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El entretenimiento permanente

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En mi paseo matinal por la blogosfera he leído un interesante artículo en el blog de Enrique Dans sobre la televisión móvil en Corea del Sur, escrito a partir de una noticia aparecida en The Economist bajo el título de Screen Test. Me ha sorprendido mucho que el 15% de los coreanos (más de siete millones de personas) vean televisión a través del teléfono móvil y que en ese país empiece a ser común ver a la gente en el tren o en un autobús viendo la pantallita del móvil con sus auriculares puestos. Enrique Dans menciona la posibilidad de que esta experiencia corena sea la primera muestra de las nuevas tendencias en el consumo de la televisión, que se desplace fuera del hogar hacia entornos más “pasivos” que el del propio domicilio. Los comentarios a su artículo introducen también interesantes matices para el análisis.

Pero lo que me importa de la noticia no es ni su aspecto tecnológico, ni las vías de negocio que abre para operadores y empresas de telefonía, ni nada de eso. Me importa un componente sociológico que creo bastante interesante. No sé si compartiréis conmigo la inquietud, pero parece que vamos a una sociedad en la que es necesario vivir en una especie de permanente entretenimiento. El entretenimiento no es algo a lo que recurramos en determinados momentos de nuestro ocio, sino que es algo que debe acompañarnos constantemente, un amigo de ondas, , píxeles, megas, pulgadas, etc., que nos podemos llevar a todas partes. Que no haya vacíos, que permanentemente tenga algo que ver, que escuchar, que consumir, que me mantenga en una especie de isla de la que no quiero salir.

Yo no soy precisamente un enemigo del avance tecnológico, pero sí creo que determinados avances mal asumidos acaban perjudicándonos. Sinceramente, siempre me ha gustado dedicarme al placer de la observación, a mirar a la gente que camina por la calle, que va en el autobús o en el metro, me sigue provocando interés poner la oreja en las conversaciones de los que van en la fila de atrás, me encanta mirar por la ventanilla y recoger la película de la realidad en mi retina, de las personas, el tráfico, el medio urbano, el paisaje y no quiero perderme eso para ver ni al Doctor House ni 24 ni CSI ni tan siquiera, y no sé si me arrepentiré de decir esto, un partido de mi Real Madrid.

¿Por qué? Eso es lo que me pregunto, no acabo de entender esa especie de necesidad de cerrar los huecos a un ratito de aburrimiento (a veces productivo aburrimiento), de negarnos el tiempo para el pensamiento, para la reflexión, para imaginar la historia de la chica de enfrente que parece que es colombiana llegada hace unos meses, inventar la biografía de ese anciano con sombrero que se ha bajado en la Gran Vía, adivinar lo que habrá en los paquetes que lleva esa señora, analizar los gestos de ese bebé que está descubriendo el mundo… Pero parece que vamos a ello, que nos queremos mover por el mundo viéndolo por una pantallita de unas poquitas pulgadas cuando sólo hace falta levantar la vista para encontrarnos con la pantalla más grande jamás soñada. Mundo rarito en el que vivimos.

En fin, que os dejo con todas estas inquietudes. Voy a ver si se me ocurre algo para crear un programa de televisión para consumir en el móvil.


18 Responses to “El entretenimiento permanente”


  1. Viernes, 7 septiembre, 2007 en 9:38 am

    Yo pensaba en lo mismo el otro día, la tónica general entre los Bloggers y demas habitantes de la internet es la de necesitar estimulos nuevos cada hora y cuando no los reciben aburrirse. Ver a todo el mundo con los cascos puestos en el autobus me crea cada día más el pensar que acabaremos enchufados a una maquina que nos dara estimulos continuos.

    Yo no quiero tener movil, quiero poder tener paz, y es que mucha gente no se da cuenta que, como el dormir, necesitamos descansar nuestros sentidos para poder sentir mejor 🙂

  2. Viernes, 7 septiembre, 2007 en 10:51 am

    Pues yo no se qué decir pero creo que matizaría un poco.

