Ayer estuve en el debate de Canal Sur Mejor lo Hablamos, presentado por Mariló Montero, en el que nos dedicamos a hablar sobre el canon digital. Dos mesas, una frente a la otra, cuatro a a cada lado. En la que o estaba nos encontrábamos los que no estamos de acuerdo con la implantación del canon digital al tiempo que pensamos que el el autor tiene derecho a ser retribuido por su trabajo, como no puede ser de otra forma. Enfrente, se encontraban quienes defienden el canon, aunque es verdad que no todos los hacían con la misma intensidad. Cabe destacar a Manuel Pimentel, a quien le tengo un enorme respeto a pesar de que en este tema discrepamos. Manuel fue quien más intentó argumentar desde la mesa de enfrente, pero mi impresión es que le faltaba cierto convencimiento en lo que decía. Eva Orúe, periodista, aportó sus argumentos con tranquilidad y los razonó, aunque en general me parecieron un tanto retóricos y no muy sólidos. La mesa procanon la completaban Pilar Távora, quien entre otras cosas dirigió la película Yerma, y el autor musical Antonio Martínez Ares. Bajo mi punto de vista, los argumentos que expusieron ambos dejaron mucho que desear y tuve siempre la impresión de que cualquier reflexión nuestra la tomaban casi como un ataque personal, cuando lo único que hacíamos era aportar argumentos al debate.
A mi me acompañaban Ofelia Tejerina, en representación de la Asociación de internautas, David Bravo, perfecto conocedor de este tema y Anuschka, DJ que entiende que el negocio musical debe replantearse sobre unas bases distintas de las actuales. Con respecto a Ofelia, me sorprendió un tanto su postura con respecto a las descargas, a las que les llamó ilicito civil. David aportó, como es habitual en él -lo digo por lo que le he leído y por algunos videos que he visto de charlas suyas-, muchos argumentos al debate. Curiosamente, sus intervenciones alteraron sobremanera a Pilar y, sobre todo, a Antonio Martínez Ares, que en en agún momento llegó a perder los papeles.
Desde el lado de los creadores, pudimos escuchar frases un tanto sorprendente, como que les negamos 2 euros al mes para pagarles su trabajo, que quien no tenga dinero se aguante y no acceda a la música, o que la difusión de la cultura que supone internet es algo malo (porque no cobran por ello). En un momento dado hubo que decirles si les parecía mal que sus creaciones llegaran a la gente, porque esa era la impresión que daban esos que luego dicen que ellos se alimentan del aplauso del público.
Yo aporté argumentos que en ningún momento me fueron discutidos (e imagino que alguien con datos y preparación podría haberlo hecho). Dije que no se puede presuponer que las bajadas de internet sustituyen directamente a las ventas, porque creo sinceramente que muchas bajadas las hace gente que nunca se hubiera comprado un disco. Dije que me sorprende que un gobierno instaure un canon que favorece a un grupo muy determinado de personas y que gestiona una entidad privada sin ninguna transparencia, que si hay que subvencionar la cultura lo hagamos con impuestos y, esto no me dio tiempo a decirlo, que los presupuestos generales del estado detallen a quién va ese dinero. Que es lo que, por otra parte, deberían hacer con el canon. Tampoco pude hablar de la doble vía de financiación pública que pretenden. Pilar Távora, allí presente, hizo Yerma con subvenciones públicas. Pues bien, ingresa vía subvención, vía derechos, vía canon y esta por demostrar que haya sufrido las bajadas de internet con esa película (¿alguien se la habrá bajado?). La verdad es que ese es un panorama fantástico.
No negamos ni su derecho a ganarse la vida (y muy bien si es posible), no negamos que la tecnología haya hecho mella en sus ingresos (aunque la SGAE dijo ayer que en 2007 repartió entre ss socios un 14% más que en 2003), simplemente les decimos que los tiempos, las tecnología y los mercados cambian y que, en lugar de librar una guerra de trincheras contra el resto de la sociedad, lo que tienen es que trabajar en propuestas y modelos de negocio nuevos para su actividad. Les explicamos que internet les ofrece una oportunidad única: llegar directamente a quien “consume” sus creaciones, saltándose cadenas de distribución que añaden coste para el consumidor y no aportan remuneración para el autor. Pero para aprovechar las nuevas posibilidades hay que pensar, trabajar, probar… es más fácil que un gobierno me instaure un canon.
En fin, que no os aburro más con el tema, que si alguien quiere ver el debate (hay que prepararse mentalmente, dura un buen rato) aquí tenéis el enlace. Por cierto, considerad mis intervenciones copyleft, jeje, que chorra soy a veces.










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