27
May
09

Aído, ópera bufa

fotonoticia_20090526150536

Bibiana Aído se está convirtiendo en la solista de una antológica ópera bufa, tal vez porque no sea consciente que el género en el que se está internando pertenece, sin duda, al género dramático. La inexperiencia (esperemos que sea sólo la inexperiencia y no algo más preocupante) está haciendo que día a día se convierta en centro de crítica y hasta de mofa, algo verdaderamente preocupante cuando se trata de legislar en un asunto tan complejo como el del aborto.

 

Para mi, a diferencia de lo que argumenta la oposición, la reforma de la ley era más que conveniente. La ley de despenalización del aborto legisló la subjetividad y, en consecuencia, la puerta de los riesgos para la salud mental de la madre se abría en cualquier momento del embarazo. Bajo mi punto de vista, una reforma de la ley que objetivara plazos y criterios era algo necesario, al margen de las creencias personales. El aborto es un hecho, una realidad social y debe ser legislado de la forma más precisa posible.

 

La reforma, por tanto, creo que podía ser defendida con cierta solvencia, en un tema que genera un debate ético que siempre dividirá en dos bloques a la sociedad y en el que conviene manejarse con cierta inteligencia y sensibilidad. Y ahí es donde está fallando la ministra Aído un día sí y otro también.

 

Su primera distinción entre “ser vivo” y “ser humano” ha abierto un debate mucho más profundo de lo que parece. De lo que estaríamos hablando sería del de una defensa de los derechos del feto mucho más radical de lo que nadie pudiera imaginar. Bajo mi punto de vista, esta distinción abre la vía para legislar sobre los derechos de los “seres vivos” a decidir a qué especie quieren pertenecer, para lo cual tan sólo haría falta conseguir un ADN reversible. Así, un ser vivo cuyo destino es convertirse en humano podría tener  derecho (evidentemente sin el consentimiento de sus progenitores) a convertirse en el animal que deseara y hasta en planta, para lo cual sólo haría falta recomponer el ADN, en el más exquisito derecho de respeto a la libertad. Así se garantizaría lo que ya ha dicho el Presidente Zapatero, es decir, que los padres no interfieran en las decisiones de los hijos incluso antes de su nacimiento.  Puede sonar a ciencia ficción con altas dosis de mal gusto, es verdad, pero para ciencia ficción la de la ministra cuando dijo “para mí un feto —de trece semanas— es un ser vivo, claro, pero no podemos hablar de ser humano porque no tiene ninguna base científica”.

 

El tema más controvertido de la ley, incluso para muchos de quienes apoyan el grueso de la reforma, es la posibilidad de que una chica de 16 años pueda decidir abortar sin el consentimiento de los padres. Destacados dirigentes socialistas ya han mostrado su discrepancia con este aspecto de la ley. La ministra de igualdad, en su defensa de esta posibilidad, ha vuelto a ser tan torpe como para dar un titular de la opera bufa “Aído”. Su alusión a que una chica de 16 años también “pueda ponerse tetas” sin consentimiento paterno no deja de ser una alusión chusca a la ley de autonomía del paciente. Personalmente, no me parece bien ni lo de las tetas ni lo del aborto sin consentimiento paterno, pero desde luego en modo alguno me parecen decisiones comparables.

 

Con actuaciones estelares como estas la ministra lo único que consigue es no sumar ni un solo apoyo al proyecto y hasta hacer dudar a quienes creemos que la reforma era necesaria. Revise lo de las tetas, señora ministra, que igual es mejor que lo del aborto sin consentimiento. En fin, escuchemos Aída y dejemos por un rato el ruido de Aído.

 

 

Una Carcajoda al respecto de la reforma de la ley.

 

(Foto: EP)


16 Responses to “Aído, ópera bufa”


  1. Miércoles, 27 mayo, 2009 a las 1:54 pm

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Capi… la reforma y la legislación de la ley del aborto era necesaria. Yo opino que es el Ministerio de Sanidad el que debería salir a hacer el anteproyecto, pero parece ser que no, lo tienen que hacer de este ministerio de (perdonad la expresión) de mentira.

    Las opiniones que se vierten en este aspecto son siempre subjetivas, y es normal, porque es un tema que remueve, pero siempre tiene que imperar el respeto hacia la madre, en ningún caso es algo que guste.

