Posts Tagged ‘Partido Popular

29
Oct
09

Telebasura política

Mientras nuestro Presidente del Gobierno se pasa el día de notarios firmándonos una hipoteca a cada españolito, el partido de la oposición se está dedicando a emitir un reality show que se enmarca dentro de la tradición de la más triste telebasura.

Son muchos los programas de televisión que sonrojan a cualquier persona por su uso inmisericorde de las más bajas pasiones y de la intimidad que siempre debería preservarse. En esos programas vemos a individuos e individuas airear públicamente cuernos, insultos, las relaciones con los hijos menores, escenas de cama… Estos programas, que han sido, como no podía ser de otra forma, blanco de la crítica política hoy se están quedando pequeños y naïf ante el espectáculo popular del momento: el del Partido Popular.

Protagonistas de tomatismo más casposo, los dirigentes populares han decidido dar la batalla lejos de los despachos de Génova para lanzarse los cuchillos en las pantallas de televisión. Esperanza, Cobo, Gallardón, González, Rajoy, Camps, Costa, Cospedal… todos se están convirtiendo en protagonista de un Gran Hermano pornopolítico en el que nadie da tregua a nadie, en el que todos van a por todos y con el que lo único que consiguen es que los ciudadanos asistamos boquiabiertos a tanto despropósito.

Despropositados, por tanto, entre un gobierno que compra paz social con hipotecas de todos y una opisición ombliguera, los ciudadanos no hacemos más que temernos lo peor, que esta situación se siga alargando si no empeorando. ¿Queda alguien sensato en España en el entorno de la política? Que legislen contra su porpia telebasura.

21
Feb
09

Vaya semanita (esto no es un programa de televisión)

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Qué semanitas nos vienen dando los partidos. Aquí cada cual tiene su problema: el PP librarse de una sombra de corrupción de la que tiene que huir como de la peste y el PSOE librarse de un ministro con formas de otros tiempos y fondo nada estimulante.

El PP va a remolque de las circunstancias, cesando a piezas fáciles de cobrar en Madrid. No está mal que lo hagan. La cuestión es saber de una vez, cuando al señor Garzón le dé por pasar la bola, quiénes son los de verdad salpicados por el sumario, cuál es la gravedad de los hechos y hasta qué niveles de responsabilidad ha podido tocar la trama. Entonces, si las pruebas son consistentes y si tocan a alguien importante, veremos la auténtica voluntad del partido de atajar esas conductas. Por su bien, más les vale. Y si todo este ruido no acaba en algo importante e incontestable, deberemos empezar a plantearnos, también, que las actuaciones de los jueces deberían implicar consecuencias graves para ellos. Faltan datos y ya va siendo hora de que los tengamos todos para poner a cada uno en su sitio. Lo mejor que puede pasar es que las pruebas sean concluyentes y que el PP actúe con firmaza para librarse de los sinvergüenzas. Porque si no es así, la sensación de indefensión ante la justicia y/o de pringue en la política van a ser difíciles de digerir.

Lo del ministro es calificado por muchos como un asunto menor. Pero no son tan menores determinadas coincidencias ni que quien encabeza el ministerio de justicia de un país se salte normativas ni mucho menos que el patrimonio del estado se use como finca de recreo propia. Porque no es un ciudadano de a pie, es el ministro de Justicia y no puede pretender que nos pongamos la venda en los ojos para equilibrar una balanza que no lo está. Pero peor que eso es la situación de una justicia herida de ineficacia que hasta va a la huelga y un ministro que reacciona diciendo que prohibirá por ley que pueda haber otra (qué rapidez para legislar el derecho a la huelga de los jueces y qué cobardía de todos los que han gobernado para establecer una ley de huelga). Ya sé que la vicepresidenta ha salido como tantas veces a templar gaitas, pero este ministro desafina desde la primera nota y, sobre todo, tiene unos ademanes chulescos que sobran en la política española. Más le vale a Zapatero cobrarse esa pieza cuanto antes, no sea que el jabalí herido de la paciencia de los ciudadanos también le pegue un bocado en la pantorrilla no al ministro cazador sino al presidente que permite el “destalante” de quienes trabajan para él.

10
Feb
09

Autogestión de la crisis

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Mi vecina, Beatriz, que en paz descanse, decía que cualquier casa era susceptible de ser reformada hasta la completa ruina de sus propietarios. Últimamente, cuando escucho al Presidente, se me viene esta frase a la cabeza, aunque acaba transformándose un poco ya que los tambores propagandísticos del gobierno parecen ser la música de una letra que nos dice que cualquier estado puede extender la protección social hasta la completa ruina de sus ciudadanos. “No vamos a dejar ninguna familia a su suerte”, “vamos a amparar a los que lo están pasando mal”, “el gobierno va a estar al lado de los más débiles” son el tipo de frases que una y otra vez usan las baterías gubernamentales para asegurarse una paz social cuya pérdida les aterra. El problema de eso es que no es cierto (que le cuenten todo eso a los autónomos que han tenido que dejar su actividad sin derecho a seguro de paro alguno) y que además se pretende realizar sin un solo sacrificio significativo para nadie. Bueno, para alguien sí, para una sociedad que tendrá que dedicarse en el futuro a pagar una deuda que va a aumentar de una forma muy pero que muy preocupante.

