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29
Jun

BlogAsturias 2008

 

El viernes pasado estuve en Gijón invitado por El Comercio Digital para participar en Blog Asturias 2008. Fue una experiencia interesante en la que pudimos compartir puntos de vista y en la que, una vez más, pude comprobar lo poco que sé de todo esto. Ciertamente, lo único que puedo aportar en estos eventos es poco más que la experiencia personal de crear y mantener un blog, que por otra parte esta muy lejos de los que son populares y muy visitados, cómo a parftir de ahí nacieron La Carcajoda y El NOticiero, así como una serie de reflexiones sobre este nuevo medio de comunicación. Porque más allá de esto, mis conocimientos son más bien escasos.

Mi presencia consistió en una breve charla sobre mi experiencia en el mundo de los blogs y formar parte de una mesa redonda, moderada por Miguel Orense, en la que estaban Patricia Fernández y Begoña Puerta (Comparte mi moda), Víctor Ruiz (Barrapunto, Infoastro), Antonio Martínez Ron (Fogonazos), María de Alvaro (Jo Tía), Juan Neira (Largo de Café), Alberto Verdoy (Hipertextual) y Lucía Álvarez (Enredarte). Entre el auditorio estaban también Wicho (Microsiervos), Antonio Ortiz (Error500, Weblogs), Miguel Artime (Maikelnai’s blog), Guilllermo Carvajal (La brújula verde), Alejandro Lombilla (Fútbol de Lux) o Alma Fernández Borbolla (Webmaster libre), entre otra mucha gente que mi mala memoria me impide citar. Fue una mesa redonda bastante participativa y en la que las personas del auditorio plantearon bastantes preguntas.

De lo que pude escuchar en mi corta presencia, ya que llegué a la última sesión, puedo hacer algunas anotaciones. Cuando el blog quiere trascender más allá de una herramienta personal de comunicación, es decir, cuando nos enfrentamos ya a la posibilidad de desarrollos empresariales en torno al mundo del blog (y yo lo ampliaría a todos quienes desarrollan contenidos para la red) nadie acaba de tener del todo claro el modelo de negocio. Da la impresión de que hay una cierta coincidencia en cuanto a la posibilidad de que puedan desarrollarse esos modelos, pero siempre que se piense más allá del corto plazo. Vamos, que parece necesaria una estructura de costes muy ajustada unida a un cierto músculo financiero para poder adquirir tamaño y, a partir de ahí, optar a rentabilizar la actividad. 

En segundo lugar, y a pesar de la enorme expansión que ha tenido la blogosfera, creo que todos somos más o menos conscientes de que con honrosas excepciones, llegamos (yo sobre todo) a un universo muy limitado de personas y que hasta quienes ocupan un lugar muy destacado en este mundo de los blogs, suelen ser perfectos desconocidos fuera del ámbito especializado. Sin embargo, ese impacto “limitado” en cuanto a la proyección social de los bloggers, no quiere decir que no tengan capacidad de influencia en la sociedad. Muy probablemente, dicha capacidad la ejercen sobre un grupo de personas que a su vez gozan de cierto liderazgo en sus círculos profesionales y personales, lo cual puede actuar como un multiplicador de la influencia del blogger. 

Hubo también mucho debate en torno a los comentarios en los blogs: sí, no, moderarlos, no… Bajo mi punto de vista, esa es una opción del blogger. A mi me gustan y lo único que siento es no disponer del tiempo suficiente para retroalimentarlos. Por otra parte, me sentí muy orgulloso de todos los que entráis en este blog, por cuanto yo todavía no he tenido trolls merodeando por aquí. Eso habla muy bien de vosotros, así como del limitado impacto de este blog que ni siquiera es capaz de movilizar a un troll. En mi caso, siempre apruebo los comentarios y sólo una vez borré uno por su contenido insultante hacia un personaje público. Debo reconocer que he borrado algún otro accidentalmente, cuando wordpress lo pasa a la bandeja de spam y le he dado a borrar sin haberlo salvado previamente. 

