Archivo para 29 junio 2008

29
Jun
08

BlogAsturias 2008

 

El viernes pasado estuve en Gijón invitado por El Comercio Digital para participar en Blog Asturias 2008. Fue una experiencia interesante en la que pudimos compartir puntos de vista y en la que, una vez más, pude comprobar lo poco que sé de todo esto. Ciertamente, lo único que puedo aportar en estos eventos es poco más que la experiencia personal de crear y mantener un blog, que por otra parte esta muy lejos de los que son populares y muy visitados, cómo a parftir de ahí nacieron La Carcajoda y El NOticiero, así como una serie de reflexiones sobre este nuevo medio de comunicación. Porque más allá de esto, mis conocimientos son más bien escasos.

Mi presencia consistió en una breve charla sobre mi experiencia en el mundo de los blogs y formar parte de una mesa redonda, moderada por Miguel Orense, en la que estaban Patricia Fernández y Begoña Puerta (Comparte mi moda), Víctor Ruiz (Barrapunto, Infoastro), Antonio Martínez Ron (Fogonazos), María de Alvaro (Jo Tía), Juan Neira (Largo de Café), Alberto Verdoy (Hipertextual) y Lucía Álvarez (Enredarte). Entre el auditorio estaban también Wicho (Microsiervos), Antonio Ortiz (Error500, Weblogs), Miguel Artime (Maikelnai’s blog), Guilllermo Carvajal (La brújula verde), Alejandro Lombilla (Fútbol de Lux) o Alma Fernández Borbolla (Webmaster libre), entre otra mucha gente que mi mala memoria me impide citar. Fue una mesa redonda bastante participativa y en la que las personas del auditorio plantearon bastantes preguntas.

De lo que pude escuchar en mi corta presencia, ya que llegué a la última sesión, puedo hacer algunas anotaciones. Cuando el blog quiere trascender más allá de una herramienta personal de comunicación, es decir, cuando nos enfrentamos ya a la posibilidad de desarrollos empresariales en torno al mundo del blog (y yo lo ampliaría a todos quienes desarrollan contenidos para la red) nadie acaba de tener del todo claro el modelo de negocio. Da la impresión de que hay una cierta coincidencia en cuanto a la posibilidad de que puedan desarrollarse esos modelos, pero siempre que se piense más allá del corto plazo. Vamos, que parece necesaria una estructura de costes muy ajustada unida a un cierto músculo financiero para poder adquirir tamaño y, a partir de ahí, optar a rentabilizar la actividad. 

En segundo lugar, y a pesar de la enorme expansión que ha tenido la blogosfera, creo que todos somos más o menos conscientes de que con honrosas excepciones, llegamos (yo sobre todo) a un universo muy limitado de personas y que hasta quienes ocupan un lugar muy destacado en este mundo de los blogs, suelen ser perfectos desconocidos fuera del ámbito especializado. Sin embargo, ese impacto “limitado” en cuanto a la proyección social de los bloggers, no quiere decir que no tengan capacidad de influencia en la sociedad. Muy probablemente, dicha capacidad la ejercen sobre un grupo de personas que a su vez gozan de cierto liderazgo en sus círculos profesionales y personales, lo cual puede actuar como un multiplicador de la influencia del blogger. 

Hubo también mucho debate en torno a los comentarios en los blogs: sí, no, moderarlos, no… Bajo mi punto de vista, esa es una opción del blogger. A mi me gustan y lo único que siento es no disponer del tiempo suficiente para retroalimentarlos. Por otra parte, me sentí muy orgulloso de todos los que entráis en este blog, por cuanto yo todavía no he tenido trolls merodeando por aquí. Eso habla muy bien de vosotros, así como del limitado impacto de este blog que ni siquiera es capaz de movilizar a un troll. En mi caso, siempre apruebo los comentarios y sólo una vez borré uno por su contenido insultante hacia un personaje público. Debo reconocer que he borrado algún otro accidentalmente, cuando wordpress lo pasa a la bandeja de spam y le he dado a borrar sin haberlo salvado previamente. 

