Archivos para 24 septiembre 2008

24
Sep
08

Optimiril, de laboratorios ZP

Este tío es un crack. Que se entere el mundo que España va lanzada. Qué importa el paro, el ahogo financiero de la empresas, qué importa que la construcción deje de tirar de la economía para convertirse en un sector en hibernación, qué más da que nuestra balanza de pagos siga año tras año arrojando déficits más que preocupantes… ahí está nuestro presidente cual hormiga atómica impresionando al mundo al grito de “contra la crisis, el zapatero renovable”, y digo renovable porque la energía atómica ni verla, claro.

 

Probablemente, es cierto que nuestro sistema financiero haya establecido unos sistemas de control por parte del Banco de España que mitiguen riesgos, así como que nuestros banqueros se hayan comportando con más cabeza que algunos homólogos de otros países. Pero yo creo que un presidente prudente no debería ir por el mundo con sentencias tan grandilocuentes como la de que “tenemos el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional”. Oye, que ojalá tenga razón, pero yo creo que conviene ser un poquito más prudente, más que nada porque ir de chulito siempre irrita a más de uno.

 

Pase lo del sistema financiero (y por el bien de todos nosotros que no se equivoque), pero lo que ha ido añadiendo después yo creo que sólo se explica por una mezcla de jet lag y algún vinito tomado en un brindis con el estómago vacío. Tenemos dos “problemas” dice el presi: el exceso inmobiliario y el déficit exterior (¡Dios mío!, que capacidad de autocrítica), pero eso no va a impedir que en tres o cuatro años superemos a Francia en renta per capita. Toma ya, jódete Sarkozy, que vamos a por vosotros, chauvinistas. Y por qué les vamos a superar, pues porque nuestro presi dice que somos el país “con más capacidad de crecer económicamente”, no sé si de Europa, el mundo o el universo entero. Según cuenta el presi, ya hemos deprimido a Berlusconi porque nuestra economía ha superado a la suya. Vamos y le ha faltado decir que Bush se va porque le ha visto las orejas al lobo zapateril, que va a tomar el relevo del imperio.

 

Será que como en España ya no tragamos el “optimiril” del presidente, en cuanto se ha visto libre de la mirada de censor del español medio, se ha lanzado a dar rienda suelta a su optimismo antropológico, tal vez fundamentado en los pronósticos de una echadora de cartas que debe formar parte del aparato monclovita.

 

Zapatero cree que estos comportamientos generan confianza, que decir estas cosas hacen que se tenga más fe en el modelo económico español. Yo, sin embargo, creo que lo que transmite es la sensación de un presidente grogui por una situación que no acaba de digerir. Mientras se levanta en la cuenta hasta diez va diciendo lo primero que se pasa por la cabeza. Si el k.o. fuera sólo suyo me importaría un pimiento, pero corremos el riesgo de que con una gestión inadecuada de la situación basada en su visión del futuro, el k.o. se convierta en colectivo. ¿Solbes, dónde estás? Si tu sabías de esto. 

P.D. En El Noticiero hemos explicado por qué ZP dijo lo que dijo. Podéis verlo aquí

22
Sep
08

Relámpagos de la infancia

Estamos en días de tormentas y no me refiero a las financieras, económicas ni políticas, sino a las tormentas de verdad, a las del viento anunciador, los nubarrones que cubren el cielo, las relámpagos que iluminan a fogonazos y la lluvia de gota gruesa. Desde pequeño me han fascinado las tormentas, me parecen un maravilloso espectáculo de la naturaleza, a pesar de que sus consecuencias son muchas veces fatales.

 

Mi gusto por las tormentas me viene de pequeñito. Mis padres tenían una casita cerca de la Colonia Güell, ese lugar que tiene una maravillosa cripta de Gaudí de la que ya he hablado en alguna ocasión. Frente al porche de la casa, además de algún barrio de arquitectura de dudoso mérito, se divisaban los montes a cuya otra ladera se extiende Barcelona. Ese era el escenario en el que normalmente aparecían los nubarrones de tormenta, sobre todo en este mes de septiembre, en el que no era raro que se dieran precipitaciones torrenciales e inundaciones. Asomado en aquel porche, el panorama del recorrido de los relámpagos y la espera a la llegada del trueno resultaba sobrecogedor y fascinante. Nunca me dieron miedo, tal vez porque desconocía algunos de sus peligros y tormenta que había tormenta que disfrutaba.