El argumento según el cual que no hay que preocuparse porque vamos a atravesar la crisis más importante de las últimas décadas casi sin que se note (el gobierno va a estar al lado de todos) es un engaño de grandes dimensiones. Mucha gente lo va a pasar mal y mucha gente va a ser dejada a su suerte en mitad del temporal por mucho que Zapatero les diga que no. La realidad va a ser esa y bajo mi punto de vista es mucho más honrado decirlo con total claridad que mantenerse en este ejercicio que nos pretende llevar al mundo de la maravillosa ingenuidad.

Mientras se les llena la boca con todo eso, la verdad es que mantener abiertas muchas empresas se esta convirtiendo en un acto heroico y que abrir una nueva empresa es en España muchísimo más difícil que en la mayor parte de los países de nuestro entorno, lo cual pone más trabas, si cabe, a la creación de nuevo empleo mínimamente estable. Cree el Presidente, en una lectura simple, que no abaratar el despido es una forma de proteger a los trabajadores. En cierta medida es cierto, pero tan cierto como ello es que la legislación laboral española es un freno importante para la creación de empleo estable: un empresario y no digamos un emprendedor se lo tiene que pensar muy mucho antes de firmar un contrato indefinido. Y eso, posteriormente, redunda en la extensión del empleo precario y en la falta de formación de unos trabajadores sin perspectivas de futuro.

Mientras el presidente está en sus cuitas reinventando la economía, el espectáculo de la oposición no puede resultar más triste. Tarde, mal, sin reflejos y con penosas contradicciones es la forma en que el partido de la oposición llega a todos los escándalos que le van salpicando. ¿Cómo puede tardar tres días Rajoy en hablar del último escándalo de corrupción? ¿Cómo puede anunciar la dimisión de un alcalde que a los pocos minutos le desmiente? ¿Cómo puede decir que supieron que los implicados en la trama intentaban conseguir contratos afirmando que tenían un apoyo inexistente de la dirección pero que como ir de farol no es delito pues dejaron de investigar? ¿Cómo se puede estar tan en fuera de juego? Ahora no hacen más que decir que la fiscalía actúa de forma partidista. Es verdad que resulta curiosa la coincidencia de la noticia y los próximos procesos electorales, pero ese no es el núcleo de la cuestión. El núcleo es que mucho sinvergüenza ha revoloteado en su entorno sin que enteraran (en el mejor de los casos) o sin que hicieran nada, algo bastante peor. Rajoy transmite todavía menos confianza que Zapatero y o de una vez por todas toma las riendas del partido o es mejor que deje paso a otro, aunque tal y como están las cosas va a estar difícil encontrar a alguien a la altura del reto.

Así las cosas me da la impresión de que como los ciudadanos no cojamos el toro por los cuernos y nos pongamos por nuestra cuenta a resolver las cosas, a contagiarnos ganas de darle la vuelta a la situación, a dejar de contarnos lo mal que nos va todo para decirnos que vamos a intentar salir de esta, mal lo vamos a tener. Llega el momento de que autogestionemos la crisis.

Actualización: Ahora empiezan a rodar cabezas en el entorno del PP de Madrid. Esperanza Aguirre parece que no quiere que la mancha de las corruptelas le pueda salpicar el traje. Más le valdría haber cortado antes esas mismas cabezas, porque indicios y denuncias parece que sí había y alguno de ellos no es la primera vez que está bajo el foco de la sospecha. A lavarse las manos toca. ¿Será verdad o una simple estrategia de capear el temporal? Si en las próximas semanas no vemos que el PP se toma en serio su limpieza interna (que no piense el Psoe que todos los de su partido son almas cándidas) serán fuegos de artificio. Ojalá esta vez no.

Y para acabar de verdad con todo esto, no estaría mal que los padres de la patria cambiaran y endurecieran sobremanera la legislación contra quienes traicionan la confianza de los ciudadanos. Aquí no debería haber perdón hasta que se devuelva la pasta y se pene por ello. Porque unos mesecitos de cárcel, para algunos, es una gran inversión en pro del disfrute de sus corruptelas.

28
May
08

Huerfanitos estamos

Últimamente, tan entretenidos como nos tiene el Partido Popular con sus luchas internas, nos estamos olvidando un poco de lo que de verdad pasa en España. Mientras la oposición se olvida de enfrentar al gobierno con esa realidad, más preocupados como están de que Rajoy ponga su barba a remojar que de la situación de los precios, del empleo, del mercado crediticio, de la vivienda o de las cuentas públicas, el gobierno parece seguir viviendo en el bálsamo adormecedor de la victoria electoral, sin pulso suficiente para contarles a los españoles la dimensión de la crisis a la que nos enfrentamos y, lo que es peor, sin tomarle el pulso a la situación y empezar a plantear soluciones. Claro que siempre nos quedará Llamazares, cuya intervención más llamativa de las últimas fechas pasa por proponer que se quiten la Biblia y el crucifijo en los juramentos de cargo de los ministros. Y luego se extrañará de que la gente le dé la espalda.

