Entradas Etiquetadas con: ‘economía

17
abr
13

ESTAMOS HASTA

“Estamos Hasta…” es el título que le pusimos a un proyecto de programa de televisión, que, de momento, parece que no va a ver la luz. Así que como uno anda ya con mono de comentar algunas de las cosas que suceden, hemos pensado en realizar este videoblog bajo ese título, “Estamos Hasta”, que refleja un poco la situación en la que casi todos nos encontramos.

Como no puede ser de otra forma, la elaboración del videoblog es artesanal. Para no gastar en transporte, el videoblog se graba en el sótano de casa. La dirección, presentación, guión, documentación, producción, realización, sonorización, iluminación, edición, caracterización, escenografía, maquillaje, doblaje, cámara son funciones que hemos agrupado en una persona, yo mismo, y, obviamente, eso condiciona el resultado. Para el resto de trabajos relacionados con el proyecto, cuento con la colaboración, desinteresada, por supuesto, de un amplio equipo de personas. El videoblog, como es evidente, no responde al proyecto televisivo que os comentaba, pero sí respira su tono.

En fin, no me enrollo mucho más. Sólo quiero añadir que, para este capítulo, he contado con la colaboración en la distancia de Cristina Urgel (pertenece al amplio equipo antes comentado), a quien le agradezco mucho su interés. Un saludo a todos

05
ago
11

Una historia sin final

El mar estaba embravecido y le arrastró la ola. Después de perder la orientación consiguió encontrar el suelo y ponerse en pie. Había sido un error de cálculo. Sólo había que concentrarse un poco más y lanzarse contra la ola en el momento adecuado. Así pasaron cuatro o cinco y nuestro amigo creía que ya todo estaba resuelto, que este iba a ser un día divertido de palya, hasta que se confió y le arrastró otra ola. Volvió a desorientarse y esta vez, cuando consiguió recomponerse y alzar el cuerpo, tenía otra encima que se lo volvió a llevar. Y así varias veces. Nadie en la playa se atrevía a ir a por él, las olas eran muy grandes y la resaca tremenda. Sólo quedaba la esperanza de los socorristas, pero la crisis era muy grande y este año la playa no los tenía. No me han contado el final de la historia, no sé si al final se lanzó alguien a por él ni si logró salvarse. Pero tenía mala pinta.

La situación de la economía española se puede representar con una historia como la de arriba. Pasan los meses y aumenta la desesperanza. Pasan los meses y los problemas económicos regresan con más intensidad. Son los mismos de hace algún tiempo, agravados porque avanza el tiempo y cada vez resultan más difíciles de solucionar. Nos movemos en un círculo vicioso: se duda de nosotros, no resolvemos las dudas, como consecuencia de ello cada vez nos resulta más caro financiarnos y, si ya generábamos dudas, teniendo que hacer frente a intereses más altos se “reduda”  porque la carga adicional de ese mayor coste es una losa más que pesa sobre nuestra credibilidad. Y vuelta a empezar. Se han tomado decisiones mal y tarde, aparecen grietas nuevas como la deuda de las comunidades autónomas, nos esperan unos meses de interinidad y nos movemos sobre el alambre con el riesgo de caer en cualquier momento.

Es posible que nuestros problemas estén magnificados por un sistema financiero global en el que algunos ganan mucho mediante la especulación. Es posible que las agencias de calificación acentúen el circulo vicioso de la duda-encarecimiento-más duda-más encarecimiento. Es cierto que la Union Europea es lenta y no está a la altura de las circunstancias, así como que la moneda única limita la capacidad de actuación en momentos como esté. Es posible y cierto todo ello, pero igualmente lo es que el panaroma de la política interna resulta desolador.

Se nos avecinan años difíciles, no sólo por cómo pueda acabar esta crisis de la deuda, sino porque tenemos un diseño de estado que no podremos pagar, que hace agua por muchos sitios y que necesitamos reformar a fondo. Hemos llegado hasta aquí aupados en la cresta de la ola de un crecimiento económico con fecha de caducidad, pero se nos olvidó mirarla y de repente nos quedamos compuestos y sin crecimiento ni empleo ni superávit ni dinero para afrontar el monumental coste del estado, los miniestados autonomías y los miniestados ayuntamientos.