Al margen de los contenidos de la mesa redonda, luego disfrutamos de un espicha de sidra y tomamos alguna copita. El sábado por la mañana disfruté de un magnífico paseo por Gijón, con unos 22 grados de temperatura y una brisa deliciosa, en compañía de Arturo J. Paniagua, Antonio Martínez Rom y Alberto Verdoy. Lo único malo es que, tal y como sospechaba, acabé quemándome por culpa del puñetero sol.

Foto tomada de aquí

 

17
Mar

Abandonados

Debo entonar el mea culpa. Hace unos días que os tengo abandonados, pero entre la ocupación del NOticiero y las vacaciones, jeje, pues que se me olvida escribir. De todas formas, a pesar de que ahora me voy a esquiar un rato (está nevando aquí en Francia -Sarkozy se ha quedado helado con el resultado electoral-) me comprometo a sacar un ratito esta tarde y escribir para vosotros. Hasta luego.

26
Feb

El primer debate Zapatero-Rajoy

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Quiero escribir mis primeras impresiones sobre el debate nada más terminado, sin escuchar a nadie para no estar condicionado. La primera conclusión es que no ha habido nada en él que me haya sorprendido. El principio aplicado por  Rajoy ha sido este: la crítica demoledora de todo lo que ha hecho Zapatero. Si la cosas han ido bien fue por la inercia de la herencia que le dejó el PP, todo ha ido empeorando, nosotros lo hicimos mejor, usted no ha hecho nada para atajar determinados problemas, encima ha creado otros que no existían y además nos ha mentido.

La tesis defendida por Zapatero también era de imaginar: ustedes lo hicieron muy mal mientras gobernaron, nosotros hemos tenido grandes logros en lo económico, lo social, hemos mejorado España y eso a pesar de su feroz oposición contra este gobierno. Han sido inmorales en su actitud, yo no he mentido y ustedes no pueden acusarme de hacerlo porque ustedes sí que mintieron.

Pues eso, lo esperado. Lo segundo ha sido la constatación de que los mismos números se pueden presentar de forma bien distinta. Así mientras Rajoy habla del paro en términos absolutos, Zapatero lo hace en tasa de paro. Los dos números son ciertos pero llevan a balances bien distintos. Rajoy insiste en que la economía va muy mal, y es verdad que ha empeorado mucho en los últimos meses, pero se olvida ha ido más que razonablemente bien en el global de la legislatura. Y Zapatero convierte en bajada del precio de la vivienda lo que es simplemente una disminución el ritmo de incremento de los precios, pero una subida muy importante para el conjunto de los cuatro años. Misma realidad, distinto foco, y lo de siempre: el color del cristal con que se mira.

No cabe duda de que Rajoy parte con un déficit inicial: es mucho menos telegénico. En eso la naturaleza le concedió una cierta venta al actual Presidente. Ha resultado en algún momento inquietante la tendencia de Rajoy a mirar hacia su lado izquierdo, lo que quiero creer que es una especie de tic. Zapatero no lo ha tenido y sólo el gesto extraño que adopta a veces en su boca rompe con una imagen más televisiva que la de Rajoy. Muy pocos errores de dicción y sólo uno un poco más notorio si lo he escuchado bien: Zapatero ha hablado de ampliar la gratuidad de la enseñanza a los niños de 0 a 3%, cuando lo que quería decir era de 0 a 3 años. El ajuste a los tiempos denota un notable trabajo previo e ilustra la inexistencia del debate. Zapatero ha interrumpido con más frecuencia que Rajoy. ¿Táctica deliberada?

El principio de al enemigo ni agua se ha aplicado en su grado más extremo. No se han reconocido mutuamente ni un solo acierto y se han dedicado durísimas acusaciones. No se caen muy bien. Asimismo, en realidad no se han contestado ni una sola pregunta. El debate ha tenido poco de tal. Más bien ha sido una retahíla continua de mensajes previamente trabajados que se han repetido hasta la saciedad. Creo que ningún argumento que no hayamos oído en los días previos a la campaña. Rajoy ha jugado a interpretar las inquietudes del hombre de la calle y Zapatero, en ocasiones, ha intentado el manejo de los sentimientos hacia determinados colectivos para que Rajoy pareciera un poco desalmado.

