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Nov
07

El revival del odio intermitente

En los últimos días, mucha gente nueva se está asomando por este blog. Este texto ya lo compartí con quienes se asoman a esta tribuna desde hace tiempo. Pero este tema por desgracia no caduca

Soy un desgraciado y quiero hacerlo público. Y lo peor del caso es que no tengo ninguna culpa, que toda mi desgracia es culpa de los demás. Me siento un inútil, un inadaptado, un fracasado, algo que sobra y que ha dejado de tener sentido. Para vivir así, sería mejor que acabaran conmigo, que me quitaran de en medio, total nadie me echaría de menos.

Hubo un tiempo en el que pensé que yo cumplía una importante misión social, que le era útil a la gente, que de mi trabajo dependía en ocasiones hasta la vida de las personas. Puede que suene presuntuoso, que esté sobrevalorándome, pero sinceramente pienso que fue así y que, si no fuera por culpa de los demás, hoy podría seguir afirmando orgullosamente lo mismo.

Veo que las cosas van mal, que confundimos a la gente, que nos creemos los únicos que vivimos en esta sociedad, que lo importante es lo que yo haga y que el resto apechugue con las consecuencias. Lo veo, lo sufro y no puedo hacer nada por cambiar la situación, porque siempre dependo de un impulso que me es ajeno, porque no encuentro una fuerza que me permita cambiar la situación. Sin los demás soy un perfecto inútil, una especie de objeto decorativo sin sentido que ocupa lugar, sin ninguna función. Un imbécil que decepciona, porque todavía hay muchos que me requieren, que me gritan, que exigen que cumpla con mi función social. Pero no puedo por mucho que quiera. Es como vivir en una eterna pesadilla, como esas pesadillas en las que uno se siente inmovilizado, pero sin despertar. Por eso digo que no vale la pena seguir adelante, que acaben conmigo, que me eliminen, porque así, por lo menos, no defraudaré a los que todavía esperan algo de mi, una señal que les guíe, que les oriente. Como si eso dependiera de mi a estas alturas de la vida.

He visto morir gente porque no pude actuar a tiempo y, sabiendo que iba a pasar, gritando desde lo más profundo de mi ser para que me dieran el impulso eléctrico que me hiciera reaccionar, no pude, simplemente no pude, fui incapaz una vez más por culpa de los demás. Porque soy inocente, sí, ¡inocente! Porque la víctima soy yo, porque habéis arruinado mi vida y las de muchos más.

Os odio, pero encima mi odio sólo puede ser intermitente. Porque, no sé si os lo he dicho, soy el intermitente del coche, ese al que nunca hacéis caso, como si los demás tuvieran capacidades adivinatorias sobre a dónde pretendéis girar. Sólo os pido un favor: usadme o acabar conmigo, porque no hay nada más frustrante que decepcionar día a día a quienes esperan que les digas a dónde vas. No lo hagáis por mi, hacedlo por los demás.

(Días después)

Cuando me decidí a escribir mis sentimientos, jamás pensé que nadie me fuera a hacer caso. Fue casi una terapia personal, la necesidad de poner negro sobre blanco mi pésimo estado de ánimo, mi relación de desafecto con la vida. Lo hice con la inconstacia que me caracteriza, debatiéndome en un sí-no, sí-no, sí-no, sí-no lo publico. Y lo publiqué, pensando que era un grito en el desierto, que en nada iba a cambiar mi triste existencia, pero que, en cualquier caso, me quitaba un lastre de angustia de encima. Ya está, suelto toda mi rabia, toda mi amargura y vuelvo a llenar el tarro que la contiene hasta que vuelva a explotar.