Decía que el panorama político reulta desolador porque nadie da un paso responsable al frente, deja de lado los cálculos partidistas y electorales y se va al de enfrente a decirle: amigo, o achicamos agua juntos, o la barca se nos hunde. Me sorprende y casi me escandaliza que en estos días de agosto no hayamos asistido a una reunión Zapatero-Rajoy o, si me apuran, Zapatero-Rajoy-Rubalcaba con el objetivo de pactar un paquete de medidas extraordinarias para hacer frente a la grave situación en la que estamos, aceptar el coste político que eso pueda suponer todos juntos, y dar una imagen de país unido y decidido a los famosos mercados. No parece que haya habido ni tan siqiera un amago.

Pero más allá de esta crisis de agosto, lo que debemos entender todos es que necesitamos años de consensos para sentar las bases del futuro de nuestro país, para racionalizar un entramado institucional lleno de duplicidades, sobrecostes, irresponsabilidades, absurdos… El próximo gobierno deberá tomar la iniciativa, pero necesitará del acuerdo de la oposición para poder llevar a cabo reformas muy profundas que deberán afontarse al principio de la legislatura para que los siguientes cálculos electorales no las vuelvan a aplazar sine die. Ya no hay más aplazamientos posibles si no es que lo quereremos sea aplazar el futuro de España, el nuestro y el de nuestros hijos. Este es un momento para gente que no sé si tenemos.

23
feb
09

Combate dimisionario

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El fuego cruzado de las cacerías de Bermejo ha terminado. El Ministro ha dimitido. Hubo quienes pidieron una predimisión cuando se supo que le iba a nombrar Zapatero y, ciertamente, hay que reconocer que más que ministro de Justicia en muchas ocasiones recordaba esas escenas de niños que, tras lluvia, caminan metiéndose en todos los charcos. Empezó salpicando un poquito y ha acabado llenado de barro el traje de los compañeros de gabinete. Eso sí, pasará a la historia por ser uno de los pocos que ha dimitido y porque es el primer ministro de Justicia que ha tenido una huelga de jueces. Ahí es nada.

 Este gesto de Bermejo, que podría ser ejemplar, tiene como única objeción sus palabras, su propia explicación. No estamos ante alguien que dimite admitiendo que determinados comportamientos le impiden seguir con su responsabilidad. Antes al contrario, el argumento que ha dado el ministro es que no puede tolerar la “utilización” que se está haciendo de su encuentro con Garzón “en contra del proyecto del Gobierno del PSOE”. Es decir, que la culpa de que dimita la tienen unos impresentables que le roban las cartuchos de la escopeta para disparar contra el jefe. No es un “me he equivocado”, “he incumplido una normativa y, en mi condición de ministro de Justicia debería haber evitado ese hecho”, no, la razón para que se vaya es que se utilicen todo esos argumentos contra el gobierno.

 Sea como fuere, está bien que se vaya, al margen de las palabras con las que lo haya hecho, más que nada porque marca el camino que deberían seguir unos cuantos más. A tenor de lo que él mismo ha declarado, Pedro Solbes parece ansioso por transitar por la vereda dimisionaria. Las palabras de Solbes han sonado a las de Schuster diciendo “es imposible ganar en Barcelona” (al día siguiente le echaron). Solbes ha dicho que envidia a Bermejo “porque es ex ministro” (que suena a un “Presidente, que quiero irme”). Bajo mi punto de vista resulta de lo más inquietante escuchar al vicepresidente económico de España decir que tiene ganas de tirar la toalla. Y lo peor es que no sorprende a nadie. No sorprende porque más de uno tiene la impresión de que las decisiones económicas que se han tomado en los últimos tiempos no generaban mucho entusiasmo en él. Si nuestras sospechas son ciertas, cabría recordarle a Solbes que un tal Manuel Pimentel, quien era ministro de trabajo con Aznar, dimitió por discrepancias con algunas decisiones de su gobierno. Es más, alguno entendería que Solbes podría tomar esa decisión “en defensa propia”, no vaya a ser que tenga que cargar con un hijo en cuya concepción ha tenido que ver que pasaba por allí mientras otro…, bueno, ya me entendéis. Igual me equivoco y es el ideólogo de las medidas del gobierno contra la crisis, pero no sé yo, no lo veo. Es más, quién sabe si dentro de poco se va a pescar sin licencia a un río en un parque nacional y con artes prohibidas. “Me han pescado, me voy, dejo el gobierno, señora trucha”.

