15
Jun
08

El lenguaje de la Ministra de Igualdad

La ministra de Igualdad va a dar mucho de sí en esta legislatura. Ojalá que, dentro de cuatro años (si llegamos al final de la legislatura) podamos hacer una balance positivo de su gestión, por mucho que sus inicios no estén resultando nada prometedores. La igualdad, en la interpretación reduccionista que de ella hace este ministerio (sólo parece contemplar la igualdad de género) es un objetivo deseable, que debe poner fin a muchas injusticias que todavía hoy existen en nuestra sociedad en relación con la mujer. Sería bueno, no obstante, que en el camino seamos capaces de enfocar correctamente la cuestión y que el hecho de nacer varones no sea una especie de estigma que señale al hombre como presunto culpable de no sé cuantas barbaridades en su comportamiento.

 

Habla de concepto reduccionista de igualdad, porque me parece que en la España de hoy sigue habiendo muchos otros terrenos donde la desigualdad campa a sus anchas, sin que parezca que ello deba ser objeto de este ministerio. Hay desigualdades regionales patentes, desigualdades sociales, desigualdades educativas, desigualdades… muchas de ellas que siguen caminos ascendentes y que, de confirmarse la crisis económica en los peores pronósticos, van a acrecentarse todavía más. Pero que estos otros temas de igualdad merezcan el mismo foco que de la igualdad de género es una discusión en la que no quiero entrar hoy.

 

Me sorprende mucho el énfasis que pone el Presidente Zapatero en este tema, la importancia que en sus discursos tiene el asunto de la igualdad, y la forma en que decidió quién iba a ser la ministra. Puede que yo sea un tipo raro, pero si yo fuera presidente (aprovechemos para recordar a Tola) y le diera mucha importancia a la igualdad, pondría un especial cuidado en seleccionar a la persona a la que le encomendaría esa responsabilidad. Intentaría dársela a alguien de mi especial confianza, a una persona de una eficacia de mostrada, por cuanto entiendo que es uno de los objetivos importantes de la acción de mi gobierno. Pues bien, a tenor de lo que ha declarado la ministra en repetidas ocasiones, el presidente y la ministra no se conocían, al punto que ella misma ha dicho que cuando le llamó el presidente creía que era una broma, por cuanto su relación con él era inexistente. Que si Chaves le había hablado muy bien de ella, que es una persona que vale mucho le había comentado más de uno, eran argumentos más que suficientes para la persona que iba a asumir uno de los compromisos en los que más empeño dice tener el Presidente. Pues vale, así sea. 

 

Algo que me parece importante, también, es que en algo que afecta tan íntimamente a la sociedad y a las personas que la componemos, el discurso de quien quiere avanzar en la igualdad de género sea inteligible para la gente. Su discurso con constantes referencias a la transversalidad del ministerio, los nuevos roles de los hombres en un nuevo modelo de masculinidad para el siglo XXI, el eje vertebrador de la sociedad debe ser la corresponsabilidad… son expresiones que utiliza la ministra que quienes nos dedicamos a la información y la gente con un determinado nivel de formación entienden más o menos, pero que a la mayor parte de la población le suena a un lenguaje ajeno. Así difícilmente va a conseguir que cale su mensaje en casi nadie. (Recomiendo ver el video de mi post anterior sobre el tema para valorar ese lenguaje ministerial).

 

Sus empeños en defender sus “miembras” es otro de esos errores de libro. Primero dijo que fue un lapsus, luego se empeñó en acuñar el término, y al final acabó diciendo que que la academia había aceptado “fistro” o “guay” (anglicismos según ella) y que, por tanto, porqué no aceptar “miembra”.  El error de libro no es el asunto en sí, que no debería pasar de la categoría de anécdota, si el empeño en insistir posteriormente en el asunto, lo que le acaba convirtiendo en objeto de mofa, chiste e indignación y le convierte en una ministra que transmite la idea de estar inmersa en batallas de cuarto nivel. Este empeño sólo se entiende en el entorno de una estrategia del sibilino Rubalcaba (“claro que sí, Bibiana, tú insiste en lo de miembra) para distraer la atención de las movilizaciones de transportistas, agricultores, etc. o de la crisis que él mismo y hasta Solbes ya han mencionado.