Al margen de los contenidos de la mesa redonda, luego disfrutamos de un espicha de sidra y tomamos alguna copita. El sábado por la mañana disfruté de un magnífico paseo por Gijón, con unos 22 grados de temperatura y una brisa deliciosa, en compañía de Arturo J. Paniagua, Antonio Martínez Rom y Alberto Verdoy. Lo único malo es que, tal y como sospechaba, acabé quemándome por culpa del puñetero sol.

Foto tomada de aquí

 

25
Jun
08

Los espectadores de la huelga

¿Qué hace una persona mirando una pantalla que se ha ido a negro? ¿Qué hace alguien que comprueba que la cadena de televisión que quiere ver no emite nada? ¿Espera convencido de que se trata de un pequeño y pasajero problema técnico? ¿Se mantiene a la espera a pesar de que el problema técnico se prolongue horas y horas? ¿Es tal su fidelidad a la línea editorial de la cadena que, aunque no le ofrezcan programa alguno, se mantiene fiel a la no programación del día? Me pregunto todo esto porque Telemadrid ha estado 24 horas de huelga y su emisión era una pantalla negra, eso sí, con el logo de la cadena y un texto que informaba de la huelga como única imagen visible. Es posible que alguien leyera el texto una y otra vez, incrédulo, hasta conseguir caer rendido del sueño. Pero más allá de los insomnes, uno imaginaría que nadie se mantendría viendo el canal. Pues bien, la empresa que realiza las mediciones de audiencias dice que en ese horario hubo una audiencia media del 0,7%, lo que representa un total de 9.000 personas.

Las mediciones de audiencias siempre nos han ofrecido datos sorprendentes como este.  Recuerdo que cuando trabajaba en Radio Nacional, hubo un tiempo en que uno de sus directivos, en contra de la práctica habitual, me pasaba el desglose del EGM, en el que se podían comprobar datos tan sorprendentes como que, por ejemplo, en una oleada la audiencia de nuestro programa en la provincia de Ávila fuera igual a cero, algo tan absurdo como que ayer Telemadrid fuera vista por 9.000 personas de media en la programación de tarde y el prime-time. Ya sé que se trata de mediciones a partir de muestreos, pero las empresas harían muy bien en pulir sus datos antes de hacerlos públicos.

Es curioso que el EGM, un estudio que a veces ofrece unos errores de un calibre inimaginable, sea descalificado habitualmente por los profesionales del medio (cuando les va mal) pero sin que realicen el menor análisis crítico de las cifras. Cuando a mi me las pasaron, tal vez por haber sido responsable de estudios de mercado en Repsol, me dediqué a hacer un estudio, no demasiado profundo por otra parte, y encontré más de veinte cifras que eran para que les salieran los colores a los responsables del EGM. Como en algunas zonas las muestras para el estudio son muy bajas, a medida que acercas la lupa e intentas desglosar la audiencia por provincias, días y horas, las barbaridades van apareciendo una tras otra. Pero el problema es que los datos globales acaban dando cabida también a esa barbaridades y puede hacer que dos respuestas a los cuestionarios en un lugar determinado te adjudiquen o quiten varios miles de oyentes. Pero nunca he conocido en la radio a ningún directivo que se haya puesto en serio con este análisis y que haya enfrentado al EGM con su colección de barbaridades. Lo único que hacen es poner a parir al instrumento cuando les va mal y utilizar sus datos para la publicidad cuando les va bien. A mi no me vale lo del error global del más menos tanto por ciento, porque si tu muestra no te permite extrapolar determinadas informaciones, lo que uno debe hacer es no dar esa información sin base suficiente, en lugar de ofrecerla y luego ampararse en errores estadísticos.

Como los 9.000 de Telemadrid de ayer. Claro que si tú eres uno de ellos, pues nada háznoslo saber en los comentarios y sobre todo dinos qué se siente viendo la pantalla en negro durante tanto tiempo. Igual nos sirve de terapia. Sobre todo porque para lo que hay que ver…

22
Jun
08

Mi fe en la selección

Os reproduzco el artículo que he publicado hoy en El Mundo.

“El Mundo me ha pedido un artículo en el que defendiera las posibilidades de la selección española de ganar a la italiana en los cuartos de final del europeo, convencidos de que, en cuanto me pusiera mi brazalete de Capitán, iba a ser capaz de transmitir entusiasmo a la tropa.

