Archivos para 29 agosto 2008

29
Ago
08

Con un par de bromas

En la segunda semana de julio, me llamaron de Zeppelin Televisión para proponerme presentar un programa de televisión. Aceptar la propuesta suponía renunciar por segundo año consecutivo a unas vacaciones de verano de las que suponen un corte real con tu actividad normal y, por consiguiente, anular los planes que teníamos de irnos a Argentina, un país que me gusta mucho y al que no voy desde hace unos cinco años.

 

Pregunté a algunos amigos de la profesión y me recomendaron que aceptara la oferta (vuelves a una cadena nacional y en prime time, hay que estar en el mercado…) y lo hablé con mi familia. Finalmente la decisión fue aceptar la propuesta para un programa que se iba a grabar a los seis días y se iba a emitir a los diez de nuestra primera conversación. Era un programa para el verano con una emisión prevista de diez entregas.

 

El quince de julio grabamos el primer programa, pero no se emitió en la fecha prevista, sino que Televisión Española decisió aplazar su estreno hasta el día de hoy, 29 de agosto, en el que por fin verá la luz Con un par de bromas.

 

Con un par de bromas recupera un género clásico, el de las bromas con cámara oculta, que, a pesar de que lleva décadas realizándose, sigue ofreciendo situaciones en las que realmente te sorprende la reacción de la gente. No es fácil un programa de estas características, especialmente para los equipos que hacen las bromas en la calle, que necesitan a veces largas jornadas para tener un buen material, que en otras ocasiones han rodado una situación muy graciosa pero la víctima no da el permiso para su emisión, que se pueden encontrar con situaciones tensas con algunas personas… Yo la verdad respeto mucho a los ocho colaboradores que salen a la calle a hacer las bromas (y a los equipos que les siguen), porque tienen que echarle un valor y un morro para desarrollar algunas situaciones difícil de atesorar.

 

Los ocho colaboradores a los que hago referencia son: el Mago Yunke, la Videoespía (Susana Deleito), la Socióloga (Lucía Jordán), la Extrema (Ana Morgade), la Empleada de la Semana (Marta García), el Plasta (Oscar Zautua), el Mitómano (David Avila) y el Temerario (Manu Gainza). Cada uno de ellos desarrolla un papel distinto y sus bromas tienen que ver con las características del personaje.

 

Por mi parte, en este programa hago de presentador puro y duro, por cuanto no tengo ninguna responsabilidad ni en los contenidos de las bromas ni el guión del programa. Pongo en pie un guión y me ajusto a él. La verdad es que me ha venido bien para el ejercicio de la memoria inmediata, por cuanto cada vez más dudaba de mi capacidad para retener un texto. Sorprendentemente lo consigo con más facilidad de la que esperaba, para lo cual me viene muy bien (por eso lo de memoria inmediata) la pequeña parada entre escena y escena que aprovecho para aprenderme un texto que he leído tan sólo una vez en mi lectura inicial del guión.

 

Creo que el programa ofrecerá muchas bromas que están muy bien (evidentemente hay algunas que funcionan mejor que otras), con unos pasos por plató cortitos que ponen en suerte los videos. Estamos ante un producto de humor blanco, familiar, que pueden ver juntitos tres generaciones de una misma familia.

 

¿Funcionará? ¿No? Estamos ante el misterio de las audiencias y no me atrevo a hacer pronóstico alguno. A partir de la semana que viene, con todas las cadenas lanzando su nueva programación, veremos lo que pasa. Se trata de un programa sin más pretensión que la de entretener con situaciones surrealistas desarrolladas en plena calle y con gente de la calle. La verdad es que al aceptar la propuesta lo hice para un programa de verano, con una competencia estival y con un riesgo menor, pero ahora nos encontramos con que vamos a luchar en plena temporada. En fin, esperemos que seamos capaces de entretener a quienes nos vean, que pasen un ratito divertido. Y si son muchos, los ratitos divertidos y los que nos ven, pues mejor que mejor.

