Archivos para 25 julio 2008

25
Jul
08

Odio el calor

Llevo sin escribir unos cuantos días. Es verdad que estoy un poquito más liado, porque he empezado con las grabaciones de un nuevo programa de televisión que se estrenará, si nada cambia (que en esto de la tele nunca se sabe), a finales de agosto. Es verdad también que me han pedido un artículo sobre la alimentación y el humor al que todavía no sé muy bien cómo meterle el diente y también que estoy liado viendo tiendas de todo tipo para la casa que estoy construyendo en el campo.

 

Pero por mucho que sumemos todos esos factores, yo creo que esa no es la razón por la que llevo tantos días sin subir un post. Ideas sobre lo que escribir las he tenido casi todos los días, pero había algo que me impedía ponerme delante de la pantalla y empezar a aporrear el teclado. Después de pensar un poco sobre las causas de mi apatía bloguera, he llegado a la conclusión de que la culpa de todo esto la tiene calor, el insoportable calor que ha hecho estos últimos días.

 

Odio el calor, tanto el calor seco madrileño (que te hace sentir cuando sales a la calle lan sensación que debe tener el pollo cuando lo metes el el horno), como el calor húmedo de mi Barcelona natal que te convierte en hombre-fuente y sorprendido por la cantidad de liquido que puedes llegar a soltar a través de tus poros. Lo odio, no lo soporto. El miércoles pasado, notaba cómo el aire me quemaba la piel cuando iba en mi moto, rodeado del calor ambiental, del que sueltan los coches y achicharrándome la sesera con el imprescindible casco protector. Pero cuando llegas a casa, la sensación que inicialmente es agradable se torna de nuevo insoportable a los pocos minutos y, cuando te sientas delante del ordenador, compruebas nuevamente tu faceta de manantial, cómo se te pega la piel a la idem de la silla y cómo tus ideas que quieren dirigirse hacia otros temas acaban inexorablemente en un grito sordo de odio al calor. Y entonces, te levantas y te vas.

 

Igual soy más raro de lo que creo. Porque mi odio al calor se convierte en amistad con el frío. Me gusta el frío del invierno, me gustan los días de lluvia (excepto para la moto) y su capacidad para dar profundidad a todos los colores, me cautiva la nieve y disfruto comprobando las formas de los copos, adoro las tormentas con su espectáculo eléctrico y el olor que dejan a su paso, me fascina la niebla y la forma en que filtra los paisajes, pero no encuentro nada positivo al calor. Que no dudo que lo tenga, pero yo no se lo encuentro.

 

Ya sé que puedo solucionar las cosas con el aire acondicionado, pero cuando soy yo el que tiene que darle al “on” y especialmente en esta zona de la casa en la que hay un aparato de bastante potencia, pues me lo pienso dos veces, que si qué necesidad de despilfarrar energía, que si hace calor pues me aguanto, que si el aire acondicionado tampoco es muy sano… y muchas veces no lo pongo (el miércoles sí, un poquito, pero no lo suficiente para ponerme a escribir). Así que, seguidores de este blog, perdón por la falta de lectura en esta semana, pero ya sabéis que no soy más que una víctima de unas temperaturas que no están hechas para mi. Y yo que estuve a punto de irme al invierno argentino este verano… Os dejo esa imagen desde el Cerro Catedral con un mar de nubes que impide ver el lago Nahuel Huapi, en San Carlos de Bariloche, mi añorado Bariloche.

