14
Feb
08

Jorge Alberto

(HOY SIN FOTO, PARA NO OFENDER)

Desde hace muchos años, hago a un personaje llamado Jorge Alberto, un mega-rico, mega-pijo insoportable, con teorías de lo más mezquinas sobre la vida y la sociedad. Con la típica forma de hablar de un pijo de antes, Jorge Alberto me ha acompañado en la radio, en eventos de empresas, etc., siempre con su concepción del mundo: ricos vs. pobres. Lo menciono porque el otro día el Duende de la Radio insistía en que debía incorporar al presonaje a un nuevo proyecto en el que andamos trabajando, pero me da un poco de pereza tener que dedicar parte de mi tiempo a desarrollar argumentos tan vergonzantes como este que os ofrezco como ejemplo:

“La envidia, ese sufrimiento que le produce a algunas personas lo que otros tienen o disfrutan, es algo verdaderamente mezquino. Se trata de un sentimiento típico de la clase media, de esa gente que, comparada con los verdaderamente ricos, no son más que unos pobres engañados por los gobiernos,  que les han convencido de que en lugar de pobres son clase media para mitigar cualquier tendencia revolucionaria.

En ese engaño, la gente de clase media cree poder llegar algún día al estatus del rico y eso es lo que abona esa envidia tan mezquina. El pobre sabe que es un sueño, una quimera; el de clase media cree en su ignorancia que puede llegar a ello.

Pero, además, ¿qué envidian de los ricos? ¿El dinero, los bienes materiales? Hay que ser corto de miras y tener ganas de complicarse la vida para sentir envidia de nosotros, porque, para los ricos, la vida es un proyecto lleno de dificultades que ellos nunca se va a encontrar.

La gente de clase media tiene la fortuna de enfrentarse con limitaciones a lo hora de tomar cualquier decisión en su vida. Por ejemplo, a la hora de comprar una vivienda, un rico tiene miles de opciones más entre las que elegir. Ellos no, saben que por encima de determinado dinero es inútil buscar, no porque no se atrevan a afrontar más riesgos, sino porque el banco les pone en su lugar.  Deben tener en cuenta aspectos tan tontos como la proximidad del metro, el número de habitaciones, los metros cuadrados, los gastos de comunidad… Nosotros, sin embargo, tenemos que elegir entre todas las opciones posibles, porque todas son viables, porque podemos comprar cualquier cosa en cualquier lugar del mundo. ¡Dios, qué angustia!

Si de lo que se trata es de ir a comer a un restaurante, en primer lugar, los ricos (normalmente conocidos) carecemos de intimidad. Se nos conoce, tenemos que charlar con el maitre, nos sacan aperitivos que igual ni nos apetecen… un incordio, vamos. Por otra parte, los restaurantes a los que nosotros vamos exigen un alto conocimiento de gastronomía. Platos con nombres muy largos, términos franceses, conversaciones con el somelier sobre el vino adecuado. El cocinero suele venir a preguntarnos, con lo que estás obligado a pasar una especie de examen sobre lo que has comido. Por otra parte, nosotros tenemos que comer con educación, ser capaces, por ejemplo,  de comer marisco con esas extrañas herramientas que te dan o pelar los langostinos sin usar los dedos.  ¡Quién pudiera elegir entre tres primeros y tres segundos y entrar y salir sin que nadie se fije en él!

Los coches son otro ejemplo de lo complicada que es nuestra vida. En primer lugar, tenemos que decidir cuál de los coches que tenemos vamos a utilizar, lo que te obliga a empezar el día con ciertos niveles de estrés. En segundo lugar, nuestros coches no son fáciles de manejar como los utilitarios que usa la clase media. Nada más sentarnos empieza el checkcontrol a testar todo el coche (normalmente lo hace en inglés o alemán), tenemos que aprender la usar el ordenador de a bordo, el climatizador, los controles electrónicos de los asientos, el navegador GPS… y, además, tenemos que ser capaces de conducir mucho mejor: un pobre, desde que ve algo raro hasta que llega con su coche tiene 10 segundos para reaccionar; nosotros diez décimas.

