Archivos para la Categoría 'medios comunicación'

25
Jun

Los espectadores de la huelga

¿Qué hace una persona mirando una pantalla que se ha ido a negro? ¿Qué hace alguien que comprueba que la cadena de televisión que quiere ver no emite nada? ¿Espera convencido de que se trata de un pequeño y pasajero problema técnico? ¿Se mantiene a la espera a pesar de que el problema técnico se prolongue horas y horas? ¿Es tal su fidelidad a la línea editorial de la cadena que, aunque no le ofrezcan programa alguno, se mantiene fiel a la no programación del día? Me pregunto todo esto porque Telemadrid ha estado 24 horas de huelga y su emisión era una pantalla negra, eso sí, con el logo de la cadena y un texto que informaba de la huelga como única imagen visible. Es posible que alguien leyera el texto una y otra vez, incrédulo, hasta conseguir caer rendido del sueño. Pero más allá de los insomnes, uno imaginaría que nadie se mantendría viendo el canal. Pues bien, la empresa que realiza las mediciones de audiencias dice que en ese horario hubo una audiencia media del 0,7%, lo que representa un total de 9.000 personas.

Las mediciones de audiencias siempre nos han ofrecido datos sorprendentes como este.  Recuerdo que cuando trabajaba en Radio Nacional, hubo un tiempo en que uno de sus directivos, en contra de la práctica habitual, me pasaba el desglose del EGM, en el que se podían comprobar datos tan sorprendentes como que, por ejemplo, en una oleada la audiencia de nuestro programa en la provincia de Ávila fuera igual a cero, algo tan absurdo como que ayer Telemadrid fuera vista por 9.000 personas de media en la programación de tarde y el prime-time. Ya sé que se trata de mediciones a partir de muestreos, pero las empresas harían muy bien en pulir sus datos antes de hacerlos públicos.

Es curioso que el EGM, un estudio que a veces ofrece unos errores de un calibre inimaginable, sea descalificado habitualmente por los profesionales del medio (cuando les va mal) pero sin que realicen el menor análisis crítico de las cifras. Cuando a mi me las pasaron, tal vez por haber sido responsable de estudios de mercado en Repsol, me dediqué a hacer un estudio, no demasiado profundo por otra parte, y encontré más de veinte cifras que eran para que les salieran los colores a los responsables del EGM. Como en algunas zonas las muestras para el estudio son muy bajas, a medida que acercas la lupa e intentas desglosar la audiencia por provincias, días y horas, las barbaridades van apareciendo una tras otra. Pero el problema es que los datos globales acaban dando cabida también a esa barbaridades y puede hacer que dos respuestas a los cuestionarios en un lugar determinado te adjudiquen o quiten varios miles de oyentes. Pero nunca he conocido en la radio a ningún directivo que se haya puesto en serio con este análisis y que haya enfrentado al EGM con su colección de barbaridades. Lo único que hacen es poner a parir al instrumento cuando les va mal y utilizar sus datos para la publicidad cuando les va bien. A mi no me vale lo del error global del más menos tanto por ciento, porque si tu muestra no te permite extrapolar determinadas informaciones, lo que uno debe hacer es no dar esa información sin base suficiente, en lugar de ofrecerla y luego ampararse en errores estadísticos.

Como los 9.000 de Telemadrid de ayer. Claro que si tú eres uno de ellos, pues nada háznoslo saber en los comentarios y sobre todo dinos qué se siente viendo la pantalla en negro durante tanto tiempo. Igual nos sirve de terapia. Sobre todo porque para lo que hay que ver…

04
May

Sadismo repetitivo

Hay que acabar con este complot que nos quiere volver locos. Un grupo de desalmados se ha puesto de acuerdo para hacernos vivir en una trampa constante para nuestra memoria, intentado que confundamos lo ya vivido con lo por llegar, atacando de tal manera a nuestros cimientos neuronales que nos han instalado en la eterna duda. Esta podría ser una conversación tipo en millones de hogares españoles

 

¿Pero esto no le hemos visto ya?