 

Hasta la fecha, la selección ha desplegado un juego más que digno, con algún bachecillo en el desarrollo de los partidos, pero ha mostrado el descaro de un equipo joven similar al de la también joven ministra de Igualdad, Bibiana Aído, con la diferencia de que ella mete goles en propia puerta y la selección lo ha ido haciendo en la contraria. Sin embargo, y a pesar de su juventud, a los jugadores les hemos ido transmitiendo nuestros temores ancestrales: la maldición de cuartos, el poderío italiano, nos bloqueamos en los momentos importantes, no sabemos competir… Para evitar que todos esos temores acaben atenazándoles, sugiero una táctica psicológica, consistente en recurrir a la estrategia política de moda: el uso del eufemismo como forma de enmascaramiento de la realidad.

 

Si al trasvase le llamamos movimiento de recursos hídricos en las cuencas internas, si al decrecimiento lo definimos como crecimiento negativo y al déficit superávit con signo contrario, si  darse de leches dentro de un partido político es el encuentro de distintas sensibilidades en el seno de la organización, o si a la crisis económica nos referimos como desaceleración significativa, el uso de esta estrategia en el terreno deportivo puede marcarnos también la senda del éxito.

 

Con la técnica del eufemsport, en lugar de hablar de Italia, que inspira temor, nos referiremos al equipo transalpino, lo que tal y como están los conocimientos de geografía en nuestra juventud posiblemente despiste a más de uno. Alternativamente, podríamos denominarles como los churris, versión españolizada y chikilicuatrizante de Azzurri, algo que puede dar mucha confianza a los chicos: “alucinan los churris si creen que van a poder ganarnos”. Eufemsporticamente, en lugar de referirnos a la selección italiana como cuatro veces campeona del mundo, afirmaremos que jugamos contra los catorce veces perdedores del mundial, una forma igual de exacta de interpretar la historia, pero que transmite sensaciones bien distintas. Frente a quienes afirman que el juego de Italia va creciendo a medida que avanza el campeonato, nosotros diremos que su rendimiento decrece negativamente (no olvidemos que menos por menos es más). En definitiva, quién puede temer al equipo transalpino, más conocido como los churris, catorce veces perdedores del mundial, cuyo juego está decreciendo negativamente desde que ha empezado el campeonato.

 

Por si fuera poco, siempre podremos recurrir a trucos para cargar de emotividad el partido. Así, convendría que todos los jugadores salieran al campo con una estampita del Luis Enrique sangrante del 94 (cuando Tasotti le rompió la napia), con un lema impreso: “vamos a ganar por narices”. Por otra parte, si alguien teme la protección vaticana de la que pueda disfrutar Italia, recordemos que Benedicto XVI es alemán y que reza por los germanos. Además, sólo hace falta pensar que Gatusso es una referencia en Italia para convertir a Aragonés en cura y conseguir la protección divina para el equipo.

 

Creo haber diseñado una estrategia infalible. Si aún así nos eliminan, siempre nos quedará el consuelo de culpar al PP, que ha descentrado a los muchachos al celebrar su congreso en el fin de semana de los cuartos de final. Tremenda inoportunidad.”

 

 

18
Jun
08

La memez y las puertas del campo

En el pasado se acuñó aquella famosa frase de “no es posible poner puertas al campo”. Pues bien, la mentecatez de los políticos, sí esos mismos que hace poco apostaron por los biocombustibles y ahora se escandalizan de la subida del precio de los alimentos, pretende poner puertas al campo más extenso hasta ahora conocido, el de internet. El aspirante a Napoleón contemporáneo, Sakozy, ha lanzado una batalla con su ejército de leyes contra el intercambio de archivos en internet. La idea es avisar a los “malos” cuando se conozca su conducta desviada y, en el caso de que el acto de constricción no les lleve por la senda del bien, acabarían con la suspensión de de la conexión a la red. Un acto legislativo, este de Sarkozy, en el que, siendo mal pensados, parece que el poder público se utiliza en beneficio personal: Sarko se convierte así en príncipe de los derechos de su amada, Carla Bruni, y de la corte a amigos de ese mundo de la cultura, que, en defensa de la misma, quieren que se prohiba su difusión si no están de por medio los euros.

