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Fotocomentarios (2)

El otro día inicié los fotocomentarios y me animásteis a seguir con ello. En primer lugar dejadme redordar que el primer comentario tenía que ver con una tienda de ropa, Etro, lo que me llevó al grito de los estadios de fútbol, ese que dice “manos arriba, Etro es un atraco”. Pues bien, ayer pasé por delante de la tienda y vi un bonito jersey de lana verde, de cuello alto, con dos hebillas en el mismo. Miré el precio: ¡¡¡¡1.000 euros!!!! Sin comentarios.

El hecho es que animado por vosotros me he lanzado a la calle a ver si encontraba inspiración y lo he hecho en un corto tramo de la calle Hermosilla de Madrid, en pleno Barrio de Salamanca. Es curisoso como en este barrio, uno de los más caros de Madrid, con las tiendas más cuidadas de las marcas más in, uno puede todavía realizar un viaje al pasado. Esta foto es un primer ejemplo

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Al verla he viajado cuarenta años atrás en el tiempo. El niño con el uniforme (he ocultado su cara por razones obvias), los rótulos, el escaparatismo con esa profusión de paquetes de café y de te, el marmol blanco en la parte baja del escaparate, el respiradero metálico, todo me llevaba a otra época que nada tenía que ver con el ritmo que se vivía alrededor.

Pero mi viaje en el túnel del tiempo ha continuado.

dsc02038.jpg

La foto es mala (hecha desde la moto casi sin poder parar). Nuevamente la exposición de enchufes e interruptores de la Ferretería Benidorm invita a un regreso al pasado. No se ve bien, pero todos los elementos están colocados sobre un tablero (el amarillo) de agujeritos, que yo no recordaba haber vuelto a ver en los últimos cinco lustros. La reja, la disposición de los elementos creaban de nuevo la sensación de desperatr en otro momento de tu vida. Pero los establecimientos de otros tiempos seguían apareciendo.

dsc02028.jpg

Este otro local, con un rótulo de droguería que no se corresponde con lo que vende, me ha traído a la memoria una tiendecita de Barcelona donde yo iba a comprar unos soldaditos de plástico en miniatura con los que me dedicaba luego a jugar al fútbol en una campo de tela verde. Aquella tiendecita tenía esa misma disposición a la entrada, con un escaparate muy similar y con unos juguetes muy en la línea de los que se ven en esta. Otra vez he hurgado en recuerdos de hace más de treinta años. He pensado combatir el aturdimiento de la añoranza y la melancolía con una cañita y, entonces, me he encontrado con esto

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Mola el nombre, el aspecto con el azulejo verde, el letrero con su color amarillo, el número 67 y cómo el menú (nuevamente la foto desde la moto se me ha emborronado un poco) está escrito a mano en un folio y pegado con celo. Vamos, que he pensado que la caña que me iban a dar iba a ser añeja y que igual se me subía a la cabeza, lo cual yendo en moto no es nada conveniente. Por romper con la ensoñación, he intentado encotrar referencias actuales. La primera no lo puede ser más. Su proganonista es Friki.

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La foto es también muy mala, pero da igual. Me encanta ver una tienda que llama Friki con una ropa que no podéis ver, pero que me remite un poco a la estética de los niños de hace unas décadas cuando los vestian para ir a misa. (He pasado rápido y puede ser un comentario apresurado, pero esa es la impresión que me ha dado). Así que esta tienda era, en cierta medida, el punto de unión entre el pasado que estaba reviviendo y el presente de una tienda con un nombre tan Friki.

En el presente me he encontrado dos cosas más que me han hecho gracia. La primera es esta.

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El frikiministerio, vaya, porque no me digáis que no es un poco friki el carrtel en el que el “a ver si me comprende” de mantenimiento ha dicho “esto se arregla fácilmente”. Y armado de retulador lo ha dejado divino. Que hasta le ha puesto el punto a la i de sociales. Aunque, ya puestos, se los podría haber colocado también a las íes de ministerio. Por otra parte, hay que reconocer que la eses bailonas tienen un ritmo casi contagioso. Qué fenómenos hay sueltos por ahí. Y para acabar una joya, una alegoría de uno de los grandes problemas del país.

dsc02032.jpg

Ahí lo tenéis: Bankoa, vasco donde los haya, absorbido por los franceses (Credit Agricole) uno de los frentes de su problema.  Y el otro el Frente Nacional español, que ensucia su territorio con su opresión del cristal. Aunque, tal y como están las cosas, más me parece a mi que el lío lo monta el frenta nacional-ista vasco. ¿Estoy mal de la cabeza, verdad? Es lo que tiene viajar en el túnel del tiempo, que alguna neurona se debe caer por el camino.