    Por otro lado, no creo que los padres no deberían saber que su hija va abortar, pero lo gordo del tema es las lecturas que se pueden hacer alrededor, para mi, mucho mas procupantes que el hecho en si de que se aborte o no, a saber, qué hace una mujer que mantiene relaciones sexuales sin preservativo?, nadie habla de las enfermedades de transmisión sexual?, por qué la Sanidad Pública no se hace cargo no solo de la intervnción en si, sino de la correcta orientación del tema a la niña, a los padres, y todas las posibles salidas para ese niño si la madre acaba decidiendo que lo tiene…

    Sin embargo, como casi siempre, nos quedamos en lo supérfluo…

    Besicos

  2. 2 Sonia
    Miércoles, 27 mayo, 2009 a las 3:37 pm

    Querido Javier:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo y corroboro de la misma forma la opinión de Belén. Por supuesto que era necesaria una reforma para la ley del aborto y desde luego, este no dejará nunca de ser un tema que despierta muchas susceptibilidades por muchas razones, entre las cuales está la de que solo las mujeres podemos dar a luz y la de que muchos hombres que se oponen de forma drástica a ello, son incapaces de ponerse en la piel de una mujer. Me alegra ver que no es tu caso. Que a ninguna mujer implicada le gusta abortar o lo haga por deporte, creo que es un hecho indiscutible, a no ser que una esté loca de remate. Sin embargo, de una mujer con los estudios y responsablilidad de Bibiana hubiera esperado una sensibilidad cargada de argumentos convincentes. Que haga alusión a las operaciones de tetas comparándolas con un embarazo interrumpido, cuando se refiere al consentimiento paterno para tomar una decisión de dicha envergadura, me resulta más que vergonzoso, fuera de lugar. Es como si dijese a los padres que consienten una operación de pecho:”No permitiís que vuestras hijas se operen ahí si quieren, pues de la misma manera pueden quitarse el hijo que no desean”. Parece increible que no vea las diferencias. Desde luego, la responsabilidad de tener, educar, mantener un hijo y hacerlo con todo el amor del mundo que este se merece, es incomparable con ponerme una talla 90 de pecho porque quizás, y digo quizás, mis padres no han conseguido darme la seguridad y autoestima necesaria para gustarme con una 70 (aquí no hablo de cuando por problemas físicos, el pecho es tan grande que me produce dolores diversos). Un hijo no es un pecho, Sra. Ministra y seguramente, también es un ser vivo y un ser humano en potencia pero que por razones para mí, totalmente subjetivas, respetables a la propia madre que decide tomar semejante decisión, no nacerá. Por otra parte, en Alemania donde las leyes del aborto llevan más años que en España, la opinión de los padres en un tema tan delicado tiene mucho peso y no se toma tan a la ligera con en España donde parece ser que el Estado quiere hacer de papá para lo que le convenga. Creo que la decisión final la ha de tomar siempre la mujer embarazada, y los padres la han de respetar, aunque su opinión debería ser escuchada y no desvalorada por decreto. Además, como bien ha comentado Belén, en este país hay una falta de educación sexual increible que muchas veces conlleva a que la situación sea irreversible. El aborto siempre debería ser el punto final. Es un poco como las operaciones de los médicos. Una operación es un fracaso a todas las terapias posibles, es el último peldaño. El aborto sería el fracaso de la eduación sexual, pero es como lo otro, un hecho que no se puede negar ni barrer bajo la alfombra.
    Un beso para ti y saludos a los demás.

  3. 3 wallace97
    Miércoles, 27 mayo, 2009 a las 5:03 pm

    Como en todos los asuntos tan delicados y subjetivos, lo complicado es poner los límites. Y es lógico que surjan paradojas como ésta: una chavala de dieciocho años menos un día, necesita la firma de los padres para ir de excursión con el colegio, y no puede comprar una cerveza ni un paquete de tabaco, ni entrar en una discoteca, pero a los dieciséis puede abortar sin necesidad de consultarles. No sé, como poco, suena raro.

    Y por otra parte, si es cosa de dos, digo yo que al menos habría que tener en cuenta la opinión del padre de la posible criatura (sea humana o no, eso que nos lo aclare la bibistra).