Hoy me he levantado, en mi amargura resignada de siempre. De repente, me he enfrentado a la posibilidad de que el grito que yo creía sordo hubiera cobrado vida más allá de mi. Ha habido gente que se ha interesado por mi vida, que, cuando han conocido mis sentimientos, me han brindado palabras de ánimo, de apoyo, de solidaridad, que han sentido empatía conmigo, que han comprendido que yo, un vulgar intermitente de coche, también siento y padezco y que no lo hago sólo por mi, sino también por las consecuencias que para los demás puede tener mi inutilidad.

De una forma intermitente, he sentido la desesperanza del que sufre en soledad y la alegría del que dice que está mal y se sorprende cuando alguien le pregunta qué te pasa. Porque me he convertido en una especie de alegoría de esta sociedad tantas veces absurda en la que vivimos. Estoy mal, no se lo digo a nadie, para qué molestarles, sufro hacia adentro, estoy peor, para qué lo voy a contar, ya no aguanto más y entonces explotas. Y cuando exploto, los que me veían mal, no voy a preguntarle, si él no cuenta nada es que prefiere no hablar, a ver si se le pasa, no quiero forzarle a que me lo cuente, tal vez debería hacer algo, bueno espero unos días más, se acercan presurosos a ti y se rompen las barreras y te ofrecen su apoyo y no te sientes solo y piensas que porqué no se lo conté antes y piensan que porqué no hablaron contigo y sabes que después de este momento mágico volverán a ti aquellas sensaciones de antaño, tus dudas, las de ellos, la incomunicación, tu soledad, su soledad.

Por eso vuelvo a gritar, para ver si esta vez también os llega el eco de mi lamento. Porque hay que romper con el círculo vicioso del sufrimiento en solitario, porque todos podemos ofrecer nuestra ayuda a alguien para que deje de estar mal o para que no vaya a peor. A mi me basta con que me utilicéis, con que me pongáis cuando giréis a izquierda y derecha y, si sois capaces de afear la conducta a quienes no me utilizan, entonces ya seré el accesorio de automóvil más feliz del mundo. Pero estoy convencido, de que entre las personas os necesitáis tanto o más que yo. Sólo hay que afinar el oído. El mundo está lleno de gritos sordos. Muchos de ellos constantes, nada intermitentes. Me voy de viaje.


16 Responses to “El revival del odio intermitente”


  1. Viernes, 2 noviembre, 2007 en 5:15 pm

    El dolor ajeno es cada vez más caricaturizado pero el propio en la lástima solo puede ser lidiado, la falta de comunicación hace estallar la burbuja del sufrimiento y se despiertan temores, el victimismo de los culpables de corazón oscurece como una ventana opaca la verdadera felicidad de los miserables. El inocente es un estúpido mal hablado que odia al pícaro, se contraponen los valores para que dejen de serlo.

  2. 2 Macu
    Viernes, 2 noviembre, 2007 en 6:54 pm

    Como comenté en su momento la DGT y el Gobierno de España hicieron un anuncio del tipo pon el intermitente porque te gusta la vecina. Así que el grito de nuestro intermitente (ya lo considero una parte mio :-)) ha tenido repercusión, de lo que me alegro. Ahora solo falta que escuchemos nosotros ese grito.

  3. 3 carlosbcn
    Viernes, 2 noviembre, 2007 en 9:51 pm

    Un canto a la intermitencia naranjista, un alegato por la autodeterminación del giro, un canto poético a la tragedia de las rectas que trazan un ángulo de 90º. Sin embargo, id con cuidado, porque si hacéis como yo y usáis el intermitente en todos los giros, se os desteñirán, y luego iréis a la ITV y os dirán que vuestros intermitentes no son lo “suficientemente naranjas” (verídico, buscar ITV en mi blog para más datos).
    Yo el otro día descubrí que mi coche tiene una cosa en una varilla del volante que posiblemente sean luces antiniebla. Lo descubrí accidentalmente, porque casi se me va el coche al girar y al coger el volante desesperado perdido, le di sin querer, como el que encuentra el pasadizo secreto que lleva al tesoro por apoyarse distraídamente contra una estantería. Pues bien, sospecho que hay gente que se pregunta qué será (y para qué sirve) esa palanquita que, al empujarla, hace tic-tic, tic-tic, tic-tic…

  4. Viernes, 2 noviembre, 2007 en 11:07 pm

    Nos dan todos los medios y no los usamos. Vale, un tio no pone el “dichoso intermitente” a mi que me importa. Al tio ese no daré mi mano jamás, lo que sí me importa, las personas de su alrededor: tu hijo, tu sobrino, tu madre… la gente.