 

Son tan presuntuosos que creen que las descargas de internet son ventas perdidas. No han entendido todavía que la gran mayoría de las descargas proceden de gente que jamás compraría su obra. Pero bueno, dejémosles en su pavoneo, que la ensoñación es un camino como cualquier otro en la búsqueda de la felicidad.

 

Nuevamente, los estados legislan en favor de unos pocos, muy pocos, pero con mucha capacidad de influencia como constatamos un día sí y otro también. Si la presunta sociedad de la información y el conocimiento es capaz de intentar poner puertas al campo más amplio de información que ha existido en la historia, vamos sin duda por muy mal camino. ¿Va a montar Francia una estructura de “espionaje” electrónico y un entramado judicial para vigilar el comportamiento de más de 60 millones de personas? ¿O es simplemente un brindis al sol para quedar bien con los amiguitos pesados: Sarko esto no puede ser, Sarko van a acabar con mi negocio, Sarko que tu chica se va a arruinar…? No es por nada, pero por usar un poquito el recurso de la demagogia, es una vergüenza que mientras los transportistas o los pescadores ven como se racanea en Europa para darles una pequeña ayuda que les permita seguir adelante con su negocio, el estado está dispuesto a poner en marcha un operativo de una dimensión espectacular (si se quiere que funcione) para proteger a esos pobres diablos que llevan una vida horrorosa de papel couché. Manda güevos y qué bonito es ser un poco demagogo de vez en cuando.

 

En el supuesto de que el proyecto salga adelante y que se empiece a desconectar gente de internet se abre un interesante debate en el que don Sarko no sé si habrá pensado. Hoy son muchos los proyectos de todo tipo y de todos los sectores que hay llevado una gran inversión a internet. Si, como consecuencia de la aplicación de esa ley, resulta que la gente no deja de descargar archivos, empiezan a desconectar usuarios y el mercado potencial de internet decrece para alguna empresas, ¿tendremos derecho a protestar? ¿Podremos reclamar daños y perjuicios a los autores o una parte de sus derechos? Por poner un ejemplo, nosotros en Mobuzz hemos hecho una inversión, estamos llegando a un mercado y de nuestra audiencia en internet va a depender la viabilidad económica de nuestro proyecto. Si, es una hipótesis, nuestro programa en francés perdiera descargas porque desconectan a parte de nuestros espectadores, ¿a quién reclamamos nosotros? Es sólo un ejemplo tonto, pero por reducir el asunto al absurdo, si en Francia desconectaran a los millones de “piratas” serían muchas las empresas que verían comprometidas sus inversiones en la red, empresas de todo tipo, algunas de las cuales verían comprometida su supervivencia, provocando un daño económico enormemente superior al supuesto lucro cesante de los autores que se dice proteger. Porque es que, además, los malos malísimos que se descargan archivos suelen ser los usuarios más activos y consumidores de mucho más que canciones y películas en la red.

 

Creo que en Francia debería hacerse un llamamiento al colectivo de internautas para proceder a una descarga sistemática de archivos en el momento en que entre en vigor la ley. Objetivo: poner a prueba la capacidad del estado para hacer realidad la desconexión de millones de usuarios que han decidido ser delincuentes. Que les envíen millones de advertencias, que sigan descargando, que les envén millones de segundos avisos y que desconecten a millones de franceses de internet. Porque el objetivo debe ser convertir esta batalla de don Sarko en el Waterloo de quien cree que puede ser emperador de la red.

 

No entro, deliberadamente, porque hay gente que sabe mucho más que yo, en la complejidad técnica del asunto, en cuestiones como el uso de la línea por múltiples usuarios, qué pasa en las redes wifi, la necesidad de demostrar la protección de los archivos descargados, no sé, cuestiones que se me ocurren a mi que no sé un pimiento de todo esto y que, por tanto, no deben ser más que las primeras gotas del mar de dudas legal que puede generar la cuestión.