 Claro que lo más interesante es que, en el combate político que se avecina, después de la dimisión de Bermejo en directo al mentón, podemos ver cómo desde el partido de enfrente, en el que mantuvieron la distancia a base dimisiones y ceses menores, buscan golpear con una dimisión de gancho al hígado. Qué bonito y que sano sería un combate nulo de dimisiones, aunque, conociéndoles, lo más probables que ambos utilizaran dimisiones golpe bajo y acabaran descalificados. O lo que es peor, que al final se les escapara una leche y dejaran ko al árbitro, es decir, la ciudadanía.

 

10
feb
09

Autogestión de la crisis

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Mi vecina, Beatriz, que en paz descanse, decía que cualquier casa era susceptible de ser reformada hasta la completa ruina de sus propietarios. Últimamente, cuando escucho al Presidente, se me viene esta frase a la cabeza, aunque acaba transformándose un poco ya que los tambores propagandísticos del gobierno parecen ser la música de una letra que nos dice que cualquier estado puede extender la protección social hasta la completa ruina de sus ciudadanos. “No vamos a dejar ninguna familia a su suerte”, “vamos a amparar a los que lo están pasando mal”, “el gobierno va a estar al lado de los más débiles” son el tipo de frases que una y otra vez usan las baterías gubernamentales para asegurarse una paz social cuya pérdida les aterra. El problema de eso es que no es cierto (que le cuenten todo eso a los autónomos que han tenido que dejar su actividad sin derecho a seguro de paro alguno) y que además se pretende realizar sin un solo sacrificio significativo para nadie. Bueno, para alguien sí, para una sociedad que tendrá que dedicarse en el futuro a pagar una deuda que va a aumentar de una forma muy pero que muy preocupante.

El argumento según el cual que no hay que preocuparse porque vamos a atravesar la crisis más importante de las últimas décadas casi sin que se note (el gobierno va a estar al lado de todos) es un engaño de grandes dimensiones. Mucha gente lo va a pasar mal y mucha gente va a ser dejada a su suerte en mitad del temporal por mucho que Zapatero les diga que no. La realidad va a ser esa y bajo mi punto de vista es mucho más honrado decirlo con total claridad que mantenerse en este ejercicio que nos pretende llevar al mundo de la maravillosa ingenuidad.

Mientras se les llena la boca con todo eso, la verdad es que mantener abiertas muchas empresas se esta convirtiendo en un acto heroico y que abrir una nueva empresa es en España muchísimo más difícil que en la mayor parte de los países de nuestro entorno, lo cual pone más trabas, si cabe, a la creación de nuevo empleo mínimamente estable. Cree el Presidente, en una lectura simple, que no abaratar el despido es una forma de proteger a los trabajadores. En cierta medida es cierto, pero tan cierto como ello es que la legislación laboral española es un freno importante para la creación de empleo estable: un empresario y no digamos un emprendedor se lo tiene que pensar muy mucho antes de firmar un contrato indefinido. Y eso, posteriormente, redunda en la extensión del empleo precario y en la falta de formación de unos trabajadores sin perspectivas de futuro.