    Antes que nada algo de lo que me he dado cuenta no hace mucho: Todos tratamos de mantenernos entretenidos constantemente. El matiz estriba en que no siempre compartimos las decisiones de entretenimiento que los demás eligen.

    Esto es: Es fácil pensar que la gente requiere entretenimiento constante pero con frecuencia no incluimos en eso el leer un libro tranquilamente, sentarnos a escuchar música clásica o ponernos a ver la gente que pasa mientras estamos sentados en una banca del parque (o una terraza con una caña).

    Creo que el matiz al que me refiero es que no es el entretenimiento permanente lo que nos causa aversión sino la necesidad y frenetismo de la variación que es la tendencia reciente en ese entretenimiento.

    El entretenimiento calmado, cerebral y unisensorial hoy en día esta mal visto. El estar un rato en silencio viendo a la gente, o sentado oyendo musica, o leyendo un libro “sin dibujos ni fotos” en un balcón. Esa es la parte que probablemente se está dejando.

    En su lugar tenemos el estilo MTV. Cortes rápidos, medios múltiples, sonidos desencadenados. Zapping.

    Si alguien ha visto alguna vez Max Headroom el concepto de “Blibpverts” (“Matamerciales”, en la versión spoilerífica del doblaje Mexicano) viene a la memoria.

    Tal vez la culpa de todo esto, además de MTV, la tenga precisamente la ciudad misma. Cada vez hay más y más ruidos a los que nos acostumbramos y esto para mí nos acostumbra a dos cosas. Por un lado nos acostumbra a la sensación constante y la falta de silencio, al grado que se vuelve incómodo. Por otro lado nos acostumbra a intentar abstraernos de lo que nos rodea (ya que a veces subiendo el volumen o usando una tele mas grande o usando cascos es la unica forma de que no tengas que escuchar lo demás).

    No creo que alguien en el autobús que esté oyendo su musiquita sea la gente en la que pensamos (o al menos yo) cuando hablamos de esta necesidad de entretenimiento constante y variado. Si lo sería alguien que tuviera los cascos con el MP3 al mismo tiempo que juega con la PSP y que le pone pausa cada dos minutos para enviar un SMS, sin embargo.

    Durante un par de años, en los que viví en casa de un amigo como consecuencia de un caótico divorcio no tuvimos televisión (ni la extrañamos, realmente. Bastantes cosas sucedían para mantenernos distraídos y con tema de conversación). Es interesante cómo empiezas a desconectar de las conversaciones del resto de la gente porque no conoces tal o cual programa, porque no has visto tal o cual publicidad, porque no repites tal o cual frase graciosa de moda.

  3. Viernes, 7 septiembre, 2007 en 11:24 am

    Como bien dices Capi, parece que el hecho de sentarse en un banco, o observando y deleitandose viendo un paisaje, sea cada día más necesidad de unos “pocos”, cada día más ,como digo yo , el concepto de ser húmano como un ente individual y con sentimientos y acciones propias cada día es menor, y la gente necesita estar conectada a algo, la gente no sabe estar sola y creo que le produce pánico sóo el hecho de sentirse sólos por un momento, lastima… se pierden cosas verdaderamente preciosas en esta vida.

  4. Viernes, 7 septiembre, 2007 en 1:32 pm

    Bueno, antes que nada, es la primera vez que escribo en su blog y hace una semana o así que lo descubrí, grata sorpresa ya que uno era seguidor de El Informal y me gustaba mucho su trabajo, así que por lo pronto encantado de dirigirme directamente a usted.

    Sobre el tema. A mí me encantan las nuevas tecnologías, me encanta jugar a la Wii, me gusta estar bien comunicado con mi móvil y me encanta tener el pc a la orden del día. Pero no llego a los niveles de enganche que tienen ciertas personas. Voy en tren cada día al trabajo/universidad y ni se me ha ocurrido comprarme una consola portátil ni nada que me sirva para el ocio eléctronico. En el tren a leer o a mirar las musarñas y pensar en cosas. Y la mar de bien que estoy, muchísimas ideas para escribir se me han ocurrido mirando empanado por la ventana…

    Saludos.