17
Jun
08

Delito contra el recuerdo

 

Parece que Estepona es  a la operación Astapa lo que Marbella fue a la operación Malaya. Una vez más la sombra de la corrupción urbanística oscurece la costa de Sol, una costa que antaño fue un lugar delicioso y que entre unos y otros han convertido en una calle de decenas de kilómetros con ladrillo a un lado, ladrillo al otro, ladrillo hasta donde alcanza la vista y casi ladrillo en el mar. 

 

La primera vez que visité la Costa del Sol fue hace unos 35 años y pasé allí los veranos de mi infancia, mi adolescencia y mi juventud temprana. Iba a una urbanización que estñá a unos ocho kilómetros de Estepona, unas construcciones que nunca ganarán un premio de arquitectura, y allí compartía el largo verano con mi abuela, que disfrutó de aquella costa durante toda su vejez. Recuerdo cómo desde la terraza de aquel apartamento se veía el mar, Gibraltar, y hasta la costa africana en los días más claros. Recuerdo también cómo al otro lado de la carretera, el terreno que llevaba hasta el mar tenía a algunos caballos pastando alrededor de un antiguo torreón que imagino debía tener un carácter defensivo. Al lado de la playa, había una casa cuartel de la Guardia Civil, que no tardaría mucho en ser abandonada.

 

Alrededor de aquella urbanización, había campo, más campo, caminos de tierra y un poco más allá la barriada de Cancelada, una barriada de gente humilde, que aprovechaba la llegada de los turistas nacionales en el verano a los apartamentos para sacarse un dinerito extra prestándoles servicios. Nos conocíamos casi todos, las familias repetían año tras año y de allí salieron un montón de parejas que, al cabo del tiempo, volverían para llevar allí a sus hijos.

 

Recuerdo también cómo íbamos a comprar a las huertas que estaban en los alrededores y disfrutábamos de unos productos fantásticos, que los agricultores vendían a un precio muy superior al que normalmente obtenían y que, aún así, a nosotros nos salían a un precio estupendo. De hecho, todavía recuerdo el sabor de aquellos tomates, un sabor que persigo y que en rara ocasión consigo ni tan siquiera por aproximación. 

 

La playa era una playa imposible, de piedras y algas y para tener oportunidad de bañarte sin dejarte los pies tenías que desplazarte un par de kilómetros que era donde había alguna playa con más arena. Eso era entonces Estepona. Hoy, cuando vuelvo por esa zona no la renozco. De la vista de aquella terraza queda un trocito enmarcado de mar, un marco de las edificaciones que se han hecho entre la carretera y el mar, algunas a escasos diez metros de la orilla. Los campos han sido plantados de edificios, algún campo de golf, hoteles y más hoteles y ya sólo puedes comer los mismos tomates insípidos de gran superficie. Estepona enlaza con San Pedro, que los hace con Marbella, que lo hace con Fuengirola… lo que fue una carretera convertida en calle en la que un cartelito o una mole como las que puso Gil en Marbella avisa del cambio imperceptible de municipio. Y si se te ocurre irte hacia el interior te das cuenta de que los bosques de antaño lo son hoy de apartamentos de estilo andaluz.

 

En Cancelada van al médico las mismas clases populares de antaño y una legión de residentes de fuera que pasean sus ropas de marca, hasta el punto de que los médicos ya tienen que hablar inglés para poder relacionarse con sus pacientes.

 

A cualquiera con medio dedo de frente se le ocurre que detrás de tantos miles de operaciones urbanísticas no todo puede ser honrado y que, cuanto menos, muchos han mirado para otro lado y otros cuantos habrán puesto el cazo. No sé si de esta operación saldrán pruebas de corrupción (imagino que sí), ni si de ella se derivarán acciones judiciales y encarcelamientos. Pero lo que sí sé es que el destrozo brutal que se ha hecho de esa costa debería llevar a los responsables municipales (¿tendrán competencias los autonómicos?) por lo menos al destierro. Por lo menos, son culpable de un delito contra el recuerdo. Cuánta barbaridad en aras de la creación de riqueza, de una riqueza que han acumulado unos pocos y que hace que hoy los vecinos de toda la vida de Cancelada tengan un médico que entiende mejor el inglés que su precioso andaluz cerrado.