 

Igual que el espectáculo de los rayos, las nubes, los truenos y el agua, me reconfortaban los momentos después de las tormentas. El olor del campo después de la lluvia, los rayos de sol que se descomponían en colores con el agua pulverizada, el rumor del agua en busca de su descanso… Después de la tormenta solía coger una bolsa e irme en busca de caracoles. Recorría los campos cercanos a la casa y en las zonas de piedras que contenían las tierras o en algunos miniacueductos que servían para el riego y que recuerdo vagamente encontraba a los caracoles que salían a retozarse al sol. Cogía bastantes, para alegría de mi padre, a quien siempre le gustaron mucho. Al llegar a casa los depositaba en una cesta grande de mimbre, con tapa, donde pasaban unos días antes de su tránsito a la cazuela previa limpieza en profundidad. 

 

Espero que en la casa de campo (a la que le queda un mesecito para el fin de obra) pueda disfrutar también del espectáculo de las tormentas, con esos montes de Gredos que sirven de anfitriones a las nubes. y espero disfrutar de las tormentas como cuando era pequeño. Sólo renunciaré a lo de los caracoles, porque mi padre ya no está aquí para poder degustarlos. Pero seguro que me acuerdo de él en las tormentas por venir.  

18
Sep
08

el boomerang de la crisis

Al hilo de lo que escribí en mi último post sobre la administración Bush y la evolución de los mercados financieros de EE.UU., en los últimos días se observa una tendencia creciente a señalar a esa administración con un dedo acusador al menos desde el gobierno y el PSOE. El Presidente Zapatero anteayer o Pepín Blanco hoy han insistido en ubicar en ese país la causa de la crisis que estamos viviendo. No seré yo, desde luego, quien discuta que allí se encuentra el origen de lo que estamos sufriendo, pero no cabe duda de que el impacto de la crisis financiera en la economía real nos obliga a buscar otras razones que nos expliquen el porqué la onda expansiva está siendo tan fuerte y con un enorme alcance. Esto no es tan simple como que nosotros somos unas pobres víctimas de los americanos malos.

 

Nuestros últimos gobiernos, los de Aznar y Zapatero, en cierta medida han sido al mercado inmobiliario lo que la administración Bush al mercado financiero. Desde hace más de una década nuestra sociedad era consciente de que la evolución del mercado inmobiliario nos estaba llevando a una carrera loca de edificación y de precios. Se construían muchas más casas de las que parecía razonable en función de la demanda existente, los precios acumulaban alza tras alza en una senda creciente que no parecía tener límite y el esfuerzo de las familias para adquirir una vivienda era cada vez mayor (en los casos en los que se podía intentar el mismo). El dinero relativamene barato y una cierta facilidad crediticia alimentaban un mercado en el que la especulación estaba enormemente presente y, tal como se ha demostrado después de muchas operaciones policiales, el dinero procedente de negocios ilícitos en busca de blanqueamientos también.

 

Las constructoras crecieron de una forma espectacular, las fortunas que se han acumulado en torno a ese negocio también, cualquier avispado con nociones en albañilería se autoproclamó promotor, el que tenía un poco de dinero ahorrado se vio tentado por la especulación (compro, doy una señal, vendo antes de escriturar y me llevo una pasta), grandes constructoras se lanzaron ala compra de suelo y más suelo o la participación en otros sectores acumulando una deuda que no preocupaba (¡esto sigue subiendo, amigos!). Es decir, vivíamos una situación que casi todos los ciudadanos contemplábamos como esa famosa burbuja que hoy, definitivamente, ha estallado con un daño muy superior al que hubiera causado si nuestros gobiernos no hubieran mirado a otro lado.

 

Pero claro, ese era el motor del crecimiento y de la creación de un empleo que ha tenido que venir de fuera, era una fuente inagotable de recaudación para el estado comunidades autónomas y ayuntamientos, era lo que nos llevaba a ser la octava potencia económica del mundo, todo lo que se movía en torno a ese mundo generaba consumo para a otros sectores… Con todo eso, intervenir ¿para qué? Que más da que las bases sean endebles si el modelo sigue funcionando. Pero llegaron los americanos malos y se jodió el invento. La culpa de Bus, sin duda, pero también de unos políticos y una sociedad que se dedicó al carpe diem económico a sabiendas de que lo que sucedía no era normal.