No sé, yo no me acuerdo

Pues a mi me parece que esto ya lo han puesto, aunque no me acuerdo muy bien de lo que pasaba

Pues ahora que lo dices, algo sí me suena

 

Igual soy yo que me estoy alelando, pero tengo la impresión de que, en el bombardeo audiovisual en el que vivimos, esto mismo le sucede a mucha gente ante el recurso tramposo de las televisiones de inundarnos a repeticiones de capítulos y capítulos de las series. Repiten capítulos de CSI Las Vegas, CSI Miami, CSI Neuva York, House, Anatomía de Grey, Shark, de todas las series españolas… y, como incautos que somos, empezamos a ver los capítulos (¡joder, pero estos no habían roto!) y entonces llega el primer deja-vu (serán cabrones, pero si me parece que es una repetición), pero como la memoria es flaca, crees que sí, que lo has visto, pero no acabas de recordar la trama, y al final sabes que lo has visto y encima acabas preocupado porque cada día tienes menos capacidad para recordar las cosas.

 

Los gobiernos deberían prohibir estas prácticas sádicas contra la población. Hacen esto los del Pentágono en Guantánamo y ninguno dudaríamos en calificar de tortura tan crueles prácticas, pero lo hacen las televisiones contra todos nosotros y no pasa nada. Por lo menos deberían obligarles a poner sobreimpresionado “esto es una repetición. Seguramente usted ya lo habrá visto pero no lo recuerda bien. Estudios médicos indican que sólo por encima del 95% de no recuerdo es patológico. Si es así, hágaselo mirar”.

 

En fin, que nos engatusan con esa pseudoestafa de vendernos varias veces el mismo producto. Deberíamos declarar el mes de lucha contra las repeticiones y apagar todos la tele en cuanto detectemos que nos la cuelan de nuevo, mandándonos SMS si es necesario. ¿Lo organizamos?

14
Abr

¿Vale?

Desde hace algún tiempo, mucha gente que trabaja en medios de comunicación tiene una exasperante tendencia a llenar sus exposiciones con “¿vale?”. Empieza a ser costumbre iniciar la exposición de un tema, para en seco y a continuación añadir: “¿vale?” Entonces y sin que nadie les responda, retoman el relato para, a las pocas frases, repetir el esquema del “¿vale?” y la continuación de lo que están contando. Esta nueva y ridícula moda está especialmente extendida entre quienes intentan hacer humor o algo parecido, de tal forma que una noticia o una anécdota no puede ser contada si no se salpica de unos cuanto “¿vale?” por minuto. La expresión así usada, por otra parte, no acaba de tener mucho sentido. Entiendo que ese vale con tono interrogativo equivale a un “¿de acuerdo?”, pero siendo que te están contando algo sobre lo que tú manejas información y que, por otra parte, se dirigen a un público que no puede responderles, difícilmente cobra sentid

Lo que escribo a continuación, podría ser un ejemplo de la forma de narrar a la que me estoy refiriendo: “desde Australia nos viene una noticia de un hombre que se quedo cuatro días encerrado en el baño de una bolera. Resulta que el hombre va a jugar un domingo por la tarde, ¿vale? (Nadie responde) Pues cuando acaba de jugar le entran ganas de hacer pis y se va al baño, ¿vale? (Siguen sin responder, además que carajo vas a responder si no conoces la noticia). Total que cuando el tío está con el asunto en la mano, llega la hora de cerrar la bolera y no se dan cuenta de que está allí, ¿vale? Pues eso, que cierran. Pero la bolera de ese pueblo sólo abre de jueves a domingo, ¿vale? Resultado, que el tío no tiene móvil… y se queda cuatro días encerrado”. Pos vale. Fernando Ramos, actual colaborador de RNE, es un ejemplo de abuso del “vale narrativo” (por eso lo de la foto). Vamos, que le he oído esta mañana y me he dicho que tenía que escribir sobre esto.

Habría que estudiar a fondo el asunto, pero me atrevería a afirmar que la extensión del uso de esta pregunta que no busca respuesta proviene de los ya cargantes e insoportables monólogos que tanto han proliferado en televisiones y teatros. Ahora todo tiene que empezar con un monólogo (sólo los de Buenafuente merecen para mi la pena) y en el desarrollo de muchos de ellos está el origen del “¿vale?”. Un “¿vale?” que encima es contagioso y que empieza a escucharse ya en bares, oficinas, reuniones de amigos… v’ayase usted a tomar por saco, QUE NO VALE, ¿se entera?

