Entradas Etiquetadas con: ‘infraestructuras

21
may
09

El chantatachán económico

 

000000232698

 

Qué contentos estamos de saber que en un ratito vamos a tener claro el tan cacareado nuevo modelo de crecimiento económico para España. En mi ignorancia, me parecía a mi que una tarea de ese tipo necesitaba de mucho tiempo y de muchas mentes pensantes, pero aquí somos tan chulos que en unas semanas nos podemos sacar de la chistera una nueva conjunción de fuerzas económicas que van a hacer que Sarkozy vuelva a temblar ante la pujanza de de su vecino del sur.

 

Debemos reconocer que en la política deben estar las mentes más privilegiadas del país. No hay más que observar cómo las empresas necesitan de muchos meses y hasta de consultores externos para desarrollar sus planes estratégicos. Qué panda de desgraciados que se ahogan en el vaso de agua de un insignificante proyecto empresarial, cuando nuestros políticos en unas semanas van a dibujar el futuro el futuro reluciente de la patria. Quitamos ladrillo por ahí, metemos alta tecnología en dosis elevadas, hablamos de trabajos relacionados con la dependencia, añadimos unos polvos mágicos de sostenibilidad y… chantatachan… ¡nuevo modelo económico! Ya está, a que es sencillo cuando la gente brillante se pone manos a la obra.

 

Qué más da que el nivel de formación de nuestros trabajadores esté o no en consonancia con el mismo, qué más da que el desarrollo de las energías renovables se haga en base a subvencionar su alto coste, qué más da que las velocidades de conexión a las redes en España sean bajas, tengan a medio país en la sombra y encima sean caras, qué importancia tiene que estemos rompiendo la unidad de mercado… esos son argumentos de pesimistas que nunca van a crear un empleo, por mucho que los optimistas no hagan ahora más que destruirlos.

 

Me parece todo tan frívolo, tan falaz, tan irresponsable que acabo por pensar que en realidad el que está mal de la cabeza soy yo. Y encima el presidente nos anuncia un gran pacto nacional en torno a esta nueva nada improvisada del futuro modelo económico. Un país sería tendría desde hace mucho tiempo a las personas más brillantes del país trabajando en ello, en el estudio de lo que somos, de lo que podemos llegar a ser, de lo que necesitamos para llegar allí, de las inversiones necesarias y en qué campos, de las reformas necesarias en la educación y en los mercados laborales, de las infraestructuras que deben propiciar esa transformación y de saber si somos capaces de generar los recursos necesarios para afrontar un proyecto de una magnitud descomunal.

 

Pero aquí no, aquí damos ordenadores a los niños de quinto de primaria y nos creemos que ya tenemos un batallón de ingenieros informáticos para afrontar la economía del I+D+i. Como si la herramienta hiciera el conocimiento, claro que el conocimiento que demuestran muchos de nuetros padres de la patria tampoco es muy difícil de alcanzar.

 

En fin amigos, que dentro de poco escucharemos en la barra del bar un “marchando un nuevo modelo de crecimiento económico”, la versión zapateril de croissant plancha en tostadora con microchips.

 

 

(Foto: http://www.flickr.com/photos/psoe)

12
dic
08

Qué queremos ser

lamanga1

Declaraciones de políticos, economistas, empresarios, periodistas… en el Parlamentos, en eventos empresariales, en tertulias radiofónicas y televisivas, en las páginas de opinión de los periódicos… conservadores, progresistas, empresarios, sindicalistas… todo el mundo coincide en que España necesita un cambio de modelo económico, un modelo que basó su crecimiento en la construcción, que ha colapsado, y que necesita una nueva orientación para garantizar nuestro futuro como país.

 

Sorprende que con esta unanimidad de partida, nadie se ponga a trabajar en serio en la definición de ese modelo. En la urgencia por hacer frente a la que se nos ha venido encima, con decrecimiento del PIB y aumento espectacular de las cifras del paro, la falta de liquidez que hace que las empresas tengan que hacer encaje de bolillos, la creciente morosidad, etc., etc., parece que el parcheado con el que se intenta evitar que la rueda de la economía pierda su aire hace que nadie esté pensando en cómo debe ser el dibujo y las características del próximo neumático, ya que los actuales no sirven para transitar por los caminos a los que nos enfrentaremos.