 

En su blog, le agradecemos a la ministra que haga un esfuerzo por actualizarlo, ha explicado el asunto del teléfono. Esperaba más profundidad y mejores argumentos, pero supongo que la escasez de tiempo para escribir debe ser la razón de ello. En fin, ministra, a pesar de compartir el espacio en wordpress no creo que me leas, pero espero que esta aproximación crítica a tus primeros pasos sean de cierta utilidad para recticar un tiro que debería dar en la diana.


13 Responses to “El lenguaje de la Ministra de Igualdad”


  1. Domingo, 15 junio, 2008 a las 9:01 pm

    Parece que cuando hablamos de igualdad, sólo nos referimos a terminología barata, paridad en listas y empresas y poco más.
    Pero al final, no se llega a profundizar.
    Espero que con las próximas generaciones, esto se vaya corrigiendo..

  2. Domingo, 15 junio, 2008 a las 9:34 pm

    ¿Que se puede esperar de un Gobierno que dice que la paridad es que haya 9 ministros y 7 ministras?¿Que se puede esperar de un Gobierno que dice que la paridad es que si un hombre pega a una mujer son 4 meses de carcel pero si una mujer pega a un hombre son dos? No defiendo ni defenderé la violencia entre hombres y mujeres, pero si quieren igualdad, que sea para todos.

  3. Domingo, 15 junio, 2008 a las 9:50 pm

    Lo único que creo que está consiguiendo de momento la ministra es ponerse al “género” masculino en contra, porque yo por lo menos me siento menospreciado por sus comentarios, que me intentan colocar como un ser sub-evolucionado o algo por el estilo.

    Si existe preocupación en el Gobierno por temas de igualdad es porque no se han pasado por las universidades de este país. Porque en ellas verán que la que está llamada a ser la élite de nuestra sociedad en las próximas generaciones está formada mayoritariamente por chicas, por mujeres que dentro de veinte, treinta años coparán consejos de administración, grupos de investigación, bufetes, y seguramente ministerios.

    No hay que forzar la máquina, el camino hacia la igualdad de sexos es lento, pero lo debe recorrer la sociedad por ella misma, no porque lo impongan las leyes.

  4. 4 daniel
    Domingo, 15 junio, 2008 a las 10:24 pm

    Ya que hablamos de igualdad, que las mujeres que no son hijas de alcaldes influyentes ni cuentan con el favor de un partido puedan llegar por méritos propios a ser ministras. Si esta señora está donde está por cuestiones de cupo…mal vamos.
    Yo voto por Sonia para ministra…Besos Sonia, y saludos pal Capi y demás miembros.

  5. Lunes, 16 junio, 2008 a las 12:32 am

    Como alguien dijo antes, “esta señora en vez de ser un cargo ministerial, es una carga ministerial”.

    Eso sí, debo reconocerle que la crítica que puse en su blog ( http://bibianaaido.wordpress.com/2008/06/11/un-telefono-para-hombres/#comments ) no ha sido, hasta este momento, ni eliminada ni modificada.

    Me quedo con una idea: ese ministerio sólo puede mejorar, porque lo que es empeorar… difícil, difícil.