    Como dicen Belén y Sonia, está muy claro que lo que sí que falla es el sistema educativo. Para estos resultados, quizás habría que cuestionarse la obligatoriedad de la enseñanza.

  4. Jueves, 28 mayo, 2009 a las 3:19 pm

    Muy ingenioso el título del post. Considero que es necesaria una reforma de la ley del aborto, aunque sólo este de acuerdo con este tipo de intervención para casos muy concretos y determinados. No hay que olvidar que en España el aborto no es legal, tan sólo existen unos casos en los que está despenalizado, pero mucha gente ha utilizado la vía de “problemas psicológicos para la madre” para conseguir el fin último que es abortar. En este punto la ley del aborto debería, desde mi punto de vista, ser más concreta, porque es cierto que hay situaciones difíciles como una violación o jóvenes que hayan tomado medidas anticonceptivas, hayan sido responsables y éstas hayan fallado, pero estos casos son los menos y no suman las cifras que estamos acostumbrados a oír anualmente de abortos en menores y jóvenes. El problema real es que la gente no utiliza preservativo u otros métodos.

    Tengo 20 años y por tanto hace poco que deje el instituto y la escuela, y me creo en condiciones de asegurar que desde los centros educativos se facilita la información necesaria (y eso que fui a un colegio católico donde explicaban los métodos anticonceptivos con cuentagotas). Quiero decir que los jóvenes, por lo que yo he visto, sí conocen las consecuencias de una práctica sexual insana. El problema radica en que se creen más “guays” o que van a ligar más por hacerlo sin preservativo. No se trata de excusas de “la paga no me llega para comprar condones” o excusas de “son muy caros”, ya que eso son tonterías, los jóvenes tienen fácil acceso al dinero y se compran ropa de marca, fuman, beben y eso vale mucho más que una caja de preservativos. Muchas veces he intentado pensar por qué la gente llega a esos extremos de despreocupación por su propio cuerpo, salud física y mental y no he encontrado respuesta. Porque la realidad es que si lo hacen sin preservativo es porque quieren, porque en la mayoría de los casos les da la gana. ¿Y frente a esa despreocupación qué pueden hacer las leyes?

    En cuanto al tema de la comunicación del aborto a los padres, creo que aunque la decisión última la debe tomar la mujer, los padres deben ser conocedores del asunto.

  5. 5 joselepapos
    Jueves, 28 mayo, 2009 a las 7:10 pm

    Gracias por el regalo de D.Alfredo Kraus. En cuanto al aborto tengo muy claro que nadie puede decidir por la mujer. Sólo podemos intentar comprender y aceptar su decisión.

  6. 6 Miguelo
    Jueves, 28 mayo, 2009 a las 11:28 pm

    Pues yo me apunto a lo que decía Capi de que la ministra ha abierto un debate mucho más profundo de lo que parece. Es verdad. Vaya por delante que yo estoy en contra de la despenalización del aborto. Creo que el tratamiento de ese hecho, desgraciadamente presente en nuestra sociedad, debe pasar por la aplicación de las circunstancias atenuantes o eximentes que se aplican a cualquier otro delito. Pero yo creo que eliminar un feto debe ser, en principio, delito, sin salvoconductos especiales.

    ¿Por qué lo creo así? Porque pienso que el feto es un ser humano, igual que yo. De hecho yo mismo, de (muy) pequeño, fui así. Y si a mi el Derecho Penal me protege de quien quiere acabar con mi vida, entiendo que a un feto debe protegerle igualmente.

    Yo lo veo así, aunque no pretendo imponer mi punto de vista a nadie. Pero sí que me gustaría debatir educadamente alguna cosa. Tengo una duda: quien justifica la despenalización del aborto ¿considera que un feto no es un ser humano (opción A), o considera que es un ser humano , pero con un derecho a seguir existiendo condicionado a lo que decida su madre hasta la semana X (opción B)? Puede resultarles curioso, pero yo nunca lo he llegado a saber claramente.

    ¿Por qué yo no soy ni de la opción A ni de la B? Porque, yo al menos (repito, no pretendo imponer nada a nadie), no puedo sostener honestamente ninguna de las dos. Para la opción A tengo una pregunta: ¿y cuándo el feto empieza a ser un ser humano. ¿En la semana X? Y el día anterior ¿por qué no lo es? ¿qué lo diferencia? Podemos llevar esa pregunta día a día hacia atrás, y el único momento que yo encuentro científicamente distinto es la concepción. Pero ruego a quien tenga argumentos contrarios respecto a esto que los exponga. De verdad, nunca he llegado a escucharlos. Siempre se suele producir aquí un inoportuno cambio de tema que me deja sin enterarme.

    Para los de la opción B no tengo pregunta, pero ese derecho “legal” a decidir sobre la vida de otro ser humano sin más argumentos que la propia voluntad (eso es una ley de plazos) a mi me chirría por todas partes.

    Por favor, no me despachen rápidamente tildándome de carca, fanático y todo eso de entrada por posicionarme en contra de la ley del aborto (la verdad es que este blog no tiene pinta de eso, ni mucho menos, por eso me he animado a escribir). Animo a los lectores a debatir.

    Gracias. Saludos a todos.

    • 7 Sonia
      Viernes, 29 mayo, 2009 a las 8:52 am

      Hola Miguelo. No creo que sea capaz de servirte en bandeja los argumentos necesarios para hacer cambiar en algo tu afianzada opinión, pero intentaré explicarte algunos de ellos. Naturalmente que este es y será siempre un tema delicado, que despierta muchas susceptibilidades y que abre un debate profundo; de eso no me cabe la menor duda. Sin embargo, me cuesta definir un hecho así, como un delito de por sí en cualquiera de los casos explícitos por ley. Engendrar un hijo es algo que no siempre puede programarse, pensarse, etc… Imagínate lo maravilloso que suena que una pareja que pueda tener criaturas, se conozca, se quiera, decidan vivir juntos, formar una familia con uno o más hijos, y ver como crecen en un terreno lleno de amor, comprensión y buenas intenciones. Pero la vida no siempre es así, a veces las situaciones, la inseguridad, el miedo y la soledad nos hace reaccionar de una manera irracional, injusta pero en definitiva, de una manera que también es humana, es decir, una llena de defectos, en la cual ni tu ni yo ni ningún “terreste”( esto va por determinadas jerarquías que se ven por encima del bien y del mal), porque no somos Dios, y cuando digo Dios, independientemente de la religión o tus creeencias, me refieron al bien absoluto. A mí tampoco me gusta el hecho de pensar que la vida que ya se está engendrando pueda dejar de existir, pero quién nos da el derecho a ti y a mí de decidir por una mujer que en definitiva es la que llevará 9 meses en su vientre a quien llegará a ser una persona, con todo lo que ello implica. ¿Dónde empieza la vida, Miguelo?¿Empieza en el pensamiento o en el subconsciente?¿Si yo sueño algo que evidentemente no puedo controlar, soy también responsable de esos sueños?¿El esperma con el cual se engendra el óvulo, ya es vida de por sí?¿Es “pecado” utilizar un preservativo porque estoy impidiendo la procreación, es decir, la vida? Me explico…, para mí la vida comienza desde el pensamiento. Desde el mismo momento en el cual deseo un hijo, aunque no pudiera tenerlo por las razones que fuesen, ya estoy proyectando vida en alguien todavía inexistente. Sin embargo, después de dos embarazos horribles que tuve, y lo digo con todo el peso de la palabra y sabiendo que desee a esos dos hijos con todas mis fuerzas, me vi capaz de comprender muchas cosas que antes no podía. A mi hija la perdí a los tres meses, un embarazo involuntario en el que entendí el significado de la palabra dolor. El segundo y último embarazo (se me quitaron las ganas de volver a intentarlo) volvió a ser con un sufrimiento inmenso, con dos complicadas operaciones y secuelas de por medio, con efectos secundarios de los cuales algunos de ellos me acompañan hasta hoy, etc… No me arrepiento de haberlo tenido, está sano y lo quiero, y sabes por qué, porque lo deseaba, porque tenía y tengo hasta hoy una persona a mi lado que me apoya en la más mínima decisión que intentamos tomar conjuntamente, porque gozaba del respaldo económico adecuado para ofrecer a nuestro hijo una vida holgada, porque yo tenía un futuro y de la misma manera podía ofrecerle otro a mi hijo, al menos poner los cimientos para que él se pudiese desarrollar como persona. Mas en todo ese tiempo tuve que pensar en las mujeres que tomaban la decisión de abortar y pensé en el miedo, la inseguridad y el abismo en el que se encontrarían sin no tenían ninguno de los puntos favorables a los cuales yo pude agarrarme. No se puede hacer demagogia en un tema tan peliagudo cuando tampoco no se dan soluciones reales o perpetuas a las mujeres que se encuentran en esa situación. La adopción es dificilísima, los centros de acogida ayudan hasta un momento determinado pero no consiguen un trabajo a la madre en apuros que puede ver crecer sus miedos y sus problemas. Todo es muy complicado. No voy a discutirte que el feto tiene vida, sería una estupidez por mí parte, pero habría que matizar si es persona y qué es ser persona. Y fuesen las que fueran nuestras conclusiones serían tan subjetivas y tan impregnadas de todo lo que nos ha tocado vivir que carecerían de valor ante quien decide abortar, con sus miedos, sus razones, su vida y su decisión. Creo que el feto tiene mucha información genética que puede determinar rasgos físicos, fisiológicos y de carácter, pero lo que nos hace personas es un proceso mucho más importante que transcurre durante el embarazo y sobre todo, después de el, con el día a día, soportando quizás también, al lado de todo lo bueno que eso conlleva, enfermedades, sorpresas desagradables, situaciones impredicibles, etc… Ser persona es un proceso muy complicado, Miguelo, y para el cual es necesario mucho amor. 9 meses de embarazo pueden ser un horror si no se desea el hijo y el solo hecho de recibir la noticia, sobre todo si eres joven, has sido violada o te lo han hecho después de haber abusado sexualmente de ti, puede catapultar tu vida, y con ella la del hijo que esperas. Yo no me veo con corazón para juzgar a una mujer que lo hace en las primeras semanas (lo de la clínica de Barcelona en meses tan avanzados de gestación sí me pareció un delito y muy grave, no solo para la madre sino para el médico que para mí, no actuó según el principio Hipocrático). Sé por algunas mujeres que he conocido que es un sufrimiento que llevarán consigo a veces toda una vida. Otras quizás lo vean de otra manera, también respetable aunque no se comparta ese punto de vista, pero ni tú ni yo sabremos nunca qué habría sido de esa criatura. Yo entiendo perfectamente los casos aceptados por la ley e intento comprenderlo cuando la madre no lo desea porque yo no cuidaré de su hijo, no lo alimentaré, no lo llevaré al colegio, no la yudaré cuando tenga una depresión, ningún trabajo, no la defenderé y protegeré ante un marido que la pega y no podré levantarla cada vez que se cae y todo eso, ¿cómo repercutiría en el hijo? Me podría extender más y más pero no quiero estorbar a los demás blogeros. No creo haberte convencido de que tu punto de vista o el mío poco importan cuando la persona afectada, que es primero la madre del hijo, lo ve todo negro o diferente a nuestras argumentaciones. Este es un tema, complicado, delicado, y muy subjetivo y como tal, hemos de intentar ser respetuosos, estemos o no de acuerdo.
      Un saludo.