 

En fin, os dejo, que hemos quedado todo el equipo para ver juntos el primer programa.

 

24
Ago
08

El bálsamo olímpico

Las vacaciones a medias son una mie… de vacaciones. El hecho de tener un compromiso de trabajo todas las semanas hace que, al final, ese efecto balsámico que tienen las vacaciones, eso que llamamos desconectar, no acabe de producirse, de tal forma que vives en una especie de coitus interruptus vacacional. Cuando estás a punto de desconectar, llega el momento de reconectar. Lo malo del caso es que llevo dos veranos seguidos con la misma historia. Alguna cana saldrá antes de tiempo por estos veranos a contrapié.

 

Debo decir que este año los Juegos Olímpicos me han ayudado a pasar mejor el trance semivacacional. Como ya dije en otro post, el imán olímpico funciona conmigo y debo reconocer que disfruto con el deporte-espectáculo, que es lo que al fin y al cabo son los Juegos, un  escaparate en el que ver a los mejores en cada una de las disciplinas olímpicas, gente que despierta admiración por la perfección con la que son capaces de nadar, correr, lanzar a canasta, pedalear, remar, saltar… Y me da la impresión que estos Juegos salvadores lo han sido para quienes no hemos podido planificar unas vacaciones en condiciones o para aquellos a los que la crisis le ha pegado un mordisco a las suyas o incluso he hecho que las pasen en casita.

 

Ya sé que deberíamos ser capaces de utilizar nuestro tiempo de otra forma y que siempre tenemos el refugio de la lectura o acercarnos a esos grandes museos que tenemos tan cerca y nunca visitamos, que es un momento para compartir charla con los amigos (si es que lo permite el encaje de calendarios) o que un bañito en una piscina prestada con una cervecita fresca es una delicia. Pero no me apetecía leer, los museos los visito siempre a paso ligero, he coincidido poco con los amigos, en la piscina nada más llegar pienso en el momento de irme y además he visitado cuantas tiendas de muebles, baños o iluminación se me han cruzado en el camino. Y qué queréis que os diga, la opción olímpica me ha parecido un bálsamo extraordinario.

 

He hecho zapping olímpico entre la Primera, la 2, Teledeporte y la emisión en HD. He visto todo tipo de deportes, he sufrido y me he alegrado con nuestros representantes, me he maravillado con Phelps, con Bolt, con Bekele, me he quedado maravillado con el prodigio deportivo y artístico de la sincronizada, con el gimnasta chino que le ganó a Gervasio, me ha emocionado la despedida de Almudena Cid, me conmovió ver a Marta Domínguez al caerse en su trote hacia la medalla, me encantó ver cómo luego se reía al ver su propia caída, he escuchado cómo los fracasos se asumían sin excusas y cómo los éxitos se disfrutaban como la primera victoria de cuando eran niños, he sentido el abatimiento de unos y la gloria de otros, en esa ceremonia mágica del deporte, en la que dejamos el raciocinio a un  lado y disfrutamos de sensaciones tan primarias y al tiempo tan propias del ser humano.

 

Ya sé que son profesionales, ya sé que el deporte mueve mucho dinero, ya sé que el dopaje ha ensombrecido a muchos (tramposos los hay en todo), ya sé que las marcas comerciales aparecen en el último resquicio del vestuario, pero tan cierto como ello es que al final la esencia del deporte sigue ahí presente. Kobe Bryant, Rafael Nadal, Roger Federer, Pau Gasol, Messi y tantísimos otros grandes deportistas profesionales que no necesitan para nada del escaparate olímpico, han competido con el mismo espíritu que quien lo ha hecho en badminton, judo, tiro con arco o esas otras disciplinas de las que nos enteramos que existen gracias a los Juegos Olímpicos. Porque cuando empieza la competición son simplemente deportistas. Competitivos, sin duda, porque el deporte es competencia, con otros y con uno mismo, en solitario o en equipo, pero todos los que hemos practicado algún deporte hemos competido, con un adversario o con nuestra propia sombra que nos decía deja de correr, deja de pedalear, qué necesidad tienes de seguir si te está costando.