17
Jul
08

Buenafuente ha salido un momento

Ayer estuve en el programa de televisión “Buenafuente ha salido un momento”, que está siendo presentado por Berto, colaborador habitual de Andreu a quien este verano le ha tocado ponerse al frente del producto. En primer lugar, quiero agradecerles la invitación y quiero aprovechar también para destacar la profesionalidad de todo ese equipo. Yo he estado de invitado en bastantes programas y pocas veces he visto una organización tan bien engrasada como esta de El Terrat. En estos tiempos en que muchas veces se echa a faltar profesionalidad y buen trato, encontrarte con una gente que transmite entusiasmo con lo que hace y que está pendiente del menor detalle es algo que merece destacar. Más que nada porque esa forma de desarrollar el trabajo, que debería ser la normal, tristemente no es habitual. No estoy diciendo que en otros programas traten a sus invitados mal, pero entre tratar correctamente y lo que hace esta gente de El Terrat hay un pequeño recorrido que marca una gran diferencia. El cuidado del trato y de los detalles marca una diferencia detrás de la cámara y fuera del plató, pero es indudable que ese mismo nivel de exigencia deben trasladarlo a todo lo que tiene que ver con el programa y, por ese motivo, te gusten más o menos Andreu o Berto (que a mi por otra parte sí me gustan), la factura del programa es impecable. Televisión como debe hacerse. ¿Que tienen medios y presupuesto? Sin duda. ¿Que saben utilizarlos en beneficio del programa? Indudable también. 

Os reitero el agradecimiento a todos y espero haber contribuido a que el programa de ayer saliera bien. Espero que no os importe que cuelgue aquí la entrevista. 

13
Jul
08

Manolo Primero de Andalucía

 

Los andaluces que tienen alrededor de 20 años sólo conocen un presidente de su comunidad autónoma: Manuel Chaves, que lleva gobernando ininterrumpidamente desde 1990. En el congreso que ha celebrado en PSOE de Andalucía, Cahves no sólo ha sido reelegido, sino que han decidido que pueda presentarse por quinta vez como candidato a presidente andaluz. Ya en la borrachera de unanimidad (casi el 93% de los votos ha apoyado a la nueva ejecutiva), Pepín Blanco le ha dicho a Chaves: “Te queremos en España y Andalucía en 2012, en 2013, en el 2014 y en el que venga después”.

 

Tantos años de permanencia en el poder hacen que podamos hablar de Chaves casi como Manolo I de Andalucía. Características personales al margen y por muy válido que pueda se Chaves, yo soy de la opinión de que tantos años de permanencia en el poder no son precisamente buenos. Porque al final no es sólo Manuel Chaves el que permanece elección tras elección, sino que también lo hacen muchos de sus colaboradores y la administración y toda la sociedad acaba siendo infiltrada por una estructura de partido que se perpetúa en el poder.

 

Una de las grandes ventajas de la democracia es la alternancia, hacer que nadie se considere eterno en el poder, que de vez en cuando se abran las puertas, salgan unos y entren otros que hagan entrar aires nuevos, aires de renovación y de cambio. La democracia en la que la gente se eterniza en el poder acaba creando esquemas de dominación social, legitimados por los votos, claro que sí, pero que crean esquemas de dependencia partidarios que favorecen la eternización en el poder. Si encima se eternizan quienes dirigen el partido ganador, el problema se agrava.

 

Creo que a Extremadura le ha venido bien la marcha de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y que, aunque sigan gobernando los socialistas, Guillermo Fernández Vara haya cambiado personas, formas e incluso mensajes. Una renovación necesaria. Como creo que ha sido bueno que se acabara con la hegemonía de CiU en Cataluña o del PP en Galicia y que otros partidos hayan asumido el gobierno de esas comunidades. No se trata de una cuestión ideológica y hasta es posible que los nuevos gobiernos lo hagan peor que los anteriores, pero esa alternancia creo que es necesaria y deseable. E igual de bueno que ese primer cambio, sería que los nuevos gobiernos no se eternicen legislatura tras legislatura en el poder.

 

Si no, nos encontraremos con eso, con Manolo I de Andalucía, una especie de rey autonómico al que sólo le faltaría ceder el poder a alguien de la familia. A mi, de todas formas, me viene bien que se eternicen, porque así las imitaciones se mantienen vigentes durante mucho tiempo. Al bueno de Chaves le hago decir constantemente ole, pisha, lorailo, achilipú, ariquitaun… y es curioso, a veces, cómo esas chorradas pueden acabar aterrizando en la realidad de la gente. Para muestra, este video.

09
Jul
08

Y Zapatero dijo crisis… ¿y?