Porque no ando sobrado de tiempo, pero lo de los monólogos daría mucho de sí. El uso de expresiones como “sí, sí, sí…”, “no, no, no…” de forma reiterada para enlazar por las interrupciones de las risas muchas veces compradas del público, el abuso del esquema “taco+silencio” para que la gente no se sabe muy bien arranque a reír sin sentido, son las primeras cosas que se me vienen a la cabeza, pero hay mucha más. Pero ya no os doy más la vara con las cosas que me irritan, ¿vale? Pues si estáis de acuerdo, me lo hacéis saber en los comentarios. Y si no, no vale.

08
Abr

Bautista, el apóstol del canon

Para sorpresa de muchos, el canon digital prácticamente fue un tema de debate desaparecido de la campaña electoral. Unos por cobardía, otros por no menear un asunto escamoso, otros por ignorancia, el tema del canon fue prácticamente obviado del debate político cuando es evidente que está en el debate social. Nada sorprendente, por otra parte, un ejemplo más de la disociación entre la política y la realidad.

Los artistas, algunos de los cuales tuvieron un papel comprometido en la campaña (están en su perfecto derecho, por otra parte), después de guardar silencio en las últimas semanas vuelven a hablar por boca de presidente de la SGAE, Teddy Bautista. La entrevista de El Mundo me ha resultado bastante interesante. Se podría haber titulado “qué hay de lo mío”, frase por otra parte muy habitual en los momentos de conformación de un nuevo Gobierno. La tesis de Bautista es que el canon es una de las prioridades del nuevo ejecutivo: Será que él no ve temas más importantes en la situación de España: la crisis económica, la de la construcción, el paro, la inflación no deben estar para Bautista, apóstol del canon, por delante de lo que realmente importa: el canon.

La entrevista está plagada de expresiones como “Hay un compromiso que entendemos que vincula al Gobierno entrante, lo único es que se tiene que constituir”, “en uno o dos Consejos de Ministros se aprobará”, “el decreto no tiene que inventar nada, tiene que poner en circulación los acuerdos legales que se tomaron en el Congreso”, “Los teléfonos multimedia han de pagar compensación, obviamente”… expresiones que se mueven entre la presión al Gobierno entrante para que apruebe ya el decreto y un cierto temor a que algún desalmado se atreva a replantearse algo.

Me hace mucha gracia la respuesta de Bautista a la pregunta “Quizá el problema sea que no se planteen alternativas al canon digital tal y como está planteado…”. La respuesta es: “cuáles, por ejemplo”. Ese es su trabajo, Señor Bautista, redefinir un modelo de negocio obsoleto. Argumentos como los que él utiliza para defender el canon (“Francia, Italia o Alemania llevan años con este sistema (en Alemania llevan 40 años”) son de una debilidad manifiesta. Intentar regular en 2008 con criterios de hace 40 años no deja de ser una penosa estrategia de quien no tiene capacidad para reciclarse.

Pero lo que es de antología es un intento que hace Teddy Bautista de vincular la oposición al canon con grupos antisistema: “Yo asocio esa actividad con grupos antisistema que en otros países han hecho lo mismo. Son minorías efímeras, en fin, que hoy están en contra de esto, pero que mañana pueden estar contra las centrales nucleares”. Brillante, don Teddy, brillante. Yo soy antisistema, es decir, contario al sistema injusto que ustedes han diseñado para cobrar los derechos de autor.

Dice Teddy que con 2 megas en internet es suficiente para transmitir datos y que si se quieren más megas es porque se transmiten contenidos, es decir, que se utilizan por los malos para bajarse sus creaciones de forma irregular. Yo quiero que todos los españoles accedan a la red con muchos megas para, por ejemplo, ver El Noticiero, contenido audiovisual creado para el uso de las nuevas tecnologías, bajo licencia creative commons, por cierto, señor Bautista.

Puestos a controlar las cosas, verdad, volvamos al módem a 56 kb para que los bandidos no puedan bajarse nada sin un ataque de ansiedad. En fin, sin comentarios, que no me gusta usar palabrotas en el blog.

