida de Madrid, les conté todo esto de la afición de Nicolás, así como que estaba haciendo una casa en el campo y que en algún momento pensé que tal vez sería buena idea tener allí un caballo. Luego, al cabo de unos meses, volvimos a compartir mesa en una cena en Madrid. La verdad es que es una gente de esa con la que te sientes a gusto, a pesar de lo poco que nos conocíamos.

 

 Al cabo de un tiempo, me telefoneó Juanjo y me dijo que me iba a llamar Ana, que le había pedido mi teléfono. Y, tal como me había anunciado, recibí su llamada. El contenido de aquella llamada se puede resumir en una pregunta que me hizo: ¿qué te parecería que te regaláramos un yegua? Recordé que el alguno de nuestros encuentros había dicho que ellos a veces retiran algún caballo de su cuadra y que, en esos casos, prefieren que se los quede alguien que crean que los va a cuidar bien que venderlos. Lo que nunca imaginé es que pensara en mi ni mucho menos que se tratara de un regalo.

 

 Todavía aturdido, le dije que quería hablar con Nicolás, que es con quien en realidad iba a relacionarse la yegua, que muchas gracias y que, en breve, le daba una respuesta. La de Nicolás fue inmediata: un sí repleto de entusiasmo. Así que al día siguiente estábamos en el hipódromo de la Zarzuela para conocer a Ketty, que así se llama la yegua, y a la semana siguiente, después de buscarle acomodo, nos la llevamos al campo. De momento, está en un centro ecuestre, aunque yo creo que finalmente nos la llevaremos a casa cuando le acondicionemos una zona.

 

 Ketty participó en cuatro carreras y, según me decía Ana, no parecía que fuera a estar en la elite, a pesar de que su abuelo fue un caballo que se ha ganado hasta un hueco en Wikipedia. Así que, aunque su entrenador quería volver a probarla después de una pequeña dolencia, decidieron darle un destino distinto que pasaba por las tierras de Gredos.

 

 De esto hace algo más de un mes y Nicolás ha ido todos los fines de semana a montar a Ketty, que tiene tres años y que acostumbrarse a las nuevas experiencias del campo, sus caminos, el agua… En fin, que os la quería presentar y haceros partícipes de esta historia sorprendente de una conversación de esas que normalmente se las lleva en viento pero que en esta ocasión se ha convertido en una bonita historia real. Pues eso, que tenemos un nuevo elemento en la familia. Y es guapa, muy guapa. Y noble también.

09
oct
08

El exceso de información

En este mundo que nos ha tocado vivir ya no sé qué es peor, si la falta de información o el exceso de la misma. Durante mucho tiempo nos dijeron aquello de que la información es poder, pero adaptado a los tiempos que corren deberíamos decir que la información que se puede asimilar es poder, el resto puede acabar siendo ruido.

En esta crisis de confianza que vivimos (desconfianza en los bancos, desconfianza en los gobiernos, desconfianza en la situación económica, desconfianza en las soluciones, desconfianza en el futuro…) empiezo a pensar que uno de los problemas que tenemos es precisamente ese, el del exceso de información. Cada día nos llueven noticias que tienen que ver con la situación de instituciones financieras, las que quiebran, las que necesitan ayuda, las que compran a otras… noticias de lo que hacen los gobiernos con sus planes de rescate, compras de activos tóxicos, compras de activos buenos, garantías de depósitos, nacionalizaciones parciales… noticias de lo que hacen los bancos centrales inyectando liquidez hoy sí y pasado mañana también, rebajando tipos… noticias de previsiones del FMI sobre la economía española, sobre el peligro de recesión mundial, sobre el crecimiento en un horizonte en torno a 2010… noticias sobre empresas que despiden empleados, que disminuyen o aumentan (estas las menos) sus beneficios… noticias sobre la coyuntura económica con la confianza del consumidor, los datos nada buenos del PIB y el empleo, la evolución de la inflación, las ventas de coches y viviendas que no paran de bajar… noticias sobre los mercados bursátiles que bajan en una y otra plaza, que parece que rebotan, que vuelven a caer, que se hunden en Asia, que bajan menos en Europa, que al rato se hunde Europa, que luego el Dow Jones… noticias de declaraciones de ministros de economía, presidentes, responsables del tesoro, funcionarios europeos, analistas financieros… es tal el aluvión de información que se nos viene encima que estamos ante un imparable tsunami informativo que acaba abrumándonos y haciéndonos sentir cada vez más pequeñitos y más asustados. Y, cuando parece que nos recuperamos, llega el tsunami del día siguiente.