Mientras el presidente está en sus cuitas reinventando la economía, el espectáculo de la oposición no puede resultar más triste. Tarde, mal, sin reflejos y con penosas contradicciones es la forma en que el partido de la oposición llega a todos los escándalos que le van salpicando. ¿Cómo puede tardar tres días Rajoy en hablar del último escándalo de corrupción? ¿Cómo puede anunciar la dimisión de un alcalde que a los pocos minutos le desmiente? ¿Cómo puede decir que supieron que los implicados en la trama intentaban conseguir contratos afirmando que tenían un apoyo inexistente de la dirección pero que como ir de farol no es delito pues dejaron de investigar? ¿Cómo se puede estar tan en fuera de juego? Ahora no hacen más que decir que la fiscalía actúa de forma partidista. Es verdad que resulta curiosa la coincidencia de la noticia y los próximos procesos electorales, pero ese no es el núcleo de la cuestión. El núcleo es que mucho sinvergüenza ha revoloteado en su entorno sin que enteraran (en el mejor de los casos) o sin que hicieran nada, algo bastante peor. Rajoy transmite todavía menos confianza que Zapatero y o de una vez por todas toma las riendas del partido o es mejor que deje paso a otro, aunque tal y como están las cosas va a estar difícil encontrar a alguien a la altura del reto.

Así las cosas me da la impresión de que como los ciudadanos no cojamos el toro por los cuernos y nos pongamos por nuestra cuenta a resolver las cosas, a contagiarnos ganas de darle la vuelta a la situación, a dejar de contarnos lo mal que nos va todo para decirnos que vamos a intentar salir de esta, mal lo vamos a tener. Llega el momento de que autogestionemos la crisis.

Actualización: Ahora empiezan a rodar cabezas en el entorno del PP de Madrid. Esperanza Aguirre parece que no quiere que la mancha de las corruptelas le pueda salpicar el traje. Más le valdría haber cortado antes esas mismas cabezas, porque indicios y denuncias parece que sí había y alguno de ellos no es la primera vez que está bajo el foco de la sospecha. A lavarse las manos toca. ¿Será verdad o una simple estrategia de capear el temporal? Si en las próximas semanas no vemos que el PP se toma en serio su limpieza interna (que no piense el Psoe que todos los de su partido son almas cándidas) serán fuegos de artificio. Ojalá esta vez no.

Y para acabar de verdad con todo esto, no estaría mal que los padres de la patria cambiaran y endurecieran sobremanera la legislación contra quienes traicionan la confianza de los ciudadanos. Aquí no debería haber perdón hasta que se devuelva la pasta y se pene por ello. Porque unos mesecitos de cárcel, para algunos, es una gran inversión en pro del disfrute de sus corruptelas.

22
ene
09

Obama o El Pequeño Saltamontes

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Qué suerte tiene Obama de que exista Zapatero. Sin la experiencia de nuestro presidente, no cabe duda de que el pobre Obama estaría hoy absolutamente perdido, desorientado en el mar de preguntas en el que acaba de sumergirse, preguntas para las que sin un ejemplo a seguir seguramente no encontraría respuesta. No es lo mismo asumir el cargo de presidente de los EE.UU. sin alguien que te marque la senda (veáse el desastre de Bush) que hacerlo con un faro que te orienta en la noche de las dificultades que se nos vienen encima. Y si Obama tiene suerte por ello, en realidad, es el mundo el que tiene suerte de que tengamos a Zapatero, porque de todos es sabida la descomunal influencia de los EE.UU. en el destino del planeta.

 

Después de leer algunas de las frases que ha dicho Zapatero sobre el discurso de Obama, me lo imagino escuchandolo en compañía de su propio yo y asintiendo a cada frase del nuevo presidente norteamericano mientras se le escaba un “ves, ya lo decía yo”, “exacto, como yo digo” o “hay que ver este Barak, parece que me ha copiado el examen”. Da la impresión de que se siente como el maestro del Pequeño Saltamontes.

 

Según Zapatero, Obama ha hecho un discurso “nítidamente socialdemócrata” y una clara “defensa de lo público y de la acción del Gobierno”. Dice también que su visión de la crisis parte de la denuncia de la falta de regulación del mercado. La acción del Gobierno ya no es “parte del problema” como se consideraba en otras administraciones, sino “parte de la solución”. Ha destacado también la apelación de Obama al mundo musulmán. Así dicho, parece que efectivamente Obama bebe de fuentes zapateriles, pero ¿de verdad hay tanta coincidencia en el mensaje?

