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Oct
08

La importancia de decir no… y de mantenerlo

 

La memoria de la Fiscalía General del Estado refleja este año un incremento sustancial de algo que hace unos años nos hubiera parecido inimaginable: las agresiones de hijos a sus padres e incluso a los abuelos. Este es, sin duda, un síntoma de que algo estamos haciendo muy mal como sociedad y un motivo de reflexión profundo para muchos padres cuyos hijos son todavía pequeños pero que apuntan ya maneras preocupantes.

 

Esa violencia hacia los padres, que se manifiesta de forma especialmente dura en la adolescencia, es un fracaso brutal de la convivencia familiar y del proceso educativo, así como la manifestación de un preocupante desequilibrio psíquico del chico o chica que agrede, quien no cabe duda de que ha edificado su personalidad sobre unos cimientos quebradizos además de tristísmos.

 

A una situación como esa no se llega de repente, sino que es el fruto de una educación mal enfocada por la familia en un entorno social que, si bien es cierto que cada día es más complejo, debe ser balanceado en el núcleo familiar. Creo que muchos de nosotros, en nuestro entorno cercano, conoceremos algún caso del que no nos extrañaría que derivara en algo parecido a la situación a la que hace referencia la fiscalía, por cuanto son muchos los padres que hoy practican la educación sin límites o, lo que es lo mismo, la carencia de educación.

 

No soy psicólogo, pero siempre he entendido que a los niños, desde pequeños, hay que hacerles entender qué es lo que y qué es lo que no pueden hacer. Los niños son artistas de llevar las situaciones lo más lejos que puedan dentro de sus intereses y la determinación de los límites es una tarea fundamental dentro del proceso educativo, algo que corresponde a los padres. Decir “no”, por mal que suene, es seguramente una de las grandes cosas que pueden hacer los padres por sus hijos, entre otras cosas porque la vida en sociedad lleva intrínseca el establecimiento de fronteras a nuestras ansias irrefrenables. Un niño al que nunca se le dice que no tiene altísimas probabilidades no sólo de ser un gili… insoportable, sino de estar abocado a fracaso social, laboral e incluso personal en su vida de adulto. Puede que no lo sea, pero en mi opinión tendrá muchas papeletas.

 

Sin embargo, más importante que decir “no” es ser capaz de mantenerse en ese “no” cuando sea razonable. Son muchos los padres que dicen que no a muchas de las pretensiones de sus hijos, pero que sólo son capaces de aguantar el primer o el segundo asalto. Algo que me parece especialmente contraproducente es esa tendencia a que después de un poquito de insistencia machacona, una gracia, un chantaje afectivo, una pataleta, la apelación al miedo o la argucia que sea, el no acabe diluyéndose cual azucarillo para convertirse en un sí. Da lo mismo lo que sea, una consola, una chuche, ver un programa en la tele, dormir en la habitación de los padres, estudiar, ducharse… el no mantenerse en el “no” (entendiendo el no en un sentido amplio, no sólo en el de una negativa) es un tremendo error en la educación de un niño. 

 

Tampoco sirve algo que se escucha con frecuencia, lo de que cuando sea un poco más mayor ya nos lo tomaremos más en serio esto de ponerle límites, pero ahora que el niño disfrute. Y es que la técnica del aplazamiento con mucha probabilidad hará casi imposible recuperar el tiempo perdido cuando no imposible. El niño que no tiene asimilado que en la vida no es posible hacer todo lo que uno quiere a los cuatro, difícilmente lo entenderá a los iete y, cuando llegue a la adolescencia, lo que con otros chavales es un conflicto normal (a veces difícil de aguantar) para su edad, en ellos deriva en una situación insostenible.

 

Los niños necesitan tener en sus padres (padre y madre) un referente afectivo, pero también un referente de autoridad. No se trata de volver al modelo que vivieron nuestros padres, de una familia autoritaria donde el niño era casi el último mono, sino de asumir una tarea de educación en la que todo se desarrolle dentro de la normalidad de la relación entre un niño y sus padres. Eso, además, debe extenderse a la relación del niño con la sociedad, con sus abuelos, con sus educadores en la escuela, con las personas que les cuidan, con lo vecinos, con un mundo que deben aprender a respetar.

