18
Ene
08

Hablar con máquinas

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Dicen que vivimos en la sociedad de la incomunicación, que casi siempre estamos rodeados de gente con la que no hablamos y que cada vez tenemos mayor sensación de soledad. No charlamos con quienes viajan con nosotros en el metro ni con el quiosquero al que le pagamos sin mediar palabra alguna ni con los que entran en nuestro ascensor ni muchas veces con nuestra familia, absortos todos como estamos viendo los insultos que se dirigen en un programa de televisión, por poner un ejemplo. Afortunadamente, esta triste incomunicación se ve contrarrestada por algo que hacemos cada vez con mayor frecuencia: hablar y escuchar a las máquinas.

Todo empezó con aquel “su tabaco, gracias”, que nos hizo saber que, en este mundo de malos modales, por lo menos las máquinas expendedoras de cigarrillos estaban bien educadas. Era tan grata la sensación, que hasta los no fumadores comprábamos una cajetilla de vez en cuando con tal de poder disfrutar de aquellas mecánicas “gracias”.

Desde entonces son muchas las máquinas parlantes que se han ido incorporando a nuestra vida. Nos habla el surtidor de gasolina, que con su “esta usted repostando gasolina 95 eurosuper”, a pesar de resultar un tanto frío, nos evita el error de repostar gasóleo y causar un serio problema a nuestro coche. Nos habla también el ordenador si hemos sabido configurarlo, que al recordarnos “son las dos en punto” nos avisa de que ya está bien de navegar a lo tonto por internet y de que ya es hora de irnos a dormir.  Y también le hablamos a algunas máquinas, como cuando le damos instrucciones al teléfono móvil: dices “cabrito” y al oír la palabra llama sin dudar a tu jefe. Una bendición.

Nos guía el GPS del coche, “en la próxima rotonda gire en oblicuo a la izquierda”, una instrucción difícil de interpretar pero útil para ir a nuestro destino. El GPS, además de orientarnos, tiene otras características muy interesantes, como hablarte con la voz que tú deseas, que puede ser tanto el  sensual tono de una chica que te permite fantasear sobre tu compañía, como la cálida voz de un amigo que te reconforta en un día malo. Tiene otra virtud, que habla lo necesario, lo justo, que no te agobia. Pero lo mejor, sin duda, son las discusiones con el GPS: duran poco y siempre te acaba dando la razón. Recibes una instrucción, no le haces caso, te dice una o dos veces que des la vuelta y, finalmente, acepta tu criterio y recalcula la ruta. ¡Qué pocas veces pasa eso en la vida! Por si fuera poco, algunos GPS se han convertido además en infiltrados y chivatos, hasta el punto de que nos alertan del radar que ha puesto la guardia civil. Un verdadero servicio para ganarse a los puntos el cariño de su dueño.

También hay máquinas con las que mantenemos diálogos. Tal vez las más interesantes de esta categoría sean los servicios automatizados de atención al cliente, los de “si llama por una consulta de tipo técnico, pulse uno, si quiere consultar su factura, pulse dos, si… pulse cinco”. Estas máquinas nos mueven a la reflexión y nos obligan a aclarar nuestras ideas. No sé a ustedes, pero a mi me pasa muy a menudo que después de escuchar el pulse uno, pulse dos… pulse cinco, en realidad no sé muy bien qué pulsar porque no sé definir con precisión cuál es mi problema. Así que cuelgo, me pongo a pensar y sólo me atrevo a llamar de nuevo cuando lo tengo meridianamente claro. Vuelvo a marcar el teléfono, pulso el dos y otra vez me empieza a dar opciones sobre las que no se me había ocurrido pensar. Así que cuelgo otra vez y a reflexionar un ratito más. La mayor parte de las veces ni acabo de identificar bien el problema ni lo resuelvo, pero la máquina me ha proporcionado un cursillo acelerado para ser capaz de analizar en el futuro todas los opciones posibles ante cualquier circunstancia de la vida. Y, aunque a veces nos enfademos con ella, hace bien, que frecuentemente llamamos para reclamar en pleno calentón, a lo loco, sin pararnos a pensar un segundo, y todo porque tenemos un problema, como si fuéramos los únicos del mundo que tienen problemas. Qué bien hace esa voz mecánica en movernos a la reflexión, en recordarnos que somos seres pensantes por mucho que a menudo no lo parezcamos.

Tal vez sea ese el paso que den las máquinas parlantes del futuro, el de pensar además de hablar. Si hubiera sido así desde el principio, las cosas habrían sido bien distintas. La máquina del tabaco no hubiera dicho “su tabaco, gracias”, qué va. La máquina en cuestión hubiera empezado diciendo, “¿sabes lo que haces insensato?, ¿me estás pidiendo que te dé unos cigarrillos que van a arruinar tu salud?”. Y, ante nuestra cara de sorpresa, hubiera añadido “tú, desde luego, eres tonto, o tonto o un suicida en potencia. Porque me coges de buen humor, que si no, te daba el tabaco asesino que me pides, pero has tenido suerte y te voy a evitar sufrimientos y una muerte horrorosa. Así que dame las gracias tú a mi, porque, en lugar de ese cigarrillo mortal, te voy a dar esta trocito de plomo. ¡Pum!”. Vamos, que empezaría de máquina de tabaco y acabaría de flamante ministra de sanidad.


19 Responses to “Hablar con máquinas”


  1. 1 Malos Pelos
    Viernes, 18 enero, 2008 en 9:58 pm

    Hal 9000 ¿era de Ciencias o de Letras? Lo mismo da. Tu comentario de hoy, Capi, me recuerda que más o menos ya hemos llegado al futuro, al menos a ese futuro tan lejano que contemplábamos maravillados en los cines de antaño. Aunque pienso que las posibilidades de comunicación se han visto multiplicadas enésimamente con estos inventos tecnológicos. Prueba de ello es que yo pueda contestarte en tu bitácora, cuando hace unos años, no muchos, la verdad, eras un personaje absolutamente inalcanzable que salía en la tele de las cinco cadenas y media que la tecnología de entonces permitía.
    Ahora tenemos menos conversaciones que antes… ¿seguro? No sé. Es una afirmación demasiado gratuita. En mi caso tengo amigos “virtuales” que he conocido en foros aparte de los amigos “reales” de toda la vida y existe la posibilidad de conocer en un tiempo no muy lejano a los que se conocen por la red. Ademas, sigue habiendo cafeterias, je, je.
    Por cierto nunca he fumado…

  2. Viernes, 18 enero, 2008 en 10:55 pm

    Pufff, parece mentira, pero tu texto de hoy coincide con una historia breve que escribí y “publiqué” entre mis amigos hace ya más de 8 años… en esa historia las máquinas de vending tienen un sistema que lee la mente del que compra y no sólo hablan contigo, sino que adaptan su sistema Vocal(R) a la voz que más te agrada, de tal forma que oías a tu madre, tu novia o la persona que más quisieras tú oir… en mi historia el chico que trabaja en una gris empresa de tecnología va a la máquina de café y siempre habla con la misma máquina de “café-late” que a su vez le habla con la dulce voz de una chica que él quiere. Al final el muchacho se marcha de fin de semana, tiene una cita con la chica verdadera… y la máquina, desengañanda, ya solitaria en la vacía empresa, se queda suspirando con la voz de esa chica, en el rinconcito de las máquinas de café de la empresa… Capi, si quieres una copia te la paso… 😄 ¡buen fin de semana!

  3. Viernes, 18 enero, 2008 en 11:46 pm

    Hola, Capi.
    Las tecnologías actuales nos abren más vías de comunicación. Otra cosa es que sepamos aprovecharlas. Dos ejemplos:
    A una alumna mía se le estropeó el coche con una avería bien gorda. El mecánico le dijo que la culpa de la avería era suya por haber continuado conduciendo cuando la avería todavía era menor. Aducía el mecánico que el coche seguro que había avisado a mi alumna de la necesidad de parar. Le preguntamos entonces si era cierto que el coche hablaba y ella respondió: “Claro que habla. Me habla todos los días, pero yo no le escucho”.
    Segundo ejemplo: El ascensor de mi casa habla. Con una amabilísima voz femenina te informa de la planta en que ha parado, del sentido de la marcha del cacharro o de la inminente apertura de las puertas. Tiene también el ascensor la capacidad de parar a mitad del camino que le has solicitado para recoger más viajeros, es una especie de taxi compartido de desplazamiento vertical. Pues bien, el martes se para el ascensor en mi planta, atendiendo a mi llamada, da su mensaje: “Cuarta planta. Se abren puertas”. Abre, efectivamente la puerta y a punto estoy de ser atropellado por mi vecino del quinto, que luego volvió sobre sus pasos y dijo “¡Ah, creía que ya estaba abajo!”.
    Es una lástima que no sepamos aprovechar las oportunidades de comunicación que las máquinas nos ofrecen. ¡Cuántos equívocos quedarían claros! ¡Cuánto dinero ahorrado en composturas! Y sólo a cambio de escuchar a esa máquina fiel a la que no importa repetir su mensaje hasta la saciedad.
    Cuando yo era fumador siempre contestaba a las máquinas del tabaco a su “su tabaco gracias” con un educado “de nada”. Claro que también he de reconocer que yo, por hablar, hablo hasta solo casi todos los días.