 

Zapatero dijo crisis (en El NOticiero hemos explicado por qué lo hizo). Lo importante no es la palabra, es más, lo dijo siempre acompañando a su frases con una coletilla (como ustedes quieren que diga, como a los que les gusta decir crisis) que introducía un matiz de incredulidad en la palabra. Discusiones terminológicas al margen, y por mucho que Pepín Blanco, el flamante vicesecretarío general de Psoe, insista en llamar patriotas de hojalata a quienes insisten en la fuerte dimensión de la crisis, lo que importa es saber si realmente el gobierno asume ya lo que está pasando y pone en funcionamiento toda la maquinaria para que el barco no se pare. Hasta ahora, quienes subrayaban que lo que sucedía era más grave de lo que se nos decía son quienes están ganando la guerra de las previsiones. Y, volviendo a don Pepín, el hombre que habla con eslóganes, no sé quién es menos patriota, si quien advierte de que esto es muy serio o quien insiste machaconamente en que esto no es para tanto. Imagino que hoy don Pepín habrá incluido a Miguel Ángel Fernandez Ordóñez, gobernador del Banco de España, en su lista de patriotas de hojalata, por cuanto ha dicho  que el ajuste de la economía española va a ser “intenso, doloroso y prolongado”. Yo reitero mi postura: me siento más tranquilo con un gobierno que trabaja para el peor escenario que con uno que va a remolque de cambio de previsiones. 

 

Haría bien el gobierno en hacer un reconocimiento de la difícil situación que se nos viene encima (el Servicio de Estudios del BBVA habla hoy de la posibilidad de crecimiento cero para el segundo semestre) e incluso en entonar un mea culpa por su incapacidad para valorar lo que podía estar pasando. Ganaría en credibilidad y cerraría una de las líneas de ataque político que más fácilmente ha abierto a la oposición. De lo que se trataría a partir de ese momento no sería de si usted desconoce la realidad o engaña a la ciudadanía, sino de centrar el debate en qué debemos hacer para afrontar una tormenta cuyos daños pueden disminuirse con una gestión adecuada de la situación.

 

En esa discusión todavía no se ha entrado. El presidente se enroca ahora en esa frase tan manida en los últimos días, en la que viene a decir que los que más hablan de crisis de nuestra economía son gente que no sufren las crisis en sus propias carnes. ¿Y? ¿Qué nos quiere decir con ello? ¿Que la riqueza está mal repartida? Sin duda, eso ya lo sabemos. Su otro argumento insiste en que ayudarán a los más débiles con el seguro de desempleo, subiendo algunas pensiones y el salario mínimo. No me parece mal. Pero lo que necesitamos es otro tipo de medidas. Nuestro crecimiento en los últimos años ha estado basado en un sector, el de la construcción, que acabó convirtiéndose en un tumor de nuestra economía: se agrandaba anormalmente. La discusión de si era benigno (aportaba mucho al crecimiento, creaba muchos puestos de trabajo) o maligno (disparaba el precio de la vivienda, favorecía la especulación, estaba derivando en una burbuja) no nos ocupé el tiempo necesario y ahora comprobamos como, una vez tocado el sector, las consecuencias de la quiebra del modelo de crecimiento son más graves de lo que hubieran podido ser con un modelo de crecimiento más diversificado y equilibrado. De lo que hay que hablar es de cómo recomponemos nuestro modelo económico para afrontar un nuevo ciclo de crecimiento, cuáles son las medidas estructurales que debemos tomar para conseguirlo, cómo hacer crecer la competitividad de nuestro país… y de ello no habla ni el gobierno ni la oposición. Lo único que he visto fue unos papeles que mostró Mariano Rajoy desde la tribuna en el último debate con Zapatero, pero de cuyo contenido al menos yo no he sabido nada. Triste papel también el de una oposición incapaz de mostrar una política alternativa frente a un gobierno lento de reflejos.

 

Poco me importa que Zapatero diga o no crisis. Lo que quiero es un gobierno y una oposición pensando en el futuro y aportando soluciones. Y ese debate no lo veo por ningún lado. ¿Seré patriota de hojalata por ello? 