 

No llego a entender cómo a estas alturas de la crisis no se ha constituido el más selecto grupo de expertos con el acuerdo unánime de partidos políticos, organizaciones empresariales, sindicales y hasta de la asociación de amigos de la capa española, para sentar las bases de hacia dónde debemos dirigir nuestros pasos en el futuro. Se trata de decidir qué es lo que queremos ser y actuar en función de lo que decidamos ser. Hemos sido el país del “ladrillo y el sol” y ese modelo ya no nos sirve, porque no podemos vivir de ser la residencia de ancianos de Europa ni el lugar donde los hooligans vienen a emborracharse en vacaciones, a no ser que nuestra aspiración como país sea la de limpiar culetes de viejos, servir copas a lo peor de cada casa y retirar luego las vomitonas.

 

Sé que lo anterior es una frase cargada de tintes sensacionalistas, pero a veces parece que hay que hablar así para que como sociedad nos demos cuenta de lo que nos estamos jugando. Aquí no vale con las palabras huecas de que necesitamos potenciar los sectores tecnológicos y de alto valor añadido con potencial exportador. Eso, sin mayor análisis detrás, no es más que una vacua declaración de intenciones que no lleva a ningún lado.

 

Este país necesita definirse de cara al futuro. Está muy bien decir lo de los sectores tecnológicos, suena bonito, pero lo que hay que preguntarse es si tenemos las infraestructuras, el capital humano, el impulso inversor o alguna ventaja competitiva  (entre otras muchas cuestiones) para saber si eso es una mera declaración de intenciones o un objetivo a perseguir. Y esas preguntas nos las tenemos que hacer con muchos otros sectores que han de definir nuestro futuro modelo económico. Porque si no sabemos dónde queremos ir, lo más probable es que acabemos en ningún sitio, perdidos, con cara de bobos, añorando aquellos días en que parecía que construíamos con ladrillos de oro.

 

En estas últimas semanas no hacemos más que ver planes multimillonarios de inversión pública, que si en infraestructuras, que si en los ayuntamientos, que si en ayudas al sector automovilístico, que si vete a saber en qué. Sin embargo, ninguna de esas multimillonarias inversiones se hace en función de un objetivo a medio plazo, pensando en lo que deberíamos ser en unos años. Porque está muy bien que los ayuntamientos mejoren sus dotaciones y que se genere algo de empleo que haga más presentables las cifras del paro, pero hubiera sido mucho más inteligente que esos miles de millones de euros se utilizaran para ir sentando las bases de nuestro futuro económico.

 

Es verdad que ahora eso no es posible, porque como país no hemos hecho la reflexión necesaria cuando las cosas iban bien. Lo malo es que tampoco la estamos haciendo cuando las cosas van mal, de tal suerte que lo más probables es que salgamos cojos de esta crisis tras dar uno tras otro un montón de palos de ciego.

 

Esa reflexión profunda, que como digo debería iniciarla un selecto grupo de expertos con el apoyo unánime de todo el entramado social, es mucho más urgente de lo que parece. Porque tiene que influir en las prioridades de nuestro sistema educativo, en el tipo de infraestructuras de las que necesitamos dotarnos, en el apoyo a iniciativas de investigación, en los incentivos fiscales a empresas… en tantas y tantas cosas que deben permitirnos alcanzar el objetivo de ser distintos a lo que hemos sido para garantizarnos nuestro futuro.

 

Yo lo veo clarísimo, pero como esto sólo lo leéis unos cuantos amables visitantes, me temo que este grito será dado en el desierto. En España se habla y se habla y cada cual dice lo primero que se le ocurre para definir cómo debe ser nuestro futuro modelo económico. El problema es que para no decir chorradas, conviene pensar antes de hablar y en esto no sirve que cada uno piense por su lado, sino que hay que unir fuerzas para responder a una pregunta vital: qué queremos ser. Porque si uno quiere ser médico, tal vez estudiar ciencias políticas sea muy enriquecedor, pero suele ser más útil y razonable estudiar medicina. 




Páginas

mayo 2013
L M X J V S D
« abr    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Suscripción

Suscripción por email

La Carcajoda

Escucha La Carcajoda, con Capitán

Visitas desde el inicio

  • 502,348 Gracias a todos

a

Estadísticas

website stats

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 57 seguidores