  5. Viernes, 7 septiembre, 2007 en 1:35 pm

    A mí me encanta, cuando voy en un medio de transporte, poner la mirada fija en un punto y ver como todo se desplaza delante mía (siempre que no vaya conduciendo…).
    No creo que la posibilidad de ver películas o vídeos musicales en el móvil vaya a “matar” esta sana costumbre en la gente que la practica. Simplemente ofrecerá la posibilidad de ver otras películas distintas a las que ofrece el mundo real, lo cual, al ver algunas tristes realidades, se agredece.

  6. 6 Macu
    Viernes, 7 septiembre, 2007 en 2:50 pm

    Yo también veo preocupante el hecho de que cada vez se realicen más actividades solos. Vas en el tren o en el autobús y no ves a nadie conversando con otra persona, la gente va con sus cascos, su periódico,su móvil. Cada vez nos aislamos más. Así no me extraña que se necesiten máquinas para echar un pulso.
    Menos mal que tengo la suerte de vivir en un pueblo de unos 21.000 habitantes y cuando salgo a la calle siempre encuentro a alguien con quien conversar o aunque solo sea saludar.

  7. Viernes, 7 septiembre, 2007 en 6:27 pm

    Muy interesante, Capi. A mi, de hecho, me ocurre una cosa curiosa (aunque será porque estoy mayor, porque a los críos decididamente no les pasa): aunque me encanta la música, el “aislamiento sensorial” de un iPod o cualquier otro utensilio que e ponga en las orejas me agobia, me lleva a pensar que “va a pasar algo y no me voy a enterar”. Si estoy en casa, pienso que no voy a oír el teléfono o la puerta, si estoy por la calle, creo que no voy a enterarme de un frenazo o de un aviso… al final, aunque tengo iPod, lo suelo usar poco, solamente para correr, en un avión, en una sala de espera, o en el coche pinchado a la radio (pero tiendo a preferir la radio, que me da “contenidos no estáticos”). Me llama la atención que mucha gente se encuentre perfectamente cómoda en situación de “aislamiento sensorial”…

  8. 8 Ángel
    Sábado, 8 septiembre, 2007 en 11:59 am

    Yo no estoy muy de acuerdo. Soy un auténtico melómano y reconozco que no puedo salir a la calle, ir solo, y no llevar mi mp3. Pero no me produce ninguna sensación de aislamiento, de hecho mi principal ocupación en los viajes de autobús que hago para ir a la universidad o si voy andando es mirar a la gente que pasa, las calles, me parece muy interesante. Cuántos edificios preciosos de mi ciudad que no conocía he descubierto mirando por la ventana del bus… con mis cascos puestos.

    Un saludo.

  9. 9 PPPerez
    Sábado, 8 septiembre, 2007 en 3:21 pm

    Yo opino que en este tema hay 2 marcadores bien diferenciados:
    1.- somos animales viciosos.
    2.- la autentica realidad no nos gusta.

    Somos animales viciosos porque todos, de alguna manera, estamos enganchados a algún “vicio”: tabaco, alcohol, otras drogas, TV, gimnasio, PC, loterías, tragaperras, etc.
    Quizás esto tenga que ver con el segundo marcador: que parece que intentamos aislarnos de la cruda realidad y, si lo hacemos, será porque esta no nos convence (digo yo).

    Hay un tercer elemento que seguramente influye en todo esto. Igual que pasa con las drogas, que introducen en nuestro cuerpo substancias que generan dependencia, posiblemente otros “vicios” hacen funciones similares (pensemos en la masiva generación de endorfinas que obtienen los viciosos del gimnasio, la llamada vigorexia).
    ¿Quien puede afirmar que un consumo abusivo de TV, tragaperras, etc. no produce de efectos de tipo similar?.
    ¿Quien puede afirmar que, al igual que se hace (p.e.) con el tabaco, no se “dopan” otros productos con añadidos que terminan por generar dependencia? (y no excluyo en esto a la TV y la música, ya que es posible hacerlo por medido de mensajes subliminales).