 

Los datos de hoy hablan de un desplome del mercado de la vivienda. Algunos dirán que se trata de un ajuste no traumático, en esa necesidad casi patológica que tienen de que los hechos se enmascaren, pero un descenso de ventas de viviendas en marzo de un 38% con respecto al mismo mes de 2007. Esas cifras agravan la tendencia que ya se daba en meses anteriores.  Y lo que sucede es que con la situación crediticia existente y con las expectativas de los compradores de que los precios pueden seguir bajando, es más que probable que no se quiebre esa tendencia. Y si alguien cree que esos síntomas son exclusivos de un mercado como el de la vivienda, el Banco de España advierte hoy de la “atonía” que se está dando en el sector industrial.

 

Son muchos los que opinan que, tras la tregua que puede darnos la actividad turística veraniega, a partir de septiembre va a empezar lo más duro de esta crisis, con la finalización de muchas promociones que estaban en marcha y con muchos trabajadores yéndose a engrosar las cifras del paro, con el consiguiente aumento de gastos en el subsidio de desempleo en un entorno de menores ingresos públicos. Por eso no es de extrañar que desde el gobierno los responsables “menos políticos” de la economía empiecen a avisar de que se nos viene encima el déficit, aunque lo enmascaran con expresiones dignas de estudio lingüístico (ver al Secretario de Estado de Hacienda en El Noticiero que colgamos en la tarde de hoy). A quienes nos dedicamos al humor, estas expresiones nos dan mucha cancha y os recomiendo asimismo que veáis como en El Noticiero “nuestro” Solbes acuña ya la expresión superávit negativo.

 

En fin, todo lo anterior me sirve para afirmar que me encuentro huérfano de gobierno y huérfano de oposición en una situación en la que los españoles necesitamos mucho más que hace unos meses del amparo de nuestras familias.

 

26
May
08

El nuevo Mariano

Perdón por el retraso en publicar, pero he tenido una racha de días con mucho lío que me han impedido tener un hueco para escribir. Así que hoy, aunque ando un poquito cansado, voy a intentar dar mi visión de lo que pasa en el Partido Popular.

 

El espectáculo precongresual está siendo divertido, la verdad. La decisión de Mariano Rajoy de presentarse como candidato para renovar su cargo como presidente del PP ha sido el desencadenante de una escalada de tensión que, además, se resuelve a través de los medios de comunicación.

 

Es verdad que Rajoy seguramente peca un poco de pusilánime, pero llega un punto en el que uno no sabe muy bien si se trata de una característica de su personalidad o si, por el contrario, es un proceder gallego: yo no digo nada, los demás se retratan y dejan en evidencia sus deseos y estrategias. Características personales o galleguismos al margen, creo que el Rajoy que nace de la derrota electoral se parece mucho más al Rajoy que recordamos de su etapa en el gobierno que esa versión tensa y hasta crispada que vimos en los últimos años de oposición. Siempre pensé en Rajoy como un hombre de centro-derecha, moderado en su forma de afrontar la política y dialogante. No lo reconocía en la táctica de los últimos años y, sinceramente, como decía Alberto Ruiz Gallardón, creo que la victoria electoral del PP pasa más por la moderación de su mensaje que por dejarse llevar por las oráculos del extremismo. Puede que me equivoque, pero creo que los gobiernos de España los deciden una bolsa de votantes bastante amplia que puede votar alternativamente al Psoe o al PP, ya que se mueven en una frontera central que se inclina a un lado u otro en función de las circunstancias.

 

El PP moderado no sólo puede aspirar a captar esos votantes, sino que puede aspirar a llegar a pactos de gobierno con otro partidos que, como en el primer gobierno de Aznar, les faciliten mayorías suficientes. Un PP más radical necesita de mayoría absoluta para poder gobernar y, o cambian mucho las circunstancias, o desde ese radicalismo se antoja como un objetivo inalcanzable.

 

Puede que acaben con Rajoy en este intento suyo de reconducir el partido, pero está en el derecho y la obligación de intentarlo. Frente a él, de momento son muchos los que amagan y no dan, los que sugieren la necesidad de articular un movimiento enfrentado a Mariano pero que no acaban de atreverse a dar el paso de retarle en el Congreso. La ambición política es su impulso y su freno, impulso porque creen que es muy probable ganar al Psoe en las próximas elecciones después de que el gobierno se enfrente a una crisis seguramente más dura de lo que con la boca pequeña admite un Solbes que adivina su dimensión real, y freno porque saben que una derrota ahora frente a Rajoy les eliminaría del panorama a medio plazo. Por eso, porque esa derrota es posible, inventan sistemas para retrasar el momento del asalto a la presidencia del partido: primarias, dicen unos, elección de candidato  otros…

 

Las próximas semanas se siguen adivinando divertidas para quienes observamos el fenómeno desde fuera. Seguiremos comentando.




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