 

Empecemos, por ejemplo, por la causa de la crisis, que Zapatero siempre ha achacado a la codicia y a la falta de regulación de los mercados americanos. Obama ha hablado de la crisis  como una “consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era”. Es cierto que coincide en la primera parte con Zapatero, pero para mi lo relevante es la segunda parte de la frase, en la que menciona la inexistencia de la toma de decisiones difíciles para prepararse para una nueva era. Nunca Zapatero ha hecho una reflexión autocrítica de ese tipo, aunque sea una crítica colectiva, ni mucho menos en lo económico ha tomado ni una sola solución difícil hasta la fecha.

 

También ha dicho Obama: “no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo”. Mientras Obama afirma esto, nuestro Presidente nos sigue diciendo que para junio la cosa empezará a mejorar claramente. A no ser que para Zapatero el medio o largo plazo sean seis meses, el mensaje es igualico.

 

Y sigue Obama: “el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos”. Igual que el mensaje que recibimos aquí, con esa monótona apelación al mantenimiento del gasto social que permitirá aguantar hasta que las cosas mejoren por arte de birlibirloque.

 

Según Zapatero, Obama ha situado la acción del Gobierno como parte de la solución. Y es parte de la solución, sin duda, si las cosas que se hacen tienen sentido. Obama habla de “sentar nuevas bases de crecimiento”. “Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos”, añade. Vamos, que Obama le da el mismo enfoque a la acción de su gobierno que Zapatero a los 8.000 millones que ha dispuesto para los ayuntamientos, que en su mayor parte se van a gastar en proyectos absolutamente intrascendentes (véase un ejemplo) cuyo único objetivo será parchear los datos del paro. Así, mientras nosotros nos gastamos los cuartos en repavimentar calles que tal vez ni lo necesitan, otros creen que sentar las bases del futuro es algo que pasa, por ejemplo, por invertir en líneas digitales. Más les valdría a los pueblos españoles pensar en esos términos, pero claro, para ello necesitamos de una clase política que entienda lo que  significa una apuesta de ese tipo.

 

“La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán” Obama dixit. ¿Nos ponemos a analizar así el gasto público en España? Molaría, ya lo creo que molaría. Es decir, no se trata de que el tamaño del gobierno o de lo público sea mayor, sino de que sea eficaz, productivo e incluso que con el mismo dinero se puedan alcanzar objetivos mucho más ambiciosos.

 

El inventor de la Alianza de Civilizaciones está encantado con las palabra de Obama dirigidas al mundo musulmán. Yo también, me gusta ese gesto. Ha afirmado Obama: “Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto”. Pero también ha dicho cosas como estas: “A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño”; “No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos”.

 

Para mi, el discurso de Obama, en lugar de llenar a nuestro presidente de autocomplacencia, le debería servir como serio punto de partida de una profunda reflexión. Yo no sé si Obama será capaz de poner en práctica lo que dice, lo que sí sé es que para apreciar su discurso hay que escuchar todo lo que dice y no sólo lo que le parece bien (o mal) a uno. Y miro en busca de alternativas y sigo sin encontrar nada. 

 

 

 

15
oct
08

La nueva clase social

Escribo a bote pronto, sin mucha reflexión, sobre un tema que desde hace años me viene preocupando. Alguna vez he comentado con amigos el asunto y, en el fondo, creo que aquella inquietud que compartí con ellos está, en parte, en el trasfondo de la crisis actual.

 

El asunto tiene que ver con el nacimiento de una nueva clase social, por llamarle de alguna forma. No sé muy bien que nombre ponerle, pero sí se de quién se trata: una gente que se ha hecho con el gobierno de las empresas, pero que, a diferencia de los empresarios, no compromete nada propio en función del resultado de las mismas. Es esa alta dirección que gana sueldos multimillonarios, que no son propietarios de las empresas que dirigen y que se juegan mucho, pero que mucho dinero en función de los incentivos por resultados.

 En España esa clase social es relativamente reciente y convive con empresarios que se siguen jugando mucho en la gestión de sus propias empresas. Yo siempre he respetado a los empresarios a la antigua usanza, a los que se enriquecen cuando su empresa crece y a los que se arruinan si su empresa se va a pique. Sin embargo, esta nueva casta, vive en gran medida al margen de estos avatares. Han creado un club, de acceso difícil, que cobra unas cantidades que multiplican por mucho a las de los ejecutivos que no han accedido al mismo pero que son quienes les mueven el negocio, se protegen los unos a los otros, se van colocando en consejos de administración (porque el club es interempresarial e intersectorial) y todo ello sin que en su vida hayan arriesgado un euro en proyecto empresarial alguno.