 

 

02
Jul
08

El canon de la belleza

 

Cuando yo era pequeño, mis padres tenían lo que en Cataluña se llama una torre, una casa con su jardín que estaba relativamente cerca de Barcelona, en las proximidades Colonia Güell, una población que originariamente sirvió para dar alojamiento a los trabajadores de una fábrica textil y que formaba un pequeño núcleo urbano de casitas bajas verdaderamente agradable. En la colonia Güell, en cuya concepción tuvo responsabilidad Antonio Gaudí, había una maravillosa cripta en mitad de un pinar que forma parte de mis recuerdos de infancia y que siempre me fascinó: aquellas columnas de piedra inclinadas, las nervaduras que iban estructurando el edifico, la unión de la piedra con el ladrillo visto, los ventanales en los que el vidrio y la cerámica cobran protagonismo conformaban un conjunto mezcla de rústico y sofisticación que movía a la emoción. Lástima que la muerte de Gaudí interrumpiera un grandioso proyecto que, afortunadamente, nadie ha querido acometer después, lo que ha mantenido su magia y encanto.

No sé si influido por ese “jardín de infancia”, pero siempre me ha gustado la arquitectura como observador. Las obras de Gaudí ejercen en mi una especial fascinación, pero disfruto con la contemplación de edificios y proyectos que diseñan espacios distintos y especiales. De vez en cuando echo un vistazo a algunas revistas de arquitectura y disfruto analizando la concepción del espacio, la distribución de las formas, el uso de los materiales o la creación de ambientes que son capaces de impulsar algunos arquitectos.

 

El otro día me encontré con un interesante edificio en la revista Diseño Interior. Me llamó la atención, en primer lugar una espectacular estructura en piedra que, enfrentada a un muro conformaba un espacio rotundo, abierto y acogedor, una especie de calle porticada por la que caminar.. El muro abierto de piedra, en que las piezas de gran tamaño apoyaban unas sobre otras abriendo huecos de formas irregulares, me pareció de una contundencia y de una belleza que entroncaba seguramente con elementos constructivos ancestrales. Ese “primitivismo” convivía con el muro de enfrente, un elemento construido con un material absolutamente distinto, que, para mi sorpresa, es una masa de carátulas de cd de policarbonato, cuya función en la de reflejar la luz que se proyecta a través de leds, lo que permite variar las tonalidades, que en las fotos que he visto, pasan de un rojo llama a un azul profundo pasando por verdes de distintas tonalidades. Del interior del edificio, me han llamado mucho la atención los muros de hormigón, en los que se observan unas canaladuras que se han creado al encofrar con troncos de eucalipto.

 

 

La verdad es que el edificio me sorprendió y me pareció una interesantísima apuesta. Así que, una vez vistas las fotos y los pies de foto, me fui hacia las páginas anteriores para saber dónde estaba el edificio y debo reconocer que mi sorpresa fue morrocotuda: se trataba de la sede de la SGAE en Santiago de Compostela. Sí, la SGAE, había puesto en pie un maravilloso edificio de 3.000 metros cuadrados, con un coste que imagino muy, pero que muy alto. Les alabo el gusto, pero me ha sorprendido que esta entidad a la que los internautas han hundido en la miseria haya podido disponer de recursos para hacer esta espectacular obra. Porque, sinceramente, si algo no destila el edificio es pobreza de recursos, por mucho que la pared hecha con carátulas de cd, sean el reciclaje obligado de los que dicen no vender por culpa de internet. Bonito detalle este último. 

 

Resulta difícil que,con iniciativas como esta, nos convenzan a los ciudadanos de las penurias que pasan estas sociedades de autores. Antes al contrario, nos inclinan a pensar que sus desgracias son un mal día de Bill Gates en bolsa. Y es que no basta con ser pobre, hay que parecerlo. Eso sí, ahora que ya ha entrado en vigor el canon, me siento más tranquilo porque al menos, con este edifico, lo han convertido en canon de la belleza. 

 

 

01
Jul
08

Nuclear, no gracias… o depende

 

Uno de los talones de Aquiles de nuestro modelo económico radica en la alta dependencia energética que España tiene del exterior. Una gran parte de nuestro consumo de energía primaria procede del gas y el petróleo, algo que nos hace especialmente sensibles a las variaciones de precios de esos productos. 