  6. 6 Sonia
    Lunes, 16 junio, 2008 a las 8:19 am

    ¡Hola Javier! Sigue siendo un desastre la gestión de esta mujer, y aunque no discrepo con ella cuando piensa que la violencia de genero es el primer tema a tratar (naturalmente sin pretender quitarle importancia a tantos otros referentes a la igualdad), creo que la manera de enfocarlo nos está alejando de sus “buenas” pero muy ineficientes estratégias para solucionarlo.
    No sé que estudios se necesitan para ser ministro o ministra, Daniel (como broma, me ha encantado). A veces pienso que a esos cargos van a parar todos los incompetentes de la sociedad. Llegan por enchufe, permanecen por oposiciones (memoria no les falta, sin embargo, la pierden al llegar al poder y 10 minutos después de haber hecho promesas), carecen de capacidad cognitiva y lo que es más grave, se olvidan de cómo ejercitarla. Un cargo de este tipo, Daniel, requiere de una vanidad muy, muy grande que yo no poseo. Las ganas no me faltarían, cuando se trata de luchar por aquello que creo justo, pero el hecho de ser siempre el punto de mira, aunque mi gestión fuese la ideal, me quitaría algo que creo que es mucho más importante: el derecho a la vida privada. Creo que a la ministra le harán falta somniferos en el futuro. La pobre no sabe donde se ha metido y las todavía más pobres que siguen siendo amenazadas, deberan rezar para que su maridos, “maltaratadores o no”, les dé por llamar por teléfono y confesarse antes de pegarle una paliza o matarla. ¡Que Dios nos siga ayudando porque lo que es Bibiana, mal lo tenemos! Besos para Javier y Daniel y saludos a los demás.

  7. 7 jemarba
    Lunes, 16 junio, 2008 a las 8:59 am

    De verdad, yo no quiero ser “igual”, ni siquiera mentalmente a este tipo de personas, vamos, ni por el “forro”. Al cabo de cuatro años, si sigue por estos “derroteros”, llegará, como decíamos de jóvenes, los que ahora estamos en el umbral de la tercera edad, a “dar con la cabeza en un pesebre”, (aunque a lo mejor ya lo ha conseguido. En fin, ¡con estos bueyes, tenemos que arar!.

  8. 8 Javi
    Martes, 17 junio, 2008 a las 6:35 pm

    Yo llevo esperando desde el 11 de junio para q me “modere” un mensaje. Critico pero sin faltar al respeto. Y vale que no puejda actualizar ni entrar ni nada. Pero si hay mensajes moderados del 15 de junio…

  9. 9 Miguel
    Viernes, 20 junio, 2008 a las 5:14 pm

    Me gustaría hacer dos aclaraciones muy importantes.
    El género es una cuestión gramatical, lingüística. En español, los sustantivos tienen género. En otros idiomas esto no es exactamente así. En cambio, en todos los países del mundo ocurre que las personas tienen sexo, es decir, o tienen vagina o tienen pene (descontando los casos de hermafroditismo, cosa muy inusual, pero posible). Además, por más que existan las operaciones de cambio de sexo y las terapias hormonales, en cada célula del cuerpo de cada individuo hay una información genética en los cormosomas, que guarda alguna relación con la reproducción humana y tal.
    Detrás de la palabra “género”, se esconde el odio sexista de muchas personas profundamente traumatizadas en algún momento de su vida. De alguna manera, han conseguido trasladar sus fobias particulares a toda una generación de personas con una carencia de ideología como hacía siglos que no se veía. Parece ser que la forma de reparar los crímenes atroces de unos que muchos hombres han cometido contra muchas mujeres a lo largo de toda la historia consiste en atacar, vejar y destruir todo lo que se ponga por delante de esta generación de cabezahuecas autoritarios. La violencia de género no existe. Existe el abuso de poder; la dominación y la sumisión; la violencia física, verbal y emocional; una especie de terrorismo no organizado, que crece cada día un poquito más, que padecen las mujeres en su mayoría, pero no en exclusiva: ¿no es el mismo tipo de violencia que la que se hace contra los ancianos en algunas “residencias” o por parte de su hijos? ¿no es la misma violencia que sufren los hijos de personas absolutamente desquiciadas? ¿en que se diferencia la explotación sexual de un travesti en Malasia, de una niña o niño en Brasil y de una ucraniana en España?
    Por estas y otras muchas razones, la Ley de violencia de género es un insulto a la Razón y a la Democracia. Es una ley populista, anticonstitucional, partidista, sexista y profundamente cursi. Las Leyes deben ser integrales en el sentido de que prevean de alguna manera todas las posibilidades del tema que regulan. No es normal hacer leyes para mujeres y leyes para hombres, porque lo siguiente es hacer leyes para musulmanes, leyes para cristianos, leyes para blancos y leyes para negros, leyes para ricos y leyes para pobres. La igualdad ante la ley, que es el único tipo de igualdad sobre el que el Estado puede legislar, no se conseguirá discriminando a los ciudadanos en función de su sexo biológico, de su ideología o de su forma de vida. Quien entienda que el Estado debe asegurarse que nadie debe opinar nada que no esté en la ley, tiene un problema muy serio.

