10
Feb
08

Ellos bailando y yo en la cama

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En mi diario repaso de las ediciones digitales de los periódicos, me he encontrado en El Mundo una recopilación hecha por Julián Ruiz de las que para él son las mejores canciones de amor. La primera que figura en su lista es “The way you look tonight” cantada por Fred Astaire.

El poder evocador de la música y de las imágenes me han hecho hacer un viaje en el tiempo de 36 años y reencontrarme con mi imagen de cuando tenía 10. Cuando tenía esa edad, sufrí una hepatitis que me tuvo en cama algo así como dos meses, algo que uno no sabe hasta qué punto pudo influir en mi carácter. El hecho es que allí estaba, 24 horas en la cama un niño de 10 años al que se le trastocaron los horarios, los hábitos, la relación con los amigos…

En esos meses supongo que debí inventar unas formas de entretenimiento que no recuerdo bien, porque más allá de lo que se escuchaba por el patio (la familia del fotógrafo Pérez de Rozas es lo que tenía más próximo –hoy su hijo Emilio es periodista deportivo) mi contacto con el exterior era casi nulo. Tenía que estudiar para intentar no perder curso, lo que entonces lo hacía a través de las famosas fichas. El resultado fue que, cuando volví al colegio, llevaba veinte de ventaja en matemáticas y naturales y una cuantas de retraso en lengua. Se ve que por entonces tenía una inclinación científica que luego me dejé por el camino. Supongo que me entregue también a la lectura de los cinco y los siete, así como los tres investigadores de Alfred Hitchkock, aunque creo que estos últimos llegaron algo más tarde. Y jugaría con algo, pero no sé bien con qué, en aquella mesita como de hospital que tenía para comer, que mis padres habían comprado cuando mi hermana había pasado por la misma enfermedad.

En esos dos meses de lecho forzoso, tuve la suerte para mi entretenimiento de que en casa había una tele en desuso que aún funcionaba y que me pusieron en la habitación. Y ahí es donde surge Fred Astaire, ya que por aquel entonces, emitieron una serie de películas de Fred Astaire y Ginger Rogers que entraron a formar parte de mi elenco de personajes, con aquellos bailes continuos, su claqué, y esas historias almibaradas que se daban en sus películas. Tal vez tuve una sobredosis y por eso nunca me ha enganchado mucho el musical. Pero lo recuerdo con agrado y Fred Astaire y su partenaire siempre tienen ese huella indeleble en mis recuerdos. Ellos bailando y yo en la cama

(La foto es un poco anterior, pero así era más o menos por aquel entonces)


8 Responses to “Ellos bailando y yo en la cama”


  1. 1 José Ramón
    Domingo, 10 febrero, 2008 en 4:19 pm

    Se te reconoce en la foto.
    Recuerdo haber leído en las memorias de Cela que él tuvo tuberculosis (no sé en qué grado de infección y desarrollo) y también tuvo que guardar cama mucho tiempo. Y le dio por leer a los clásicos como una fiera. Es cierto que cada uno lleva dentro sus aficiones y su personalidad, y le son propias, pero una circunstancia externa las puede potenciar o entorpecer. La enfermedad de Cela le dio una formación literaria que quizá nunca habría tenido sin ella. O sí; ¿quién sabe? Y seguro que tu hepatitis cambió en lago tu personalidad y tu destino. ¿Por qué no? Todo computa, y a esa edad más.

  2. Domingo, 10 febrero, 2008 en 5:04 pm

    Yo recuerdo mis dolores de tripas que me tenían encamada y leía sin parar las novelas de los cinco…

    Guapísimo en la foto!

    Besicos

  3. Domingo, 10 febrero, 2008 en 6:50 pm

    Con tu edad yo rezaba para no coger la dichosa hepatitis, que la tuvo un amigo y me dijo mi madre que tenía que estar mucho tiempo acostado, sin darle apenas la luz y sin poder comer huevos. Ya te digo que rezaba para no verme en una de esas… ¡Ufff!
    Cuando ya más mayor las enfermedades dejaron de respetarme, recuerdo haber salido para urgencias más de una vez con un libro bajo el brazo. Así he combatido siempre las esperas médicas.
    Abrazos mackeros.

  4. Domingo, 10 febrero, 2008 en 7:02 pm

    “Supongo que me entregue también a la lectura de los cinco y los siete, así como los tres investigadores de Alfred Hitchkock”

    Toma ya, los mismo que leía yo de chico… pero unos once años más tarde, que son los que me llevas de ventaja, qué curioso, también había unos competidores de estos, los Hollister creo recordar… ^_^

  5. Domingo, 10 febrero, 2008 en 9:46 pm

    vaya, vaya, pero si es el baby capi haciendo la comuniòn. tengo que decir que estabas muy guapo y que tenias (o tienes) unas piernas de modelo, de verdad, no es pelotelo ni nada parecido, es la verdad. tenias que haber sido de chico un trasto o mas bien muy pillo por la mirada que tenias en la foto. yo no he tenido ninguna enfermedad de esa magnitud, lo unico que he parecido desde bebe era faringitis con 40º de fiebre y con unas flemas que mi madre me tenia que ayudar para explusarlas por la boca y por la nariz. las pasaba mas que putas e incluso ahora a mis 22 años la sigo padeciendo, pero ya no es lo mismo, ahora es como una gripe (por suerte mia).

    1 beso capi y un saludo para los demas.

  6. 6 Sonia
    Lunes, 11 febrero, 2008 en 10:57 am

    La verdad es que no has cambiado nada (tan guapo como siempre)… Por aquel entonces, yo también tenía una devoción a esos dos bailarines de los que hablas. Lo comento incluso en el capítulo de “Casablanca” de ese libro que todavía no me han publicado. Es curioso, pero creo que esa admiración que llegaba a límites irracionales, es la que me ha empalagado de tal forma que hoy en día no me atrae ningún musical. Ah! Además, cuando voy a comprar zapatos, observo con mucho detenimiento que en las suelas no hayan chinchetas enclavadas, ya sabes, por lo del ruido que tanto me gustaba hacer a los 13… Besos. Sonia

  7. Lunes, 11 febrero, 2008 en 12:30 pm

    A mi, para mis días de “encamamiento” mi madre me compraba algún Mortadelo o si había suerte uno de Asterix. Supongo que hoy en día las consolas serán lo que esté a la orden del día.

  8. 8 Andrés-Segundo
    Miércoles, 20 febrero, 2008 en 11:08 pm

    Soy de la misma opinion que jose ramon.
    Dos meses a los 10 años se hacen muy, muy, largos, casi igual que ahora.En el hospital, montones de veces y no recuerdo que me compraran nada de nada, será porque no había para comprar novelas ni tbo, en fin.


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