    En fin, que se está perdiendo la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida (una grata conversación “en vivo”, ver una puesta de sol, respirar aire fresco, pasear en medio de la naturaleza …) y son esas pequeñas cosas las que llenan realmente y nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida.

    Veo un futuro, como el que aparece en algunas películas, con enormes pantallas de TV por las calles las cuales acaparan nuestra atención durante todo el tiempo.
    ¿Será que a alguien no le interesa que el ser humano no pueda disponer de momentos en los que poder dar rienda suelta a sus propios pensamientos y sentimientos?
    ¿Será que esta realidad que nos ha tocado vivir no se corresponde demasiado con la realidad que nos gustaría vivir y no nos sentimos identificados con ella?

    No me cave la menor duda de que una persona medianamente inteligente es incapaz de asumir esta realidad que tiene de todo menos humanidad … que no es la que él desea y sabe que muy poco puede hacer para cambiarla. No me extraña que, al menos, en ciertas ocasiones, intente evadirse de la misma como mejor pueda.

  10. Sábado, 8 septiembre, 2007 en 3:35 pm

    El aislamiento sensorial es un hecho, sobre todo en la juventud. Yo que tengo parada del Cercanías en una estación de universidad lo veo todos los días. Raro es que en todo el vagón haya algún joven sin auriculares. Y ya el acabose es que incluso en un grupo, varios lleven auriculares puestos y no se hablen en el trayecto. Curioso, muy curioso.

  11. 11 Esther
    Sábado, 8 septiembre, 2007 en 5:30 pm

    Pues yo reconozco que me fastidia mucho ir en metro sin un libro o mi mp3, pero cuando pasas 30 horas al mes en el metro (dos trayectos de 45 min diarios), llega un momento en que necesitas algo estimulante para no dormirte. A las ocho de la mañana el único ruido que se oye en el metro es su adormecedor traqueteo y como apunta Ángel ir oyendo música no es incompatible con otros procesos mentales.
    A mí no se me ocurriría hacer turismo con los cascos puestos. Cuando voy a conocer otros lugares me gusta empaparme de todo lo que me rodea, incluidos sus ruidos, pero los ruidos diarios de Madrid (ciudad a la que adoro)ya me los conozco y puedo prescindir del arranque de un autobús, de la moto a escape libre y por supuesto de las obscenidades (que no piropos, que eso es muy distinto)con las que algunos cretinos a veces se creen que te halagan por la calle: junto a mi casa hay un grupo de impresentables que no se cortan un pelo en decirle lo que se les ocurre a cualquier mujer, sea más talludita o incluso a las crias de 13 añitos. Imperdonable. Perdón que me voy del tema. Que si voy a sentarme al parque no me pongo los cascos, pero para mis desplazamientos cotidianos prefiero elegir yo mi banda sonora.
    Saludos a todos.

  12. Lunes, 10 septiembre, 2007 en 10:37 am

    ¿Y qué me decís de las dos chicas (generalmente) que van sentadas una junto a la otra, mirando ausentes hacia adelante, compartiendo los auriculares y sin dirigirse palabra? ¿se lo habrán dicho todo? Y lo má importante ¿cuál elige la música?

  13. Lunes, 10 septiembre, 2007 en 9:04 pm

    Reconozco que soy una joven bastante atípica en determinados temas. Cuando uso el ipod procuro llevarlo a un volumen que me permita escuchar lo que ocurre a mi alrededor. Y los móviles de última generación me incomodan. Demasiadas cosas inútiles. No entiendo cómo se puede ir viendo la tele o una película en el metro o en el autobús. Me sentiría extraña.