El mensaje final de Rajoy ha buscado un lenguaje más cercano, pero para mí ha quedado bastante naïf lo de la niña que nace en España. El de Zapatero me ha parecido antiguo con la constante reiteración del “yo les pedí el voto para…y…”, parecía el puedo prometer y prometo de hace casi treinta años.

Sólo me ha sorprendido una cosa: el final de Zapatero. Que el Presidente del Gobierno y candidato a volver a serlo se despida diciendo “buenas noches y buena suerte” me ha acojonado un poco. Se supone que si le elegimos no es para depender de la suerte. Vamos, digo yo.

Resultado: para los que tienen decido votar al PSOE, ha ganado Zapatero. Para los que tienen decidido votar al PP, ha ganado Rajoy. Para los indecisos: otra semana de dudas. Para los de otros partidos, qué más da, si parece que no existen.

18
Feb

Los exhibicionistas del amor

Siempre me han parecido unos memos, por mucho que haya quienes defiendan este tipo de ceremoniales como maravillosas escenas de romanticismo. Me refiero a esa gente que necesita demostrar su amor de de una forma espectacular, con cuantos más testigos mejor, como si exponer públicamente los afectos los hiciera más fuertes. Para mi es todo lo contrario, una escenificación actuada, una representación de un papel y, sobre todo, una forma de presionar a la otra persona para que actúe como ellos desean. Si he llegado hasta este extremo, cómo se van a negar, cómo me van a decir que no.

Todo este rollo viene a cuento de una noticia que he visto en meneame. Se trata de una de esas espectaculares puestas en escena en la que un bobo de diseño decide pedirle la mano a una chica en mitad de un partido de la NBA. Así, con miles de testigos, para que quede constancia… de lo idiota que soy. Veamos las imágenes

El tipo arrodilaldo en mitad de la cancha y la chica superada por las circunstancias de la puesta en evidencia a que le está sometiendo no sólo en ese estadio, sino frente a los millones de personas que seguramente estarán viendo el partido. Uno de los comentaristas se imagina en esa situación “eso es bajo presión, ¿eh?” y especula con la posibilidad de que la chica diga que no, pero el otro le corta diciendo “pero tiene que decir que sí” y creo que añade que podría decirle que no al salir de la cancha. “Me parece que le dice no puedo hacerlo ahora”… ella se va y se escucha un clamor del público ante la mirada atónita de la mascota de los Rockets que ya se veía como padrino/madrina de la boda. Y el comentarista añade “oye, yo sólo estaba bromeando”. El bobo de él se va apesadumbrado, micrófono en mano, no le sirve ni el consuelo de la mascota… risitas entre los jugadores. Luego le cambian el micro por una cerveza (bebe para olvidar lo gil que eres, chaval) y las animadoras le saludan con sus pompones después de este bochorno público del que hemos tenido noticia ya en todo el mundo gracias a la red. Se ha lucido el pavo.

Yo me alegro. Siempre me han irritado este tipo de conductas: los que se declaran en un talk show o van pidiendo una segunda oportunidad a esos programas o los que para decirle a su chica/chico que quieren compartir su vida no son capaces de hacerlo en un entorno íntimo sin más ruido que el latir de sus corazones. A mi me ha dado pena ella, tener que pasar por ese trago… Él no me da ninguna pena. No me gustan estos exhibicionistas del amor.

10
Feb

Ellos bailando y yo en la cama

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En mi diario repaso de las ediciones digitales de los periódicos, me he encontrado en El Mundo una recopilación hecha por Julián Ruiz de las que para él son las mejores canciones de amor. La primera que figura en su lista es “The way you look tonight” cantada por Fred Astaire.