 

Unas pocas promesas de vivienda social (para el pelotón que no puede pagar la hipoteca) y a seguir disfrutando del momento. No soy político ni sé bien cómo se puede hacer, pero estoy convencido de que se podía haber hecho mucho más: legislar contra las compra-ventas especulativas penalizándolas con una imposición que desincentivara las mismas, investigar el origen del dinero de determinadas compras, centrar a la inspección fiscal en un sector que ha movido muchísimo dinero negro, limitar los niveles de deuda que podían asumir las constructoras… no sé, porque ni conozco ese mercado ni soy legislador, pero estoy convencido de que algo se podía haber hecho.

 

No hubiéramos crecido tanto, igual seríamos  la duodécima economía del mundo, pero nuestra estructura económica hubiera sido menos patológica y hoy el impacto del parón inmobiliario sería mucho menor, no habría seguramente martinsas en suspensión de pagos, los niveles de impagados serían menores, etc., etc.

 

Así que a Zapatero y a Pepín y a los que gobernaron antes les sugeriría que no utilicen sus balas dialécticas con tanto inquina contra el presidente americano, un penoso presidente se le mire por donde se le mire, no vaya a ser que en realidad sea un boomerang que les acabe dando en la cocorota.

 

 

16
Sep
08

Somos fichas de casino

Las convulsiones de los mercados financieros en los últimos días, además de inquietarnos, deberían movernos a una profunda reflexión sobre lo que ha sucedido en los últimos años de bonanza económica.

Muy probablemente, una crisis económica se nos hubiera planteado antes o después en el felpudo de la puerta, por aquello de que hay una tendencia cíclica a sufrirlas, pero es evidente que la magnitud y las características de lo que está pasando podría haberse evitado en gran medida si alguien hubiera actuado con responsabilidad.

 

Las obsesiones bushianas por la seguridad y la caza del terrorista parece que le llevaron a olvidar la mirada hacia el interior y hacia todo aquello que no fuera armarse, guerrear o traspasar los límites de la intimidad en pos de una seguridad inalcanzable. Mientras Mr. Bush llenaba de soflamas justicieras sus discursos, los terroristas de las finanzas empezaron a campar a sus anchas, sin que la administración pusiera coto a una prácticas bancarias absolutamente heterodoxas, lo cual llevó al sistema financiero a caminar por el filo de la navaja. Nadie se preocupó de frenar la expansión de las hipotecas subprime, a nadie le escandalizó que el último dólar se intentara ganar prestando dinero a insolventes pata negra, en la hipótesis absurda de que el precio de la vivienda subiría sine die y que eso matizaba los riesgos inasumibles que se estaban generando. ¿Dónde miraba Buhs, sólo a Irak? ¿Y su administración y la Reserva Federal? Si alguien hubiera hecho su trabajo, si alguien hubiera puesto empeño en que la economía financiera no puede ser algo que vive de espaldas a la economía real y al sentido común, es muy probable que sufriéramos antes o después una crisis, pero sin duda no tendría tantos frentes patológicos como la que tenemos ahora.

 

Ya está bien de que la economía productiva haya cedido el paso a la economía especulativa. No hay ley de la oferta y la demanda que explique que el petróleo que hace un par de meses estaba a 150 dólares cotice hoy a 90. Esos cambios increíbles de cotización sólo se explican por la gran cantidad de capitales dedicados única y exclusivamente a especular. El problema no es que especulen, es que luego afectan a la vida de miles de millones de personas que sufren para llenar sus depósitos (si es que tiene la suerte de tenerlos) o incluso para comer.

 

Ninguno de los presuntos líderes mundiales he escuchado levantando su voz contra esos movimientos de capital, que un día nos encarecen el petróleo y luego lo hacen caer, al siguiente lo hacen con el trigo o el agua y mientras tanto se pavonean entre sus semejantes porque han inventado las subprime.

 

Esa es la caza a la que debería dedicarse Mr. Bush, la Unión Europea y hasta Hugo Chávez. La caza de quien cree que la economía mundial es un casino en el que se puede apostar al rojo o al negro con la calidad de vida de millones de personas como ficha de apuesta. ¿Van a encarcelar a los hijos de su madre que inventaron las subprime? ¿Van a expropiarles hasta el higadillo a los que llevaron a la ruina a uno de los mayores bancos del mundo? ¿Van a hacer una lista mundial de estos pederastas del dólar que los someta a avergonzamiento mundial y de por vida? ¿Les van a poner una pulsera para evitar que se acerquen más de 100 metros a nada que tenga que ver con el dinero?