  14. 14 Andrés-Segundo
    Martes, 11 septiembre, 2007 en 10:39 pm

    Parezco el tarado del barrio (cuando no lo sea), mp3, pod,..¿qué son ésas cosas? Lo único que me he puesto dentro de la oreja han sido unos tapones para dormir sin ruidos y unas gotas anticerumen y no por ello dejo de escuchar música, radio y demás historias, pero eso si cada cosita en su momento.¿Un móvil con televisión?,pues bueno, y después otro móvil con dos televisiones por si se rompe la primera, éxito total de ventas, ¿para qué sino estamos todos nosotros los consumidores? pues para eso, para consumir todito lo que nos pongan delante de las narices.
    Ley del Dios de las Potencias Económicas, cap. I y único.

  15. 15 nekomata
    Miércoles, 12 septiembre, 2007 en 6:20 am

    Yo siempre llevo mi mp3 y con cosas de lo mas variadas(jazz-silvio rodriguez-rage against the machine) y generalmente voy leyendo algo, sobre todo comic y manga. En primer lugar me gustaria que no infravaloraseis estos generos ya que la mayor parte de la gente se sorprenderia de la profundidad de algunas historias, o su calidad grafica si no estuviesemos atados a tantos prejucios como que es cosa de crios.
    realmente prefiero que la gente vea peliculas en el tren a que griten a un volumen en el que el telefono deje de ser necesario.

  16. Jueves, 13 septiembre, 2007 en 2:11 pm

    ¿Y no somos cada uno los que elegimos que hacer? Sí, las posibilidades tecnológicas están ahí, igual que antes estaban los libros, las revistas… ahora son píxeles en vez de cosas físicas, pero la elección entre el mero observar y el “entretenerse” con algo siempre han existido.

  17. Jueves, 13 septiembre, 2007 en 11:21 pm

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, el aburrimiento es algo es desuso, parece que es tiempo perdido aquel dedicado a ir en el bus o en el tren sino estás viendo o escuchando algo en un aparato tecnológico… en fin, vamos como maletas, sin ver por dónde nos lleva el método de transporte que estamos usando porque eso es una pérdida de tiempo (supuestamente).
    Yo soy de las que miran por la ventanilla (bueno, salvo si me quedo dormida xD) sin música ni libro y me puedo quedar dos horas discurriendo cosas (cierto es que a veces es contraproducente, pero eso es problema de fábrica de mi mente), de las que de vez en cuando caminan despacio por la calle observando y escuchando, para mi no es una pérdida de tiempo pero de la gente que conozco, la mayoría son de la opinión contraria…
    PD: menuda foto!!! con el programa de “saber vivir”!! Ese programa está volviendo hiponcondríaca a media España!! que horror!!!

  18. 18 aurorafiguero
    Lunes, 24 noviembre, 2008 en 3:59 pm

    !!!Bravo Capi!!!! Esta vez, te has superado a tí mismo. No sé si será empatía, pero me has robado mis pensamientos. Ya te dije en una ocasión, que eras un romántico. Lo que has dicho, es exactamente lo que yo pienso y hago. Me asquea ver a la juventud sobre todo, sin mirar más allá que lo que ven sus ojos. En donde quiera que voy, veo a los chicos atrapados, en su MP3 con los auriculares puestos, sin quererse enterar de nada, de lo que ocurre a su alrededor. Ni que entre un cojo, ni una embarazada, ni una señora con muletas….. no levantan la vista de su móvil ni se destapan los oídos. Están en otra Galaxia. Lo suyo, es lo que vale. Haber si matan al malo, de la Play Station, en casa. Y el mundo, que siempre fue de los jovenes, y los estudiantes que montaron todas las asonadas, están cómo muertos, y así va todo. Todo para el solaz y entretenimiento, contínuo sin pausa. No sé si lo que ven les asquea, y siguen, cómo un canjilón más en la noria, o es que lo tienen todo, y con eso, ya es suficiente, porque además (Y eso es lo grave), no les gusta leer, NO LEEN, y eso y no enterarse de lo que ocurre en su entorno, porque lo tienen todo solucionado, es lo verdaderamente trágico para su futuro.
    Pero así son las cosas. A ver, quien es el valiente, que coloca un alma, en sus pechos, cómo en El Mago de OZ, par sensibilizarles, y que miren en su entorno, a ver si les gusta más que las maquinitas. Aurora.


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