El poder evocador de la música y de las imágenes me han hecho hacer un viaje en el tiempo de 36 años y reencontrarme con mi imagen de cuando tenía 10. Cuando tenía esa edad, sufrí una hepatitis que me tuvo en cama algo así como dos meses, algo que uno no sabe hasta qué punto pudo influir en mi carácter. El hecho es que allí estaba, 24 horas en la cama un niño de 10 años al que se le trastocaron los horarios, los hábitos, la relación con los amigos…

En esos meses supongo que debí inventar unas formas de entretenimiento que no recuerdo bien, porque más allá de lo que se escuchaba por el patio (la familia del fotógrafo Pérez de Rozas es lo que tenía más próximo –hoy su hijo Emilio es periodista deportivo) mi contacto con el exterior era casi nulo. Tenía que estudiar para intentar no perder curso, lo que entonces lo hacía a través de las famosas fichas. El resultado fue que, cuando volví al colegio, llevaba veinte de ventaja en matemáticas y naturales y una cuantas de retraso en lengua. Se ve que por entonces tenía una inclinación científica que luego me dejé por el camino. Supongo que me entregue también a la lectura de los cinco y los siete, así como los tres investigadores de Alfred Hitchkock, aunque creo que estos últimos llegaron algo más tarde. Y jugaría con algo, pero no sé bien con qué, en aquella mesita como de hospital que tenía para comer, que mis padres habían comprado cuando mi hermana había pasado por la misma enfermedad.

En esos dos meses de lecho forzoso, tuve la suerte para mi entretenimiento de que en casa había una tele en desuso que aún funcionaba y que me pusieron en la habitación. Y ahí es donde surge Fred Astaire, ya que por aquel entonces, emitieron una serie de películas de Fred Astaire y Ginger Rogers que entraron a formar parte de mi elenco de personajes, con aquellos bailes continuos, su claqué, y esas historias almibaradas que se daban en sus películas. Tal vez tuve una sobredosis y por eso nunca me ha enganchado mucho el musical. Pero lo recuerdo con agrado y Fred Astaire y su partenaire siempre tienen ese huella indeleble en mis recuerdos. Ellos bailando y yo en la cama

(La foto es un poco anterior, pero así era más o menos por aquel entonces)

10
Dic

Para no quedarnos como estamos

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Esta fotografía ilustra hoy en muchos periódicos la última llegada de un cayuco a Canarias. En esta ocasión han sido ochenta las personas que iban en él y una de ellas perdió la vida en su intento por conquistar una vida mejor. Y a este cayuco le seguirán muchos más. Leyendo la noticia he recordado que hace unos meses escribí un artículo que nunca vio la luz. Hoy lo recupero para los lectores de este blog.

Los flujos migratorios a los que el mundo se enfrenta en la actualidad superan con creces todas las previsiones que hemos ido improvisando a medida que se producían. Esos movimientos de seres humanos están directamente relacionados con la brecha creciente de riqueza (o de pobreza, que es la otra forma de verlo) que existe ente el mundo desarrollado al que pertenecemos y una gran cantidad de países que viven en una situación de miseria que nos cuesta hasta imaginar. Y todo ello a pesar de la gran cantidad de recursos que se han dedicado a la ayuda al desarrollo en las últimas décadas.

Muy probablemente, esos recursos sean claramente insuficientes, pero esa realidad objetiva no debe ocultarnos uno de los principales problemas de estas ayudas: la forma en que son utilizadas. Son numerosísimas las voces que alertan sobre el hecho de que una gran cantidad del dinero destinado a la ayuda al tercer mundo acaba con demasiada frecuencia en las cuentas corrientes que dirigentes de esos países tienen en los bancos del primer mundo. Un siniestro viaje de ida y vuelta que provoca la paradoja según la cual el dinero de las clases medias del mundo desarrollado acaba contribuyendo a aumentar el patrimonio de los ricos riquísimos del mundo pobre, sin que esos recursos lleguen a los destinatarios de la ayuda. Por tanto, resulta urgente pensar en métodos alternativos para que los fondos sean eficaces y para evitar que estos ladrones de altruismo tengan más difícil rascar bola en el futuro. En definitiva, gastamos mucho en una ayuda que, en una parte importante, se pierde en el camino.