¿Y el amor?  Un pobre puede creer en el amor. Sabe que si una persona quiere estar con él es simplemente por eso: por él. Nosotros nunca lo sabremos. Siempre tendremos la duda razonable de si nos quieren por cómo somos o por lo que tenemos, si ligamos una noche por nuestra labia o por los asientos de cuero del deportivo. No podemos creer en el amor y tenemos que limitarnos a creer en sociedades.

Que tenemos las mejores casas, los mejores coches, que viajamos en las mejores condiciones a lugares de ensueño, que ganamos dinero aunque no queramos, que nuestras chicas son atractivas, que nuestros niveles de colesterol están provocados por dietas inimaginables de productos exquisitos… está bien, todo eso es cierto, pero, ¿quién en su sano juicio puede envidiarnos?”

Repugnantillo, ¿no? Pues existen, no con tanta pasta con Jorge Alnberto, pero existen.


11 Responses to “Jorge Alberto”


  1. 1 wallace97
    Jueves, 14 febrero, 2008 en 6:11 pm

    Capi, no es por nada, pero para mí que tiene razón. Ya me jode tener que buscar el yogur o las compresas que me han encargado entre más de cien distintos, en un lineal de veinte metros, y si me confundo me cae la bronca, como para tener encima que elegir coche o piso, qué coñazo.
    No les envidio. Además, tener problemas de dinero es una vulgaridad, todos los ricos los tienen. Los que no tenemos pasta nunca caeremos en semejante zafiedad. Digo yo que teniendo salud…

  2. Jueves, 14 febrero, 2008 en 8:16 pm

    ¿Quien en su sano juicio? Pues ninguno. El problema es que no estamos tan cuerdos como debiéramos. O eso me parece. Si tienes algo que comer cada día ya puedes estar dando gracias (a Dios, Alá, el Unicornio Rosa Invisible o a la Vida En Sí Misma, pero da gracias). Y entonces, sólo entonces, empieza a vivir dignamente. Y a amar, siempre.
    Buen post Capi 🙂

  3. Jueves, 14 febrero, 2008 en 8:32 pm

    Ya sabes el dicho “Era un hombre tan pobre tan pobre que solo tenía dinero”, y en ciertos momentos es verdad, lo que pasa que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

    Me gusta mi vida, llegar a fin de mes sin problemas es mucho más de lo que mucha gente desearía pero no quiero más dinero, con salud y una familia maravillosa ya me vale.

    Saludos.

    Si te gusta el cine pasaté por mi blog: http://blogs.hoycinema.com/jontorron

  4. Jueves, 14 febrero, 2008 en 10:40 pm

    Pues yo creo que esta parte del texto vale por todo lo demás:

    “Un pobre puede creer en el amor. Sabe que si una persona quiere estar con él es simplemente por eso: por él. Nosotros nunca lo sabremos.”

    Es preferible al todo el dinero del mundo,

    ¡mañana es viernes!

  5. 5 Sita K
    Viernes, 15 febrero, 2008 en 11:09 am

    ¡Qué pena me das George Albert! Sufro por tí. ¿Es que no sabes que existen secretarios que seleccionan las casas y te hacen es terrible y agotador trabajo? Chico, contrata a un chófer y acaba con ese insufrible estrés diario. Y respecto a lo del amor, cuando conozcas a una chica, lo primero, pregúntale sus apellidos para ver de qué familia es y, si no es de familia importante…¡corre en dirección contraria!, especialmente si está muy buena. Es la única forma de asegurarte.

  6. Viernes, 15 febrero, 2008 en 12:19 pm

    ufff. Al igual que Wallace creo que en parte tiene razón, pero siempre puedes contratar a alguien que elija por ti. Ademas seguro que culaquier “clase media” sabe mas de coches que tu, sabe fijarse en los detalles que te hancen comoda una casa mas que tu, sabe como divertirse más que tu y posiblemente se le levante mas también.