 

15
Jun
08

El lenguaje de la Ministra de Igualdad

La ministra de Igualdad va a dar mucho de sí en esta legislatura. Ojalá que, dentro de cuatro años (si llegamos al final de la legislatura) podamos hacer una balance positivo de su gestión, por mucho que sus inicios no estén resultando nada prometedores. La igualdad, en la interpretación reduccionista que de ella hace este ministerio (sólo parece contemplar la igualdad de género) es un objetivo deseable, que debe poner fin a muchas injusticias que todavía hoy existen en nuestra sociedad en relación con la mujer. Sería bueno, no obstante, que en el camino seamos capaces de enfocar correctamente la cuestión y que el hecho de nacer varones no sea una especie de estigma que señale al hombre como presunto culpable de no sé cuantas barbaridades en su comportamiento.

 

Habla de concepto reduccionista de igualdad, porque me parece que en la España de hoy sigue habiendo muchos otros terrenos donde la desigualdad campa a sus anchas, sin que parezca que ello deba ser objeto de este ministerio. Hay desigualdades regionales patentes, desigualdades sociales, desigualdades educativas, desigualdades… muchas de ellas que siguen caminos ascendentes y que, de confirmarse la crisis económica en los peores pronósticos, van a acrecentarse todavía más. Pero que estos otros temas de igualdad merezcan el mismo foco que de la igualdad de género es una discusión en la que no quiero entrar hoy.

 

Me sorprende mucho el énfasis que pone el Presidente Zapatero en este tema, la importancia que en sus discursos tiene el asunto de la igualdad, y la forma en que decidió quién iba a ser la ministra. Puede que yo sea un tipo raro, pero si yo fuera presidente (aprovechemos para recordar a Tola) y le diera mucha importancia a la igualdad, pondría un especial cuidado en seleccionar a la persona a la que le encomendaría esa responsabilidad. Intentaría dársela a alguien de mi especial confianza, a una persona de una eficacia de mostrada, por cuanto entiendo que es uno de los objetivos importantes de la acción de mi gobierno. Pues bien, a tenor de lo que ha declarado la ministra en repetidas ocasiones, el presidente y la ministra no se conocían, al punto que ella misma ha dicho que cuando le llamó el presidente creía que era una broma, por cuanto su relación con él era inexistente. Que si Chaves le había hablado muy bien de ella, que es una persona que vale mucho le había comentado más de uno, eran argumentos más que suficientes para la persona que iba a asumir uno de los compromisos en los que más empeño dice tener el Presidente. Pues vale, así sea. 

 

Algo que me parece importante, también, es que en algo que afecta tan íntimamente a la sociedad y a las personas que la componemos, el discurso de quien quiere avanzar en la igualdad de género sea inteligible para la gente. Su discurso con constantes referencias a la transversalidad del ministerio, los nuevos roles de los hombres en un nuevo modelo de masculinidad para el siglo XXI, el eje vertebrador de la sociedad debe ser la corresponsabilidad… son expresiones que utiliza la ministra que quienes nos dedicamos a la información y la gente con un determinado nivel de formación entienden más o menos, pero que a la mayor parte de la población le suena a un lenguaje ajeno. Así difícilmente va a conseguir que cale su mensaje en casi nadie. (Recomiendo ver el video de mi post anterior sobre el tema para valorar ese lenguaje ministerial).

 

Sus empeños en defender sus “miembras” es otro de esos errores de libro. Primero dijo que fue un lapsus, luego se empeñó en acuñar el término, y al final acabó diciendo que que la academia había aceptado “fistro” o “guay” (anglicismos según ella) y que, por tanto, porqué no aceptar “miembra”.  El error de libro no es el asunto en sí, que no debería pasar de la categoría de anécdota, si el empeño en insistir posteriormente en el asunto, lo que le acaba convirtiendo en objeto de mofa, chiste e indignación y le convierte en una ministra que transmite la idea de estar inmersa en batallas de cuarto nivel. Este empeño sólo se entiende en el entorno de una estrategia del sibilino Rubalcaba (“claro que sí, Bibiana, tú insiste en lo de miembra) para distraer la atención de las movilizaciones de transportistas, agricultores, etc. o de la crisis que él mismo y hasta Solbes ya han mencionado.