Nos acojona ya lo que pasa en Islandia, la situación de un banco que nunca supimos que existía que se llama Hypo, no sabemos si de hipopótamo o de ataque de hipo, unos hermanos llamados Lehman que deben ser peor que los hermanos Malasombra, un aseguradora que se llama AIG que no es capaz ni de asegurarse su futuro, nos hemos aprendido el nombre de Trichet… vivimos en un mar de nombres de mal fario, datos angustiosos, noticias deprimentes y, por mucho que nos pongamos el flotador de quienes llaman a la tranquilidad, nos acabamos hundiendo con la sensación de que va a ser muy difícil volver a flote. Y la espiral crece y crece y crece, no sólo para nosotros, sino para los responsables políticos y económicos, a los que les pasan las noticias por al lado como si fueran bólidos de fórmula 1, sin tiempo ni para ver las pegatinas y al grito de “habrá que hacer algo” se ponen a parir planes que se suman a la ola del tsunami y la hacen crecer. Y lo mismo con los actores financieros que no se fían ni de su padre. Y yo ya no entiendo nada y veo cómo las cuatro acciones que tengo cada día valen menos y que un fondillo de inversión ya no sé ni lo que vale, y como yo millones de pequeños ahorradores en medio mundo, y mientras unos, en medio del aturdimiento, no hacemos nada, otros venden y venden, aunque sea a precio de saldo y los mercados bajan más y, como el miedo cunde, se espera que los beneficios de las empresas sean menores y vende por si acaso es verdad, que es mejor coger el dinero y correr y yo, que no hago nada, pensando si seré bobo, pero bobo de verdad.

Así que puestos incluso en la hipótesis del desastre, empiezo a pensar que la mejor forma de empezar a solucionar esto sería un pacto de silencio. Que durante dos meses o el tiempo que fuera dejaran los medios de utilizar sus titulares con hundimientos, colapsos, caídas históricas, niveles más bajos, quiebras, desplomes, etc. etc., que dejaran de presentarnos nuestros gobernantes treinta planes diarios de salvación que parece que no salvan nada, que nos dejaran de insuflar ánimos, que dejáramos de hablar de todo esto y que sea lo que tenga que ser. No digo que se deje de actuar, no, dijo que se deje de hablar. Porque tengo la impresión de que, en el peor de los casos, el escenario final sería el mismo, pero todos viviríamos con macha más tranquilidad y, si así fuera, seguramente el escenario final sería mejor. 

Que conste que ahora me refiero al tema de la crisis, pero este mismo análisis lo deberíamos realizar en muchos otros campos. Así, a bote pronto, se me ocurre la angustia que se autogenera quien se ve una peca, acude a internet en busca de información y acaba creyendo que tiene un cáncer. Os propongo que, entre todos, reflexionemos sobre este tema del exceso de información y de cómo una asignatura fundamental de los programas educativos debería ser cómo enfrentarse a este hecho y dotarnos de criterios que nos permitan navegar en esa marejada.

08
oct
08

El efecto boomerang

La contemplación de lo que sucede en los mercados financieros empieza a dejarnos pasmados. Un plan de rescate por allí, una intervención por allá, un inyección de liquidez acullá, bajada de tipos, acciones coordinadas de bancos centrales, aseguramiento de depósitos por gobiernos de varios países… Día tras día nos encontramos con nuevas medidas y día tras día los mercados parecen ser incapaces de recuperarse del estupor.

 

Empieza a dar la sensación de que tanta intervención igual está consiguiendo lo contrario de lo que pretende. Así, mientras políticos y autoridades monetarias hacen cabriolas para generar confianza, parece que los actores de los mercados y hasta muchos ciudadanos empiezan a pensar: si hacen todo esto, la situación debe ser peor de lo que pintaban y la confianza, por tanto, se resiente. Una suerte de efecto boomerang.

 

Da la impresión, bueno, no da la impresión, sino que existe la certeza de que se está actuando sin planificación, al albur de los acontecimientos. Hoy anuncio una medida y, como la cosa no se frena, me invento otra al día siguiente, lo cual nos está llevando a una espiral en la que uno empieza a preguntarse si tienen sentido algunas de las costosas medidas que se están tomando.