 

 Sus esquemas de remuneración, basados en millonarios pluses e incentivos, mal interpretados y mal dirigidos derivan en situaciones como las que nos han llevado a la crisis del sistema financiero. Si yo soy un mero gestor y cobro por conseguir un dólar o un euro más de beneficio, estiraré del chicle incluso a sabiendas de que se va a romper. Al fin y al cabo, hoy estoy aquí, pero sabiendo salir a tiempo, mañana estaré allí y, aunque deje una bomba de relojería, mi gestión se resumirá en un gráfico de líneas que apuntan hacia arriba. No creo que ni en el 95% de los casos, sus habilidades directivas supongan diferencias de 10 o 20 veces el sueldo de sus ejecutivos de base, pero esa es la realidad. Personalmente, he conocido a alguno de ellos cuando todavía no se había constituido el club y aún hoy me preguntó qué les permitió sumarse al mismo.

 

Me parece que nuestra economía debe volver a mirar a los empresarios de verdad, a los que arriesgan su patrimonio, a los emprendedores y no a los que después gobiernan naves de propietarios anónimos (por un lado) y con participaciones importantes de otros grupos empresariales a su vez gobernados por gestores como ellos.

 

No sé, igual me están afectando los dos tipos de arroz que he comido al medio día, pero me parece que este es un tema de reflexión interesante. O no.

06
oct
08

El parking de los principios

Leo que el gobierno de España se está planteando hacer aflorar el dinero negro que hay en España. Según se afirma en la noticia, la idea es que los billetes de 500 euros que en nuestro país abundan más que en ningún sitio, salten de estar debajo del ladrillo a habitar en las entidades financieras, de tal forma que los miles de millones que parece que andan ocultos supongan una inyección de liquidez para las entidades financieras y, por ende, para nuestra economía.

 

Parece ser que la propuesta no encuentra unanimidad en el seno del gobierno, por cuanto para lograr que eso suceda se necesita un incentivo para que los billetes de 500 pasen del negro al blanco, una manita de pintura que pasa por cuestiones fiscales para mover un dinero que, precisamente, lo que ha querido (bueno, sus propietarios, no el dinero) ha sido evitar la fiscalidad.

 

En este tiempo de grandes turbulencias, parece que hay quien cree que determinados principios pueden aparcarse (hasta el funcionamiento libre del mercado según el presidente de la patronal) con tal de capear el temporal. En primer lugar, dudo de que los incentivos fiscales (a no ser que se trate de una amnistía fiscal) hagan aflorar ese dinero (algunos concejales de urbanismo incluidos). En segundo lugar, no creo que sólo el sector inmobiliario sea quien haya generado esas sumas, sino que gran parte de esos billetes deben moverse en el entorno delictivo del narcotráfico y sectores afines, y dudo mucho que los delincuentes apuesten por este sistema de blanqueo que tantas pistas sobre ellos podría dar. Pero al margen de todo ello, el mensaje que se estaría transmitiendo desde los poderes públicos a la sociedad sería realmente desmoralizador. Es decir, en virtud de un parche a la situación actual estaríamos aceptando que quienes han estado engañando al fisco, exigiendo pagos en dinero B para vender una propiedad y evitando ingresar en la caja común lo que les correspondía, puedan solventar la situación y legalizar su dinero con un coste mínimo. Si esto afectara a los ciudadanos normales y corrientes (quien más quien menos ha escriturado una compraventa por debajo de su valor), pues oye, la cosa no sería tan grave, pero no sé porqué sospecho que esos miles de millones no andan repartidos entre toda la población, sino que deben estar concentrados en unos cuantos menos.

 

Yo casi prefiero que los principios sigan circulando.