      • 8 Miguelo
        Sábado, 30 mayo, 2009 a las 5:34 pm

        Hola, Sonia. Comparto contigo la comprensión hacia las mujeres que pasan por un trance personal difícil, a veces insoportablemente difícil, y que se encuentran con un embarazo en el que toman la decisión de abortar. Pones el dedo en la llaga, además, cuando hablas de que ni tú ni yo vamos a cuidar de ese hijo, alimentarlo, sacarlo adelante, etc… Mi propuesta de acudir a la doctrina general de las circunstancias atenuantes o eximentes de responsabilidad penal va en la línea de dar respuesta al menos a lo primero. Sobre lo segundo, y cómo la sociedad acude en ayuda de las variadísimas situaciones de necesidad que padecen sus miembros, habría que hablar mucho y aquí se me antoja inabarcable hacerlo.

        Te agradezco mucho tus comentarios y el tono de los mismos. Animaría (con permiso del Capi) a más gente que lo desee a aportar sus reflexiones, y a contestar desde su punto de vista a las preguntas que planteaba en mi post.

  7. 9 José Ramón
    Sábado, 30 mayo, 2009 a las 4:12 pm

    Creo que la misión de un político no es filosofar ni teorizar, sino resolver problemas y no crearlos.
    Esta mujer, de pésimo nivel, cada vez que abre la boca la lía. Es una vergüenza tenerla como ministra.