    A los pobres solo nos quedan diversiones mundanas como salir los fines de semana con nuestra chica (que si que sabemos que nos quiere por lo que somos) a hacer una rutilla con la moto, saltarse un día de verano el curro para ir a la playita, una barbacoa con los amigos (comida grasienta y colesterolosa), pillar un pedo en sábado por la noche, preparar tu mismo una cenita romántica y hacer el amor con alguien, que como he dicho antes, sabes por qué te quiere. Me compadezco de nosotros los mileuristas…

    Y tal como dice Aladeriva ¡Hoy es viernes! ¿Sentirán los ricos esa sensación de alegría ante un fin de semana lleno de posibilidades?

    Eso si, no le haría ningún asco a poder llegar a fin de mes todos los meses y poder cambiar de vehículo cada 4 o 5 años entre otras cosas(no pido tanto ¿Verdad?)

  7. Viernes, 15 febrero, 2008 en 1:12 pm

    No sufras, Capi. Piensa que, cuando escribes estas pijipaveces, estás marcando un fondo en el que resalte la forma de la gente normal.

    Abrazos mackeros.

  8. 8 Trini
    Viernes, 15 febrero, 2008 en 2:21 pm

    La pasta, en efecto, es muy útil para facilitar la vida: en circunstancias difíciles o trágicas, mal que nos pese a la vulgar clase media, los ricos sufren menos, porque tienen quién les solucione los turnos de las noches de hospital, por poner un único ejemplo. Morirse, se mueren igual, también es cierto, y a veces, de las cosas más tontas precisamente por ricos (no me veo yo falleciendo de una intoxicación porque se me haya ido la mano en el oro comestible de la ensalada). Habrá que ir reconociendo el mérito de los que seguro que viven estupendamente, como los Gates, pero dedican parte de lo que les sobra a ocuparse de los que no tienen nada, por muy afán propagandístico que pudieran tener, cosa que ignoro.

  9. Viernes, 15 febrero, 2008 en 2:22 pm

    Capi, me alegrará comprobar cuando ese proyecto vea la luz que ha primado tu buen criterio y ese personajazo no dispone de tiempo en él. Estoy contigo!

    1 abrazo.

  10. 10 Malos Pelos
    Viernes, 15 febrero, 2008 en 6:57 pm

    Pero puede darse el caso contrario, mi querido Javier, y me viene al pelo. Puede que uno piense que no le dejan realizarse por ser humilde, por ser excesivamente comedido en la limpieza de su atmósfera, por su poca dosis de culpabilidad en esto del cambio climático… y como la codicia es ciega…
    Y si no, que se lo digan a los políticos extremeños, como el de esta noticia que aparece hoy en el diario HOY, en donde uno de esos a los que la gente llama “sociolistos”, solicita poder contaminar más:

    http://www.hoy.es/20080215/regional/industria-pide-cambio-climatico-20080215.html#comentarios

    Ya véis, y es que, como dijo el torero al enterarse de la profesión del filósofo: “Hay gente pa’ to’…”

  11. 11 Andrés-Segundo
    Jueves, 21 febrero, 2008 en 2:42 pm

    Si algún día inventan la inmortalidad y estoy para verlo, entonces empezaré a cabrearme y a cagarme en todos los ricos, pero mientras tanto, con la mas absoluta certeza de que todos los que somos la palmaremos, ellos en su mundo y yo en el mío rezando para que no eliminen la jubilación.
    Ya me gustaría a mi ganar pasta aun sin querer ganarla, pero es lo que toca.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Sígueme en Twitter

Páginas

febrero 2008
L M X J V S D
« Ene   Mar »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
2526272829  

Suscripción

Suscripción por email

Comentarios recientes

Juliana en Odio el calor
Future en Mamma mía
lola en LUIS, LOS ZAPATOS Y EL BU…
Goomer35 en LUIS, LOS ZAPATOS Y EL BU…
Fabian en Odio el calor

Visitas desde el inicio

  • 546,696 Gracias a todos

a

Estadísticas

website stats

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter

Error: Twitter no responde. Por favor, espera unos minutos y actualiza esta página.


A %d blogueros les gusta esto: