Archivo para 27 mayo 2009

27
May
09

Aído, ópera bufa

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Bibiana Aído se está convirtiendo en la solista de una antológica ópera bufa, tal vez porque no sea consciente que el género en el que se está internando pertenece, sin duda, al género dramático. La inexperiencia (esperemos que sea sólo la inexperiencia y no algo más preocupante) está haciendo que día a día se convierta en centro de crítica y hasta de mofa, algo verdaderamente preocupante cuando se trata de legislar en un asunto tan complejo como el del aborto.

 

Para mi, a diferencia de lo que argumenta la oposición, la reforma de la ley era más que conveniente. La ley de despenalización del aborto legisló la subjetividad y, en consecuencia, la puerta de los riesgos para la salud mental de la madre se abría en cualquier momento del embarazo. Bajo mi punto de vista, una reforma de la ley que objetivara plazos y criterios era algo necesario, al margen de las creencias personales. El aborto es un hecho, una realidad social y debe ser legislado de la forma más precisa posible.

 

La reforma, por tanto, creo que podía ser defendida con cierta solvencia, en un tema que genera un debate ético que siempre dividirá en dos bloques a la sociedad y en el que conviene manejarse con cierta inteligencia y sensibilidad. Y ahí es donde está fallando la ministra Aído un día sí y otro también.

 

Su primera distinción entre “ser vivo” y “ser humano” ha abierto un debate mucho más profundo de lo que parece. De lo que estaríamos hablando sería del de una defensa de los derechos del feto mucho más radical de lo que nadie pudiera imaginar. Bajo mi punto de vista, esta distinción abre la vía para legislar sobre los derechos de los “seres vivos” a decidir a qué especie quieren pertenecer, para lo cual tan sólo haría falta conseguir un ADN reversible. Así, un ser vivo cuyo destino es convertirse en humano podría tener  derecho (evidentemente sin el consentimiento de sus progenitores) a convertirse en el animal que deseara y hasta en planta, para lo cual sólo haría falta recomponer el ADN, en el más exquisito derecho de respeto a la libertad. Así se garantizaría lo que ya ha dicho el Presidente Zapatero, es decir, que los padres no interfieran en las decisiones de los hijos incluso antes de su nacimiento.  Puede sonar a ciencia ficción con altas dosis de mal gusto, es verdad, pero para ciencia ficción la de la ministra cuando dijo “para mí un feto —de trece semanas— es un ser vivo, claro, pero no podemos hablar de ser humano porque no tiene ninguna base científica”.

 

El tema más controvertido de la ley, incluso para muchos de quienes apoyan el grueso de la reforma, es la posibilidad de que una chica de 16 años pueda decidir abortar sin el consentimiento de los padres. Destacados dirigentes socialistas ya han mostrado su discrepancia con este aspecto de la ley. La ministra de igualdad, en su defensa de esta posibilidad, ha vuelto a ser tan torpe como para dar un titular de la opera bufa “Aído”. Su alusión a que una chica de 16 años también “pueda ponerse tetas” sin consentimiento paterno no deja de ser una alusión chusca a la ley de autonomía del paciente. Personalmente, no me parece bien ni lo de las tetas ni lo del aborto sin consentimiento paterno, pero desde luego en modo alguno me parecen decisiones comparables.

 

Con actuaciones estelares como estas la ministra lo único que consigue es no sumar ni un solo apoyo al proyecto y hasta hacer dudar a quienes creemos que la reforma era necesaria. Revise lo de las tetas, señora ministra, que igual es mejor que lo del aborto sin consentimiento. En fin, escuchemos Aída y dejemos por un rato el ruido de Aído.

 

 

Una Carcajoda al respecto de la reforma de la ley.

 

(Foto: EP)

22
May
09

“Desgaerollo” de la sociedad de la información

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Leo en El Mundo que la SGAE, en una de sus múltiples artimañas para intentar defender a base de patadas y arañazos un modelo de negocio caduco, ahora utiliza al Ministerio de Industria para obtener informaciones (quiénes son los administradores de determinadas páginas) para luego dirigir su ira recaudadora contra personas concretas.

 

La impresión que he sacado después de la lectura de la información es que no estamos ante uno de esos casos en los que el poder político baila el agua a los artistas (algunos de ellos sólo presuntos y otros unos auténticos maestros) para mantener una relación privilegiada con los mismos, sino que más bien se trata del aprovechamiento que hace la SGAE de una especie de procedimiento de oficio de esos que las maquinarias burocráticas no saben parar. La SGAE denuncia a páginas porque no publican los datos del administrador y, de esa forma, el mecanismo administrativo empieza su caminar, resuelve la denuncia, se lo comunica a la SGAE y, además, acaba multando a los administradores. La sociedad de autores, entonces, inicia sus denuncias por las presuntas violaciones de la propiedad intelectual.

 

Da la impresión de que el Ministerio se convierte en herramienta involuntaria de una estrategia con otra autoría y que su uso instrumental muy probablemente le lleve a actuar en contra del espíritu de la ley. Lo que más gracia me hace es que en los impresos de los expedientes se puede leer “Dirección General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información”. No deja de ser curioso que una dirección general con ese nombre sea utilizada por la SGAE como estilete contra gente con iniciativa en la red.

 

Vuelvo a insistir en un argumento que vengo repitiendo desde hace mucho tiempo. Aquí no se trata de discutir derechos de autor sí, derechos de autor no. Evidentemente sí. Aquí de lo que se trata es de la obsolescencia de un modelo de negocio basado en vender copias físicas de obras, copias en las que se nos obligaba a los consumidores a comprar discos con doce canciones de los que sólo nos gustaban tres, de un negocio de distribución más que de creación. Si la SGAE pusiera en el diseño de un nuevo modelo de negocio para los autores el 10% de la energía que pone en perseguir páginas web, novios, autobuses de línea, verbenas, despedidas de solteros, conciertos benéficos y hasta canturreos en la ducha, estoy seguro de que hoy tendrían orientado su futuro.

 

Por otra parte, al igual que sucedía con la mujer del César, no basta con que el autor sea pobre, sino que también debe parecerlo. Lo digo porque la presunta pauperización con la que justifican su inquina persecutoria no parece que case muy bien con el hecho de que los arruinados autores afronten  un macroproyecto de restauración como el del Palacio del Infante Don Luis. En primer lugar, todos sabemos que una restauración de ese tipo compromete unas decenas de millones de euros, algo que, con lo mal que les va el negocio, no sé yo si van a tener. En segundo lugar, según parece, para la SGAE un arquitecto no debe ser un autor, por cuanto en su proyecto prevén alterar sin ningún rubor la obra original. Cierto es que por tratarse de un Palacio Neoclásico los derechos del autor (por cierto, creo que los arquitectos no cobran porque disfrutemos viendo sus obras) pueden haber caducado, pero igual que se pretende prorrogar los derechos de los Beatles y hasta los de Bisbal, digo yo que los autores deberían proteger los de Ventura Rodríguez. ¿O Ventura Rodríguez creo el palacio con licencia Creative Commons?  Y en tercer lugar, volviendo a lo de la mujer del César, la sociedad de autores no basta con que sea honesta, sino que también debe parecerlo. Lo digo porque, según informa la prensa, la adjudicación del mencionado Palacio se encuentra bajo la sombra de la sospecha.

 

En fin, para terminar, sólo quiero decirle a don Teddy, el apóstol que lucha contra el demonio pirateril,  que en lugar de intentar asistir a tanto entierro de páginas web de enlaces, más le valdría hacer honor a su apellido y bautizar una nueva forma de concebir su negocio. Más le vale cambiar el rumbo de su apostolado. Que el señor nos libre del deSGAErrollo de la sociedad de la información.

21
May
09

El chantatachán económico

 

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Qué contentos estamos de saber que en un ratito vamos a tener claro el tan cacareado nuevo modelo de crecimiento económico para España. En mi ignorancia, me parecía a mi que una tarea de ese tipo necesitaba de mucho tiempo y de muchas mentes pensantes, pero aquí somos tan chulos que en unas semanas nos podemos sacar de la chistera una nueva conjunción de fuerzas económicas que van a hacer que Sarkozy vuelva a temblar ante la pujanza de de su vecino del sur.

 

Debemos reconocer que en la política deben estar las mentes más privilegiadas del país. No hay más que observar cómo las empresas necesitan de muchos meses y hasta de consultores externos para desarrollar sus planes estratégicos. Qué panda de desgraciados que se ahogan en el vaso de agua de un insignificante proyecto empresarial, cuando nuestros políticos en unas semanas van a dibujar el futuro el futuro reluciente de la patria. Quitamos ladrillo por ahí, metemos alta tecnología en dosis elevadas, hablamos de trabajos relacionados con la dependencia, añadimos unos polvos mágicos de sostenibilidad y… chantatachan… ¡nuevo modelo económico! Ya está, a que es sencillo cuando la gente brillante se pone manos a la obra.

