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Yo quiero vivir en los anuncios

Si algún día me dejan elegir, ya sé dónde quiero vivir. Renuncio al atractivo de la gran ciudad, a la tranquilidad del campo, a la belleza de la montaña y a la magia del mar. Yo quiero vivir en los anuncios, porque allí todo es mejor.

Un día de vida en los anuncios es una experiencia incomparable. Despertar en un anuncio es sinónimo de estar de buen humor; no te cabreas con el despertador, te levantas de un salto atlético (puede que lo hagas hasta peinado) y sonríes nada más empezar el día. A continuación te enfrentas a la maravillosa experiencia de afeitarte con el consiguiente frescor que sientes en la piel cuando, después de estar en el anuncio de la maquinilla que afeita sin que te cortes, te pasas al del after-shave que cuida la piel sin que te escueza lo más mínimo. En ese mundo de la publicidad, afeitarse no sólo no es un engorro matinal, sino que te permite ser un hombre que tiene la mandíbula cuadrada, un torso desnudo con pectorales marcados y una sonrisa impecable que traes del anuncio inmediatamente anterior del dentífrico anticaries con efecto blanqueador. Si has tenido suerte con la marca, es posible que ya en el del after-shave recibas el primer acoso sexual del día por parte de una chica en albornoz bajo el que se adivina un cuerpo de escándalo.

Una vez convenientemente aseado, llega el momento del desayuno, en el que la leche vitaminada, los cereales (con fibra si vas estreñido) y el café (da lo mismo que sea el de Colombia que el soluble) se convierten en manjares que ni el propio Martín Berasategui sería capaz de emular. En esta parte del día, acoso sexual no, pero un besito cariñoso de la presunta mujer y los niños seguro que te va a tocar. ¡Qué entrañable ceremonia familiar!

Llega el momento de ir a trabajar. Puedes hacerlo en metro, porque tienes la garantía de que una chica interesante sentada enfrente tuyo se va a poner a cien imaginando una excitante historia contigo. Si te decides por ir en coche, poco importa que sea pequeño, el más bajo de la gama y con poco motor. Ten la seguridad de que lo habrás comprado aprovechando una estupenda promoción. Además, una voz en off explicará porqué tu coche es el mejor, conducirás como Carlos Sainz antes de que pierda la carrera y serás objeto de envidia y miradas libidinosas. Si, por fortuna, te ha tocado vivir en un anuncio de coche de lujo, entonces la vida es simplemente la leche. Sólo un consejo, asegúrate de conocer bien el trayecto, porque con los coches hay una tendencia constante a salirse del camino marcado para llegar al fin del mundo y, aunque comprar gasolina en los anuncios es casi un placer y, con lo que consumen los automóviles, es todo muy asequible, puedes perder un tiempo precioso para seguir viviendo en los anuncios.

Llegado el momento de trabajar, serás un tipo muy activo pero feliz con lo que hace, vestido con trajes impecables con los que hasta se puede jugar al fútbol, sentado en un sillón de cuero en mitad de una oficina de diseño y rodeado de gente simpática y guapa. Será fantástico, porque no te harás picha un lío con el ordenador, sabrás navegar por Internet (que por cierto soluciona tu vida con un solo click y encima con tarifa plana y a alta velocidad) e incluso recibirás correos insinuantes de alguna compañera vacilona.

Si por causas profesionales o personales tienes que hablar por teléfono móvil, ¡bingo! ¡Qué aparatos, qué tarifas, qué diversión, qué mundo de servicios en la palma de tu mano, qué pedazo de tías son las que hablan siempre contigo! Puedes aprovechar el anuncio del teléfono y quedar para tomar una copa con la chica que te quieres enrollar.

Es el momento de aplicarse la colonia, pero ten cuidado porque son de efecto inmediato y puede que la primera mujer que te encuentres se medio desnude y se abalance sobre ti besándote frenéticamente. Así que, casi mejor, llévate un frasquito y póntela en el segundo anterior de encontrarte a tu chica, quien, después de haber olfateado las nubes, llegará a la cita con la seguridad de que se sentirá segura y se sentirá bien.