  4. 4 José Ramón
    Sábado, 19 enero, 2008 en 12:17 am

    Estoy de acuerdo con Malos Pelos en que ahora me es posible hablar contigo o mandarle un mensaje a tal corporación o a tal personaje, antes inexpugnables.
    También es verdad que mientras escribo esto mi mujer y mis hijos están viendo la tele, y no les hago ni caso, ni hablo con ellos.
    Venga, que me voy con ellos (espero que no a estar todos embobados ante la tele. Ya veremos).

  5. Sábado, 19 enero, 2008 en 12:32 am

    Pero dan cosas buena Javier!

    Gracias a la tecnología aquí estoy, leyéndote como si me hablaras al oído… y me encantas!

    besicos

  6. Sábado, 19 enero, 2008 en 12:57 am

    HOLA A TODOS!!!! Estoy de acuerdo contigo y teniendo 1 caracter como el que tengo te `puedo asegurar que conmigo si hablarias en el ascensor porque dicen que hablo hasta con las piedras!!!! jajaja y estoy con belen ….gracias a las maquinas puedo hablar contigo y con Figuerola……..besos

  7. 7 diegobacha
    Sábado, 19 enero, 2008 en 9:50 am

    Estoy de acuerdo contigo, cada día la humanidad va perdiendo su capacidad de comunicarse, de expresar sus sentimientos, de decir las cosas que quiere y como las quiere; es contradictorio, que en muchas ocasiones tengamos al lado a una persona con la que podriamos compartir simplemente una platica sin mayores pretenciones, que de evitar ignorar o ser ignorados. Pero preferimos realizar esa simple conversacion con alguien en algun otro rincon de la misma ciudad, del pais o incluso del planeta por medio de un móvil, que con nuestro vecino.

    Tengo la fortuna de conocer a 2 hermanos mitad italo-españoles, a 3 hermanos franco-italianos y a otros de diferentes paises, no he tenido la oportunidad de vivir en el extranjero, y lo poco que he experimentado ha sido en viajes. En fin, estos hermanos, vivieron recientemente 6 meses en Milan, despues de vivir casi 14 años en Guatemala, y algunas de las razones que me daban para regresar a vivir a Guatemala (pais en donde tengo la fortuna de vivir y haber nacido, a pesar de tener madre alemana) son:

    1. La indiferencia de casi cualquier persona hacia otras, algo que de igual manera se sufre en este pais, pero que se pierde al coincidir durante un tiempo minimo en el mismo sitio; logrando por ello conocer incluso a mas personas.
    2. La necesidad de vivir en movimiento, por cualquier actividad que se realice.
    3. El costo de la vida, a pesar de contar con mejores servicios y facilidades, muchas cosas tienden a ser mas caras por ser importadas por la incapacidad de producirlas (alimentos perecederos no animales).

    Entre otros; en Guatemala es usual encontrarse con personas de diferentes nacionalidades que conocieron Guatemala como turistas y en determinado momento decidieron trasladar sus negocios y recidencias hacia aca, afirmando que el ritmo de vida es más lento y se presta para realizar las mismas actividades que en sus paises de origen, mas la posibilidad de disfrutar mas facilmente de actividades al aire libre o turisticas.

    Existe una poblacion creciente de Argentinos, Colombianos, Chilenos, Brasileños, Españoles, Franceses, Ingleses e incluso de Mexicanos y Canadienses, que aprecian la facilidad de comunicacion y la simplicidad de la misma, que aun se puede disfrutar en este pais.