 

No es fácil, en muchas ocasiones es más cómodo comprarle al niño la wii, dejarle que regrese a no sé que hora cuando tiene sólo doce años y tantos y tantos ejemplos en los que podemos pensar. Pero la renuncia a ello es el peor favor que podemos hacerles a los chavales y a nosotros mismos. Siempre he mantenido que una familia es eso, una familia, no una democracia, porque en una familia lo que diga el niño (sobre todo a ciertas edades) no puede condicionar decisiones que deben tomar quienes están en el ejercicio de la autoridad, o sea, los padres. 

 

No nos podemos permitir este fracaso colectivo, porque estoy convencido que en estos polvos están los lodos de un fracaso social de parte de una generación, algo que, al final, pagaremos todos. 


16 Responses to “La importancia de decir no… y de mantenerlo”


  1. Miércoles, 1 octubre, 2008 a las 9:00 pm

    Este mismo tema lo hemos tratado esta mañana en la parada de metro donde trabajo. Y es que es cierto que, a día de hoy, los nuevos padres buscan mas ser “colegas” que padres y, por tanto, la negativa es lo último que el niño recibe y, por lo tanto, acaba siendo un consentido de cuidado, con los peligros que eso conlleva.

  2. 2 ELECKTRA22
    Miércoles, 1 octubre, 2008 a las 11:20 pm

    Hola Capi!, una vez mas, te doy la razón. yo veo cada día a muchos niños INAGUANTABLES en las cafeterías, bares y grandes almacenes, que lo único que hacen es PUTEAR A LA SOCIEDAD, me explico: corriendo por las calles o pasillos chillando, avasallando, tocando todo lo que ven, rompiendo las cosas (curiosamente las caras), insultando, berreando, golpeando las cosas…. vamos PEQUEÑOS MONSTRUITOS, que dios me libre de tener hijos así, por que de verdad, me da ganas de dar un par de ostias a los niños y una paliza a los padres por consentirlo y no regañarles, por que de verdad, hay a veces que me sacan de mis casillas. yo cuando tenga un hijo, lo pienso educar desde bien chiquito, pero tengo miedo de ser una “sargento” en la forma de educarles, ya que soy muy estricta conmigo misma y también en fracasar en general, pero tengo a lado a mi madre que me aconsejara en cualquier duda. por lo menos tengo esa suerte.

    2 BESOS CAPI Y UN SALUDO PA’ LOS DEMAS.

  3. 3 wallace97
    Miércoles, 1 octubre, 2008 a las 11:42 pm

    Chapeau Capi. Pero mucho me temo que los polvos que provocaron estos lodos ya no se pueden quitar con el plumero, ni con la mopa, ni con el aspirador. Creo que en tu última frase pones en futuro lo que ya es presente, y está empezando a ser pasado. Como llevo tantísimos años observando el proceso, analizándolo por activa y por pasiva, con datos y sin ellos, por reducción al absurdo y por analogías con un sin fin de procesos paralelos y similares, desde fuera y desde dentro, desde lejos y desde cerca, te repetiría algo que ya he dicho en multitud de ocasiones: miremos hacia la coincidencia en el tiempo de dos desarrollos, el de la televisión, y el de la evolución de los planes de estudios. Y mucho me temo que los padres que hoy tienen chavales en esa edad tan decisoria, han sido ya víctimas de esa misma medicina, con lo que jodio lo tenemos. Por supuesto que hay excepciones, pero la regla es la que manda. Y puedes haber librado una lucha titánica, que habrás podido salvar a tus hijos de la quema, pero no al entorno, y éste es el que se ha impuesto. Mi trabajo y esfuerzo me ha costado la lucha constante contra esos dos elementos, pero hoy día mis hijas, aún estando impregnadas de lo que les ha rodeado fuera de casa, son capaces de reconocer el esfuerzo, porque empiezan a razonar y a ver la evidencia, y eso vale mucho desde el punto de vista personal, pero poco o nada a nivel social, desgraciadamente. Es imposible pelear contra la televisión, está apoyada por todos los poderes fácticos, lo mismo que el descenso del nivel educativo. Y mientras que no nos queramos dar cuenta, imposible emprender el camino de las soluciones. Tendrán que hacerlo cuando no haya más remedio, y será más complicado que si se hubiera hecho con el sentido común por delante.

  4. 4 Orayo
    Jueves, 2 octubre, 2008 a las 12:30 am

    La educación de un niño es una guerra de voluntades.

    Imagino que conoceras al juez de menores de Granada, Emilio Calatayud Pérez. Te linkeo dos videos donde expone su vision de la educación. Me he acordado de él cuando he leido lo de que un padre no es un “colega”. A partir de min 4 del primer enlace.