 

Mi impresión es que hay muchos que siguen creyendo que todavía no está clara la dimensión de la crisis financiera y que no se tranquilizarán hasta que llevemos un trimestre sin nuevas quiebras de instituciones financieras. Pero es difícil que eso suceda si el miedo sigue siendo el principal factor de decisión.

 

Por otra parte, al tiempo que los gobiernos intervienen, echa uno de menos alguna intervención moralizadora. El otro día vi que comparecía en el Congreso norteamericano Richard Fuld, ex presidente de Lehman Brothers (uno de los bancos que desencadenó el pánico), quien afirmó solemnemente asumir toda la responsabilidad de sus decisiones. Después de decir eso, le dijeron que en los últimos siete años el había ganado ¡500 millones de $! Y le preguntaron si eso le parecía justo. Su respuesta fue el silencio. Algo más que el abochornamiento público debería sufrir este individuo. Como mínimo debería responder con todo su patrimonio por lo que ha hecho y hasta pasarse una temporadita en la cárcel. Igual la legislación no lo contempla, pero si un conductor puede ser castigado por conducción temeraria que pone en riesgo la vide de las personas, un sujeto como éste podría ser perseguido por conducción temeraria de una institución financiera que pone en riesgo la calidad de vida de millones de personas y sus ahorros. Pero no, es posible que se pase lo que le queda de visa disfrutando de su patrimonio mientras millones de personas engrosan las listas del paro tras esta crisis inicialmente financiera que es ya una crisis en toda regla de la economía real.  

06
oct
08

El parking de los principios

Leo que el gobierno de España se está planteando hacer aflorar el dinero negro que hay en España. Según se afirma en la noticia, la idea es que los billetes de 500 euros que en nuestro país abundan más que en ningún sitio, salten de estar debajo del ladrillo a habitar en las entidades financieras, de tal forma que los miles de millones que parece que andan ocultos supongan una inyección de liquidez para las entidades financieras y, por ende, para nuestra economía.

 

Parece ser que la propuesta no encuentra unanimidad en el seno del gobierno, por cuanto para lograr que eso suceda se necesita un incentivo para que los billetes de 500 pasen del negro al blanco, una manita de pintura que pasa por cuestiones fiscales para mover un dinero que, precisamente, lo que ha querido (bueno, sus propietarios, no el dinero) ha sido evitar la fiscalidad.

 

En este tiempo de grandes turbulencias, parece que hay quien cree que determinados principios pueden aparcarse (hasta el funcionamiento libre del mercado según el presidente de la patronal) con tal de capear el temporal. En primer lugar, dudo de que los incentivos fiscales (a no ser que se trate de una amnistía fiscal) hagan aflorar ese dinero (algunos concejales de urbanismo incluidos). En segundo lugar, no creo que sólo el sector inmobiliario sea quien haya generado esas sumas, sino que gran parte de esos billetes deben moverse en el entorno delictivo del narcotráfico y sectores afines, y dudo mucho que los delincuentes apuesten por este sistema de blanqueo que tantas pistas sobre ellos podría dar. Pero al margen de todo ello, el mensaje que se estaría transmitiendo desde los poderes públicos a la sociedad sería realmente desmoralizador. Es decir, en virtud de un parche a la situación actual estaríamos aceptando que quienes han estado engañando al fisco, exigiendo pagos en dinero B para vender una propiedad y evitando ingresar en la caja común lo que les correspondía, puedan solventar la situación y legalizar su dinero con un coste mínimo. Si esto afectara a los ciudadanos normales y corrientes (quien más quien menos ha escriturado una compraventa por debajo de su valor), pues oye, la cosa no sería tan grave, pero no sé porqué sospecho que esos miles de millones no andan repartidos entre toda la población, sino que deben estar concentrados en unos cuantos menos.

 

Yo casi prefiero que los principios sigan circulando.

   




Páginas

octubre 2008
L M X J V S D
« sep   nov »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Suscripción

Suscripción por email

La Carcajoda

Escucha La Carcajoda, con Capitán

Visitas desde el inicio

  • 502,347 Gracias a todos

a

Estadísticas

website stats

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 57 seguidores