  8. 8 kuronekotic
    Sábado, 19 enero, 2008 en 12:01 pm

    Yo creo que nos equivocamos en parte, se esta enfocando la cuestión en cosa de que somos distintos a una maquina, pero al fin y al cabo hemos sido nosotros los que les hemos dado vida a esas mismas, estamos convirtiéndonos en el mundo “real” en personas cada ve mas parecidas a las maquinas, o viceversa, el punto de vista con que se vea no afecta el resultado, las maquinas han sido programadas por nosotros a imagen y semejanza se podría decir, aunque ellas no tengan un razonamiento propio, la programación en si se basa en bucles y preguntas de “si esto,hago esto…, sino hago lo otro…”, no os parece muy similar a nuestra forma de pensar?.
    Capitán lo siento por rebatirte lo de las maquinas de tabaco, pero estoy en desacuerdo, porque las mismas se encuentran en la misma posición que el estanquero cuando vende tabaco, que pasaría en el caso que la contestación del estanquero a sus clientes fuese “no te vendo tabaco! porque…”, al fin y al cabo tendría que cerrar su negocio no?, lo mismo ocurre si la maquina se negase ha hacer su trabajo, debería de ser desmontada porque no cumple su función, así que tanto humanos como maquinas deben mantener un instinto que se podría llamar de supervivencia.
    En fin lo único que quería exponer es que nosotros creamos las maquinas, y hoy en día les toca a las maquinas cambiar nuestra forma de hacer las cosas, al final, se esta haciendo mas fácil comunicarse por medios virtuales y no por los comunes (como ya bien se ha expuesto), debido a esto aunque no queramos estamos empezando a estar enchufados a una especie de “Matrix”, y si pensáis que no es así, cuantos no vamos por la calle con el ipod (mp3, mp4, móvil,…) escuchando música?, leyendo?, escribiendo mensajes?, o simplemente quien su tiempo libre no lo gasta en Internet?.

  9. 9 valdepu
    Sábado, 19 enero, 2008 en 1:52 pm

    Muy acertado tu disertación tan acertada en el recorrido que haces sobre las diferentes máquinas parlantes. A todos nos ha pasado lo que dices ante las respuestas taxativas de las máquinas ante nuestro deseo de encontrar lo que buscamos.
    Antes cuando uno iba a un bar, p.ej., y compraba tabaco, el camarero lo primero que te decía era un “¿mande?. Después te lo daba con las manos mojadas, casi siempre, y si tenía confianza te soltaba un…”¿ y no dejas na de propina?”
    Sobre los teléfonos, como ha cambiado la cosa, eh? Para hablar con alguien había que pedir conferencia en una centralita, siempre llena de gente, y la mayor parte de las veces era imposible. Era lo que había, a veces hablando la llamada se cortaba y había que volver de nuevo.
    He visto aporrear a maquinas expendedoras de tabaco porque no daba loque se le pedía. Los más exaltados eran los que le hablaba a la máquina como si esta le entendiera lo que decía.
    En fin, me ha gustado tu árticulo, muy bien retratadas las máuinas y su funcionamineto.

  10. 10 Ornitorrinco Rosa con Tutu
    Sábado, 19 enero, 2008 en 2:20 pm

    En mi caso estoy agradecido a las maquinas por darme la oportunidad de hablar y de conocer gente. Tengo fobia social, me resulta muy difícil saludar a alguien a quien conozco poco y creo que jamas he ido donde alguien a presentarme. La comunicación a través de Internet me resulta mucho mas fácil. He sido capaz de hacer amigos y gracias a tener practica con la gente en Internet he mejorado mucho como me relaciono en la vida real. Creo que como en el resto de las cosas las maquinas nos hacen la vida mas fácil y ponen a nuestro alcance un numero enorme de gente con intereses parecidos.

    P.D: Espero que las maquinas aprendan sutileza, discreción y saber estar antes de aprender a pensar. Anda que si en lugar de una maquina de tabaco es una maquina de condones y empieza a decir: “PERO SI LLEVAS ANILLO DE CASADO Y ESA CON LA QUE VAS TIENE PINTA DE PELANDRUSCA!!!… PFFFF! SU MERCANCÍA TALLA PEQUEÑA GRACIAS!!!… TRES CAJAS ESTA SEMANA? DEBERÍAS IR A UN PSICÓLOGO!!