    Video 1
    Video 1

    salu2

  5. 5 lola
    Jueves, 2 octubre, 2008 a las 10:54 am

    Bien dicho Capi, así se escribe. La educación empieza en casa a partir de los 0 años y no en la escuela como algunos padres pretenden, exigiendo al profesor lo que no han sido capaces de conseguir ellos mismos. Y el ejemplo de los padres es fundamental, de nada sirve exigir determinadas conductas si los padres hacen gala de un comportamiento contrario.

  6. 6 Sonia
    Jueves, 2 octubre, 2008 a las 2:58 pm

    Querido Javier: te doy la razón en todo lo que has escrito en tu comentario. También suscribo las palabras de los contertulianos anteriores a mí. Recuerdo toda la educación de nuestro hijo de 12 años como algo estresante, cargado de paciencia por nuestra parte, con esos “nos” constantes y consecuentes que provocaban en él, pataletas, gritos, lloros…, cosas todas ellas, que nos hacían ser el centro de atención allí donde fuesemos. Nunca nos dejámos influenciar por lo que pensara la gente; si estábamos en la cola del supermercado y quería un caramelo o un helado antes de comer, preferíamos que llorara a que no aprendiese, pues su salud y su comportamiento el día de mañana eran lo más importante. Yo fui tachada de dura en muchas ocasiones pero hoy, estoy viviendo la mejor pubertad que nunca hubiera sido capaz de imaginar, ya que ha entendido, comprendido por qué lo hicimos así y es una gozada cuando en la escuela y los amigos nos dicen lo feliz que se le ve y lo bien educado que está. Desde luego eso no quita que sea todavía un niño y que de vez en cuando, como tú bien sabes (ja,ja,ja), haga de las suyas, no obstante, nos sentimos orgullosos de haberle marcado y seguir marcándole un camino desde el respeto y la educación que le abrirá muchas puertas en la vida. Besos para ti, para Daniel y saludos a todos.

  7. 7 Malos Pelos
    Jueves, 2 octubre, 2008 a las 8:10 pm

    Menudo tema ¿eh, Capi? Por cierto, ¿cómo es que te adentras en estos jardines…?

    Vale, que sí, que tienes razón, que tenéis razón, vaya. Pero decidme si lo que se respira desde todas las esquinas de este lindo pais no es, precisamente, la permisividad. Se nos grita desde el gobierno, se nos dice desde los foros y blogs de internet, se nos susurra en el bar… ¿Y eso no cala en casa? ¿Qué valores se nos inculcan? A ver, que alguien lo diga. La TV se pasa el día escupiendo mierda, que cae dentro de las casas, haya niños o no… especialmente Antena 3 y Tele 5, y no lo digo sólo yo. Quitemos la tele, pues. Ja, ja, ja.
    Los que son de más edad dicen que esto ya no lo arregla ni Dios. Quizá tengan razón.
    Lo que se observa es que casi todos hacemos prácticamente las mismas cosas. Es decir, trabajar para pagar la hipoteca, llevar al niño al cole, trabajar otra vez para pagar los caprichos, llevar al niño a las actividades extraescolares, incluido a catequesis light, ir al Carrefour, llegar a casa y poner la tele y luego el ordenador. La tele está siempre puesta. Luego están la nin, la play, la wii, las tarjetas piratas… y el movil con blutuz.. joder ¿Un mundo feliz?
    Eso es lo que hay, así que los nenes, que son tan inteligentes como nosotros y que, gracias la los medios a los que tienen libre acceso en esta nuestra sociedad permisiva de la que tan orgullosos hemos de sentirnos, saben de la toría de la vida, (inclúyanse derechos y deberes), casi más que nosotros mismos, nos chantajean vilmente y, por desgracia, suelen salirse con la suya.
    Así están cosas, y es difícil desatarse… difícil, sí.

    Besitos.

  8. 8 wallace97
    Jueves, 2 octubre, 2008 a las 8:51 pm

    Malos Pelos, no es difícil, lo que pasa es que cuesta trabajo porque es una pelea continua. Te aseguro que mis hijas no veían la tele, salvo Barrio Sésamo, no tuvieron la Game Boy, que era lo que había, ni teléfono móvil, ni comían chuches, ni tenían caprichitos no razonables. Y han tenido siempre un horario estricto. Eso sí, cuando los sábados y los domingos te despertaban a las ocho de la mañana o antes, porque querían desayunar, ahí estaba su padre, levantándose con ellas para evitar la televisión, que para mí hubiera sido lo más cómodo, pero por nada del mundo se lo hubiera consentido. ¿Y qué pasaba?, pues que te puedes imaginar hasta que lo comprendieron, lo cansino que puede llegar a ser estar todo el día negando y prohibiendo, haciendo de malo de la película. Pero lo tenía muy claro, lo primero era mi obligación como educador. Además, era evidente que con el tiempo lo entenderían. Y lo han agradecido.

