Mientras nuestro Presidente del Gobierno se pasa el día de notarios firmándonos una hipoteca a cada españolito, el partido de la oposición se está dedicando a emitir un reality show que se enmarca dentro de la tradición de la más triste telebasura.
Son muchos los programas de televisión que sonrojan a cualquier persona por su uso inmisericorde de las más bajas pasiones y de la intimidad que siempre debería preservarse. En esos programas vemos a individuos e individuas airear públicamente cuernos, insultos, las relaciones con los hijos menores, escenas de cama… Estos programas, que han sido, como no podía ser de otra forma, blanco de la crítica política hoy se están quedando pequeños y naïf ante el espectáculo popular del momento: el del Partido Popular.
Protagonistas de tomatismo más casposo, los dirigentes populares han decidido dar la batalla lejos de los despachos de Génova para lanzarse los cuchillos en las pantallas de televisión. Esperanza, Cobo, Gallardón, González, Rajoy, Camps, Costa, Cospedal… todos se están convirtiendo en protagonista de un Gran Hermano pornopolítico en el que nadie da tregua a nadie, en el que todos van a por todos y con el que lo único que consiguen es que los ciudadanos asistamos boquiabiertos a tanto despropósito.
Despropositados, por tanto, entre un gobierno que compra paz social con hipotecas de todos y una opisición ombliguera, los ciudadanos no hacemos más que temernos lo peor, que esta situación se siga alargando si no empeorando. ¿Queda alguien sensato en España en el entorno de la política? Que legislen contra su porpia telebasura.

Comentarios recientes