    Salud

  10. 10 Eugenio
    Viernes, 27 junio, 2008 a las 9:49 pm

    El Ministerio de Igualdad deberia de llamarse Ministerio de la Mujer, pues se limita a desarrollar politicas para beneficiar a las mujeres. No es posible que un verdadero Ministerio de Igualdad abogue por desarrollar leyes desiguales entre hombres y mujeres, se centre en crear bibliotecas solo para mujeres, o la Ministra este empecinada continuamente en diferenciar entre hombres y mujeres. La segregacion es siempre enemiga de toda igualdad, y este Ministerio esta segregando a la sociedad a base de infundir en los hombres un sentimiento de culpabilidad y subdesarrollo, y en las mujeres la idea de que son el centro del mundo.

  11. 11 reygecko
    Lunes, 30 junio, 2008 a las 9:31 am

    Eché un vistazo al blog de la ministra, concretamente a la entrada que corresponde al teléfono para hombres ( http://bibianaaido.wordpress.com/2008/06/11/un-telefono-para-hombres/#comments ) y, dado que sólo encontré comentarios favorables a la susodicha, traté de poner un comentario crítico. Lo reconozco, fue un comentario crítico con la gestión de su ministerio, pero creo que no debería haber sido fulminantemente eliminado.

    Lo he intentado en dos ocasiones más, rebajando más y más el nivel de crítica de mis comentarios. Pero nada, siguen siendo eliminados. ¿Alguien se ha dado cuenta de que resulta imposible criticar a la ministra y que eso no es un buen “talante”?

    Saludos.

  12. 12 Eugenio
    Lunes, 30 junio, 2008 a las 10:20 pm

    Si, todos los que intentamos criticarla en su blog nos damos cuenta. En su blog no hay ni un solo comentario verdaderamente critico con el Ministerio ni con la Ministra. Sin embargo, si observamos las encuentas de ciertos periodicos digitales, casi el 90% de los votantes valoran negativamente la actuacion de la Ministra ( http://www.20minutos.es/encuesta/2940 ). Creo que la Ministra se dedicara a intentar extraer el 10% de comentarios buenos de su blog, y eliminar el 90% restante. Su blog tiene 300.000 entradas y el numero de comentarios publicados no se corresponde con la gran cantidad de comentarios que debe de tener.

    Yo he dejado en su blog seis comentarios en el ultimo mes, todos ellos criticos y constructivos, y ninguno ha sido publicado. En mi caso los primeros comentarios eran menos criticos, y posteriormente he aumentado el nivel de critica en vista de la flagrante parcialidad de la Ministra.

    He dejado comentarios en blogs de gente culta como El Capi o Eduard Punset, y siempre han sido aceptados.

  13. Jueves, 3 julio, 2008 a las 12:17 pm

    Este ministerio para ser eficaz debería meterse en cada uno de los otros ministerios especialmente el de Trabajo y el de Justicia e inundarlo todo. Hay que socializar la igualdad. Menos palabros y más trabajar. El nombre debió ser el de Ministerio para la conciliación.

    Miembros o miembras que más da si se les sigue explotando. Que vaya empresa por empresa, desde las multinacionales o gigantes como “el cortijo del Inglés” o las pequeñitas donde no existen sindicatos (perdón por la palabra) ni nada que las detenga.

    Salud
    Antonio


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