  9. 9 Sonia
    Jueves, 2 octubre, 2008 a las 8:55 pm

    Orayo, muchas gracias por los fántasticos, divertidos e instructivos videos sobre “la lección magistral” de Emilio Calatayud Pérez que nos has facilitado.

  10. Jueves, 2 octubre, 2008 a las 9:16 pm

    Gracias Orayo por los videos. Ayer estuve buscando la intervención de Calatayud, que vi hace unos meses, para incluirla en el post, pero no di con ella. Así que te agradezco que me hayas facilitado encontrarlos.

  11. 11 aurorafiguero
    Viernes, 3 octubre, 2008 a las 1:32 pm

    Hola a todos: Anoche cuando vine, de celebrar mi cumpleaños, entré en el blogg, (cómo es mi costumbre) . Chapeau Capi. Hace tiempo, que te iba a proponer este tema, pero cómo tú llevas la batuta, no lo hice. Un aplauso cerrado, para tudos . No puedo decir otra cosa. Habeis estado geniale. Vuestros pensamientos los firmo, pues yo siempre he sido de esa forma de pensar y ejercer, y mi esposo también. He sido una madre, cariñosa, y rígida en cuanto a mantener el NO, y eso lo saben mi hijo y mi nieto. Yo le explicaba hasta la exausticidad, cómo debian ser los deberes y obligaciones, de nosotros y suyas, pero si a la tercera vez, no me hacía caso,, y le había advertido, de que se quedaba sin lectura, sin bajar a jugar, o sin escuchar música…… lo mantenía, y él lo sabía, y cuando venían sus amigos a buscarle, decía: Iros que hoy no salgo. Sus amigos, que me querían mucho, le decían : !Pero si tu madre es un encanto! Déjamé hablar con ella. Y mi hijo, les decía, es un encanto, pero cuando jura por su madre, que no salgo, es que no salgo. Iros. Y se iban; porque mi esposo se iba a las ocho de la mañana, y no volvía, hasta las diez de la noche, desde su trabajo, con un montón de Cómics para el, y veía cómo llevaba sus deberes. Y ninguno de nosotros, nos quitábamos el mando, ni nos poníamos de su parte, cuando él, pedía ayuda, para salirse con la suya. Y cuando tuvo 14 años, le enseñé a hacerse un filete o huevos fritos, una ensalada !Ah! y a lavarse la muda y los calcetines, por si algun día salía fuera solo. Y mis vecinos, decían que : Pobrecito, que era solo, y que tenía que hacer de todo, y que para educarle, estaban los maestros, que para eso, los pagábamos. Yo, me metía en casa, y no me importaba lo que dijesen, porque siempre creí que hacía lo correcto, y con mi nieto, igual. Respeté las decisiones de sus padres, y cuando me pedía algo inusual, le decía: Ahí, tienes el teléfono. Pregunta a cual quiera de los dos si te lo puedo dar, y lo que te digan……eso hago.Y estoy orgullosa de los dos. El otro día, le dije esto mismo, al hijo de unos vecinos, y me dijo, lo que muchos: Que él, no había pedido veni9r al mundo, y que lo menos que debían sus padres, que para eso lo eran, era darle esas cosas, y se queda con el dinero total del trabajo. Tiene 18 años y no ayuda a nada en absoluto. Le hice ver que estaba equivocado de medio a medio, y la discusión quedó en tablas, y los padres callados dejándome hacer. Ayer, me bajó una tarjeta preciosa, y en la dedicatoria, decía: A la segunda abuela, que me hace ver, las cosas justas. Ángel Luís. Suscribo todas vuestras opiniones, maravillosas,. Un poquito menos las de Malos Pelos: Créeme, si se quiere, se puede, pues aun hoy con 16 años, si le tiene que quitar la Wii, la Play, y un partido de la NBA; se lo quita, por los deberes, y luego vé otro, con él, charlando y rie3ndo. Mañana más. besos a todos. AURORA. !Ah! Pero todo esto, hay que hacerlo, desde chiquititos. si no, ya no hay vuelta atrás.Lo de Emilio, Calatayud Pérez, sublime. Gracias.