    “Oye pues tiene razón el Capi…”

    Valen de mucho tus palabras y tus reflexiones. Poca gente se para a reflexionar, pero sí hay gente que las publica y comparte.

    Un saludo…

  5. Sábado, 3 noviembre, 2007 en 12:39 am

    Después de asomarme varias veces por tu blog, he decidido quedarme, me ha gustado…
    Y no solo por su contenido, sino por su creador, de esta forma, haciendo el blog, te encontramos de una forma mucho más cercana

    Por eso te doy las gracias y un gran saludo !!

  6. Sábado, 3 noviembre, 2007 en 9:30 am

    Muchas gracias!!!! Yo me sentia imbecil por ser la unica” que utiliciba el intermitente creia q era el tipico fallo por ser mujer…..pero al fin veo q mas gente se preocupa …aunque luego se olvidan q tienen que avisarte de los giros,cambios y que no cuesta nada utilizarlo,no hay que pensar que los demas sabemos siempre adonde se dirigen y esas cosas. Capi lo q me rei ayer cn el hip hop de bernardo”a mi marido no le hizo tanta gracia (es dl valencia) pero a mi si. Merengue hasta la medula!!!!1 jajaja bueno feliz finde!! xao

  7. 7 lola
    Sábado, 3 noviembre, 2007 en 11:59 am

    Ozú Capi m´has dejao pasmá! Y reconfortada al comprobar que no soy la única con inquietudes, con miedos, con monstruos internos que a veces, en soledad, me comen poco a poco y se reproducen y no los puedo detener. Esta ventana de internet que tú y el Duende habéis abierto para que podamos ver a través de ella me está sirviendo de terapia, como lo hizo la radio con todos vosotros en su día (radio desaparecida en combate, cosas que pasan). Puedo escupir lo que me vien en gana, vomitar incluso. Pido perdón si de paso he salpicado a alguien. Pero la vida es así, a veces te salpica la suciedad de los otros, y menos mal, porque eso quiere decir que estamos vivos y que podemos reaccionar. Don´t worry! ¡tu escupe por esa boquita cuando tus pensamientos te ahoguen y te asfixien! Esto de internet es muy práctico, eches lo que eches aquí no se ensucia nada. Si no, llamamos a Doña María con su zapayeta y ella lo limpia todo en un santiamén. ¿Te gustan los cuentos? Hay uno que yo utilizo mucho, cuando las pesadillas no me dejan dormir, está en catalán, pero tu lo entiendes. Se titula “L´Endrapasomnis”, en castellano,(El devorador de pesadillas) es muy práctico, lo llamas, viene, se come las pesadillas y es gratis. Felices sueños.

  8. Sábado, 3 noviembre, 2007 en 2:58 pm

    Capi, estoy cansado.

    Hubo un tiempo en el que también creía que las cosas podían cambiar si nos lo proponíamos.

    Hoy pienso, con tristeza, que es inevitable que sea el tiempo – los siglos- quienes obtienen su victoria.

    Hay cientos de ejemplos. Pongo sólo dos :

    1.- La esclavitud legal.

    ¿Quién en su tiempo pudo evitarla?

    Se abolió legalemnte en el siblo XIX.

    2.- La tortura de animales como espectáculo.

    Hoy existen las corridas de toros. En Andalucía, promocionada y alabada por un gobierno socialista.

    ¿Cuando aboliremos esta barbarie ?