 

En los últimos meses, el gobiernos echa balones fuera al decir que la crisis y, en especial, la subida de la inflación tienen que ver con la evolución del precio del petróleo, algo que está fuera de su control. Y es cierto, el gobierno tiene nula capacidad de influencia en un mercado movido por la oferta y la demanda mundial, así como por los movimientos especulativos que existen en torno a esta materia prima. Pero, tan cierto como ello, es que nuestro país está pagando la escasa decisión de los sucesivos gobiernos de afrontar un programa serio de cambio de nuestro modelo energético, lo que ha hecho que nuestra dependencia del petróleo, lejos de bajar, haya seguido creciendo en las últimas décadas.

 

A nuestros gobiernos, ya sean del PSOE o del PP, les ha faltado coraje político para, por ejemplo, reabrir el debate nuclear. En este país en el que es más común la política del slogan que la del análisis profundo, son muy pocas las voces que se han atrevido a decir que España debería por lo menos discutir sobre la conveniencia o no de una moratoria que está haciendo que la aportación de la energía nuclear a la producción de energía primaria esté descendiendo en un entorno de importante crecimiento del consumo energético. Personalmente, no tengo una posición claramente definida sobre el tema y reconozco mis dudas en torno a la opción nuclear, sobre todo porque la gestión de los residuos sigue siendo una cuestión sin resolver, pero creo que nuestra sociedad es lo suficientemente madura para debatir en profundidad los pros y los contras de esta fuente energética, más allá de cobardías en términos de coste políticos y progresismos trasnochados. En ese contexto, sería interesante escuchar los argumentos que, por ejemplo, Felipe González viene esgrimiendo en los últimos tiempos a favor de esta fuente energética.

 

Desde el Gobierno, se sigue apostando por las energías renovables, una apuesta interesante pero que cubre apenas el 7% del consumo de energía primaria y algunas de ellas están desarrollándose bajo el amparo de subvenciones para favorecer su desarrollo. Por otra parte, en el caso de la energía eólica, se tarta de una fuente de suministro que depende de un factor fuera de control, el viento, lo que puede hacer que determinados momentos de tirón de la demanda de energía coincidan con ciclos de baja producción de energía eólica, lo que obliga a asegurar el suministro puntualmente con otras fuentes energéticas.

 

En este contexto, ayer el Presidente del Gobierno renovó su apuesta por las energías renovables frente a la nuclear. En su ensoñación de la bondad, nuestro presidente hace afirmaciones tales como: “los países que estén a la cabeza en energías renovables, contra el cambio climático, no sólo habrán contribuido a frenar este último, sino que serán también países con un valor añadido en lo político, lo económico y lo social”; “si no decidimos hacer el esfuerzo por este tipo de energía y aceptamos la nuclear, no haremos el esfuerzo por la energía del futuro, la energía renovable, tanto eólica como solar y de otro tipo”; “Apostemos fuertemente por lo que es innovador”. Yo no digo ni que sí ni que no, pero me gustaría que esta conclusión fuera colectiva y no, una vez más, la de nuestro visionario presidente que nos marca un camino a seguir, no vaya a ser que en unos años nos encontremos con un desequilibrio de tal calibre que ponga en cuestión nuestras posibilidades de desarrollo.

 

Por otra parte, me parece un poco cínico sostener esta apuesta por las energías renovables en detrimento de la nuclear con acuerdos como el firmado con Francia para la interconexión eléctrica, un acuerdo que debe permitir importar energía eléctrica de Francia para compensar nuestro desequilibrio productivo. Resulta que Francia produce más del 70% de su energía eléctrica en sus centrales nucleares. ¿Somos puristas sólo de puertas adentro? ¿Si es francesa es aceptable la energía nuclear? ¿La apestosa energía nuclear huele mejor si se trae de Francia? ¿Aspiramos a cubrir nuestra incapacidad con el recurso nuclear de fuera?

 

En definitiva, que a mi me parece muy bien que se apueste por las energías renovables, pero creo que nuestro modelo energético no puede sustentarse en unas energía que aportan todavía menos que el carbón. Nucleares no, gracias, no pueden ser el eslogan que marque nuestro discurso energético. Nucleares ojalá que no, pero después de una análisis a fondo y de una discusión pública a la que debemos perderle el miedo.

 

 




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