  8. 11 Malos Pelos
    Jueves, 4 junio, 2009 a las 1:32 pm

    Miguelo, estoy contigo. Y tampoco me considero carca, ni facha ni nada de eso. Más bien al contrario. Evolucionista, digamos…

    ¿Tenéis hijos? ¿Tenéis hijas?

    Bien, yo no es que sea mucho de bares, pero mi cervecita y mi café son sagrados. El otro día charlaba con unos compañeros sobre el tema. Era café, aclaro, por si acaso. Yo estoy, como digo, muy en la delgada linea que Miguelo expone. Casi todo el mundo estaba a favor del aborto. A favor de los derechos de la mujer cuando la mujer se encuentra en el trance de tener que decidir lo que no es nada fácil. Aquí uno de los colegas me espetó: “es que estamos hablando de un conjunto de células”. “Vale, -le contesté- y ¿acaso no eres tú un conjunto de algunas células más…?

    Mi opinión es que, objetivamente, una vez se produce la concepción, ya existe un futuro ser humano. El famoso ADN contiene toda la información necesaria para que se forme una personita. (Véase la Wikipedia en caso de duda). De hecho, como es bien sabido, ni óvulo ni esperma pueden hacer nada el uno sin el otro. Nos puede gustar o no, pero así es la cosa. El útero es el lugar donde se alojará durante los nueve meses de lo que conocemos por gestación. Vale, ese útero pertenece a una mujer. Una mujer con sus derechos a decidir sobre su salud física y mental. Pero lo que tiene en el útero no es un tumor. Es otra persona con sus derechos. Vale, puede que no deseada. Vale, puede que tal o puede que cual, pero persona al fin y al cabo. Y absolutamente indefensa, añado. No creo que haya que recurrir a otra cosa que no sea la ciencia para demostrar que una vez que se produce la fecundación, existe una persona formándose y desarrollándose, aunque esté ahí dentro y no la veamos y por ello se alivie nuestra conciencia, como nos pasa con las noticias de la muertes de personas a las que no conocemos de nada.

    Básicamente, lo que se alega en defensa de los derechos de la mujer es ese “punto” en el cual esas células son ya persona. Pero pensad que TODOS y TODAS hemos pasado por esas fases… Ser o no ser. Al final “esa es la cuestión”. Y que conste que no hablo de dioses, ya que no he sido “bendecido” con la virtud de la fé.

    Después están los disparates de la Bibi, pero en esos jardines no voy a entrar, que me pincho.

    Bss…

    • 12 Sonia
      Jueves, 4 junio, 2009 a las 4:56 pm

      Hola Malos Pelos, disculpa pero no creo que un tema tan complejo sea para hablarlo en una cafetería tomando una cerveza o un café. Creo que por mi condición femenina puedo ponerme más en la piel de una mujer que pasa un trance semejante y créeme, llevar 9 meses un hijo en el vientre que deseas pero con problemas de salud tremendos te hacen ver la situación de otra manera cuando piensas en muchos casos que la ley regula. Sea como sea, yo celebro que exista una ley que regule que las mujeres, quienes somos las únicas que engendramos, puedan decidir que camino tomar cuando la seguridad, sobre todo, la seguridad a largo plazo está evidentemente ausente. Quedarse embarazada no es tener un tumor, desde luego que no, pero educar a un hijo durante toda una vida es algo que exige una responsabilidad inmensa que por desgracia, muy a menudo reace solo en nuestras manos cuando la constelación lo indica… Con respecto a Bibiana, te doy la razón. No merece el puesto que dirige. Un saludo.

      • 13 Malos Pelos
        Jueves, 4 junio, 2009 a las 7:28 pm

        Lo siento Sonia. Lo tengo muy claro. He leído muy atentamente tus argumentos y tu experiencia antes de escribir mi anterior comentario. Sé que muchas mujeres pasan en algún momento de su vida por esa dolorosa situación. Dolorosa física y psicológicamente. Cierto. No me extraña que, en esos momentos, se desee acabar de la manera menos traumática posible con el dolor, la impotencia, y todo ese entorno lleno de tristeza y muchas veces incluso de vergüenza y de humillación para la mujer. Desde luego, como no soy mujer, me resulta imposible verlo desde ese punto de vista. Pero no por ello dejo de pensar que ese ser que está dentro, siendo lógicamente inocente y a pesar de ser quizás inconsciente aún de sí mismo, es el que muere para salvar la situación jodida de la madre. Y ese ¿cigoto-ser vivo-futura persona? no puede elegir. Es decir, le sacrificamos para mejorar una situación chunga. Por tanto estamos coartando su derecho a la vida. Así es como yo lo veo. Creo que estamos muy acomodados últimamente en nuestra calidad de vida y nuestro mundo chachi piruli. Soluciones fáciles ante la adversidad. Deshumanización, en definitiva, en aras de la demagogia partidista.
        Dicen que “los espartanos tiraban por el monte Taigeto a los niños que no servían para soldados. Lejeune asegura de ellos que eran “el único pueblo de Grecia que practicaba sistemáticamente esa implacable eugenesia. De todas las polis de Grecia, Esparta es la única que no ha legado a la humanidad ni un sabio, ni un artista, ni siquiera una ruina. ¿Por qué esta excepción entre los griegos, de donde han salido los hombres más dotados de la tierra? ¿No será que los espartanos, al despeñar a sus bebés más frágiles, estaban matando sin saberlo a sus poetas, sus músicos y sus sabios?” ¿Por qué matar a un feto que venga con el síndrome de Down antes de que vea la luz? ¿No será que nosotros no queremos verle a él? ¿Preferimos el mito que nos hace víctimas en vez de la realidad de que somos cómplices?

        Besos

  9. 14 wallace97
    Viernes, 5 junio, 2009 a las 4:58 pm

    Todos los argumentos esgrimidos en este post me parecen perfectamente válidos, pues hay un razonamiento detrás de cada uno, y se observa perfectamente la ausencia de fanatismo, lo cual es muy de agradecer.

    Yo particularmente, los entiendo todos, pero me alineo más con Miguelo y Malos Pelos, al menos en la inmensa mayoría de los casos, en los que tengo la sensación de que el problema radica en que a determinados jóvenes, o no les han explicado bien que el que pone la mano en el fuego se quema, o no lo han querido asumir. Y el asunto es demasiado serio como para andar jugando, pero la realidad demuestra bastante inconsciencia por parte de algunas parejas, y no pueden argumentar falta de información.

    Creo que ha habido una fuerte relajación en la asunción de responsabilidades de todo tipo, y algunas de ellas, desafortunadamente, traen consecuencias muy dramáticas no sólo para los irresponsables, sino también para la sociedad en general. Y esta relajación se debe, a mi entender, a la pérdida de sentido, o a la transformación del mismo, del concepto respeto. Nos creemos que respetar a otro es no obligarle a, o prohibirle algo porque la ley me lo impide. Y claro, el respeto es algo que va mucho más allá de la ley. Forma parte de la cultura B (básica), que excede con mucho a la cultura A (académica).

    Creo que ya es hora, y tenemos antecedentes más que de sobra en todos los ámbitos, de darnos cuenta de que las consecuencias no inmediatas de las cosas son las realmente jodidas, pues o ya no hay marcha atrás, o es mucho más traumático el remedio.

    Esto se puede aplicar a varios temas, como la drogadicción, el alcoholismo y la conducción temeraria, por ejemplo.

    Saludos a todos.

  10. 15 Látigo Mediático
    Domingo, 6 septiembre, 2009 a las 4:05 pm

    Es muy posible que esta ministra esté para, sencillamente generar polémica. De otro modo, personalmente, no tiene sentido su cartera. De contra-inteligencia se debería llamar.

    Respecto al texto del artículo, hay algo todavía más profundo para mí, que abre puertas que ni siquiera se han planteado. La intención de querer definir “ser vivo” y “ser humano”, que se escapa a los conocimientos e intelecto de la ministra, pueden entrar en el campo de la eugenesia según la definición de “ser humano” que se aplique. Ahí es nada.
    Los lectores son suficiéntemente inteligentes para saber de qué hablo (que no comparto, ojo).

  11. 16 teresa
    Martes, 3 noviembre, 2009 a las 6:22 pm

    Es increible que esta persona continue de ministra, Deberia pensar bien las cosas antes de decirlas.


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