23
Sep
07

Lo que suele…

Una diputada alemana, Gabriele Pauli, acaba de abrir una interesante vía legislativa con una propuesta cuya base es la de la duración estimada del amor. Según ella, el amor suele durar unos siete años y, con esa hipótesis de partida, propone que los matrimonios tengan una duración equivalente a ese tiempo que dura el amor. Eso sí, luego no obliga a separarse, sino que deja a los cónyuges la posibilidad de prorrogar el acuerdo si así lo desean las dos partes. Es cierto que la propuesta de Pauli evitaría engorrosos procesos de divorcio que dan de comer a una buena tropa de abogados y magistrados. Para ello, bastaría con hacer coincidir el momento de la separación con el vencimiento del plazo matrimonial, lo que llevaría a algunos aguantar un poquito más (el tiempo a ciertas edades pasa muy rápido) para evitar tener que recurrir a engorrosos litigios.

Tal vez fuera bueno ser un poco más flexibles en lo de los plazos. Quiero decir que la hipótesis de que el amor suele durar siete años puede no ser correcta para todo el mundo. Por esa razón, podría resultar conveniente que en el momento previo al enlace el juez preguntara a los contrayentes cuánto creen que va a durar su amor. Si dicen que para toda la vida, no se les casa por bobos, y si dan otras estimaciones, se ajusta el plazo. Viene bien además fijar este tipo de normas, porque luego la gente se deja llevar por las circunstancias y no se para a pensar. Que a lo tonto se te ha pasado el amor y si no hay un plazo Pauli que te obligue a replantear las cosas, te puedes pasar veinte años si darte cuenta. Es más, hasta te puedes poner a tener hijos de sobra, fruto de la monotonía en lugar de fruto del amor. Con las horrorosas consecuencias que luego eso puede tener en el desarrollo psicológico de la criatura, un mundo llenos de Pauli’s boys and girls con graves transtornos relacionales y hasta de autoestima porque los padres superaron el plazo Pauli y, como no lo tenían en contrato, no se dieron cuenta de que ya no se amaban y aún así tuvieron descendencia.

Reconozco que la propuesta de la diputada socialcristiana puede parecer una memez, pero tiene mayor carga de profundidad de lo que parece. La perspectiva de lo que suelen durar las cosas ofrece interesantes posibilidades legislativas .Por ejemplo, ¿cuánto suele durar la honradez en un concejal de urbanismo? ¿Seis meses, un año, tres? Pues se crean plazos de ocupación del cargo en función de lo que suela durar la honradez. Que quede claro que no sirve tomar Marbella como ejemplo. ¿Cuánto suele durar un Presidente del Gobierno hasta creerse más listo que nadie y un enviado de la historia? Pues tomas a Aznar y Zapatero, haces la media y fijas las legislaturas entre 18 y 24 meses. ¿Cuánto tiempo suele pasar hasta que las televisiones inundan su programación de lo que llamamos telebasura? Tres, cuatro, uno, seis años? Pues se conceden licencias por ese tipo que no se renuevan si no hay acuerdo entre las partes. Invito a todos los leáis este post a plantearos preguntas como estas y dejarlas en los comentarios, porque puede desembocar en un interesante suelecuerpo
legislativo.

Que nadie crea que no hay ya quien legisla utilizando el “suele” como fundamento. Por ejemplo, nuestros legisladores creen a pies juntillas que los españoles suelen ser unos piratas que se bajan todo tipo de archivos, con lo cual cobra mucho sentido que se establezca un canon digital para compensar lo que solemos hacer. Si a alguien le parecía una memez la propuesta Pauli, a mi casi me parece más sensata que el canon digital. Qué obsesión, oye.


11 Responses to “Lo que suele…”


  1. Domingo, 23 septiembre, 2007 en 2:26 pm

    Jajajajjaja.

    Tienes toda la razón, hay mucho más en el fondo de la cuestión, que en lo llamativo.

    Pero imagínatelo hacia el lado contrario:

    ¿usted cuantos años cree que va a vivir? pues… 75. Ja, pues a partir de los 76 ya se está usted pagando los anticoagulantes y el tratamiento para la próstata. Y de viajecitos del inserso ni hablar. Y el hoyito vaya ocupándolo pero ya…

  2. 2 Pedro
    Domingo, 23 septiembre, 2007 en 7:19 pm

    No sé, yo sólo pienso en la cantidad de matrimonios que no se celebrarían por las discusiones previas. Me imagino a la novia diciendo que su amor va a durar al menos cuarenta anyos, al novio diciendo que mejor ser prudentes y dejarlo en tres… Si daría igual, como todos somos unos calzonazos y queda claro quién lleva los pantalones, seguiríamos haciendo lo que dijeran nuestras respectivas: si quieren tres, pues tres, que quieren veinte, pues veinte…

  3. Domingo, 23 septiembre, 2007 en 8:31 pm

    Interesante nuestra amiga alemana, no veo del todo bien la foto, pero mira si soy chuleta, me atrevo, así en frío, a firmar 3 añitos con ella, tiene pinta de mimosa 😉

    Y es que yo… SUELO firmar demasiadas cosas sin pensarlo….

