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El día de la batalla

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Me están esperando, nos están esperando. No son más de cincuenta, pero sé que la batalla va a ser dura e intensa. Nosotros somos pocos, muy pocos diría yo. A última hora, Fermín, mi amigo cuyo enlace encontraréis en el blogroll, ha caído víctima de una gastroenteritis inoportuna. Y encima yo estoy lesionado, con una contractura en la espalda que me tiene dolorido desde hace un par de días. Y no tiene pintas de que vaya a mejorar para el duro bregar que nos espera.

Mi hijo, que es un roble fibroso, está intentando escaquearse el muy puñetero. Y el resto del equipo: mi mujer, mi hermana, su hija, su nieta de dos años y su yerno. Él está fuerte, la verdad, pero teniendo en cuenta que todos ellos viven la República Dominicana y que mañana estaremos a diez grados (frente a los 30 de su hábitat), me temo que juegen en un ambiente climático hostil.

Muchos se retirarían, pero nosotros no. Contamos con refuerzos locales,  Fernando y Pedro, la noche y el día. Fernando no para de hablar y Pedro es el silencio caminante. Trabajan juntos desde hace tiempo, son el complemento perfecto y, sin su ayuda, la derrota estaría asegurada.

Son fuertes, robustos, retorcidos, pero, a pesar de ello, les haremos freente. Hace dos años les ganamos en jornada y media de dura pelea. Pero en esta ocasión no las tengo todas conmigo. El año pasado ellos se batieron en retirada ofreciéndonos unas tablas. Nos ganaréis fácil, dijeron, pero no os merece la pena el esfuerzo. Y nos convencieron.

Pero ya que tenemos  cincuenta olivos, digo yo que habrá que varear y recoger la aceituna. Para los que somos de ciudad el esfuerzo es grande, acaba uno baldado, con agujetas para un par de días, pero merece la pena. Hace dos años cogimos unos mil kilos y el año pasado, por eso de que según me cuentan los olivos son veceros, la producción era muy baja y algún revés meteorológico hizo que nos mereciera la pena. Este año también ha habido alguno y creo que recogeremos muchos menos… pero que mas da. Luego el aceite lo valoras más. Me voy hoy viernes. A la vuelta os contaré cómo ha ido todo. ¡Ay, mi espalda!


12 Responses to “El día de la batalla”


  1. Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 9:11 am

    Chaval, como no vayas a un fisio, date por jodido…

    O si no a la vuelta… ya sabes que yo soy fisio no? 😉 pues eso 🙂

    Besitos

  2. Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 10:39 am

    Animo. Me ha venido a la cabeza esa frase en boca de todos los padres cuando nos ponían a currar “Esto te ayudara a forjar tu carácter” Yo me preguntaba si no me lo podía forjar dándome de leches por el campo con mi bicicleta jejejeje.

    Que te sea leve.

  3. 4 diagramadevenn
    Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 10:48 am

    Agh!!
    Leyendo esta entrada he sentido un escalofrío recorriendo mi espalda… Mi padre tiene también 20-30 olivos y este año todavía no ha propuesto eso de “os invito a comer al campo y cogemos unas aceitunitas…” (que al final consiste en darnos pan con chorizo sentados debajo del arbol…)

    Miedo tener, ya lo oígo acercarse por el pasillo…

  4. Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 10:55 am

    Bonita forma de terminar el año. No te envidio en absoluto porque sé que eso de recoger aceitunas es agotador y muy sacrificado. Pero bueno, si hay que hacerlo, dejad que os animen los versos de Miguel Hérnandez (andaluces de Jaén, aceituneros altivos).

  5. Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 11:21 am

    Ufff, lo siento sr. Capitán pero yo tambien debo realizar la misma tarea, nososotros esperaremos al año nuevo. Esto se hace aun mas trabajoso cuando en vez de aceitunas, son almendras y tienes que recogerlas en pleno septiembre bajo un sol que quema.

    Un saludo y felices fiestas

  6. 7 Macu
    Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 6:39 pm

    Que casualidad, me hablas de olivos cuando acabo de terminar de atender a un agricultor que tiene problemas con unas parcelas de olivos no reconocidos.
    ¿Sabías que hay unas máquinas que recogen oliva sin tener que utilizar varas? Hay de todos los precios y para todos los gustos. Te tienes que modernizar Capi, y más pensando en esa espalda.
    Por otro lado, no te envidio en absoluto y tampoco JM Morales. Eso sí, seguro que lo mejor de la jornada será la comida en el campo.
    Un saludo a todos.

  7. 8 José Ramón
    Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 9:03 pm

    Un compañero de banda (saxo tenor) tiene algunos olivos (su padre), y me cuenta lo duro que es varearlos. Pero me lo cuenta agotado y feliz. Pasan muy buen día en familia, vareando, recogiendo y comiendo en el campo.
    No dejas de sorprenderme, Javier. Te veo tan… tecnológico… moderno… motero… no sé. Y de pronto nos cuentas esto de las aceitunas.
    Me parece muy bien. Me encanta que te fundas con la naturaleza (je je) y deseo que tu espalda no se funda (je je).
    Feliz año.

  8. 9 Dentilla
    Viernes, 28 diciembre, 2007 a las 9:54 pm

    Ya no estas para esos trotes je je. Cuando vuelvas nos contaras Ay, ay, ay. Que sepas que mi santo esposo hace las maquinitas que recolectan aceitunas. que lo sepas

  9. Sábado, 29 diciembre, 2007 a las 9:35 am

    ¡cuentanos Capi tus reflexiones al ponerte en la piel de otro, muchas familias viven de hacer eso que tu haces por afición¡

  10. Domingo, 30 diciembre, 2007 a las 1:42 am

    Sé lo que cuentas, Capi. Mi padre también tiene unos 50 olivos y todos los meses de septiembre nos hartamos de coger aceitunas. Las cogemos en septiembre porque son aceitunas de verdeo (de mesa). Pero no sólo cogerlas (y sin varear, porque no se pueden estropear) con macacos y escaleras, también hay que cargarlas a la furgoneta y llevarlas al sitio donde nos la compran. Este año hemos cogido unos 800 kilos y creo recordar que nos las pagaron a 80 céntimos/kg.
    Para los que no estamos acostumbrados es todo un palizón…
    Saludos y feliz año.

  11. Domingo, 30 diciembre, 2007 a las 12:28 pm

    Veo que somos unos cuantos los que nos aproximamos al olivar desde el “amateurismo”. Itaka40: seria pretenciosos por mi parte creer que puedo ponerme en la piel de esas familias que viven del olivar. Lo mío no es más que un trabajito de una horas sin más pretensión que producir unos litrillos de aceite. Lo de esas familias de las que hablas es algo serio. Diagramadevenn: si pasan unos días más tal vez te libres… voy a llamar a tu padre, no sea que se le olvide. Dentilla: dile que me pase un catálogo. Saludos a todos


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