   

01
may
08

Prepararse para lo peor

Quitarle importancia a lo que sucede es una conducta muy habitual en el ser humano. No, no es tan grave. En realidad es menos de lo que parece. Va a pasar y todo volverá a ser como antes… Quién no se ha refugiado en ese pensamiento alguna vez, quién no lo ha comprobado en gente que conoce. Esa tentación de caminar por la vida esquivando la realidad es muy humana y se puede enocntrar en casi todos los ámbitos de la vida: las relaciones personales, la sunción de una enfermedad, la situación laboral…

En los últimos tiempos, tengo la sensación de que nuestro gobierno está trasladando al debate público este tipo de conducta. “No es crisis, es desaceleración” fue una constante reiteración del Presidente del Gobierno en el programa “59 segundos” al que acudió este lunes. Seguimos creciendo, menos, pero seguimos creciendo, la inflación va a bajar ya (el presidente profeta vio cumplida al día siguiente su previsión –un mes no marca tendencia-), estamos preparados para afrontar el bache porque lo hemos hecho muy bien… son frases que recordarán todos los que vieran el debate.

A mi este tipo de conducta por parte de quienes nos gobiernan me resulta especialmente intranquilizante. Es verdad que la economía sigue creciendo (recomiendo la lectura del post de Marc Vidal) y que, probablemente, no podamos hablar de recesión en términos técnicos. Pero, ¿de verdad es tan importante ese matiz técnico?. Con menor crecimiento, subidas importantes en las cifras del paro, una inflación que todavía se sitúa por encima del 4%, restricciones crediticias, unas cuentas públicas que empiezan a sentir el impacto de lo que sucede, un sector exterior que sigue siendo altamente deficitario… con todo ese panorama, ¿lo importante es el matiz técnico?

Al margen de los datos, sean un poco mejores o un poco peores, para mi lo sustancial de esta situación es que ha puesto patas arriba el modelo de crecimiento español, que tenía un pilar fundamental, el sector de a construcción, que ha empezado a dar síntomas de debilidad estructural y compromete la estabilidad del edificio. Los datos de venta de vivienda que hemos conocido en los últimos días o las suspensiones de empresas del sector inmobiliario nos pintan un panorama nada halagüeño del motor principal de nuestra economía. La enorme cantidad de industrias que dependen del sector de la construcción están también notando esos efectos y, si el panorama no se aclara pronto, muy probablemente en frenazo será tan brusco que, si no disponemos de ABS, que nos puede hacer perder la dirección. Eso no es coyuntura, es estructura y lo estructural es más difícil de enmendar que lo coyuntural.

Nuestro mercado de la vivienda es más rígido que otros y da la impresión de que todavía no se ha dado el ajuste de precios necesario para encontrar un punto de inflexión de la situación. Es evidente que los compradores están en la actitud de esperar a que eso suceda y, cuanto más lenta sea la caída de precios, más tardará en recuperar la marcha el motor. Y eso si el sector financiero vuelve a poner recursos en el mercado para los compradores. Por otra parte, nos podemos encontrar con la perversa situación de que dentro de un tiempo haya gente pagando una hipoteca por un piso cuyo valor de mercado sea inferior al de esa hipoteca. Una situación que esperemos no llegue a producirse, pero que con la brutal escaladas de precios que hemos vivido, no sería nada inimaginable para los últimos que metieron el piso en su carro de la compra.

Lo que yo le pido al gobierno es que trabaje no con el voluntarismo del “esto va a pasar pronto”, sino con la peor hipótesis de las que manejan. Siempre me ha parecido que si uno empieza a prepararse para afrontar la peor hipótesis consigue un doble efecto: que no le cojan a contrapié si luego ese escenario se confirma y, seguramente, con las medidas que se vayan tomando, conseguir que esa hipótesis no llegue a cumplirse. Trabajemos pensando en lo peor y seguramente acabaremos mucho mejor.

Desde luego, mi deseo es que el Gobierno tenga razón y las cosas vayan razonablemente bien. Pero me encontraría más tranquilo si nos estuviéramos preparando para que vayan simplemente mal. Y me da la impresión de que no. Para acabar, os quiero dejar con dos piezas maravillosas de teoría económica. La primera es del Presidente Zapatero.