 

Qué más da que el nivel de formación de nuestros trabajadores esté o no en consonancia con el mismo, qué más da que el desarrollo de las energías renovables se haga en base a subvencionar su alto coste, qué más da que las velocidades de conexión a las redes en España sean bajas, tengan a medio país en la sombra y encima sean caras, qué importancia tiene que estemos rompiendo la unidad de mercado… esos son argumentos de pesimistas que nunca van a crear un empleo, por mucho que los optimistas no hagan ahora más que destruirlos.

 

Me parece todo tan frívolo, tan falaz, tan irresponsable que acabo por pensar que en realidad el que está mal de la cabeza soy yo. Y encima el presidente nos anuncia un gran pacto nacional en torno a esta nueva nada improvisada del futuro modelo económico. Un país sería tendría desde hace mucho tiempo a las personas más brillantes del país trabajando en ello, en el estudio de lo que somos, de lo que podemos llegar a ser, de lo que necesitamos para llegar allí, de las inversiones necesarias y en qué campos, de las reformas necesarias en la educación y en los mercados laborales, de las infraestructuras que deben propiciar esa transformación y de saber si somos capaces de generar los recursos necesarios para afrontar un proyecto de una magnitud descomunal.

 

Pero aquí no, aquí damos ordenadores a los niños de quinto de primaria y nos creemos que ya tenemos un batallón de ingenieros informáticos para afrontar la economía del I+D+i. Como si la herramienta hiciera el conocimiento, claro que el conocimiento que demuestran muchos de nuetros padres de la patria tampoco es muy difícil de alcanzar.

 

En fin amigos, que dentro de poco escucharemos en la barra del bar un “marchando un nuevo modelo de crecimiento económico”, la versión zapateril de croissant plancha en tostadora con microchips.

 

 

(Foto: http://www.flickr.com/photos/psoe)

12
May
09

La España de los carteles

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Llevo muchos días sin escribir, tal vez porque estoy siendo sitiado. Los carteles de la propaganda oficial se sitúan uno a una manzana en dirección este y otro a otra manzana dirección oeste. Debo reconocer que la colocación de los carteles ha creado empleo, tal vez u  poco precario, pero empleo del “Plan E gobierno de España”, el último parche para maquillar las cifras del paro, mientras intentamos convencer a los inmigrantes para que regresen a su país pagando billete en business si hace falta para darles de baja en las listas del Inem. Las aceras de la calle van a crecer, van a dejar una calle más mona, sí, mientras al presidente se le llena la boca con eslóganes del tipo “más ordenadores y menos ladrillo”. Reconozco que en esa reforma de la calle va a haber poco ladrillo, más bien parece que van utilizar granito y asfalto. Y unas nuevas farolas que alumbrarán la nueva España. 

 

Entre un gobierno aturdido y unos ayuntamientos que no ven más allá de sus narices, nos vamos a gastar 8.000 millones de euros en lugar de invertirlos. La España rural seguirá soñando con el ADSL mientras el Plan E cambiará las baldosas que aún están bien por otras nuevas. Qué carajo de ordenadores vamos a utilizar, con unas velocidades de conexión que siguen dejando mucho que desear, con una red de fibra óptica ridícula (ilusión óptica en la mayor parte de los caso) y con un país que ha fomentado ser fontanero antes que ingeniero. 

 

En fin, que me pongo de mala leche y tal vez por eso no escribo. Mientras la gente con iniciativa se busca la vida, este gobierno nos traslada la cultura de la subvención, la ensoñación de que saldremos de esta crisis sin arrugas profundas en nuestro gesto, sin que nuestra calidad de vida se vea afectada. Deberemos miles de millones gracias a un galopante déficit público utilizado para comprar la paz social o, lo que es lo mismo, el adormecimiento sindical. No se afronta ni una reforma, no se hace la menor crítica de un sistema al borde del colapso. Con la excusa de que esto viene desde fuera se niegan responsabilidades y futuras consecuencias, desde la prisión de un discurso pretendidamente social que conduce a una ruina social de la que tardaremos décadas en recuperarnos. Menos mal que lo leeremos en el ordenador. 

 

 

Claro que ahora miro a la derecha (de la foto de arriba) y ya veis qué imagen me encuentro. 




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