06
Abr

Charlton Heston

Es curioso cómo la misma noticia puede evocar distintos recuerdos según la persona que la recibe. La muerte de Charlton Heston es un ejemplo más de ello. Unos recordarán cuando eran más o menos jóvenes y se entusiasmaron viendo “Ben-Hur”, otros se recordaran acompañados por su pareja el día que fueron a ver “El Planeta de los Simios”, habrá quienes aprovechen para poner a prueba su memoria intentando recitar por orden “Los diez mandamientos”, y que Heston fue Moisés en esa producción y hasta quien relacione los “55 días en Pekín” con los Juegos Olímpicos que se celebrarán este año.

Las sendas del pensamiento son tan variadas que sería muy curioso enfrentar a un grupo amplio de personas a la misma noticia y recopilar el primer pensamiento, la primera idea que les ha venido a la cabeza. Una mezcla interesante de información, recuerdos, sensaciones vividas, compañías, etc., nos enfrentarían a un variado muestrario de respuestas que nos acercarían a la preciosa subjetividad del ser humano.

Volviendo al ejemplo de Heston, la noticia de su muerte me ha trasladado inmediatamente a los tiempos de El Informal. Era un día en el que se había celebrado una convención de la Asociación Nacional del Rifle en la que Heston había hecho una de sus defensas de las armas de fuego. Queríamos tratar el tema en el programa y, en la adjudicación de noticias, le tocó a uno de nuestrios guionistas, Fernando Eiras, enfrentarse al asunto. Fernando optó por una narración surrealista, en la que Charlton Heston nos explicaba porqué le gustaban tanto las armas a través lo importante que eran los tiros en el cine. Búsqueda de imágenes, montaje del video y una sesión de doblaje en la que Florentino y el propio Fernando pusieron las voces, la música y los efectos de sonido.

El video en cuestión, no sólo sirvió para ilustrar esta noticia, sino que abrió un filón ya que, a partir de entonces, muchasnoticias se trataron con Charlton Heston como narrador y analista de las mismas.

Para quienes no lo recuerden, aquí os dejo el video.

06
Mar

Agradecimiento

screenshot_01.jpgscreenshot_02.jpg

Sólo una breve nota para agradecer a todos la acogida que habéis dado al noticiero. Gracias a todos vosotros, en nuestro segundo día de vida aparecemos en el primer lugar de la lista de Top Podcast de iTunes. Pues eso, que gracias. Esperamos que os guste también la tercera entrega que ya está colgada. La podéis ver aquí.

05
Mar

El Noticiero en Mobuzz

mobuzz.png

Este post lo tenía que haber subido ayer, pero la jornada fue muy larga después de una noche de dormir poco tras asistir al debate entre Zapatero y Rajoy. Cuando regresé a casa no me quedaban demasiadas fuerzas ni ganas de ponerme a escribir.

Por ese motivo, es probable que muchos de vosotros ya sepáis la noticia cuando la leáis aquí. Ayer inicié una nueva aventura profesional cuyo origen tiene mucho que ver con este medio de los blogs. Todo empezó el 8 de diciembre, cuando David Bartolomé, con que tenía contacto a través de Twitter escribió este post en su blog y creó un grupo en Facebook cuyo nombre era ¡¡Queremos un programa del Capi en la we 2.0!!. A partir de ahí, como cuenta Enrique Dans en su blog, Facebook, Twitter, los mensajes directos y, finalmente, la telefonía móvil, hicieron que a las 24 horas nos sentáramos Enrique, Anil de Melo de Mobuzz.tv y yo mismo para ver si era posible que nos lanzáramos a hacer realidad la propuesta de David. Nos dimos unos días de reflexión, pero todos salimos de ese primer encuentro con la idea de que merecía la pena intentarlo.

Después de las vacaciones de Navidad fue cuando nos pusimos más en serio a desarrollar la idea: se trataba de hacer un informativo de unos ocho minutos de duración, crítico y que utilizara el humor como vehículo para esa crítica. Estábamos de acuerdo en lo que debía ser el programa y ahora se trataba de ponerse manos a la obra. Para mí suponía un paso más en mi presencia en la red, después del blog y de la colaboración con elmundo.es (La Carcajoda y el Hip Hop del Real Madrid) y para Mobuzz era incorporar un nuevo enfoque al noticiero que tenían en antena y que se paró en emisión después de las fiestas. Miriam Reyes, que era su presentadora, se incorporaba de esta forma al nuevo proyecto del Noticiero. Decidimos conservar el nombre, pero eso sí poniendo énfasis en el NO del Noticiero.