  11. 11 Andrés-Segundo
    Sábado, 19 enero, 2008 en 4:47 pm

    Tengo conocidos que tratan a una máquina como si fuera algo especial y hasta le cojen cariño a la máquina y a mi me da la risa tonta. Le meto un euro a una máquina expendedora de chocolatinas, se queda el euro y la mercancia se queda atrancada en el espiral de metal. Meneo va meneo viene, patada y vaya si solto mi chocolatina, pero lo que mas me cabreó fué el comprobar como el personal que pasaba por allí me miraba como si fuera un criminal demente asesinando una criatura inocente, cuando en realida tenian que haberme hechado un cable a terminar de romper esa ladrona de euros.
    Una máquina son cuatro hierros con algo de cobre y algún mineral más y si hay que darle un martillazo pues se le da y despues del primero, se le arrea otro y me quedo más relajadito que unas pascuas.

  12. 12 kuronekotic
    Sábado, 19 enero, 2008 en 8:52 pm

    Andres me niego rotundamente a lo que comentas, al fin y al cabo es como si escribes un libro y viene alguien y te lo quema, a que no te gustaria?, las maquinas en si tambien es parte de la creacion del hombre hoy en dia, por eso en parte se les trata con un sierto cariño.

  13. Sábado, 19 enero, 2008 en 9:47 pm

    Bueno, es casi seguro que a diario hay “máquinas” que escriben aquí mismo en este blog, me refiero al maldito SPAM creado por robots que no son más que un tipo de máquina. Afortunadamente WordPress nos pone el bendito Akismet, que en el fondo es otro Robot pero que “juega” a nuestro lado…

    Saludos

  14. 14 Sita K
    Domingo, 20 enero, 2008 en 5:48 pm

    Je, je a mi amiga Paca no le parecía tan simpática la máquina de tabaco, ya que gracias a ella, sus padres descubrieron que fumaba debido al “su tabaco, gracias” que la indiscreta maquinita soltó en el restaurante donde comía la familia cuando mi amiga contaba con sólo dieciséis años. Menos mal que las de preservativos no dicen lo mismo… 😉

  15. Lunes, 21 enero, 2008 en 11:03 am

    Las máquinas están para facilitar la vida a la humanidad. Para hacer su trabajo o para servirles. Y si el contestador del 1004 nos pregunta cual es el motivo de nuestra llamada, es para pasarnos directamente con alguien de ese departamento y no tener que pasar por el teleoperador general, que es donde se hacen las largas colas en espera con musiquita, y este no hará otra cosa que redirigir nuestra llamada al departamento correspondiente. La maquina te lo deja todo claro y normalmente sin posibilidad de equivocación, solo tienes que elegir una opción y ella te da lo que buscas. Tanto para un paquete de tabaco, como una centralita telefónica o un ascensor.

    Curiosidad: ¿Sabíais que detrás del contestador del 1004 hay una persona escuchando lo que decimos? Este contestador no es del tipo “presione 1 si desea…” Este contestador te pide que digas en voz alta el motivo de tu consulta y tu teléfono. Detrás de el hay una persona escuchando lo que decimos y redirigiendonos al departamento correspondiente. Si hacemos caso a las indicaciones, llegaremos exactamente donde queremos ahorrándonos, en muchos casos, varios minutos de espera.Así que ya sabéis, cuidadín con lo que le decís al contestador. Jejejeje. Esto está hecho para que no le soltemos un rollo increíble al pobre teleoperador de turno y vallamos al grano.

  16. 16 José Ramón
    Lunes, 21 enero, 2008 en 1:01 pm

    Volviendo al ejemplo de Capitán, acabo de “hablar” con una centralita “inteligente”. Te va dando opciones: “Si desea tal cosa marque 1”, “si tal otra, marque 2”, etc. Lo que quiero no es exactamente “2”, y me espero al 3, al 4, al 5… Al final veo que lo que más se parecía a lo que yo quería era el 2, pero ya es tarde.
    Menos mal que, después de todas las opciones, si no has marcado ninguna, sale una persona. Una persona cabreada, pero persona. Y te manda a la sección correspondiente, que tú, imbécil, no has sabido seleccionar solito. Y allí vuelta a empezar con “1”, “2”, “3”… etc.
    Y acabas contando tu problema seis veces. Y cuando te toca el que de verdad te va a atender, se lo cuentas ya tan mal y tan desganado que no te atiende como debiera.

  17. Domingo, 24 febrero, 2008 en 1:21 am

    Hola solo queria decir que coincido mucho con el artículo; ade,ás me sirvio mucho para una tarea gracías ok. Saludos

  18. Domingo, 24 febrero, 2008 en 1:23 am

    Hola solo queria decir que estoy de acuerdo con lo que dice tu articulo gracías me sirvio mucho para una tarea ok Saludos (:-


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