11 Responses to “Fotocomentarios (2)”


  1. Viernes, 5 octubre, 2007 en 9:52 am

    Mira tú que cuando paseo por Barcelona y veo comercios tan antiguos (antiguos de verdad, no de esos que conservan el rótulo y por dentro los camareros tienen hasta PDAs) al lado de restuarantes ultra-fashion y tiendas de High-tech, siempre me pregunto cómo pueden seguir ahí compitiendo como si nada. Claro que siempre hay que contar con el consumidor fiel, pero… En fin, supongo que acabarán desapareciendo, pero le dan un toque tan “íntimo” (no sé cómo expresarlo) a la ciudad que me da un poco de pena.

  2. Viernes, 5 octubre, 2007 en 11:26 am

    Esto me recuerda un poco a una fereteria que hay en elche, no es que sea de ese estilo. pero siempre que he entrado en ella es identica, con un almacen de dos plantas llenas de armarios y cajas que hacen que solo un dependiente pueda estar alli, es algo curioso.

  3. 3 Mary Carmen
    Viernes, 5 octubre, 2007 en 3:14 pm

    Siempre viene bien volver un poco al pasado, las tiendas con sabor añejo, tienen un encanto especial. En este pueblo, dónde yo vivo, hay droguerias, papelerias y alguna ferreteria, tienen su olor y su ambiente particular.

    Para nada estás mal de la cabeza, la tienes bien puesta. Saludos.

  4. 4 Macu
    Viernes, 5 octubre, 2007 en 4:05 pm

    No sabía que Braulio trabajaba como rotulista para el Gobierno de España.
    Me ha gustado ver que en las grandes ciudades todavía quedan las tiendas de antaño. ¿Has visto alguna de ultramarinos?
    En mi pueblo hay una tienda de estas antiguas. Se han especializado en delicatessen (¿se escribe así?) y está incluida dentro de la ruta del vino. Me gusta pasar por allí y ver que a pesar de que están tirando un montón de casas antiguas para hacer edificios, esta tienda todavía resiste.

  5. Viernes, 5 octubre, 2007 en 8:54 pm

    Demasiada melancolía producen esas fotos. El tiempo pasa demasiado deprisa…

    http://www.kroonos.com

  6. Viernes, 5 octubre, 2007 en 10:23 pm

    esos son los comercios que hacen que un barrio tenga ese “saborcillo” autentico, y no los escaparates tan cool (por llamarlos de alguna manera) de marcas como armani, d&g y demas emporios…

  7. Sábado, 6 octubre, 2007 en 12:30 am

    Me ha gustado este post, interesante y ameno. A ver si sacas otro de este estilo pronto,
    Saludos.

  8. Sábado, 6 octubre, 2007 en 2:49 am

    A mi me gustan esas pequeñas ventas que se encuentran en los barrios donde la señora despacha detrás de un mostrador todo tipo de artículos colocados en sus estanterías abarrotadas. Te puedes plantar un domingo y comprar desde el periódico, pan, una botella de detergente, comida preparada, bocadillos,…

    Si comienzas ir a menudo, te tratan cada vez con más y más amabilidad, y te sientes como en casa 🙂 humanizan las ciudades

  9. Sábado, 6 octubre, 2007 en 4:04 pm

    Hola:
    Navegando por la red me he encontrado con tu blog y el de Luis Figuerola-Ferreti y el tuyo. Al igual que le he dicho a él, te admiro desde que te oí por primera vez en la radio.
    Por Bilbao también tenemos muchos establecimientos curiosos que cuando pasas por ellos echas de menos llevar la cámara de fotos encima. Tiendas de hace muchísimo que siguen guardando su encanto o que venden cosas de lo más extrañas.
    Saludos.

  10. 10 Esther
    Lunes, 8 octubre, 2007 en 10:02 pm

    Capi, si pasas por chamberí, no dejes pasar la oportunidad de entrar al botón de oro, una mercería en la calle Castillo, o Juan de Austria, no recuerdo muy bien. Es trasladarte a otra época. Hace poco en mi barrio tiraron un edificio en el que aún se conservaba una tienda de ultramarinos con una preciosa fachada en la que aún se leía: “vaquería”. ¡Qué nostalgia!

  11. Viernes, 12 octubre, 2007 en 11:26 pm

    Lo del Frente Nacional está por todos los lados. Justo al lado de casa, en Cea Bermúdez, hay un Santander plagado de carteles de esos, y siempre está así. Cuando no es la Falange, es Democracia Nacional…


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