    ¿En el siglo XXII ó en el XXIII ?

    Ahora, todo esfuerzo es inútil y parece conducir a la melancolía.

  9. Domingo, 4 noviembre, 2007 en 10:37 am

    Soy optimista, las cosas pueden cambiar, si al menos, soy capaz de cambiar yo. Cuando le pregunto a alguien ¿cómo estas? y me quedo a esperar la respuesta, cuando me intereso sinceramente por los mas proximos.No me voy a conformar con quejarme, protestar generalizando…
    Vamos a lo pequeño, lo mas cercano, eso si lo podemos cambiar.
    Capi tu sigue escribiendo, te sigo, te sigo…

  10. 10 Sita K
    Domingo, 4 noviembre, 2007 en 11:16 am

    Querido amigo intermitente, con tu sinceridad has animado a mi corazón, tan abatido, a abrirse con franqueza y acabar con esta pena que me devora. Tengo algo que confesarte que me está matando, un secreto largamente callado que me come los sentidos. Quizá sirva también para mitigar tu malestar y alegrarte un poco en tu desdicha. Quiero gritar muy fuerte que te AMO, te ADORO, estoy ENAMORADA.
    Lo he guardado mucho tiempo, tanto que me es difícil recordar cómo empezó, pero sé muy bien lo que sentí la primera vez que reparé en ti. Abrí mis ojos y allí estabas tú, imponente, el tráfico estaba detenido sólo porque tú así lo indicabas. Qué fuerza, pensé para mí, que vigor, qué gallardía. Con su sólo guiñar es capaz de imponer respeto. No lo pude evitar, caí rendida a tus pies y desde entonces, vivo esperando el momento de encontrarnos. Sé que ni siquiera sabes que existo porque nuestra convivencia se limita a un suspiro pero soy feliz cuando abro mis ojos y te veo.
    No sé si alguna vez podremos estar al fin juntos ya que dependemos de que otros nos empujen a existir, pero deseo que sepas que en mí tienes una amiga, que si necesitas desahogarte estaré siempre a tu lado y que somos muchos los que sentimos tu impotencia. No sé si nuestra diferencia de color será un problema en nuestra relación (suponiendo y deseando que tú sientas lo mismo por mí), pero puedo asegurarte que cuando sientas el impulso eléctrico que te invita a existir en una maniobra de aparcamiento, si entonces miras a tu lado, allí estaré casi siempre, indicando el camino a los demás, viendo cómo les frenas para darme paso… Mi hidalgo caballero…
    Ámame.
    Siempre tuya, tu eterna compañera, tu Blanca Luz de Marcha Atrás.

    P.D.: por favor, no me digas que tienes un lio con la luz de freno porque me matas.

  11. Domingo, 4 noviembre, 2007 en 11:47 pm

    Creo que no entendí muy bien el post viendo los comentarios, supongo que cada uno tiene su propia visión de lo que ve…cuando puede verlo.
    Seré muy estúpido pero me pareció otra cosa.

  12. Lunes, 5 noviembre, 2007 en 2:31 pm

    Gracias a todos por vuestros comentarios en nombre del sufrido intermitente.

    A Sita K aclararle que es verdad que mas que un lío tengo envidia de la luz de matcha atrás y de la del freno, ellas funcionan siempre aunque el conductor no quiera. En cuanto a nuestra relación amorosa, triste vida la del intermitente, condenado a tener una relación con freno y marcha atrás. Así no hay quien llegue a un orgasmo en condiciones.