 

No he oído a nadie hablar de la necesidad de hacer una legislación mundial contra esta gente, ni de la creación de un tribunal internacional que juzgue este genocidio de las economías domésticas. Pero qué vamos a esperar de este mundo sin liderazgo en el que lo más mediocre de cada casa acaba gobernando el mundo. Pues eso, na.

13
Sep
08

Sgae (gratis)

Me he puesto a mirar el programa de la Noche en Blanco que hoy se celebra en Madrid en elmundo.es y en la parte de las actuaciones musicales me he encontrado con ese titualar de “Música (gratis) en la SGAE”. La verdad es que no sé si se trata de una licencia del periódico (imagino que sí), pero me ha hecho mucha gracia esa aclaración de gratis junto a SGAE. Como son conceptos absolutamente antitéticos, el paréntesis sirve para no contaminar la pureza recaudadora de la sociedad da autores, para la que el concepto gratis es algo de oficio perseguible hasta, como han demostrado en ocasiones, en los festivales benéficos cuyo objetivo es recaudar fondos para ayuda humanitaria.

Claro que no sé si, dado el repertorio de la Orquesta Pinha (vals, polka, pasodoble…) lo que sucede es que lo que van a interpretar es tan antiguo que ya no genera derechos. Puede que por ahí vaya la cosa, porque me sigue extrañando mucho que, en su particular concepto de la difusión cultural, permitan que cualquier evento de disfrute colectivo de la música se vaya de rositas sin pagar derechos. Claro que, al fin y al cabo, la mayor parte de los asistentes les habrán generado ya algo de canon con sus teléfonos móviles y otra serie de artilugios.

Nada, que me ha hecho gracia el titular.

09
Sep
08

Bardem, sigue a lo tuyo

He leído en El País una reseña sobre unas declaraciones de Javier Bardem para The New York Times. Según aparece en la mencionada reseña, Berdem ha afirmado lo siguiente: “Los españoles son duros. Critican mi trabajo y dicen que me he vendido. En esos momentos a uno le gustaría decirles: ‘Parad. Sois un montón de estúpidos’. Pero está claro que no le puedes gustar a todo el mundo”.

 

Que no le podemos gustar a todo el mundo es algo evidente, algo que nos sucede a todos en nuestra vida privada y algo que sucede en mayor medida a quienes como Bardem (o como yo mismo en menor escala) exponemos nuestro trabajo a un juicio público.

 

Tal vez yo no sea español o quizás mi dedicación a una profesión paralela me haga menos duro, pero sinceramente no me encuentro entre quienes piensan que Bardem se ha vendido. Criticar su trabajo, sí, en el sentido de someter a juicio lo que hace, pero, al menos en mi caso y en relación con él, el resultado suele ser positivo. No son un cinéfilo ni un crítico de cine y, por tanto, mi criterio no va más allá del de un simple aficionado, pero Bardem me parece un muy buen actor. Creo que además su físico y especialmente la expresión de su cara hacen que, además, sea un actor con una personalidad muy marcada.

 

Como he dicho no soy un cinéfilo y no suelo leer las críticas cinematográficas. Por esa razón, ignoro si entre la crítica española se le dice que se ha vendido. No acabo de entender muy bien ese concepto. Hasta donde yo sé, Bardem es un profesional de la interpretación a quien le pagan por encarnar distintos personajes. ¿Es venderse hace un cierto tipo de interpretaciones y sin embargo es arte, compromiso o progresía dedicarse a otras? Memeces. En una carrera uno acepta papeles y propuestas por razones bien distintas: porque te gusta el guión, porque te hacen una oferta irresistible, porque te divierte hacer algo distinto, porque el director es un colega tuyo, porque tienes muchos amigos en el casting… no seré yo quién le diga a Bardem lo que debe aceptar ni qué es lo que tiene que rechazar. Lo único que le pido es que en cada interpretación esté lo mejor que sepa y pueda.

 

No sé si la impresión de Bardem tiene que ver con una crítica muy frecuenta por directores frustrados o con un colegueo en el que abunda tanto lo bueno como lo mezquino. A él le va bien, yo me alegro y espero que le siga yendo así de bien. No tiene que pedirnos perdón por el triunfo y, desde luego, no espero de él, como dice en la entrevista que me demuestre que es “el mismo chaval estúpido y limitado de antes y no esa especie de chico de oro”.