Cena en restaurante de lujo y discoteca en la que ella te pedirá la copa mediante un beso de tornillo, son el preámbulo perfecto para llegar al final de la jornada: ¡el anuncio del preservativo! No habrá dolores de cabeza, ni stress ni cansancio…y así, con orgasmo mutuo asegurado, llegará el momento de decir buenas noches y hasta mañana.

Al día siguiente, todo vuelve a empezar y, para evitar la monotonía, un único consejo: cambia de marcas o de productos y vivirás otro día excepcional. Lo dicho, que yo quiero vivir en los anuncios.

(Este es un artículo que escribí hace unos cuantos años, pero que me apetece compartir ahora con vosotros. El anuncio que he subido es el primero que he encontrado, pero cuadra, ¿verdad? )


16 Responses to “Yo quiero vivir en los anuncios”


  1. 1 dentilla
    Viernes, 9 noviembre, 2007 en 9:48 pm

    Llega el momento de ir a trabajar.
    Puedes hacerlo en metro..
    Eso no se lo diras a un barcelones¿verdad?

  2. Viernes, 9 noviembre, 2007 en 9:52 pm

    Poder, puedes, dentilla, otra cosa es que llegues… Además, tardando más tiempo, dura más el spot. Relájate y disfruta.

  3. 3 Jorge
    Viernes, 9 noviembre, 2007 en 11:25 pm

    vuelve a montar el informal hombre!! por cierto no sabia que eras de derechas.

  4. Viernes, 9 noviembre, 2007 en 11:29 pm

    Bueno, dentilla, está hablando en el caso de vivir en el mundo de los anuncios, allí todo siempre funciona y llega a tiempo.
    Lo malo es que cuando más feliz estés saltando de anuncio a anuncio, venga uno de la DGT…

  5. Sábado, 10 noviembre, 2007 en 1:03 am

    Tesoros son los que uno se encuentra cuando pasa horas muertas de la noche navegando por la red, como dice mi sabia madre, todo lo malo tiene algo bueno, y mira por donde me encuentro con el blog de uno de los hombres responsables de hacer mis noches mas amenas en mis tiempos de teenager, juas.
    En los anuncios?? Yo prefiero vivir en mundodisco macho, no se si lo conoceras (es una saga de ciencia ficción apta para gente que se toma la vida demasiado enserio) donde todo es mas o menos como aqui pero mas chachi. Y los anuncios, bueno, estan ahi, yo con los unicos con los que me emociono son con los de algun videojuego o pelicula que espero con ansias.
    Afeitarme??hablas con un hombrecillo que usa una maquina de pelar para afeitarse.
    Colonia?? Hace años…
    Desayuno?? Un buen bocata de choped o cualquier otra cosa y un buen tazos de neskui.
    Al trabajo??Bueno, yo estudio y vivo en Sevilla, uso mis patas o mis patas mas rapidamente, se que en Madrid las distancias son al tiempo relativistas.
    Coche?no gracias, me gusta mi vida.
    Preservativos??xDDD, mi relacion sentimental con mi señora estaba basada en que yo vivo en una poblacion no definida del sur de este país que no se dice país se dice España! y ella en Madrid y llevamos asi ya casi 5 años, asi que se que son de pasada…xDD
    Menos mal que veo la tele poco, pero anuncios me tengo que tragar por webos, pero…siempre hay tiempo para ir al baño a leer una etiqueta de champú que es mas interesante

  6. Sábado, 10 noviembre, 2007 en 12:43 pm

    Yo tampoco, Jorge, a ver si es que me ha poseído el cerebro la voz de Aznar sin giving cuenta of it. Si quieres meterme en cajones de derecha/izquierda y demás conceptos prejuiciosos, me temo que me irás cambiando de cajón cada dos por tres. No sé cuáles son tus argumentos para llegar a esa conclusión… ¿que soy crítico con el gobierno? Por supuesto, con este, con el de Aznar, con el Felipe, con el PP, con el Psoe, con IU, con el PNV, con CiU, con Fraga, con Chaves, con Espe, con Montilla… a veces hasta critico al Real Madrid. Es la ventaja de no ser militante ni de tener que responder a directrices. Aunque para hacer carrera suele ser mejor se un “sí señor” o un altavoz de slogans. De esos hay muchos y yo sólo consigo que me irriten sea cual sea el seor al que sirvan.