 

Por eso, a pesar de todas las objeciones que queramos ponerles, a mi me parece que los Juegos siguen siendo olímpicos. Después del pitido final la realidad aparece con todos sus claroscuros. Mientras se juega, creo que esas objeciones son pasarse más que los baloncestistas americanos con sus pasos no pitados. ¡Qué final, amigos! La de baloncesto, claro, no el final de este post.

 

23
Ago
08

La fe de los órganos

Hace unos días leí un titular que me dejó atónito, pero entre que me iba de viaje y que luego hasta han conseguido que pise la playa me olvidé del asunto. Hoy he conectado mi ordenador a la red telefónica y, con la velocidad de antaño, lo primero que he hecho es buscar la noticia, esperando que hubiera leído mal el titular y que mi perplejidad no tuviera justificación alguna. Pero no ha sido así y mis temores se han confirmado: “El sindicato de médicos egipcio prohíbe los transplantes entre cristianos y musulmanes”.

 

Podríamos pensar que el sindicato en cuestión que, según rezan las reseñas de prensa está liderado por un grupo islamista, cree que los órganos también profesan una fe determinada, pero hasta a ellos mismos les debe resultar tan escandalosa una explicación de ese tipo, que se amparan en  otro motivo: esta prohibición lo que pretende es evitar el tráfico de órganos, ya que según ha explicado el director del sindicato lo hacen “para proteger a los musulmanes pobres de los cristianos ricos que les compran sus órganos y al revés”. Como toda razón mentirosa es endeble se vea por donde se vea, ya que si la razón de fondo fuera cierta, qué pinta la religión por ahí en medio, de lo que se trataría es de perseguir y penar duramente la compra de órganos, ya sea un hígado musulmán, un corazón copto, un riñón budista y hasta una córnea atea.

 

No contentos con enunciar la barbarie, el sindicato avisa de que el especialista que se salte la norma será interrogado y castigado, quien sabe si a donar a la fuerza un órgano en vida, que imaginamos iría a la lista de espera de los herejes y descreídos, por cuanto el órgano de alguien tan impuro lo imaginamos inservible para un enfermo fetén, de los que tienen la fe en condiciones de revista.

 

Tal vez a la norma le falten matices que podrían resultar muy apropiados. Así, podrían abrir un capítulo de excepciones a la norma. Tal vez el hígado de un cristiano abstemio y vegetariano sí podría ser adecuado para un musulmán, en tanto que el de un aficionado al jamón ibérico debería ser inmediatamente descartado para esa comunidad, así como debería excluirse para la lista de católicos practicantes cualquier órgano procedente de alguien que atente asiduamente contra el sexto mandamiento sin que ello le lleve a confesarse.

 

Afortunadamente, se han levantado voces críticas contra la medida, tanto musulmanas como cristianas, pero este es un mal comienzo que hace temer que, en la práctica, muchos médicos, unos por convencimiento y otros por temor, acaben poniendo en práctica tan penosa instrucción.

 

Esta noticia, me ha traído a la memoria una propuesta que desde nuestro programa de radio en RNE hicimos hace unos tres años para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Estoy fuera de casa y no recuerdo los nombres y los datos precisos, pero propusimos que el premio se le diera a dos familia, una judía y otra palestina. En el primer caso, un joven murió en un atentado palestino contra un autobús y, en segundo, otro lo hizo como consecuencia de los disparos del ejército de Israel. En ambos casos donaron los órganos, que sirvieron para devolver a una vida normal a enfermos de la comunidad de quienes habían acabado con su vida. Y en ambos casos las familias estaban orgullosas de ello. Evidentemente, ante unas historias sin lustre de por medio, el jurado pasó de una propuesta que había sido apoyada por varios miles de personas a través de llamada y correos electrónicos. Creo que se lo dieron a UNICEF, que no me parece mal, pero que me parece uno de esos premios obvios que ni ayudan a UNICEF a nada ni reconoce nada que no lo haya sido de antemano.