El paso siguiente era convencer a Luis Figuerola-Ferretti, siempre reacio a aparecer en televisión, para que se uniera al proyecto. La verdad es que encontramos mucha menos resistencia de la esperada y creo que en parte se debió a que Anil le impresionó muy favorablemente en nuestra primera entrevista. De esta forma teníamos el equipo al completo: Miriam, Luis y yo. Sólo quedaba recibir el apoyo del equipo técnico de Mobuzz.

Los meses de enero y febrero yo los tenía bastante llenos de compromisos, de tal forma que decidimos que el lanzamiento sería el día 4 de marzo. Las dos semanas anteriores al mismo fueron las claves para el desarrollo y prueba de fórmulas, realización de pilotos, diseño gráfico, etc., lo que además coincidió con unas obras de acondicionamiento del estudio de Mobuzz. Para facilitar las cosas, ya se sabe.

La dinámica de trabajo empieza sobre las 9.30, momento en el que Miriam y yo hablamos de los contenidos del programa, de las imágenes que nos hacen falta y demás. Después de grabar y editar las Carcajodas, me voy para Mobuzz, donde llego sobre las once menos algo, me reúno con Miriam, acabamos de fijar la escaleta, y entonces me pongo con el premontaje de los videos para doblaje. Cuando llega Luis los doblamos y una vez hemos acabado, nos ponemos en manos de Martín Milone para la grabación en plató. Miriam y yo presentamos y Luis hace alguno de sus personajes en croma. También falseamos llamadas telefónicas (si es un personaje mío tengo que salir de imagen) y en unos veinte minutos acabamos la grabación. A partir de ahí, el producto queda en manos de Martín, que se lanza a realizar todo el trabajo de edición. Si todo va bien, entre 13.30 y 14.00 (instante en el que empieza la edición) tenemos que haber terminado para no entorpecer el desarrollo del resto de los shows de Mobuzz. Cuando tengamos nuestra velocidad de crucero alcanzada esperamos que el show esté colgado a las cuatro de la tarde.

Ayer fue la fiesta de presentación (ver la crónica del Duende de la Radio), en la que pudimos compartir nuestras ilusiones con amigos y profesionales de internet, la publicidad… Espero que el resultado de este trabajo os guste. Nosotros estamos poniendo todo nuestro cariño en ello. Además, Mobuzz estrena también programa de cotilleo: El Punto Gilton.

Para acceder directamente al programa, sólo tenéis que hacer click aquí.

03
Feb

El efecto psicotrópico del Tomate

0000030068.jpg

Han querido hacer de su muerte un espectáculo sangriento, pero no era más que salsa de tomate. Sin embargo, el sangrado que ellos han producido en la vida de algunas personas no ha sido un artificio, ha sido un daño real. Por eso, que desaparezca de la pantallas Aquí hay Tomate es una buena noticia para el mundo de la televisión. El “hay tomate” en realidad era el disfraz bajo el que se escondía un “vale todo” inaceptable para quienes creemos que la televisión debe tener un mínimo de dignidad y mirad que pido poco, sólo un mínimo.

Las razones por las que desaparece el programa no las sabemos a ciencia cierta. El descenso de audiencia ha existido, pero los resultados que aún tenía esta lata de tomate eran más que aceptables para los registros que se dan hoy en día. El desgaste del formato, por tanto,  existe, pero tampoco parece tan determinante como para llevar a la supresión del mismo. La presión externa para la supresión de un espacio tan poco ejemplarizante es otra de las hipótesis, pero esas teorías conspirativas que tan bien quedan para venderse como mártires de una causa (por poco digna que esta fuera) suelen ser más proyecciones de egos que necesitan creerse el centro del universo que hechos reales. La posible cruzada de Telecinco para un blanqueamiento progresivo de sus contenidos puede estar también detrás de la decisión, pero nunca la cadena reconocería tal hecho, por cuanto supondría una confesión pública de pecados muy prolongados en el tiempo con este y otros formatos. Lo más lógico que no haya una sola causa determinante, sino que todos los factores mencionados hayan influido en mayor o menor proporción, junto con otro factor que a menudo olvidamos y que también tiene su peso, como es el de las relaciones personales entre directivos y miembros del programa.