  12. 12 Malos Pelos
    Viernes, 3 octubre, 2008 a las 4:36 pm

    Bueno, gracias por los consejos… uf, sé que esto va a sonar a disculpa barata, pero he de alegar en mi defensa que, a pesar de lo que haya dado a entender en mi respuesta, en nuestra casa reina cierta moderada disciplina y que mi comentario se refiere no a mi caso particular, sino a lo que me cuentan los padres y madres de otros niños; y tampoco todos, pero sí la mayoría, que es lo preocupante. Y me reafirmo en que esa es la tónica general. Ya había visto los videos, ya que un compañero del trabajo me los puso en una ocasión hablando de sus hijas… En fin, ¿habrá, pues, que volver a las escuelas de padres?

    Capi: de ahí lo de “el NO ticiero” jejeje😉

  13. 13 g2-3c2f5cfc6a9f9d637ccba92998fd8b34
    Sábado, 4 octubre, 2008 a las 4:35 pm

    Yo sí soy psicólogo, y tienes más razón que un santo. Pero no sólo es un problema de límites. El núcleo familiar a día de hoy es apenas un esbozo: desintegrado, inexistente, o desestructurado en muchos casos. Cuando se pasan con los hijos 30 minutos al día poner límites resulta casi imposible…

  14. 14 Trini
    Lunes, 6 octubre, 2008 a las 11:30 pm

    Ya lo decía Javier Mahíllo (de cuya muerte acabo de enterarme con gran disgusto) en “Mis pequeños monstruos”: “A los monstruos hay que matarlos de pequeños: después no se puede”. Se refería al tirano que todos llevamos dentro y que sale con garras afiladas a poco que, como también decía Javier, “sus padres no les hagan la caridad de civilizarlos”. Imagino lo que sería, si en vez del “jobar” y la cara de Oliver Twist en pleno orfanato que ponen cada vez que se les dice que no (y que su padre y yo fingimos no ver, no vamos a pretender que ya que obedecen nos digan “sí, oh padres dilectos, encantados de quedarnos sin Wii dos semanas”)dos tipos de su tamaño pretendieran tomar el poder por la fuerza bruta…

  15. 15 Macu
    Viernes, 10 octubre, 2008 a las 6:27 pm

    Totalmente de acuerdo con todos vosotros. La verdad es que es un tema que me toca muy cerca pues mi hijo tiene 3 años y 3 meses y está en todo su “apogeo”. Siempre estoy con el no en la boca y con el haz esto y haz lo otro. Es muy duro llegar a las 8 y media de la noche y tener que pelear con él pero, como dice wallace97, es mi obligación (bueno, de mi marido y mia, claro) de educador y me lo agradecerá en un futuro. Yo tampoco quiero ser colega de mis hijos; hay tiempo para todo: para jugar, para ir de paseo y para ir de sargento. Y como dice Sonia, monte el pollo donde lo monte, ni caso y ni hablar de ceder al chantaje.
    Espero conseguir que mis hijos sean buena gente cuando sean mayores. Empeño en intentarlo no me va a faltar, desde luego.
    Saludetes a todos.

  16. Miércoles, 3 noviembre, 2010 a las 12:33 am

    Estoy muy de acuerdo con el artículo, es un tema que me preocupa mucho. Por eso empece mi blog con respecto a este tema. No soy psicóloga, pero soy madre de 4 niños y a los golpes y leyendo mucho trato de educarlos de la mejor manera. Se que esto de dejar a los niños que se críen solos sin guía ni padres presentes es un gran problema en la sociedad de hoy.
    Los psicólogos dicen que no se les puede castigar, que hay que dejarles hacer lo que quieran y la sociedad se desmorona cada vez más.
    Yo insisto en que cada padre debería educarse para ser padre, porque los niños no nacen con un manual abajo del brazo ni nosotros somos tan genios para saber tratar a otro ser humano y hacerlo bien. Si nosotros mismos no nos conocemos como pretendemos conocer a nuestro hijo y educarlo bien.
    Me gustaría ayudar a los padres que realmente quieren ser buenos padres a que sepan como hacerlo. Para eso creo yo que debemos conocer la personalidad de nuestros hijos y no pretender educarlos a todos de la misma manera. Escribí un articulo hoy sobre el tema de un libro que leí fascinante. Mi articulo por si lo quieren ver es
    http://comunicacionfamiliar.wordpress.com/2010/11/02/%C2%BFpor-que-la-comunicacion-familiar-se-hace-tan-dificil/#more-197


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