Realmente es fantástico el argumento: crece e paro por la cantidad de gente que tiene ganas de trabajar en una economía tan genial como la nuestra. La siguiente pieza tiene como protagonista al vicepresidente Solbes, cuando le preguntaron sobre los datos que dio Almunia y que daban un crecimiento menor en una décima al que prevé el gobierno.

En fin, que tendremos que repasar las matemáticas. Os recomiendo ver El Noticiero del martes, en parte dedicado a este tema.

21
sep
07

Rápidos comentarios matinales

Titular de El País: El Gobierno ofrece 150 millones para familias pobres con hijos

Dios mío, el Gobierno haciendose la auto-oposición. ¿Cómo es posible que con la excelencia que ha alcanzado la economía española puedan admitir la existencia de pobres? Yo creo que se han equivocado y donde dice pobres debería poner clase media baja. A ver si esta vez, en lugar de echar un vistazo al plan de vivienda de la Trujillo, han leído sin darse cuenta un papel de Rajoy, que con tal de desprestigiar al gobierno, es capaz hasta de decir que en España hay pobres.

Titular de El País: Alquilar no es tirar el dinero

Totalmente de acuerdo. Es más, creo que la frase podría ser el slogan de la Asociación Española de Propietarios de pisos en alquiler. Alquilar no es tirar el dinero, sobre todo para ellos.

Tiular de El Mundo: Bono, sobre su posible regreso: ‘No quiero que ‘gallardoneen’ conmigo’

Otro que tal baila. A Gallardón le quieren más fuera de su partido y a Bono casi le quieren más que a Gallardón los del Partido Popular. Vamos, que los dos son máquinas de fabricar votos pero les tienen un miedo… Total porque tienen ambiciones políticas. Como si sus jefes no las tuvieran, ¿verdad?

Titular de El Mundo: ERC propone despenalizar la quema de fotos del Rey y el ultraje contra España

¿Vale también quemar la Senyera? ¿Podemos quemar fotos de Carod? Oye, que igual eso no, que es muy feo. Va a ser como lo del Presidente del Barça, que se cabrea con lo de las selecciones y quiere que le paguen (seguramente en eso tiene razón) pero que está loco por dejar a sus jugadores para la selección catalana. Yo casi prefiero que no quememos ninguna foto ni ninguna bandera. Que el que juega con fuego se quema. Podéis ver comentarios en meneame.

Titular de El Periódico: Zapatero insta al PSOE a defender unido la inversión en Catalunya

Y para unir lo que no forma una unidad, nada mejor que cola de contacto euro. Se trata de ofrecer euros a las CC.AA. y ya verás cómo no les importa lo de Cataluña. Chaves, con los 4.000 milloncejos que consiguió ayer, estoy seguro de que ya cree prioritario lo de las cernanías de Barcelona. Lo dicho cola de contacto euro, la que mejor une a cualquier partido. Así va el PP, que no tiene el presupuesto para repartir. Cachis.

19
sep
07

Padre, perdónales porque no saben lo que hacen

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No, no se trata de una frase bíblica en este caso. Hay que bajar del Reino de los Cielos al Reino de España para encontrar en origen de esta frase. En el primer post que he subido hoy comentaba lo relativo a las ayudas a los jóvenes para el alquiler de vivienda que ayer presentó el Presidente del Gobierno junto a la Ministra de Vivienda. Sin embargo, no he hecho ninguna referencia al duro editorial que El País ha publicado sobre el asunto bajo el título de Copia de alquiler. Aunque últimamente la línea editorial del El País viene siendo más crítica hacia la política del Gobierno, a mi me ha sorprendido un tanto el tono con el que juzgan la presentación de ayer, con frases como resulta irritante el evidente ánimo electoral con el que se tramitó ayer la presentación de una ayuda pública. La posición de El País está generando muchos comentarios, como se comprueba en meneame o en escolar.

Ante esta circunstancia, elblogdelcapi una vez más hace gala de un salto mortal en el periodismo de investigación. Hemos sido capaces de hacernos con la reacción que ha tenido Zapatero al leer esta mañna el editorial de El País. El documento es ciertamente impresionante, una mezcla de dolor y generosidad difícil de encontrar en la historia.





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