Desde que se conoció la noticia, han sido muchos los profesionales que, de repente, se han dedicado a hacer una especie de homenaje póstumo al programa. Esa especie de corporativismo absurdo hace que haya que hablar bien de unos compañeros que han marcado un estilo, una forma de hacer, de tratar las noticias del corazón, bla, bla, bla. Yo lo siento, pero no puedo, como creo que los agentes de bolsa no pueden salir en defensa del que le hizo un agujero a Société Genérale de 4.500 millones de euros, por la sencilla razón que ese comportamiento escapa a la ética de la profesión. Eso era para mi el Aquí hay Tomate, un programa que no se correspondía con lo que, para el mojigato en que me he debido convertir, deben ser unos mínimos criterios éticos en la elaboración de un programa de televisión. Ese constante traspasar la frontera siempre se trató de camuflar bajo el pretexto de que se trataban los temas con humor, pero hay que ser muy naïf para que te la den con el queso envenado de esa trampa. Yo no voy a caer en ese corporativismo, simplemente porque hay personas que trabajan en los mismos medios que yo, pero a los que no considero mis compañeros.

Para Aquí hay Tomate no existía el derecho a la intimidad ni de los vivos ni de los muertos, se podía menospreciar, vejar, humillar a cualquiera desde esos comentarios en off en los videos en los que unos redactores protegidos por el anonimato se convertían en jurados de virtudes y de defectos desde no se sabe qué autoridad personal. Pues mira, no. Yo creo en el derecho a la intimidad, el derecho al honor y la protección de las personas. Y no creo ni en el insulto ni en el menosprecio como forma de moverse por la vida. Ya me gustaría ver a muchos de esos offs en las circunstancias en las que se permitían reírse y mofarse de los demás. Igual entonces se quedaban mudos al verse en el espejo de sus comentarios. Todos en el desempeño de nuestra profesión nos equivocamos a veces, pasamos determinados límites y hemos podido caer en algo de lo que estoy criticando, yo el primero. La diferencia es que muchos lo tomamos como conducta a evitar cuando nos damos cuenta de ello y otros como sistema de trabajo.

También me ha sorprendido mucho cómo en los últimos  los presentadores del Tomate han intentado tomar distancia con el programa y sus contenidos. Les he oído decir que ellos no conocían algunos de los vídeos del programa (hay que ser poco profesional para ello, creo yo), que simplemente eran los presentadores y argumentaciones similares. Y digo esto porque, hasta donde yo sé, en la televisión no existe la obediencia debida, que es discutible que exista hasta en el ejercito. Por eso, si uno es honesto y está en desacuerdo con los contenidos que presenta, lo plantea en el equipo y, si la cosa sigue igual, te vas. Así que no nos vengan con cuentos, que todos sabemos muy bien de lo que hablamos. Jorge Javier Vázquez no es un pobre inocente víctima de un director diabólico. En RNE, por ejemplo, vimos como en una temporada sembró de maledicencia el espacio de corazón que había en Buenos Días por la ocurrencia que tuvo Antonio Jiménez, periodista de Siles de larga trayectoria y ahora en Intereconomía, de ficharle. Hasta tal punto lo hizo, que al año siguiente la dirección, que no es que fuera muy brillante, cortó por lo sano y eliminó esa franja horaria y ese contenido del programa. También le hemos visto blandir el arma de su homosexualidad contra cualquier crítica, como si nos importara su inclinación sexual en lugar de la laxitud de su moral en su desempeño profesional. Qué curioso que Jesús Vázquez tenga el respeto de la profesión siendo homosexual y que a Jorge Javier se lo echemos en cara. Aquí no se trata de homofobias, sino de que cada uno se gana con sus actos el respeto y la credibilidad. Por eso unos lo tienen y otros no.

