
Mientras en Asturias llevamos dos días hablando en el Foro de Turismo y Tenología de cómo aprovechar la tecnología para impulsar el negocio turístico, en los últimos días no hago más que toparme con noticias en los periódicos que parecen ser la manifestación de una estrategia de amedrentamiento hacia las personas que se descargan contenidos por internet. Como sabéis, no soy ni mucho menos un experto en estos temas, de tal forma que el manejo de los argumentos se lo dejo a quienes saben más que yo.
Sí quiero comentar que me sorprende la coincidencia de la publicación de muchas noticias que parecen condenar el intercambio de archivos en las redes p2p en internet. Da la impresión de que estamos ante la estrategia pública del acojone: que se asusten, que crean que los unos van a ir a la cárcel y los otros van a perder su acceso a internet. Lancemos una ofensiva para que voluntariamente dejen de ser malos.
Me gusta ver que en este foro asturiano hay empresarios que superan los sesenta años (y otro muchos más jóvenes) que han venido para intentar comprender por dónde se va a mover su negocio, para saber qué herramientas deben manejar para conseguir que la tecnología juegue a favor de sus iniciativas, gente que empieza a entender que el centro de poder está girando y que lo que antes decidían ciertos intermediarios ahora empieza a ser condicionado por la opinión de la gente. Aquí ha venido gente con ganas de subirse al tren del futuro, gente que a veces ni tan siquiera dispone de una conexión decente a internet porque tiene su hotel en una aldea y que aún así quiere saber qué es lo que se mueve en un mundo al que casi no pueden sumarse.
Unos intentan descubrir los trazos del futuro en tanto que otros se empeñan en borrarlos. Persigan a internautas, a lugares de intercambios de archivos, empeñénse en utilizar los inventos de Acme para convertirse en el coyote idiota que persigue al correcaminos. No han entendido que cuando cierren una puerta la tecnología y, lo más importante, la gente van a abrir diez puertas más. Que sigan, que se dediquen a perder el tiempo con medidas que ya nacen obsoletas. No han entendido que el centro de poder se está moviendo y que la tecnología es la que va a terminar consiguiendo que la democracia por primera vez en la historia empiece a ser un concepto que tal vez se convierta en realidad.






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