 

En fin, supongo que muchos recordaréis aquella historia. Si queréis más detalles os los daré en otro post.

16
Ago
08

La pesada mesa

Atiendo la petición de algunas lectoras, Elecktra y Sonia, que tenían cierta curiosidad por ver la pesada mesa que mencioné en el post de ayer. La verdad es que las fotografías no son muy buenas, ya que fueron tomadas con el teléfono móvil en el almacén de la tienda, pero creo que os pueden dar una cierta idea de cómo es. Supongo que habrá muchas personas a quienes no les guste, pero a nosotros esa contundencia de la chapa metálica, los tonos de óxido y la tapa con tantas variantes de tonalidad nos gusta. Es la materia prima absolutamente presente y la mano del artesano que ha conseguido dar forma a un material de deshecho. Todavía no sé dónde reside el tipo en cuestión, pero creo que se dedica en exclusiva a esto y que se toma bastante tiempo en la elaboración de cada pieza, que prácticamente tiene vendidas de antemano.

La verdad es que me gusta este aspecto contundente e industrial del mueble. Últimamente, quienes gustéis de la decoración y de piezas de anticuario habréis podido comprobar cómo se empieza a ver bastante más oferta de este tipo de mobiliario, en especial el que tiene que ver con fábricas de hace unas décadas. Cada vez más encuentras muebles que nos transportan a un cierto ambiente de factoría con mucha presencia del metal y reciclajes de algunos elementos que tenían otro uso para mobiliario (hace poco vi una caldera semicircular de hierro fantástica). Suelen ser elementos de líneas más o menos sencillas, contundentes y que, en su justa dosis, creo que aportan un toque muy interesante a la decoración.

También este último año se empieza a ver el uso de elementos que tienen que ver con la estética de los barcos, por ejemplo, en la iluminación. Tal vez alguno de vosotros haya visto versiones actualizadas de las lámparas que se utilizaban para el código morse reconvertidas a lámparas de pie.

Me imagino que Sonia podría encontrar piezas de estas con cierta facilidad en Alemania. Aquí en España empiezan a ofrecerse, pero gran parte de ellas procedentes de otros países de Europa.  En fin, que no me enrollo más, que está será la mesa de cocina que tendré en el campo.

15
Ago
08

El imán olímpico

Estoy en Madrid y, sabedores como sois de mi poco aprecio por el calor, encantado con las temperaturas que estamos disfrutando en este día central de agosto. Ayer hice de autotransportista y autoempleado de mudanzas, ya que alquilé una furgoneta para llevar una avanzadilla de mobiliario a la casa del campo. Por cierto, quiero aclarar que la casa no está en Polentinos, por cuanto creo que algunos de vosotros así lo pensasteis después de leer el último post. Menos mal que tuvimos ayuda en destino, ya que transportábamos una mesa hecha a partir de chapas procedentes del desguace de barcos que pesa lo suyo y un poco más. Pero todo fue bien y sin lesiones musculares.

 

Hoy, después de ordenar unos cuantos papeles, me he dedicado a empacharme de Juegos Olímpicos. He visto natación, con la sexta medalla del hombre-pez Phelps, la victoria de Nadal en tenis, heptalon femenino, lanzamiento de peso, series de mil quinientos metros y tres mil obstáculos, cien metros lisos, halterofilia femenina (con una china capaz de levantarme a mi con un saco de cemento encima), balonmano femenino (Alemania-Suecia) y hasta tiro con arco, disciplina en la que me he quedado impresionado con la puntería de un ruso de facciones asiáticas y un ucraniano, del que hemos tenido noticia de su condición de humano cuando ha sonreído al ganar.

 

Cuando me he acercado después del empacho a la pantalla de mi mac he pensado en lo curioso de los Juegos Olímpicos y la capacidad que tienen para mantenerte horas y horas viendo deportes que nunca captan tu atención más allá de la cita olímpica. Pero no sólo pasaba conmigo, sino que Nicolás, mi hijo, al que le gusta practicar deportes y que muy extrañamente ve ninguno en televisión, también ha sido atrapado a ratos por el imán olímpico al que estábamos pegados sus padres.