  13. 13 wallace97
    Lunes, 5 noviembre, 2007 en 5:55 pm

    Querida luz intermitente: si tu dueño te hiciera funcionar, si el piso de protección oficial fuese ocupado por el que lo necesita, si la televisión cumpliese la misión para la que fue creada, si los distribuidores obtuviesen un beneficio razonable, si los bancos ofreciesen sus servicios sólo a cambio de tener tu dinero, si todos los periodistas dijesen lo que piensan, no lo que les obligan, si los que viven al norte no trabajasen al sur y los niños del este no fuesen al colegio del oeste, si los profesionales fuesen profesionales, no vendedores de motos, si a las niñas no se les contasen cuentos con príncipes azules, si a los niños no se les regalasen pistolas, si se escuchase a los ancianos, y a los que dicen algo, si nos alegrásemos de pagar muchos impuestos, si todo el dinero fuese blanco, si nadie se sintiese superior por tener más, si nadie mirase mal a un inmigrante, si no necesitáramos las gilipolleces que necesitamos, si viajásemos en lugar de hacer turismo, si no hubiese abrigos de piel, si se urbanizase para las personas en lugar de hacerlo para los coches, si el pequeño comercio no se estuviese extinguiendo gracias a los templos comerciales, si no se comerciase con el arte, ni con el deporte, ni con la educación, ni con la sanidad, ni con la justicia, si no se comprase a las personas, si no hubiese violencia de género, si no hubiese explotación sexual, si yo no cortase ya el rollo aún pudiendo seguir varias horas, este mundo sería el simétrico del que tenemos, y en buena lógica, la mayoría se quejaría, puesto que en este parece ser que la mayoría no lo hace.

  14. 14 Sita K
    Lunes, 5 noviembre, 2007 en 10:41 pm

    Comprendo tu envidia y siento no poder ayudarte, quizá la falta de tu uso se deba a que los cerebros de los conductores tienen también neuronas intermitentes: ahora funcionan, ahora no; quizá se deba a un uso desmedido del alcohol durante la adolescencia. O quizá no. En cuanto a nuestra relación amorosa comprendo que lo del orgasmo va a ser difícil entre freno, marcha atrás y tu manía de excitarte de forma intermitente.

    Hablando de todo un poco, creo que lo del uso del intermitente se limita a un problema de educación, de pensar que la carrtera es nuestra y que conducimos solos. Me sumo a tu protesta.
    Saludos.

  15. 15 gemelo cabreado
    Martes, 6 noviembre, 2007 en 10:53 pm

    Muy buenas noches me imagino que te haras una idea de quien soy,tuve el placer de conocerte ayer.
    Se me ha ocurrido meter tu nombre en el google y he visto tu blog,despues de leer la parte de economia he mirado con gran perplejidad en “odio intermitente” la parte en la que dices que no realizas una mision social a traves de tu trabajo!sabes de sobra que eso es mentira,como bien te dije ayer tu realizas una labor social ya que das la posibilidad de hacer feliz a la gente a traves de una pequeña aportación economica(aunque la verdad que en lo que a mi repecta sacaste tu rama catalana y la picaresca española para embaucarme en tu terreno)pero he de decir que aun asi me lo pase muy bien porque como tú muy bien dijiste fue un programon!al fin y al cabo la salud y la gente que te rodea es lo mas importante,todo lo demas es efimero y superficial.

    Un saludo

  16. 16 Andrés-Segundo
    Miércoles, 7 noviembre, 2007 en 12:13 am

    Cuando circulo por España, Alemania, Francia y algunos más, entre los que no se encuentran ni Suecia ni Finlandia, y me adelanta un vehiculo y pone el intermitente sea el izquierdo, el derecho o los dos al tiempo, si es hombre pienso:
    “nene, ahi va un homosexual que quiere rollete contigo” y si es mujer pienso:”nene, hay va una prostituta con ansia de clientela” (sin animo de ofender a nadie).
    Cuando circulo por Inglaterra me adelanta un vehiculo y pone cualquier intermitente, sea hombre o mujer pienso: “nene, esta-a va a girar, al loro”. Aún no he descubierto la manera de los homosexuales y prostitutas ingleses-sas de manifestarse a un camionero desde un vehiculo en marcha. Tiempo al tiempo.


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