  4. 4 Mary Carmen
    Domingo, 23 septiembre, 2007 en 9:33 pm

    Eso deque llevamos los pantalones, no se yo, para vosotros es más cómodo decirlo, luego se hace lo contrario. Yo ya me he pasado unos años, llevo 35 junto a mi chico y tan felices cómo el primer día, claro que se hace lo que yo digo……

  5. 5 PPPerez
    Domingo, 23 septiembre, 2007 en 10:52 pm

    Jejeje … me ha gustado más la segunda parte del comentario porque, la primera, es tontería no más (como dirían “los de allá”) por parte de la di-putada. ¿O es que alguien ha concluido ya que, sin género de dudas, el matrimonio sólo se sustenta en el amor? (porque si fuera así íbamos apañados).
    Me parece mucho más sensata la segunda parte ya que es algo demasiado evidente en los últimos tiempos que nos ha tocado vivir. Cuatro años de “matrimonio político” ya son excesivos para un cargo político, está demostrado.
    ¿Para la TV? … yo diría que pasa como con las manzanas: en cuanto se empieza a pudrir la primera, las demás van detrás.
    Y, del canon, poco a nada que comentar ya que nació podrido … cómo un parásito que sólo hace alimentarse de todo lo que puede pillar.
    Triste realidad :-((

  6. 6 Esther
    Lunes, 24 septiembre, 2007 en 12:44 am

    Se cree el ladrón que todos son de su condición. Creo haber escuchado que la amiga ya ha finalizado su segundo matrimonio (lo que me parece muy bien si es que le había caducado su amor), pero de ahí a generalizarlo a todos….
    Efectivamente Capi es mucho más sensata tu proposición, sin embargo no quiero pensar el martirio que supondrían unas elecciones cada 24 meses. Habría que dictar una ley para prohibir insultos y reproches de mal gusto porque el panorama político parecería (aún más) un patio de colegio.
    Volviendo a la Pauli y sus propuestas. Podríamos demostrar la falsedad de su teoría con un contraejemplo (afortunadamente hay millones y muy cercanos). Me quedo con un tocayo suyo: Ernst Pauli, nobel de física que se dedicó a cosas bastante más interesantes que legislar sobre matrimonios ajenos. Pauli tuvo un primer matrimonio fallido (hasta ahí bien), pero su segundo matrimonio le duró toda la vida. Personalmente me quedo con Pauli (Ernst).

  7. Lunes, 24 septiembre, 2007 en 4:05 am

    jajajjajaaj, el matrimonio se sustenta en la capacidad que tengas de creer en él, y poco mas..

  8. Lunes, 24 septiembre, 2007 en 10:21 am

    Con este post me ha venido a la memoria uno de Luis Figuerola-Ferrety (el de “Queiro tener un blog tecnológico”) y es que no sé como ha podido la señora esta mezclar el amor con las matemáticas. Hay cosas que se pueden calcular, como la renta per cápita, el producto interior bruto, … pero no lo que puede durar el amor.

  9. Lunes, 24 septiembre, 2007 en 10:22 am

    He puesto Ferrety en vez de Ferretti, pido disculpas a Luis y familia.

  10. 10 Andrés-Segundo
    Lunes, 24 septiembre, 2007 en 12:04 pm

    Jajajajajajjaja me parto el culo, no se trata de amor ni nada que se le parezca, se trata de pasta y probar bocaditos que le sagan gratis.
    La coleguilla se llevó curro a la cama del dormitorio de su domicilio y dándole a la sin hueso con su peluche de caballito mar, llega la conclusión de que siete años son más que suficientes para estar comiendo del mismo plato, la aburre en demasía y no está dispuesta a tirar de lubrticante vaginal y como cambiar de menú le sale excesivamente caro, aprovecha su condicion de diputada-tíabuena (y puesto que dos tetas pueden más que dos carretas, para que le salga gratis su promiscuidad sexual, bien hecho, !!que coño!!.

  11. 11 Macu
    Lunes, 24 septiembre, 2007 en 4:57 pm

    En una ocasión oí que la pasión dura 3 años, ahora que el amor dura 7. Como siga esto así vamos a llevar todos un prospecto como los medicamentos en el bolsillo y en vez del conocido “¿estudias o trabajas?” compararemos nuestras fechas de caducidad. Sin olvidarnos de preguntar el sueldo anual por el tema de las ayudas al alquiler o el pago de una futura hipoteca.


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