  7. Sábado, 10 noviembre, 2007 en 2:05 pm

    Por cierto, Javier, hablando de política, ¿Has visto Noche Hache? ¿Qué te parece? 😛

  8. 8 José Ramón
    Sábado, 10 noviembre, 2007 en 6:28 pm

    Javier: Yo creo que somos muchos los que te conocemos de la SER de PRISA, de RNE con el gobierno del PP, de RNE con el gobierno del PSOE, de Telemadrid con el gobierno de Espe, de tele5 con el Informal… y sabemos que, aun teniendo un “talante” siempre amable y educado, nunca te has privado de decir lo que piensas y de dar caña a quien se ponga por medio, cueste lo que cueste, incluso costándote uno de los programas más divertidos que he visto en mi vida, y que desapareció traumáticamente siendo líder de audiencia (El Informal).
    Así que, en ese sentido, al menos a mí me sobran las explicaciones.
    En cuanto a lo de los anuncios, somos tontos. Todos sabemos que son mentira (mi hermano lo descubrió a los cinco años, con la lana Torredemer, la lana que no pica. “¡Pues a mí me pica! ¡Los anuncios son mentira!). Sabemos que son mentira, pero nos los seguimos creyendo.
    Quizá necesitemos creer en el mundo ideal de arquetipos platónicos, del que éste es sólo un pálido reflejo.

  9. Sábado, 10 noviembre, 2007 en 7:50 pm

    YO QUIERO VIVIR CON ESA RUBIA!!! JAJAJAJA.

  10. Sábado, 10 noviembre, 2007 en 9:10 pm

    HOLA CAPI”me he agregado al blog de figuerola y estoy encantada cn los 2. todas las mañanas os leo antes de irme pal curro y siempre me voy con 1 sonrisa gracias a vosotros besos y seguir asi
    adios

  11. Domingo, 11 noviembre, 2007 en 1:36 am

    Muy bueno el articulo. Después de leerlo he llegado a la conclusión de que yo también quiero vivir en los anuncios. jajajaja… Y si, el anuncio que has subido cuadra con el articulo.

  12. Domingo, 11 noviembre, 2007 en 2:28 am

    Estimado Javier,
    esto no se hace hombre a las 1;26 de la madrugada no me pongas este video que es sábado y ya sabes el dicho sábado sabadete…. cualquiera se arrima a estas horas a la parienta jajaja.

    Desde luego que es un lujo poder regalarle a mi mujer este pintalabios haber si asi… bueno mejor me quedo callado que estoy mas mejor.

    Un abrazo y eso… que ta cuadrao te ha cuadrao el video.

    Carlos calvente
    desde el otro lado del charco

  13. 13 Esther
    Domingo, 11 noviembre, 2007 en 2:47 am

    Pues será de hace unos cuantos años, pero sigue de perfecta actualidad. Me ha gustado mucho Capi. 🙂

  14. Domingo, 11 noviembre, 2007 en 10:05 am

    Por favor, a mí no me hagais vivir en los anuncios de Ikea, tanta gente junta me marea, me pido la fiesta continua de los bombones Ferrero Roché, ¡que elegancia¡ ¡que distinión¡….
    besos y gracias por hacernos reir.

  15. 15 Otro Javier
    Domingo, 11 noviembre, 2007 en 8:00 pm

    No te arriendo la ganancia, Javier. Menudo estres todo el rato saltando de anuncio en anuncio. Por no hablar del desdoblamiento de personalidad. Además, empiezas con unos flamantes 40″ y puedes acabar en menos de una semana patrocinando el tiempo. Y si el anuncio tiene la desgracia de ser bueno, te llevan de feria en festival como si fueras la atracción del circo. En fin, que adiós a todos y “la próxima semana hablaremos…”

    PD.: No cambies Capi.

  16. Lunes, 19 noviembre, 2007 en 4:37 am

    Es casi mejor que en la película “The Truman Show”. No estaría mal a veces vivir en los anuncios.

    Un saludo

    Ana


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