 

En su blog, le agradecemos a la ministra que haga un esfuerzo por actualizarlo, ha explicado el asunto del teléfono. Esperaba más profundidad y mejores argumentos, pero supongo que la escasez de tiempo para escribir debe ser la razón de ello. En fin, ministra, a pesar de compartir el espacio en wordpress no creo que me leas, pero espero que esta aproximación crítica a tus primeros pasos sean de cierta utilidad para recticar un tiro que debería dar en la diana.

11
Jun
08

Determinación intermitente

 

Si bien últimamente me estoy mostrando muy critico hacia el gobierno socialista, normalmente uno suele ser especialmente critico con quienes gobiernan porque son los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones, creo que en el asunto de la huelga de transportistas han tomado una decisión adecuada. No me refiero al paquete de medidas negociadas con una parte del sector, si no a la actitud que han mantenido con respecto a los piquetes “informativos”. 

 

El derecho de los transportistas a la huelga ha primado en los dos primeros días de la misma. Ha habido un alto grado de tolerancia con la acción de los piquetes y hasta con los bloqueos parciales de las ciudades, algo que se ha producido mientras los representantes del sector estaban en la mesa de negociación. Una huelga como esta, sin embargo, acaba enfrentando dos derechos: el de los movilizados y el de unos ciudadanos que se ven enfrentados a graves inconvenientes y que incluso han vivido el temor a un desabastecimiento que ha hecho que se produjeran problemas en las gasolineras o que los mercados centrales empezaran a ver peligrar la capacidad de suministrar alimentos frescos en los próximos días. Yo creo que el gobierno ha permitido que se hiciera patente la protesta, pero, llegados a un determinado momento, ha tenido que hacer uso de una autoridad que los ciudadanos le cedemos y priorizar a la gran mayoría de los ciudadanos frente a un grupo de profesionales que se movilizan en defensa de sus reivindicaciones.

 

Por ese motivo, creo que el ministro del Interior ha hecho bien en ordenar a las fuerzas de seguridad que disuelvan los piquete de unos trabajadores que no podrán decir que no se les ha permitido manifestarse y a los que, en mi opinión, no se les puede permitir que pongan en jaque el ritmo del país. No se trata aquí de juzgar si sus reivindicaciones son  más o menos justas, por cuanto creo que muchos comprendemos la difícil situación que viven, en especial, los trabajadores autónomos del transporte. Se trata de que en la colusión de dos derechos, en un momento determinado el gobierno está para eso, para tomar decisiones. Sólo espero que reine la cordura y que esto no derive en hechos más graves, que creo que no ayudarían en nada a los transportistas en su estrategia de lucha. En otro conflicto, el de los pescadores, se han producido también enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los trabajadores y hemos visto algunos heridos como consecuencia de ellos. Desconozco si en este caso se estaba produciendo efectos como los derivados de la acción de los transportistas, pero lo que sí está claro es que el gobiernos ha decido demostrar que la autoridad existe y que no va a tolerar que se alarguen situaciones que están trasladando una seria preocupación, además de incomodidades, a la mayoría de los ciudadanos.

 

Sólo espero que en las próximas horas impere la cordura y que no sea este el inicio de un conflicto de mayores proporciones, sino el reencauzamiento de una protesta a la que tienen derecho los trabajadores, pero que no puede poner patas arriba los suministros que necesitamos los ciudadanos. Una vez más echamos de menos una ley de huelga a la que ningún gobierno ha sido capaz de enfrentarse, que regule las situaciones y que no deje al albur de decisiones de el momento la evolución de los acontecimientos.

 

No estaría nada mal que el gobierno enfrentara con igual determinación otras cuestiones, como por ejemplo su desaceleración o nuestra crisis. Pero sufre de determinación intermitente.  Porque hoy, en el Senado, Zapatero ha vuelto otra vez  al runrún del “pío, pío que yo no he sido”, que ha sido el mercado del petróleo o el Banco Central Europeo. O usted, señor presidente, que vive seducido por la imagen que le devuelve el espejo. Pero no se engañe, que hay espejos que devuelve una imagen distorsionada.

 

 

 




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