No todo vale, no todo vale ni para conseguir el éxito ni para ganarse la vida. Porque haciendo determinadas cosas sólo se puede conciliar el sueño cuando uno se dopa con el éxtasis del éxito, si a éxito llamamos un programa de mucho share. Será porque hasta ahora desconocíamos los efectos psicotrópicos del Tomate. Igual por eso se pasaban tanto. Habrá que poner control antidoping en la televisión

24
Dic

Antonio Gasset

eltranv06-10.jpg

Yo no conocía a Antonio Gasset más allá de algunas de sus intervenciones en Días de Cine. Cuando hacíamos El Informal, alguno de los guionistas del programa tenía una cierta fijación con Antonio, lo que dio lugar a una parodia que hacía Florentino, quien utilizaba una pinza en la nariz para intentar aproximarse a su voz. Creo recordar que, en una ocasión, le mandamos a nuestra compañera Alicia para pedirle perdón por las parodias (era una sección del programa) y que recibió con elegancia la disculpa.

Cuando estábamos preparando con Olga Viza el programa de radio El Tranvía, queríamos hacer una sección de cine y pensamos que Antonio Gasset era la persona ideal, entre otras cosas porque nuestro programa era para RNE y él trabajaba en el grupo. Fui yo quien le hizo la llamada y en ella me argumentó porqué él no debería ser esa persona, pero no sé muy bien porqué acabó diciendo que sí, que se subía a nuestro Tranvía.

Con Antonio he compartido tres años de micrófono y debo decir que creo que los disfrutó mucho, algo que él mismo nos decía con frecuencia. Antonio es, sin lugar a dudas, un tipo complicado, con un humor tremendamente corrosivo, ácido y hasta destructor, pero, si consigues tener con él una cierta complicidad, resulta un magnífico compañero, especialmente con una copita por en medio.

En la radio nos hemos reído mucho, muchísimo. A mi siempre me decía lo a gusto que estaba cuando yo no aparecía por el programa, pero, en realidad, disfrutaba sobremanera cada vez que yo le intentaba pillar en un renuncio, conseguía que hablara bien de un actor que detesta o de una película española que no le acababa de llenar, porque entonces se crecía y aparecía el Gasset más pata negra, que podía acabar diciendo el mayor de los disparates, que en realidad ni era disparate ni llegaba a él sin querer.

Ahora Antonio, ese lujo imprescindible en los medios de nuestros días, se va, como se han ido tantos, en este proceso de descapitalización a marchas forzadas en el que se encuentra la radiotelevisión pública. No he podido hablar con él de los motivos, no sé si el ERE es la causa, si es su deseo, si no, pero sea como fuere me da una gran pena la forma en que se van los grandes profesionales de esa casa, sin hacer ruido, casi a escondidas y por la puerta de atrás. No discuto en modo alguno la necesidad del ERE, pero se han ido muchos que deberían continuar y continúan algunos que seguirán siendo una pesada carga para esa casa.

No estaría nada mal que RTVE se planteara hacer una gala de homenaje a tanto buen profesional que se ha ido. Qué bonito sería que la presentara Gasset, para asegurarnos una gala cañera y ácida lejos del baboseo habitual.


Cuánta razón tienes. En fin Antonio, que sabes que aquí tienes un amigo y, desde este huequito de la blogosfera, te deseo lo mejor. Si algún día tienes mono, me avisas, nos grabamos un podcast y recordamos aquellos días de tranvía y cine.

Como sé que siempre te han gustado las mujeres guapas, le he pedido a Papá Noel que te trajera esta foto con Ángeles Caso. Un besito para ella también.

12
Dic

la mala costumbre de pensar en los demás

dsc01846.jpg

Ayer salieron los datos del Estudio General de Medios. Como hace unos meses la nueva dirección de Radio Nacional decidió prescindir de una serie de profesionales entre los que me econtraba junto con Olga Viza, Julio César Iglesias, Luis Figuerola-Ferretti, Fermín Bocos y unos cuantos más, debo reconocer que esta vez tenía cierta curiosidad por conocer los datos.