 

Sólo conozco a Bardem de una entrevista que le hice junto con Olga Viza en Radio Nacional. Y no me pareció nada estúpido. Por eso creo que esa trayectoria de éxito que le acompaña no le acabará convirtiendo en una estúpida estrella de pedestal. Que digan lo que les dé la gana, pero tú sigue a lo tuyo y disfruta del momento.

 

P.D. La entrevista fue con motivo de un documental que produjo titulado “Invisibles”. Un documental en el que se narran cinco historias de gente que vive en el olvido. Os lo recomiendo.

 

 

04
Sep
08

Nueva ley del aborto

La Ministra de Igualdad, a la que han tenido calladita después de su debut resbaladizo, ha vuelto a tomar la palabra para decir que en el primer semestre del próximo año habrá una nueva ley del aborto. Este es un tema especialmente delicado, en el que las creencias de cada cual suelen derivar en una toma de postura bastante inflexible y que, además, suele tomarse como campo de batalla entre distintos bandos ideológicos.

 

Es evidente que tenemos una ley del aborto que tiro por la calle de en medio y que deja los supuestos en los que es legal abortar al albur de criterios subjetivos. Ante una misma situación, unos especialistas proabortistas ampararán la decisión de interrumpir el embarazo, en tanto que otros dirán que no existe el supuesto que contempla la ley. Eso, bajo mi punto de vista, hace que la ley sea mala, por cuanto la falta de unos baremos objetivos hace que hecha la ley hecha la trampa en uno u otro sentido. Por ello, yo estimo que es necesaria una reforma de la ley y que, creencias al margen, el establecimiento de criterios no interpretables clarificaría la ley y ayudaría a que todos supiéramos a qué atenernos. Pero, claro, es evidente que una ley en esa línea, como podría ser una de plazos, se encontrará con un rechazo social importante.

 

En este punto, y habiendo dejado claro que yo creo necesaria una reforma de la ley, quiero ir a otro aspecto de esta cuestión. El otro día, en su entrevista con María Teresa Campos, escuché al Presidente Zapatero hablar con convicción de su compromiso en el cumplimiento del programa electoral. Lo que yo me pregunto ahora es si ese programa electoral  está en línea con el anuncio de la Ministra. El Psoe se presentó a las elecciones con el siguiente programa: “promover la reflexión, atendiendo al debate social, sobre la vigente Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la posibilidad de modificarla con el fin de garantizar la equidad en el acceso y la calidad de esta prestación sanitaria. Cualquier posible modificación deberá basarse en un amplio consenso garantizando en su aplicación la seguridad jurídica para los equipos médicos y para las mujeres cuya voluntad debe ser respetada dentro de los límites de la ley”. 

 

Así, en principio, a mi me parece que lo que ha dicho la Ministra incumple el programa electoral del Psoe, que habla de una modificación de la ley y de un amplio consenso. Pues nueva ley y consenso, lo que se dice consenso, me parece a mi que no va a haber, a no ser que la palabra consenso excluya a los partidos conservadores. 

 

El Presidente Zapatero zanjó con María Teresa Campos el debate sobre la energía nuclear diciendo que su programa electoral le obliga por cuanto tenía el compromiso de cerrar centrales nucleares y sustituir esa fuente de energía por otras. Entonces qué pasa, ¿que el programa sirve sólo según me interese? Si sigo opinando lo mismo vale el programa y, si no, el programa está para saltárselo cuando haga falta. Pero, claro, presentarse a las elecciones proponiendo, por ejemplo, una ley de plazos para el aborto, supone poner en riesgo unos votos nada desdeñables que le llegan al Psoe de sectores católicos progresistas pero que, en este tema, puede que no estén de acuerdo.


Insisto en que a mi me parece conveniente una nueva regulación del tema del aborto, pero lo que no me parece legítimo es presentarse a las elecciones con un programa e invocarlo u olvidarlo a conveniencia. Hace falta más valentía o, pare ser exactos, más honradez y coherencia política. Los principios y las promesas no pueden caducar a los seis meses. O sí, pero entonces pueden caducar todos. En realidad es para eso para lo que sirven los programas electorales, para convertirse en papel mojado.




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