Otro de los flujos importantes de la ayuda al desarrollo es el que se canaliza a través de las ONG’s, las cuales ofrecen balances muy desiguales dependiendo de la forma en que trabajen. Es evidente que, en una gran mayoría de los casos, podríamos decir que la labor de las ONG’s tiene un carácter paliativo, ayudan a solucionar problemas concretos en momentos concretos, pero difícilmente acaban convirtiéndose en un motor para el desarrollo. La buena voluntad, la filantropía sin más es loable pero no siempre práctica. El carácter temporal de muchas de sus actuaciones hacen que, una vez desarrollado el proyecto, la población ayudada o se quede como estaba o acabe disponiendo de alguna infraestructura que mejore en algo su calidad de vida, sin que ello les abra una nueva perspectiva para dar un salto cualitativo importante que les permita salir de la pobreza. Por decirlo de forma descarnada: el niño al que salvamos de la muerte se enfrenta a una condena de pobreza y, en muchas ocasiones, es posible que hasta se reencuentre con esa muerte en un viaje migratorio al paraíso soñado de los países desarrollados.

Esta frase intencionadamente escandalosa me permite pasar de la ineficaz ayuda al desarrollo al fenómeno de la emigración desde la pobreza a las sociedades opulentas, el cual está marcando los primeros años del siglo XXI. Quiero apuntar algo que me parece importante en estas migraciones: casi todos los conocedores del tema afirman que del tercer mundo se están yendo los mejores, los más preparados, aquellos en quienes las familias confían para abrirse un futuro en los países de destino. De esa forma, lo que llamamos capital humano se está empobreciendo en esos países de origen con lo que, si las perspectivas de desarrollo en esas sociedades son ya escasas, con la marcha de quienes más potencial tienen, esas perspectivas prácticamente desaparecen, lo que ensombrece todavía más el panorama.

Después de escuchar a muchas personas hablar sobre estos temas, he llegado a la conclusión de que hay dos cuestiones a las que debemos prestar especial atención. La primera de ellas es la necesidad de involucrar a los nativos de esos países en los proyectos de desarrollo. Sólo cuando los miembros de una comunidad se sienten partícipes de los proyectos es cuando estamos ante una actividad cargada de futuro. En segundo lugar, desde hace tiempo se viene comprobando la eficacia de los microcréditos en la generación de actividad económica en algunos países subdesarrollados e incluso entre los inmigrantes que han venido a buscarse la vida en los países ricos. El impulso inicial de esos microcrédios y la certeza de que su actividad revertirá en ellos mismos, en los protagonistas de la iniciativa, puede que esté en la base de su éxito.

Por recapitular antes de seguir con la propuesta que quiere ser este artículo, nos encontramos con que la ayuda oficial al desarrollo es poco eficaz y abona prácticas no deseables. Las ONG’s tienen un papel básicamente paliativo, con lo que no acaban de generar un impulso de desarrollo, al tiempo que la emigración está descapitalizando a los países pobres, por cuanto de ellos se van los mejor preparados. Frente a este oscuro horizonte dos pequeñas luces nos hacen concebir esperanzas: la filosofía de los microcréditos y el factor de éxito que supone la implicación de la población local en los proyectos.

Esas dos luces son las que deben iluminar nuevos caminos como alternativa a lo que venimos haciendo hasta ahora. Quien emigra, así fue con los españoles y así nos lo cuentan muchos de quienes han venido a España, siempre sueña con volver. Tal vez de lo que se trate no sea de repatriar para evitar efectos llamada, sino de incentivar el regreso de quienes han venido (no olvidemos, los mejores de cada familia) para convertirlos en motor de desarrollo de sus países. Se trataría de buscar vías imaginativas para dar formación en los países de acogida, diseñar proyectos acorde con los lugares de donde provienen y financiarles personalmente para que puedan desarrollarlos con un mínimo colchón que favorezca su éxito . Formar, recuperar la filosofía de los microcréditos, pero asumiendo los costes de la ayuda al desarrollo y favorecer un retorno productivos que cree riqueza en los países de orígen.

Se trata de ayudar a las personas y no sólo a las instituciones. Tal vez esto sea una ensoñación, pero están tan mal las cosas que merece la pena arriesgar en apuestas de este tipo. Lo peor que nos puede pasar es, tan sólo, quedarnos como estamos.