Cuando trabajaba en la radio nunca me importaron mucho las audiencias del Estudio General de Medios (EGM), entre otras cosas porque es un estudio deja mucho que desear. No quiero entrar en cuestiones metodológicas como que los datos se basen en el recuerdo del entrevistado (hay gente que aún me dice que hace unos días me escucho en RNE) o que las poblaciones pequeñas estén mal representadas en la muestra. Sirva para ilustrar las dudas que me inspira el EGM el recuerdo de una vez me pesaron los resultados de Radio Nacional y, analizando una provincia, decía que RNE tenía cero oyentes. Se trataba de una provincia de poca población, en la que la muestra del estudio debía ser muy pequeña, lo que les llevaba a dar semejante disparate de dato, eso sí, sin ningún rubor.

Pero hay que reconocer que el EGM es el único instrumento de medición y que, si se participa en él, hay que aceptar sus datos, tanto cuando son buenos como cuando son malos. No vale sacar pecho a veces y ponerlos a parir en otras ocasiones. Por otra parte, las cadenas ayudan poco a darle credibilidad al estudio, en la medida en que todos cocinan sus datos y al final nos dicen que crecen de una forma u otra.

Reconozco que cuando prescindieron de nosotros en RNE llegué a pensar que tal vez éramos tan malos que el cambio era necesario. En el último año, la dirección nos obligó a hacernos cargo de la mañana, con una absurda programación fragmentada, con relevo constante de presentadores y hasta con espacios compartidos, rompiendo un proyecto (el de la tarde con El Tranvía) que empezaba a tomar cuerpo y que estoy convencido que, de habernos dejado, hubiera acabado funcionando muy bien en las tardes de RNE. Ese era nuestro proyecto, el de todo el equipo de Olga Viza, y lo de la mañana fue un mala jugada en la que sólo pudimos desenvolvernos con nuestra mejor voluntad, en un terreno que ni queríamos ni en realidad era nuestro.

La forma en que prescindieron de nosotros no fue especialmente elegante, pero eso sólo habla de la categoría personal de algunos directivos de la radio actual. Nada más. Estaban en su perfecto derecho de prescindir de nosotros y sólo se les puede echar en cara que no lo hicieran ni en tiempo ni en forma. Si lo hubieran hecho, tal vez ahora no estaríamos en el paro radiofónico. O igual sí, vete a saber.

Su obsesión era que sonara distinto. Yo, si dirigiera una radio, tendría como prioridad que sonara bien. De momento, RNE sí suena distinto (en las voces, porque en muchas cosas son los formatos de siempre) y los resultados de las principales apuestas están por ver. Hasta ahora, el programa de la mañana, en el tramo que se compara con lo que nosotros hacíamos, baja 45.000 oyentes y, en el global del programa (que incluye más horas) tiene 714.000 oyentes, muy lejos todavía de los registros de Julio César Iglesias y de Carlos Herrera en horarios similares. Es de esperar que la experiencia de Juanra Lucas le permita ir subiendo esas cifras en próximas oleadas del EGM, lo que me alegraría, entre otras cosas, porque sigo teniendo buenos amigos en ese equipo.

La tarde sufre una debacle que yo creo era previsible. Con 127.000 oyentes deja las tardes de RNE prácticamente en la mitad de lo que tenía hace tan solo un par de temporadas, lo que en parte se debe al disparate de cambiar el programa el año pasado y fragmentar la tarde en bloques de dos horas. Pero, sin duda y en mayor medida, eso se debe al estilo de radio por el que han apostado, algo previsible después del precedente de la Cadena Ser. Pero, aún así, me parece que están en todo su derecho de hacer esa apuesta y quién sabe si puede funcionar en el futuro con más rodaje.

Pero ha habido algo que me ha molestado: la especie de “coña” con la que Toni Garrido y sus colaboradores se han tomado el palo recibido del EGM. Me parece bien que le quiten hierro internamente, pero resulta casi ofensivo que, después de sustituir a profesionales de altísima cualificación, se hagan gracias de lo mal que nos va mientras aquellos a los que les iba sustancialmente mejor están en su casa y algunos buscándose la vida. Hay ciertas gracietas que no se pueden hacer cuando uno se deja tirados en el camino miles y miles de los oyentes que tenían sus predecesores, quienes, por cierto, están fuera del medio radiofónico. Será que algunos tenemos la mala costumbre de pensar en los demás, algo por cierto necesario para hacer un buen programa de radio: pensar en tus oyentes.