 

Tal vez sea esta una de las grandezas de los Juegos Olímpicos, la capacidad que tienen de interesarnos por disciplinas de las que cualquier otro momento pasaríamos olímpicamente. No sé muy bien cuál es el mecanismo que entra en funcionamiento: si es la atracción de la competición, la identificación con los deportistas de tu país y, cuando no participan, con otros deportistas que eliges por la primera impresión, la admiración que producen los grandes de cualquier disciplina… pero es verdad que los Juegos Olímpicos dan lugar a un comportamiento diferente. Bueno, os dejo, que oigo que empieza la final de tiro con arco y eso no me lo pierdo por nada del mundo.

09
Ago
08

Los días que vuelan

Harto de calor como estaba, ahora me encuentro en fase de recarga de frío. Ayer me vine a Polentinos, un pequeño pueblo de la provincia de Palencia cercano a Cervera de Pisuerga, que me recibió con dieciocho grados (seis teníamos a las siete de la mañana). Da gusto caminar por el monte y necesitar de una chaqueta que te proteja de la sensación de frío que provoca el viento del norte, un viento que no viene solo, sino acompañado de unas nubes que se pelean con los árboles por controlar la parte alta de la montaña. Da gusto subir cuestas sin romper a sudar en los primeros metros, mientras contemplas admirado los bosques, los montes, los valles que dan alimento a las vacas que tanto abundan por aquí.

 

Un par de horas de paseo en solitario en las que sólo escuchas el silbido del viento y el roce de tus neuronas cuando pones en marcha el pensamiento. Y a la vuelta, me cruzo con el Isidro, que en compañía de sus dos perros negros, está llevando a algunas de sus vacas a la zona del puerto. Con su mono azul y su bastón, sigue añadiendo kilómetros a su contador personal y yo me pregunto cuántas veces habrá dado la vuelta al mundo por sus tierras palentinas. Siempre con sus vacas de un lado para otro, día tras día, en una vida tan distinta… sólo nos la cruzamos de vez en cuando en el pueblo y, en la lejanía, cuando me veía en El Negociador. “Ya no te veo” me dice, y es que nuestras vacas son de ciclos cortos, nacen y ya les exigen que den leche y, si no, ya se sabe: a sacrificarlas.

 

Vivimos en un mundo de distintas velocidades, donde los días no tienen las mismas horas para todo el mundo, en el que hay gente que tiene tiempo para ver el paisaje y otros a quienes nos pasa fugaz sin que tengamos tiempo para fijarnos. Por eso hay que parar de vez en cuando para que la vida no sea un constante paisaje desenfocado, para que el tiempo se repose y lo vivamos al ritmo de nuestros antepasados. Qué carencia tenemos de días largos, con cuanta frecuencia se nos pasan los días volando, con lo que escasean.

 

Y resulta que el oso anda cerca del pueblo. Esta noche se ha zampado la miel de un panal del Eusebio. El otro día por lo visto fue una cría la que divisó al oso. No le hicieron caso, pero después vieron las huellas. Reconforta, por un lado, saber que todavía hay osos por estas tierras, pero también da un poquito de respeto saber que puedes cruzarte con él. Estamos en Polentinos y vivimos a otro ritmo. Lo malo es que estos días también se pasan volando. Y el martes a grabar de nuevo.

04
Ago
08

Mamma mía

Leo que el disco Gold del grupo sueco Abba ha vuelto a la primera posición de las listas de ventas del Reino Unido a los 16 años de su publicación, desbancando al último trabajo de Coldplay. Parece que este renacer dela música de Abba tiene que ver con el estreno de la película Mamma Mía, adaptación al cine del musical que cuenta en su reparto con Meryl Streep y Pierce Brosman.

No sé si serán capaces de superar nuestra versión informal del tema. Para quienes no la recuerden, aquí os la dejo




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